
Mientras esperaba la llamada, me decía no es justo, un año más sin viajar a Aija y los recuerdos brotaban, como los nombres de los viajeros frecuentes: Julito, Washi, Ruy, Martin, Jaime, Kike, Rudy, Calolo, etc.; las esquinas famosas de Huancacucho, del Pensamiento y Cinco Esquinas; Nombre de los amigos moradores como Teco, Lalash, Rapray, Acush, Jeshu, Shesha, Coshpi y el histórico Shilly; Los atractivos místico-turísticos como la Discoteca de Carlitos, las fogatas de Santa Rosa para los tranquilos, y las de Chuchun Punta para los más intrépidos. Estaba seguro que alguna anécdota nueva debió haber sucedido y quien más para contarme que mi gran amigo.
A las 10 de la noche, nos encontramos en un parque cerca de su casa, al ritmo de los huaynitos vertientinos iniciamos la gran tertulia. Yo muy atento escuchaba, él como siempre muy expresivo en sus comentarios, como el encierro de casualidad de nuestro amigo Washito en el mercado de Aija y no lograr ver los juegos artificiales. Algunas horas después nos despedimos y quedamos en encontrarnos al día siguiente en el estadio Guadalupano para ver jugar a los paisanos.
Sin embargo, asuntos personales me impidieron ir al estadio, ironías del destino a las 10 de la noche (veinticuatro horas después que nos encontramos) recibo una llamada donde me informan que mi gran amigo había dejado esta vida.
Comparto esta historia con el único propósito de recordar a un gran amigo RUY ANTUNEZ REGALADO que hace 11 años se encuentra al lado de Dios. Le sigo recordando, ya que Ruy fue un agente de cambio en mi vida, desde ese día trato de vivir en plenitud mi paso por esta vida.






