Susana Villarán: a la mitad de camino entre los extremos

El gautama Buda, nos enseñó desde un horizonte no occidental, a caminar en la esfera pública y en la privada, en la morada de la sociabilidad y de la intimidad: “A la mitad del camino entre los extremos”. El triunfo de Susana Villarán, a la alcaldía de Lima, abre una huella profunda en esta andadura, su personalidad, su programa, su identidad y su equipo de gobierno.

Las fuentes de está novedad y creatividad en la esfera de los asuntos humanos, en ese lugar importante del poder que es la alcaldía de Lima en el Perú, son múltiples y diversas, por una parte, hay el trasfondo del Post Concilio Vaticano II que señala Rafael León en su excelente artículo, Nueva Corónica y Buen Gobierno, en la revista Caretas de esta semana; por otra, hay un proceso largo de renovación de un humanismo político que da una identidad secular, sobre la que plantea una reflexión, Fernando Villarán, en su agudo texto corto, Una victoria histórica y sin atenuantes, en el blog Espacio Compartido, de hoy.

Pero, más allá, de estos ríos subterráneos de la experiencia y del pensamiento, se produjo una trayectoria y una coyuntura crítica político social electoral, en la que Susana Villarán, capturo el enigma de lo nuevo con una capacidad intelectual y vital excepcional, donde el agua limpia del subsuelo irrumpió fertilizando de verde el espacio público limeño y nacional, a contracorriente de la perversa contaminación de la política tradicional peruana. Y es real lo que dice Rafael León: “Luego de muchísimo tiempo tenemos en un lugar importante del poder a un personaje que representa el bien.”.

En un país donde secularmente los extremos se han impuesto truncando la posibilidad de proyectos democráticos, modernos y liberales, de izquierdas y de derechas, donde las irrupciones pretotalitarias y totalitarias, de siniestra y de diestra ‒ciertamente la más trágica, la de Sendero Luminoso, que engendró el conflicto armado democida reciente‒, hay aún un largo camino que recorrer hacia una democracia integral de ciudadanos y ciudadanas.

En esta trama histórico política empedrada, Susana Villarán y Fuerza Social, tendrán un difícil camino al andar, pero la esperanza realista que han levantado marcará por muchas décadas la promesa de la vida peruana, bella expresión de don Jorge Basadre, que hoy se puede concretar con un alto valor práctico.

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