EL REPLANTEAMIENTO DEL PERMISO POR LACTANCIA MATERNA: UNA MEDIDA PARA PROMOVER LA IGUALDAD Y LA CONCILIACIÓN DE  LA VIDA LABORAL CON LAS RESPONSABILIDADES FAMILIARES

Sumario:

1. Introducción.- 2. Análisis interdisciplinario de la lactancia 2.1. Enfoque sociológico de la Lactancia 2.2. La lactancia desde la perspectiva de la sociología.- 3. Ámbito normativo  3.1.  Tratamiento  jurídico  de  la  lactancia  materna  en  el  mundo.-   3.2. Regulación  jurídica  del  permiso  por  lactancia  materna  en  nuestro  país.-  4. Visión  panorámica  del  permiso  por  lactancia  materna en la ciudad de Lima. 5. El replanteamiento del permiso de lactancia como medida para promover la igualdad entre varón y mujer y para conciliar la vida laboral con las responsabilidades familiares. 6. Conclusiones.

 

  1. Introducción

Según la Organización Mundial de la Salud, la lactancia es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludable, cuya titularidad del derecho debería recaer sobre los niños; sin embargo, en nuestro país mediante la  Ley Nº 27240 – Ley que otorga permiso por lactancia materna, este es un derecho reconocido a las mujeres. Lo que genera una discrepancia, si este derecho otorgado a las mujeres, en realidad, promueve que ellas puedan desarrollarse de forma efectiva en el trabajo, cumplir sus metas personales, y si este tipo de protección les genera a las mujeres el derecho a la igualdad remunerativa y de trato en relación a los varones, en el ámbito laboral.

Es por ello, que es necesario el replanteamiento del permiso por lactancia materna, con un enfoque de género, orientado a la corresponsabilidad, efectuando para ello se efectuará un análisis interdisciplinario con sociales y la psicología, donde se encuentra un refuerzo que avalará el rol fundamental que el padre cumple en el momento del nacimiento de su hijo y durante sus primeros meses de vida.

También se efectuará un estudio a la regulación normativa del permiso por lactancia materna alrededor del mundo y específicamente en nuestro país. Creyendo igual de importante no solo la regulación jurídica sino la percepción de la población de la ciudad de Lima, para lo cual se efectuó un cuestionario referente al tema.

Para finalizar con una propuesta de replanteamiento al permiso por lactancia materna que pretende la promoción de la igualdad y la no discriminación salarial entre varones y mujeres, salvaguardando el desarrollo mental y físico del recién nacido y que no se vea afectada la participación de las mujeres en el ámbito laboral.

  1. Análisis interdisciplinario de la lactancia
    • Enfoque sociológico de la lactancia.

Concuerdo totalmente con Huamán, Josefina (1985) quien señala que: al finalizar el parto, el corte del cordón umbilical representa el rompimiento del vínculo vital entre madre e hijo, sin embargo la vida del ser humano es tan compleja que luego es capaz de establecer una comunión psico- afectiva más compleja mediante la lactancia natural, a la que también se le denomina lactancia materna.

A la vez apropiadamente menciona que es un acierto el denominarla natural, pues es la naturaleza quien provee, a la mujer convertida en madre, de glándulas secretoras de leche para poder nutrir a su hijo, también la autora menciona que es tan natural como inherente al ser humano pues desde el principio de la humanidad el brote de leche fue espontáneo del pecho materno.

Sin embargo, el bebé no solo necesita de su madre, ya que tal como menciona La liga de la leche internacional (2001: 137) un elemento muy importante para el desarrollo del bebé es la relación padre- bebé, así como también, “cuando existe un apoyo amoroso, ayuda y compañerismo por parte del padre del bebé, la lactancia materna cobra mayor valor y la pareja lactante se relaciona mejor”, del mismo modo la precitada fuente acota que el apoyo del padre de su bebé es el más significativo estímulo que la mujer encuentra para dar de lactar.

Y siguiendo a la fuente en mención, tenemos que a pesar que la madre es la dotada biológicamente para amamantar al bebé, no hay quien pueda realizar cierto tipo de acciones tan bien como el padre, acciones tales como cuando la madre intenta tranquilizar al bebé luego de amamantarlo meciéndolo, acariciándolo, es el padre quien al recostar al bebé en su hombro, de modo tal que el pequeño quede acunado en su barbilla, va a conseguir hacerlo dormir de inmediato, ya que los padres necesitan estar con sus bebés para poder entender mejor sus necesidades.

