San Juan de la Cruz: poeta universal del amor humano

El amor sanjuanista se revela como un: “Éntreme donde no supe: y quédeme no sabiendo, toda ciencia trascendiendo”. El misterio del amor que te envuelve inesperadamente es un saber no sabiendo, la paradoja del amor que nos trasciende quebrando toda lógica calculadora, es la gratuidad insondable del: «Amado en la amada transformado».

“Éntreme, por San Juan de la Cruz.

Éntreme donde no supe:

Y quédeme no sabiendo,

Toda ciencia trascendiendo.

 

  1. Yo no supe dónde estaba,

sin saber dónde me estaba,

grandes cosas entendí;

no diré lo que sentí,

que me quedé no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

 

  1. De paz y de piedad

Era la ciencia perfecta,

en profunda soledad

entendida, vía recta;

era cosa tan secreta,

que me quedé balbuciendo,

toda ciencia trascendiendo.

 

  1. Estaba tan embebido,

tan absorto y ajenado,

que se quedó mi sentido

de todo sentir privado,

y el espíritu dotado

de un entender no entendiendo.

toda ciencia trascendiendo.

 

  1. El que allí llega de vero

de sí mismo desfallece;

cuanto sabía primero

mucho bajo le parece,

y su ciencia tanto crece,

que se queda no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

 

  1. Cuanto más alto se sube,

tanto menos se entendía,

que es la tenebrosa nube

que a la noche esclarecía:

por eso quien la sabía

queda siempre no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

 

  1. Este saber no sabiendo

es de tan alto poder,

que los sabios arguyendo

jamás le pueden vencer;

que no llega su saber

a no entender entendiendo,

toda ciencia trascendiendo.

 

  1. Y es de tan alta excelencia

aqueste sumo saber,

que no hay facultad ni ciencia

que la puedan emprender;

quien se supiere vencer

con un no saber sabiendo,

irá siempre trascendiendo.

 

  1. Y, si lo queréis oír,

consiste esta suma ciencia

en un subido sentir

de la divinal esencia;

es obra de su clemencia

hacer quedar no entendiendo,

toda ciencia trascendiendo.”.

Fotografía: Joan Miro, Liebe (Amor).  

El Cristo de Velázquez, de Miguel de Unamuno

A Soledad, mi hija amada: “…una flor que muriendo resucita.”. Arturo Corcuera, Balada del soneto que vuelve.

Entre el tiempo de compartir de Cuaresma y el tiempo de orar de Semana Santa, nuestro corazón pensante se concentra en el Cristo Resucitado de la Pascua: la vida que vence a la muerte, la libertad que vence a la esclavitud, la luz que vence a la oscuridad. Este bello poema de Miguel de Unamuno, “El Cristo de Velázquez” (1920), inspira este espíritu de afirmación terca de la vida y del amor, en tiempo duro de tragedia y esperanza.

“¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?

¿Por qué ese velo de cerrada noche

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno cae sobre tu frente?

Miras dentro de Ti, donde está el reino

de Dios; dentro de Ti, donde alborea

el sol eterno de las almas vivas.

Blanco tu cuerpo está como el espejo

del padre de la luz, del sol vivífico;

blanco tu cuerpo al modo de la luna

que muerta ronda en torno de su madre

nuestra cansada vagabunda tierra;

blanco tu cuerpo está como la hostia

del cielo de la noche soberana,

de ese cielo tan negro como el velo

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno. Que eres, Cristo, el único

hombre que sucumbió de pleno grado,

triunfador de la muerte, que a la vida

por Ti quedó encumbrada. Desde entonces

por Ti nos vivifica esa tu muerte,

por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,

por Ti la muerte es el amparo dulce

que azucara amargores de la vida;

por Ti, el Hombre muerto que no muere

blanco cual luna de la noche. Es sueño,

Cristo, la vida y es la muerte vela.

Mientras la tierra sueña solitaria,

vela la blanca luna; vela el Hombre

desde su cruz, mientras los hombres sueñan;

vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco

como la luna de la noche negra;

vela el Hombre que dió toda su sangre

por que las gentes sepan que son hombres.

Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos

a la noche, que es negra y muy hermosa,

porque el sol de la vida la ha mirado

con sus ojos de fuego: que a la noche

morena la hizo el sol y tan hermosa.

Y es hermosa la luna solitaria,

la blanca luna en la estrellada noche

negra cual la abundosa cabellera

negra del nazareno. Blanca luna

como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo

del sol de vida, del que nunca muere.

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre

nos guían en la noche de este mundo

ungiéndonos con la esperanza recia

de un día eterno. Noche cariñosa,

¡oh noche, madre de los blandos sueños,

madre de la esperanza, dulce Noche,

noche oscura del alma, eres nodriza

de la esperanza en Cristo salvador!

A L B A

Blanco estás como el cielo en el naciente

blanco está al alba antes que el sol apunte

del limbo de la tierra de la noche:

que albor de aurora diste a nuestra vida

vuelta alborada de la muerte, porche

del día eterno; blanco cual la nube

que en columna guiaba por el yermo

al pueblo del Señor mientras el día

duraba. Cual la nieve de las cumbres

ermitañas, ceñidas por el cielo,

donde el sol reverbera sin estorbo,

de tu cuerpo, que es cumbre de la vida,

resbalan cristalinas aguas puras

espejo claro de la luz celeste,

para regar cavernas soterrañas

de las tinieblas que el abismo ciñe.

Como la cima altísima, de noche,

cual luna, anuncia el alba a los que viven

perdidos en barrancos y hoces hondas,

¡así tu cuerpo níveo, que es cima

de humanidad y es manantial de Dios,

en nuestra noche anuncia eterno albor!

O R A C I Ó N   F I N A L

Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,

oye de nuestros pechos los sollozos;

acoge nuestras quejas, los gemidos

de este valle de lágrimas. Clamamos

a Ti, Cristo Jesús, desde la sima

de nuestro abismo de miseria humana,

y Tú, de humanidad la blanca cumbre,

danos las aguas de tus nieves. Águila

blanca que abarcas al volar el cielo,

te pedimos tu sangre; a Ti, la viña,

el vino que consuela al embriagarnos;

a Ti, Luna de Dios, la dulce lumbre

que en la noche nos dice que el Sol vive

y nos espera; a Ti, columna fuerte,

sostén en que posar; a Ti, Hostia Santa,

te pedimos el pan de nuestro viaje

por Dios, como limosna; te pedimosa

a Ti, Cordero del Señor que lavas

los pecados del mundo, el vellocino

del oro de tu sangre; te pedimos

a Ti, la rosa del zarzal bravío,

la luz que no se gasta, la que enseña

cómo Dios es quien es; a Ti, que el ánfora

del divino licor, que el néctar pongas

de eternidad en nuestros corazones.

¡Tráenos el reino de tu Padre, Cristo,

que es el reino de Dios reino del Hombre!

Danos vida, Jesús, que es llamarada

que calienta y alumbra y que al pábulo

en vasija encerrado se sujeta;

vida que es llama, que en el tiempo vive

y en ondas, como el río, se sucede.

Avanzamos, Señor, menesterosos,

las almas en guiñapos harapientos,

cual bálago en las eras remolino

cuando sopla sobre él la ventolera,

apiñados por tromba tempestuosa

de arrecidas negruras; ¡haz que brille

tu blancura, jalbegue de la bóveda

de la infinita casa de tu Padre

-hogar de eternidad-, sobre el sendero

de nuestra marcha y esperanza sólida

sobre nosotros mientras haya Dios!

De pie y con los brazos bien abiertos

y extendida la diestra a no secarse,

haznos cruzar la vida pedregosa

-repecho de Calvario- sostenidos

del deber por los clavos, y muramos

de pie, cual Tú, y abiertos bien de brazos,

y como Tú, subamos a la gloria

de pie, para que Dios de pie nos hable

y con los brazos extendidos. ¡Dame,

Señor, que cuando al fin vaya perdido

a salir de esta noche tenebrosa

en que soñando el corazón se acorcha,

me entre en el claro día que no acaba,

fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,

Hijo del Hombre, Humanidad completa,

en la increada luz que nunca muere;

mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,

mi mirada anegada en Ti, Señor!”.

Fotografía: Pintura, El Cristo, de Diego de Velázquez.

 

Cabras y bosque: salvar la ecología de la algarroba en el norte del Perú

La crianza de cabras mejoradas para la sostenibilidad del bosque seco de la ecología de la algarroba. Proyecto emprendedor, con tecnología limpia y con alta rentabilidad del Fundo María Angélica, Jayanca, Lambayeque.

El programa completo que pasaron en PLUS TV/ CANAL 6, en Desde el Jardín, la semana pasada. Con Suzan Boza de Piqueras, Jorge Piqueras y el chef Pedro Miguel Schiaffino, como conductor. !Magnífico programa, no se lo pierdan!.