Tal como señala La liga de la leche internacional (2001: 141): se convierte en una necesidad para el padre el permanecer al lado de su bebé, ya que ello mismo representa poder comprender más a sus hijos y sus necesidades propias, asimismo el bebé necesita relacionarse con su padre, por citar un ejemplo: “un bebé hambriento no tendrá interés en su padre, pero una vez que haya mamado hasta saciarse, su esposo puede cambiar los pañales, cantarle, mecerlo o consentirlo”, como acota la fuente en mención tanto el padre como la madre deben actuar como un equipo de crianza, ya que cada uno otorgará una contribución única para el desarrollo del bebé y ambos deben apoyarse a fin de conseguir una mejor crianza.

Hay que tener en cuenta que la paternidad es un hecho que va más allá de las circunstancias biológicas, según Fuller (2000: 15) “no es un hecho de la naturaleza sino una construcción cultural”, puesto que, “(…) la relación biológica de fecundación y engendramiento no es necesaria para la creación de un vínculo de parentesco y de afecto”, de tal forma que, desde el punto de vista de la sociología, la paternidad implica una composición, significa un cúmulo de factores sociales y dependerá mucho el contexto en el que viva el padre,  y  tal como señala Fuller (2000: 19) para los varones peruanos, la paternidad constituye “una tarea asociada a la transmisión de los saberes y valores generales y a la continuación del linaje o casta” y se colocan por motu proprio por encima de las mujeres, pues a la maternidad la menosprecian y la relacionan con los sentimientos y con la vida doméstica; sin embargo tal como se mencionó en el nacimiento de un bebé confluyen una serie de circunstancias y hay que tomar en cuenta también la perspectiva de otra ciencia como es la psicología, pues nos explica más a fondo el desarrollo de la mente, los sentimientos, el manejo de las emociones, tanto del bebé como de la madre y el padre.

  • La lactancia desde la perspectiva de la psicología.

Hablar de lactancia, indiscutiblemente nos obliga a remitirnos al recién nacido, es por ello que al recurrir a la psicología encontramos que Philip Rice (1997) denomina a la Infancia como el periodo comprendido desde el nacimiento hasta el segundo año de vida, relacionándolo como un periodo de cambios, pues en esa etapa se desarrollan las capacidades y la coordinación motora, así como sus capacidades sensoriales y el leguaje. Es sumamente importante resaltar, lo que enuncia Philip Rice (1997: 07) pues en esta etapa “el niño se apega a los miembros de la familia y a otras personas que lo atienden, aprende a confiar o a desconfiar y a expresar o reprimir amor y afecto”. En la misma línea la psicología del desarrollo mediante Fitzgerald, Strommen, & McKinney (1981) consideran al recién nacido como el ser más dependiente psicobiológico pues necesita que lo alimenten, que lo limpien, pacificarlo  y requiere cuidados constantes.

Y tal como precedentemente se mencinó al apego, resulta sumamente relevante desarrollarlo más a fondo, pues en esta etapa es cuando se manifiesta con mayor dimensión y repercute en el desarrollo de los infantes tal como señala Siegel (2007: 111) “a nivel mental, el apego establece una relación interpersonal que ayuda al cerebro inmaduro a usar las funciones maduras del cerebro de sus progenitores para organizar sus propios procesos”, de tal modo que como refiere el autor el apego es una transacción de emociones, mediante la cual el apego seguro implica como respuesta estados emocionales positivos para los niños y así modular los negativos, todos estos estado se almacenan en la memoria implícita como modelos mentales sirviendole al niño a sentirse seguro en el mundo. Del mismo modo Siegel (2007: 113) agrega que: “estas relaciones emocionales incipientes tiene un efecto directo sobre el desarrollo de los dominios de funcionamiento mental que sirven como nuestros puntos de andamiaje conceptual: la memoria, la narración, la emoción, las representaciones y los estados mentales”, es así que el apego sirve para crear la base central para el desarrollo de la mente.