El escritor como sufridor ejemplar: “polvo serán, mas polvo enamorado”.

Un collage de textos e imágenes. Escribir es un embarazo y un parto prolongado, inspirado, doloroso y sublime, nace del pensamiento del corazón y de la fuerza-débil-fuerte de las entrañas.

Tres grandes directoras del gran arte del cine: Agnieszka Holland, Margarethe von Trotta, Noami Kawase.

Agradezco a estas tres mujeres -grandes talentos artísticos- que me acompañan en el silencio de la noche oscura con sus obras magistrales en este tiempo de duelo.

Tengo una memoria fotográfica y cinematográfica, un ojo mental −diría Hannah Arendt−; no poseo memoria auditiva –por un oído me entra y por otro me sale−. Mi obra está llena de imágenes simbólicas sustantivas  y se construye sobre la base de la mirada y la escritura.

Tengo el propósito, en algún momento, de presentar en un breve guion y en una representación audiovisual corta a tres grandes directoras del cine contemporáneo: Agnieszka Holland (Polonia, 1948), Margarethe von Trotta (Alemania, 1942) y Noami Kawase (Japón, 1969). La sabiduría de la mirada consiste en saber dónde está lo esencial de sus grandes obras.

En el principio era la palabra: la mirada y la escritura

Coping Beethoven (en las tiendas en español, Beethoven: mounstruo inmortal), por la gran directora de cine Agnieszka Holland. Solo una niña podía cuidar y salvar con su ternura  inteligente la vida y  la música de Beethoven.

He seguido la aventura cinematográfica de Agnieszka Holland desde hace años, ella ha marcado mi obra escrita, pero nada  se compara a este filme: la Novena Sinfonía (la Coral, la Alegría) y La Gran Fuga (concierto de cámara opus 133, el Agradecimiento) de Beethoven, que oí desde mi niñez en el estudio de mi abuelo Manuel en Malambito, con mis tíos Juan y Alejandro. Anna, una joven compositora y copista con gran talento, entra como una brisa suave en la tormenta creadora de Beethoven, en el jardín secreto de la creación de este genial músico  y se produce un cambio total en ambos. Es la voz de Dios y el combate espiritual de Beethoven con Dios a la vez.

https://es.wikipedia.org/wiki/Agnieszka_Holland

Post Scriptum:

Creemos que ante el réquiem de los pobres hay que regresar al absurdo y al suicidio para purificar la rebelión y darle un sentido real al amor. Quiero situar esta intuición fundamental en un texto sobre Albert Camus donde reflexionaba: “Albert Camus (1913-1960) despliega la fuerza de su pensamiento poético en su obra maestra El hombre rebelde (1952). En su ensayo filosófico Camus “se propone proseguir, ante el asesinato y la rebelión, una reflexión comenzada alrededor del suicidio y de la noción de absurdo”, expuesta en su obra filosófica germinal El mito de Sísifo (1942). En los ciclos camusianos de creación, el absurdo se vuelca en la rebelión y al final gira en torno al amor. Entre el primer y último ensayo, el pensador poético plantea: “En la luz (del absurdo y la rebelión), el mundo sigue siendo nuestro primer y último amor”. Volver a lo hondo, hacia atrás, hacia el absurdo y el suicidio es nuestro ethos.

El réquiem de los pobres

Manuel Piqueras, “V. Tierra Wanka: piedra sagrada”, en Las Paradojas de la soledad. Lima: 2012. Tienda virtual Amazon.

 

Fuente del título de este collage en alumbramiento:   “El artista como sufridor ejemplar”. Susan Sontag, Contra la interpretación. “Amor constante más allá de la muerte”, Francisco de Quevedo, Antología poética.

Corrección: Carmen Ollé.