En razón a ello, es de suma importancia desarrollar el apego seguro del recién nacido con sus progenitores pues ahora se sabe que cada uno de ellos es necesario para su desarrollo; sin embargo, años atrás tal como señala Álvarez Merino y Kloppe Villegas (1986: 44) en la psicología existian teorías que consideraba al padre como el gran ausente o distante. Estas teorías son: a) la psicoanalítica de Sigmund Freud que ignora completamente al padre y le asigna un papel preponderante a la madre en razón a que para el bebé, la zona oral es la zona principal de placer, pues se encuentra relacionada con actividades como lactar, chupar, comer, morder y tragar; y asevera que solo la mujer puede desarrollar la zona oral del niño, b) la teoría biológica, considera que el varón no estaría bien dotado biológicamente para participar de modo activo en el cuidado de los hijos, y que, las mujeres son preparadas durante el embarazo y el parto para el comportamiento maternal, a través de cambios hormonales.

Pese a estas teorías tradicionales, ahora nos encontramos con estudios modernos de la paternidad realizados por Oiberman (1994) refiriendo a  Parke y Tinsley (1987) y Winnicott (1975), quienes pudieron verificar que, el varón representa no sólo un apoyo emocional de la madre en el periodo posterior al nacimiento de su hijo, sino que también, ella necesita el apoyo de su pareja para poder dar de lactar correctamente a su bebé. La misma autora citando a Berman y Pedersen (1987), concluye que, los bebés que sostenían una cercana relación con sus padres, podían estar en presencia de otro adulto sin mayor problema; ya que el padre inserta a su hijo a la sociedad, pues es un intermediador o separador, entre el bebé y su madre. Un dato curioso es el que aporta Sloninsky (1962: 15), pues el autor verificó que, “cuando el padre (…) haya sido muy cercano y expresivo hacia el hijo desde la pequeñez de este (primeros meses), el mismo desarrolla muy bien (o exageradamente) su capacidad lógica y su racionalidad, y entre éstas, su aptitud para la matemática”.

Estas nuevas manifestaciones, siguiendo a Oiberman (1994: 68) como por ejemplo la inclusión del padre en el parto y el otorgamiento de permisos por paternidad, son parte de la “revolución de la masculinidad –fenómeno que se perfila como un hecho social del fin del Siglo XX–“, que se opone al hecho tajante acerca de que “la capacidad paternal quedó reprimida” debido a estereotipos que la misma sociedad ha impuesto. Por lo que, el derecho no puede permanecer alejado pues mediante el derecho del trabajo se otorgan determinadas licencias y permisos remunerados a los trabajadores, para ausentarse del centro de trabajo y satisfacer las necesidades propias de la reproducción tales como: licencia por maternidad, por paternidad y permiso por lactancia materna, el cual se desarrollará más a fondo el capítulo siguiente.

  1. Ámbito normativo
    • Tratamiento jurídico de la lactancia materna en el mundo.

La Organización Internacional de Trabajo (2014: 1) acertadamente enuncia que: “la maternidad segura, la atención de salud de la madre, y la supervivencia del recién nacido forman parte esencial de la propia vida” en razón a ello el bienestar infantil  y la protección de la maternidad siempre fueron temas a tomar en cuenta desde la creación de la OIT hasta la actualidad, todo ello en busca de facilitar a las madres la conciliación de su función reproductiva con la función productiva, de manera tal que, mediante el Convenio N° 183 – El convenio sobre la protección de la maternidad, el cual establece los lineamientos correspondientes a protección de la salud, licencia de maternidad, licencia en caso de enfermedad o de complicaciones, prestaciones, protección del empleo y no discriminación, y madres lactantes.

De este modo las interrupciones para la lactancia forman parte de normas internacionales a fin de otorgarle protección a la maternidad, tal como señala la Organización Internacional de Trabajo (2014: 14): “después del parto, muchas mujeres se enfrentan a la posibilidad de la pérdida del empleo y de los ingresos, y no pueden permitirse interrumpir el trabajo para alimentar al/a la recién nacido/a. Si en el lugar de trabajo no hay ayuda para la lactancia, la actividad laboral y la lactancia son incompatibles”. En razón a ello, el referido  Convenio N° 183 deja en criterio de cada país determinar la duración y el número de interrupciones necesarias, las cuales se verán reflejadas en cada legislación. Teniendo como panorama el siguiente:

GRÁFICO 1: Normativa nacional en materia de interrupciones para la lactancia, 2013 (160 países) (%)

Del análisis de estas cifras mostradas en el GRÁFICO 1 tenemos que: de 160 países estudiados el 75 % de estos países, que representan al menos en 121  se prevén interrupciones con o sin remuneración para las madres lactantes, o una reducción de la jornada laboral. Sin embargo, en 39 de los países estudiados (24%) carece de disposiciones en esta materia, de estos 39 países 26 son de África, Asia y el Caribe.