EL SUEÑO DE EMMANUEL

A Julián, mi nieto, hijo de Emmanuel y Gabriela, el niño de mis sueños.
“Emmanuel Piqueras: autobiografía
El mar
Crecí en Chorrillos, un barrio costero de la ciudad de Lima. Soy surfista desde los 8 años y es en la playa donde aprendí a pescar, a marisquear y a mezclar los cebiches. Mi interés por los productos marinos y por la culinaria chorrillana me llevó a cocinar desde muy joven.
Mi primer maestro y Pantagruel
Empecé profesionalmente en el año 1994 con el chef más renombrado de la época, don Cucho la Rosa, en el primer restaurante de cocina fusión de Lima: Pantagruel. En este restaurante se lanzó la cocina novoandina del gastrónomo Bernardo Roca-Rey, actual director de la Sociedad Peruana de Gastronomía, Apega.
En Pantagruel comencé como aprendiz de chef y terminé como subchef de 1994 a fines de 1999. En ese año me gradué en la carrera de chef en Cocina y Pastelería, formando parte de la primera promoción de Le Cordon Bleu-Lima.
Arzak, mi segundo maestro
En el año 2000 fui aceptado por el chef Juan Mari Arzak en San Sebastián, País Vasco, España. Arzak ha sido nombrado 3 estrellas de la Guía Michelin, número 4 del mundo según la Guía Pellegrino y mejor chef de Europa por repetidas veces, entre otros reconocimientos.
El primer año hice una pasantía (equivalente a una maestría) en cocina vanguardista. El segundo año me contrataron y fui promovido a chef de partie, cargo que ejercí hasta fines del 2002. Ese año regresé a Lima para casarme con mi novia, Gabriela León, en ese momento una top model en el Perú y estudiante de Psicología de la Universidad de Lima.
Mi primer proyecto en Estados Unidos: Andina
En el 2003 fui contratado como consultor por Andina Restaurant, de la ciudad de Portland, Oregon, para diseñar y equipar la cocina, confeccionar la carta y entrenar al personal. Después
de recibir una buena oferta, me quedé allí como chef ejecutivo. Mi esposa, Gabriela, entró a la Portland State University para continuar sus estudios.
En el 2004 la revista Epicorius me nombró Embajador de la Cocina Novoandina en Estados Unidos. La revista Gourmet categorizó al Andina Restaurant como big deal, cuando había solo dos restaurantes en esa categoría en el estado de Oregon. Step aside Nobu, Piqueras tiraditos are better (‘Hazte a un lado Nobu, los tiraditos de Piqueras son mejores que los tuyos’), escribieron en Gourmet.
En el año 2005 la revista Food and Wine me nominó para el premio Best Young Chef’s. El mismo año recibí el premio Rasing Star otorgado por la revista Restaurant Hospitality a los nueve mejores chefs jóvenes de Estados Unidos. Para cerrar el 2005, Andina recibió el premio Restaurant of the Year, del diario The Oregonian.
Mixtura en Seattle
A principios del 2006 abrí el restaurante Mixtura, al este de Seattle, Washington, como chef ejecutivo y socio, con la insignia de cocina novoandina. El restaurant se hizo rápidamente conocido, y a los tres meses de inaugurado recibimos 3.5 estrellas de la crítica gastronómica del Seattle Times, Nancy Leson. Luego de ello, Mixtura se convirtió en el restaurante de moda en el área. Además, ganamos el reconocimiento al mejor happy hour del lado este de Seattle.
Trabajé en el proyecto Fare Start, de la Fundación Bill Gates, dirigiendo a un grupo de muchachos con problemas de conducta para integrarlos a la sociedad mediante la formación gastronómica. Actualmente hay una placa con mi nombre en la fundación, en agradecimiento a mi labor social.
Limon, San Francisco
La familia Castillo me contrató para reabrir su restaurante Limon, en el Mission District de San Francisco. Este restaurante peruano fue el más famoso del área hasta que abrió La Mar, de Gastón Acurio.
Luego de que Limon sufriera un incendio y el seguro reconstruyera el local, me contrataron para plantear una propuesta más moderna, obtener un buen rating y volver a ser el número uno de los restaurantes peruanos instalados en el área. Efectivamente, en el año 2009 reabrí Limón, con un planteamiento moderno. Recibimos 3 estrellas del crítico de gastronomía Michael Baur, del periódico San Francisco Chronicle (una estrella más que La Mar, que había abierto seis meses antes).
El mismo año Michel Baur escribió el artículo “Chef’s out of the box”, donde me nombra como los tres chefs de la ciudad que estaban dándole una nueva perspectiva a la cocina tradicional.
Restaurante Panca: West Village, Nueva York 
Abrí el restaurante Panca en el año 2008, con el formato de cebiche-bar y cocina criolla, en el mercado más difícil de Estados Unidos: la Gran Manzana. Fue un año difícil debido a la crisis económica, y por eso, para apoyar el negocio y aliviarlo de mi salario, me fui un tiempo a San Francisco, ciudad menos afectada por la crisis, para reabrir Limon.
Regresé en el año 2010 a Panca, en Nueva York, y me quedé hasta el 2014.
En el 2012 el gobierno peruano premió a Panca y a Pio-Pio por la difusión de la gastronomía peruana en el extranjero, siendo ambos los únicos dos restaurantes del Three State galardonados.
Junto con Rubén Blades y otros nominados, en el año 2014 recibí el premio El Award, de El Diario/La Prensa, que reconoce la labor de los latinos más notables del Three State.
Como clientes regulares he atendido a Mario Testino, Sara Jessica Parker y Ethan Hauke, entre otros.
PromPerú
Desde el 2005 represento a mi país, por medio de PromPerú (instancia del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo), en numerosas reuniones de los mercados estadounidense y canadiense.
Como chef, me encargué de los banquetes que tuvieron lugar durante el nombramiento de la primera dama de la nación, Nadine Heredia, como Embajadora Mundial de la Quinua, en Nueva York y en Washington D.C.
He tenido el honor de cocinar para muchos presidentes; entre ellos, Jimmy Carter y el actual presidente del Perú, Ollanta Humala.
Mi más reciente labor en Nueva York ha sido dirigir el cóctel del evento Alta Moda, de Mario Testino, donde cociné para la reina Sofía de España, entre otras personalidades.
Ministerio de Cultura
En mayo del 2014 representé al Perú en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO). El Perú fue el país invitado de honor, y nuestra delegación batió un récord histórico de asistencia y ventas.
Mis nuevos proyectos… caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Actualmente conduzco el programa de cocina Sabor y Fusión, en coproducción con Canal Sur Perú. Además, escribo un libro de cocina peruana sana y sostenible, con un enfoque social y de protección al ecosistema.
El próximo año abriré mi primer restaurante en el Centro Histórico de Lima, y en él voy a plasmar casi 18 años de preparación personal y profesional. El estilo reunirá la tradición con la modernidad, y usaremos productos peruanos traídos de 100 kilómetros a la redonda, con el centro de Lima como punto capital de la cadena productiva”.
<Disponible en: http://www.saboryfusion.com>. Corrección: Carolina Teillier.
Manuel Piqueras, “IV. En busca de la tierra del hijo”, en Libro de Emanuel. Prólogo y Corrección, Carmen Ollé.
Fotografía: Food & Wine, A Walk in the Clouds, by Adam Sachs. Photographs by Frederic Lagrange.  

Un buen año 2017: no será nada fácil. A contrapelo: espiritualidad y creatividad.

Un buen año 2017: no será nada fácil… 

Lucharé por un buen año 2017, como una experiencia personal y comunitaria con sentido de vida, amor y ternura, pero no será nada fácil, las circunstancias serán un camino empedrado en la intimidad y en la sociabilidad, en lo privado y en lo público. Como decía el gran librero peruano, Juan Mejía Baca: “Qué difícil es ser peruano en el Perú, pero no imposible”. Sin embargo, es el heroísmo anónimo de la vida cotidiana el que me da gusto y sazón por la vida.

Como clamó con delicadeza un día hace muchos años mi amada hija Soledad, postrada por su dolor a raíz de la violencia extrema que investigué en mis años parlamentarios: “papá no sabes cuánto te admiro, pero tu estas en las grandes cosas, no en la pequeñas”. Me conmovió, me interpeló, quiero estar en las cosas simples como canta Mercedes Sosa, inspirada en el poeta Cesare Pavese, como escribo a lo largo de toda mi obra, La edad de la utopía, etcétera, escuchando la voz de mi hija que falleció recientemente.

Lucharé por un buen año 2017, como una experiencia social y colectiva, global y local con sentido, no será nada fácil. Ayer miré y vi un filme, “71 Fragmentos de una cronología del azar” (1994), del director de cine Michael Haneke, tercera parte de la trilogía de la violencia en la sociedad moderna. Este último cuarto de siglo nos ha llevado de Clinton a Busch, de Obama a Trump, el 2016 es un antes y un después de una avalancha de violencia que poetiza y canta Bob Dylan, y que hemos previsto en nuestros escritos. El artista es un sufridor ejemplar de este horror, como escribía Susan Sontag. La tragedia que viene es inconmensurable, la gente común no sabe que todo es posible, como comentaba Hannah Arendt en su obra maestra, Los orígenes del totalitarismo.

Espiritualidad: sufrimiento y liberación

La experiencia de sufrimiento humano es el principio y fundamento de la felicidad y de la redención, de la liberación y de la salvación. La libertad de discernir y elegir entre los dos bandos, destruir y autodestruirse, o ser feliz y redimirse depende de cada persona única, en esto nadie decide por otro.