El mejor país para ser madre en el mundo es Noruega, tal como lo señala Medina, Vilma (2010) según el informe realizado por la Fundación Save The Children, en el referido país las mujeres convertidas en madres pueden elegir entre gozar de hasta 56 semanas de baja con el 80% de remuneración o 46 semanas con el 100% de remunaración, con la atingencia que este periodo puede ser tomado indistintamente también por los padres, pues la incorporación de la mujer al trabajo, el permiso para el padre y la igualdad de género son medidas que hacen posible una maternidad sana en Noruega.

En España se encuentra una regulación específica para la lactancia, sin embargo, en el referido país recurrente la figura de la búsqueda de la igualdad de género, pues  este derecho que originariamente era de titularidad de la madre, ahora es otorgado indistintamente tanto al padre como la madre, dejando a libre elección de los progenitores. Todo ello fruto de construcción jurisprudencial mediante la cual se resalta el rol fundamental del padre en la lactancia, así como también la desvinculación del referido derecho con el hecho biológico de dar pecho, para ser considerado el permiso de lactancia como un tiempo destinado a la alimentación y cuidados del neonato.

En América Latina, tal como señala Abramo, Laís & Todaro, Rosalba (2002) el derecho que tiene una mujer de amamantar a sus hijos, es una interrupción de su jornada laboral que esta debidamente remunerada y la duración de la misma varía en todos los países, tenemos que en Brasil y Uruguay se extiende hasta que el hijo tenga seis meses, hasta que tenga un año en Argentina y en Chile hasta que tenga dos años. En México la legislación no preveé este derecho, sin embargo se concede mediante los convenios colectivos por periodos de seis meses hasta que el bebé tenga un año de vida. Las mencionadas autoras encuentran también particularidades importantes en Uruguay tales como que las trabajadoras del sector bancario mediante negociación colectiva obtienen el derecho a usar media jornada laboral para la lactancia durante seis meses a partir del nacimiento, también la legislacion uruguaya establece que todas las mujeres empleadas tienen permiso de un día anual para la prevención del cáncer génito- mamario.

  • Regulación jurídica del permiso por lactancia materna en nuestro país

El permiso por lactancia en nuestro país es uno de los derechos más antiguos reconocidos a favor de la mujer en el ordenamiento peruano, tal como señala Aparicio Aldana y otros (2014), pues mediante la Ley 2851 promulgada en el año 1918, en su artículo 21° estableció el derecho de las madres “a disponer, para amamantar a sus hijos, de proporciones de tiempo que en conjunto no excedan de una hora al día, fuera del tiempo necesario para trasladarse al local dedicado a este fin. El valor de este tiempo no podrá ser descontado del salario de la madre, cualquiera que sea la forma de remuneración de su trabajo; y el derecho de usar del mismo, con el objeto indicado no podrá ser renunciado”.

Sin embargo, tal como señala Neves, Javier (1999) el gobierno encabezado por Fujimori a mediados del año 1990 inició una reforma laboral, ya que se encontraba frente al panorama de un ordenamiento laboral proveniente de inicios de siglo, caracterizado por otorgar diferencia de trato entre varones y mujeres, con la finalidad de otorgar una mayor protección a las mujeres; fue en ese contexto que el mencionado gobernante eliminó casi todas las prohibiciones y ventajas indebidas que antes se les había otorgado, una de ellas fue el permiso por lactancia contemplado en la Ley 2851.