Éste relato vivo está en las tradiciones de las espiritualidades judeocristianas e hinduistas y budistas que nutren mi propia espiritualidad. Ignacio de Loyola resume su espiritualidad en una paradoja: “Actúa como si todo dependiera de ti, y ora como si todo dependiera de Dios”, lo esencial es invisible a los ojos, tiempo y fidelidad volcados en el prójimo, compasión y solidaridad con las personas únicas que amamos y con los olvidados de la humanidad. La vida, pasión y muerte de mi hija amada Soledad, ilumina esta actitud global de lo que debe ser un proyecto y estilo de vida. Es verdad que llevo en los huesos del alma, fuerzas y límites, luces y sombras, ángeles y demonios, pero aun así no voy a tirar la esponja; para atrás ni para tomar impulso, para adelante aunque humilde y adolorido. Gracias hija maravillosa, sé que este breve texto lo compartirías con gusto con tu padre.

Pese a que no será fácil el tiempo que viene, felices fiestas de la esperanza.

Manuel Piqueras

Foto: Salvador Dalí, “Premonición de la Guerra Civil”, Óleo sobre lienzo, 1936.

 

Prólogo de Carmen Ollé a Libro de Emanuel, de Manuel Piqueras

 

Libro de Emanuel, se inspira en la metáfora poética esencial de Isaías (7:1-25), uno de los grandes poetas de la humanidad. Manuel Piqueras.

 

“Conozco personalmente a Manuel Piqueras desde que presenté su libro Solidaridad frente a homicidio: ensayos sobre la no violencia militante en el siglo veintiuno (2003) en la ONG IDL. Desde entonces, sé de su afán por defender la libertad y los derechos humanos.  Anteriormente, yo ya había escrito una reseña sobre La Edad de la Utopía (2001) en la sección Luces de El Comercio. En este libro, Piqueras hace una lectura reflexiva de filósofos trascendentales como  Hannah Arendt (1906-1975), Emmanuel Levinas (1905-1995) y Amartya Sen (1933), premio Nobel de Economía 1998 por su lucha contra la pobreza, con el propósito de descifrar el espíritu de la época a través de la filosofía y una economía humanista, y lo que para él significa el valor de la vida como bien supremo (Arendt), la libertad integral (Sen) y el amor al prójimo (Levinas); sentimientos, ideas, valores que hoy han perdido autoridad y han dejado de guiar el desarrollo de los pueblos y los destinos de los habitantes de este planeta, impulsados por intereses mezquinos, lucrativos. En la Edad de la Utopía anota Piqueras: “El siglo XX nos deja la herencia de un cementerio planetario de alrededor de 37 millones de muertes entre 1914 y 1991”. Para el sociólogo peruano la importancia de la paz es crucial, la democracia y la compasión por el prójimo. Ya en su segundo libro, le dedica un capítulo a la violencia en Ayacucho durante la posguerra terrorista, para que la historia no se repita.

El siglo XXI no parece dar marcha atrás ni parar la máquina del horror. Por eso, los últimos escritos de Piqueras se sumergen en un lirismo que remonta el intimismo de la poesía y nos sitúa en el terreno del amor absoluto, el que va de lo personal a lo universal, de lo concreto a lo simbólico, de los cariños parentales, filiales, a la admiración de los grandes mitos y de los poemas epifánicos como  “Noche oscura de San Juan de la Cruz” y “Voy a hablar de la esperanza” de César Vallejo.

Libro de Emanuel es un texto híbrido, compuesto de dos partes intensas: “Las paradojas  de la soledad” y “Libro de Emanuel”. El estilo que elige Piqueras para tramarlo es el de la fusión: poemas, reflexiones, crónicas y ficción, que rompen los parámetros de los géneros cuyas fronteras absolutas a veces son un símil de otros lindes, políticos y/o geográficos que impiden a las gentes moverse libremente por el mundo.

En “Las paradojas de la soledad”, el referente inicial es un cuento infantil del escritor danés Hans Christian Andersen, “El patito feo”, que Piqueras hace suyo para revisar su periplo vital. No se trata de rememorar el tiempo pasado con este peculiar símbolo que  -según el relato-: el de un patito deleznable que se convierte en la madurez en un hermoso cisne, sino de pasar revista a su infancia, a su país, a los acontecimientos que hicieron época y dejaron huella en él, como Woodstock, y descubrir, ya como cisne, la talla de Gandhi como pacificador y la sabiduría del Papa Juan XXIII.

Aunque no solo son Gandhi y Juan XXIII los paradigmas; surgen otros personajes emblemáticos tomados de la Biblia y de la literatura universal: Job, el Principito y en especial Amadeus, este Amadeus andino que Piqueras asocia con el réquiem de los pobres, con un “Cristo azotado de América”. Amadeus es también tierra Wanka, piedra sagrada, en lengua quechua. Pero estamos cruzando los límites culturales, uniendo con líneas intangibles el mapa de la historia, de la vida, de los amores de Piqueras. En el texto lírico “El réquiem de los pobres. Misa fúnebre”, el versículo –podemos llamarlo de este modo para darle un hálito espiritual- que pone el énfasis en estos primeros apartados de “Las paradojas de la soledad”, no es ajeno a la trayectoria filosófico-literaria de su autor, pues tiene que ver con aquello que sirve de apoyo en las luchas de los grandes líderes de la paz y también en la trayectoria del artista como sufridor ejemplar, como lo describía la escritora norteamericana Susan Sontag en Contra la interpretación: “La pobreza es la forma más mortal de la violencia”, escribe Piqueras. Y entonces recordamos la pobreza de Mozart, ese Amadeus que fue enterrado en una tumba comunitaria simple; la de Vincent Van Gogh, siempre angustiado por la sobrevivencia y espoleado por la locura; la de César Vallejo en París, para citar a tres vitales paradigmas en la obra del escritor peruano.

Sin embargo, cómo no mencionar otros ejemplos magníficos, presentes en Libro de Emanuel: la Odisea de Homero, el Ulises de Joyce; gracias a ellos se expresa la incertidumbre no solamente del exilio, sino la del “migrante sin patria y sin hogar”. Por ello, Piqueras se remite al poema de Vallejo “Voy a hablar de la esperanza”, porque en este texto el poeta de Santiago de Chuco dice: “Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor”.

En “Libro de Emanuel”, el segundo capítulo que da título al libro de Manuel Piqueras, está dedicado  sobre todo a su abuelo paterno, Manuel Piqueras Cotolí, artista, arquitecto, escultor, quien diseñó el Pabellón del Perú en la Feria Iberoamericana de Sevilla (1929), donde ganó la medalla de oro para nuestro país por su trabajo artístico, escultura integral y obra cumbre: “la plasmación de una síntesis mestiza genial, un collage andino e hispánico”.

Piqueras explora la diversidad cultural, planteada como una ruptura con la visión europea u occidental; el principal referente es Piqueras Cotolí, pero también el sacerdote y teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, cuya obra abona en la creación de una utopía andina y universal.

En “Libro de Emanuel”, “Bebiendo del pozo de los ancestros y descendientes en la Tierra del llanto, de la que surge la risa y en la que el cielo se abre”,  el autor encuentra en vivos y muertos un camino hacia la poesía, que junto a la crónica familiar y con un aliento místico configuran un lenguaje filosófico cargado de lirismo. Este tono poético-filosófico le sirve para inmortalizar a personajes de su familia que, como su abuela Zoila Sánchez Concha, “limeña culta, inteligente y sensible”, esposa de Piqueras Cotolí, forman parte de lo que él llama los ancestros hispanos, andinos y universales: lazos de sangre, corazón y entrañas en la vida de las personas. Ellos iluminan, a decir de Manuel Piqueras, su historia personal y su circunstancia histórica. Por ello dedica párrafos intensos y apasionados a su vez a los lazos de sangre maternos en la obra de los Luna. Uno de sus antepasados fue su tata tatarabuela Juana Manrique de Luna, marquesa de Lara, ejemplo de lealtad y sacrificio puestos al servicio de la patria, a quien Simón Bolívar llamara “La patrona de Lima”, quien  merece nuestro eterno reconocimiento.

Es la única mujer que se jugó la vida por la patria, cuyos restos reposan, por Ley del Congreso de la República de 1963, en el Panteón de los Próceres. Otro ancestro importante fue  su bisabuelo Roberto Luna Vargas,  héroe de la resistencia contra la invasión chilena.

En “Libro de Emanuel” se rinde culto al espíritu libre de estas mujeres y hombres, por esa razón deja constancia de algunas mujeres extraordinarias, entre ellas se refiere a su madre, María Angélica, como “una Luna espiritual”.  Su enseñanza radica en un tema fundamental: inocencia con experiencia, asunto que recorre la Biblia y puntal en la enseñanza de Jesús. La importancia que tiene en la prédica de Jesús la inocencia en el niño se transforma en inocencia con experiencia en el adulto. La compasión, la solidaridad, la justicia y la caridad son puntos nodales en este valioso libro de Piqueras; su composición ata y desata cabos, para iluminar a los “hijos de las tinieblas”: “Los hijos de las tinieblas son más astutos (…) que los hijos de la luz” (Lucas 16-8), una cita de la Biblia con la que su madre le daba fortaleza y ánimos.

Libro de Emmanuel “son los huesos de mi alma”, anota Manuel Piqueras, y se pregunta por qué el arquetipo poético de Amadeus como espíritu íntimo de su obra. Tal vez porque en Mozart-Amadeus, la libertad de su genial temperamento artístico está urdida sobre la base de su hermosa música y de su temperamento irreverente. Libro de Emanuel es un libro con una música propia que fortalece  alma y cuerpo en los lectores.”.

Prólogo de Carmen Ollé a Libro de Emanuel (entre comillas), de Manuel Piqueras (en proceso de publicación).

Fotografía: dibujo de Cristo Crucificado (1923-1925), de Manuel Piqueras Cotolí (1885-1937).  

 

 

Soledad: un ángel crucificado lleno de amor. Luz más Luz.

Soledad: un ángel crucificado lleno de amor. Luz más Luz.

Querido Manuel:

La partida de tu maravillosa hija es una tragedia, pero nos engrandece al golpearnos y hacernos reflexionar sobre lo que es realmente importante, estamos vivos y debemos tenerlo presente. Sobre muchas cosas no tenemos control. En cambio otras nos suspenden para fortalecernos y crecer en espíritu. La muerte de Soledad es un brusco aterrizar que nos enseña la fragilidad de la vida. Este es un tiempo corto y prestado.  El amor hay que expresarlo, vivirlo y agradecerlo todo el tiempo.

Un abrazo muy fuerte.

Suzan Boza De Piqueras

Dedicatoria a Libro de Emanuel, por Manuel Piqueras (en proceso de publicación). Con prólogo y corrección de Carmen Ollé.

 

 

Luna de miel, por Manuel Piqueras

No sufro como Manuel Piqueras

sufro solamente como la Luna

noche oscura me guía

no el Sol del mediodía

huesos de mi alma

dolor dulce.

Fotografía: Manuel y los niños.

Sobre la intolerancia, la violencia y la paz auténtica

¿Tercera Guerra Mundial? u ¿Ojo por ojo, diente por diente?

Hay que confirmar o desechar la declaratoria de una supuesta tercera guerra mundial por el Consejo de Seguridad de la ONU, son noticias que vienen desde el 2015, con el atentado de Paris, desmentidas en esa ocasión por la Directora del Consejo de Seguridad de la ONU y por el Papa Francisco, me parece histérica para ser real.

Más bien veo esta noticia como reveladora de las estrategias electorales de las superpotencias para capitalizar el miedo a la intolerancia y la violencia del Estado Islámico (EI) a escala global y local, para sus partidos y candidatos en las elecciones presidenciales que se juegan en el futuro inmediato.

Incluso aparecen noticias de que América Latina sería el próximo blanco de los yihadistas, extender el miedo a escala mundial para justificar intervenciones armadas sin pies ni cabeza, ojo por ojo, diente por diente. La intolerancia y la violencia se extienden a escala global y local, nadie está a salvo, de ambos lados, desde las potencias occidentales y desde el EI.

El canto universal del pequeño por la paz auténtica

Mi experiencia y mis escritos están marcados por la violencia y la paz, siempre encontré en el pequeño una luz en la noche oscura que me guiaba más que la luz del medio día, esta es una expresión de San Juan de la Cruz en su genial poema, Noche Oscura. ¿Se puede ser un gran espiritual y un gran político para luchar con gratuidad y eficacia por un mundo más compasivo, solidario y pacifico contra la intolerancia y la violencia a escala global y local, por una paz auténtica? Pregunta sin respuesta, de inspiración gandhiana, muy lejos de mis posibilidades. Pero vale la pregunta, desde el pensamiento y la acción del papa Francisco.

Fotografía: Carátula libro, Manuel Piqueras, Solidaridad frente a homicidio (2003), con breve comentario de Jimmy Carter, Premio Nobel de la Paz-2002.