Aparicio Aldana y otros (2014) acotan que el 22 de diciembre de 1999 se recupera este derecho, mediante la Ley N°27240 – Ley que otorga permiso por lactancia materna, sin embargo tal recuperación fue solo de modo parcial, pues se establece que solo se puede disfrutar de referido derecho las madres trabajadoras, hasta que el hijo tenga como mínimo seis meses de edad y antiguamente este derecho era concedido hasta que el hijo cumpla un año.

Posteriormente en el 2001, mediante la Ley N° 27591 se modifica la duración del beneficio hasta que el hijo cumpla un año de edad, así como se hace la atingencia que tal permiso se otorgará dentro de la jornada laboral y puede fraccionarse en dos. Para el año 2006, se duplica la duración del permiso por lactancia materna en el caso de parto múltiple.

En este sentido, de la Ley N°27240 – Ley que otorga permiso por lactancia materna, se puede colegir que, se trata de permiso remunerado concedido al sector público y privado, periodo que se cuenta como efectivamente laborado para todo efecto legal, así como también se trata de un derecho que no puede ser compensado ni sustituido por ningún otro beneficio, pero cuyo horario de disfrute será negociado entre empleador y trabajadora.

Asimismo, tal como señala  Aparicio Aldana y otros  (2014), también puede colegirse que este derecho es de “exclusiva titularidad de la madre trabajadora otorgada por el hecho de la gestación y alumbramiento. Es así que, el permiso por lactancia materna se torna en brindar las facilidades para el cuidado y protección del recién nacido a la madre, como si solo a ella le correspondería ello de forma exclusiva, dejando de lado el rol que el varón convertido en padre debe asumir en el momento del nacimiento de su hijo.

En este sentido, estoy convencida que el referido permiso por lactancia materna necesita un replanteamiento, con una perspectiva de igualdad de género, capaz de permitir la corresponsabilidad entre ambos padres para con su hijo, pues es el bebé el verdadero titular de este derecho y quien merece la protección, lo cual se desarrollará a fondo más adelante.

  1. Visión panorámica del permiso por lactancia materna en la ciudad de Lima.

A fin de obtener una muestra de cuál es la percepción de la población, recurrí al método del cuestionario y mediante una encuesta realizada en la ciudad de Lima a cien mujeres que hayan tenido hijos, pudiendo encontrar los siguientes resultados:

GRÁFICO 2: Disfrute del derecho al permiso por lactancia materna.

Ante la interrogante ¿Usted hizo uso del permiso por lactancia materna?, tenemos en el GRÁFICO 2 que el 65% si disfrutó de tal beneficio cuando se convirtieron en madres, sin embargo aún hay 26% que no gozó de tal beneficio y un alarmante 9% de la población encuestada que no tuvo conocimiento que gozaba de tal beneficio. Ahora bien, en el GRÁFICO 3, a este 65% que representa a 65 mujeres que disfrutaron del referido permiso por lactancia, se les preguntó si empleaban exclusivamente esa hora de permiso para dar de lactar a su bebé, y se obtuvo como respuesta que 53 personas respondieron que no, que este tiempo también era para dedicarse al cuidado de su bebé, y que 12 afirmaban que era de dedicación exclusiva el dar de lactar a su hijo en el horario que eligieron para ejercer su derecho.

GRÁFICO 3: Distribución del tiempo durante el permiso por lactancia.

Respecto a la importancia de la presencia del padre y su aporte en los cuidados de sus hijos recién nacidos, mediante el GRÁFICO 4, se puede observar que hoy en día hay una mayor concientización por parte de las mujeres respecto a la importancia del rol del padre, puesto que al hacerles la interrogante ¿Usted cree que la presencia del padre en los primeros meses de vida de su hijo es de vital importancia para su formación?, 70 mujeres consideran que es de vital importancia, 22 afirman que importa levemente y tan solo 8 de ellas creen que para el cuidado del hijo recién nacido tan solo importa la madre.

GRÁFICO 4: Importancia de la presencia del padre en los primeros meses de vida de sus hijos.

Y finalmente en el GRÁFICO 5 se plantea la siguiente pregunta: ¿Cree usted que este permiso podrá ser disfrutado indistintamente por la madre o el padre en caso de que la madre no trabaje?, a partir de la importancia de la presencia paterna para el adecuado desarrollo del bebé, y tenemos que en el caso que la madre no tenga un trabajo dependiente, 82 mujeres consideran que el padre también tiene derecho a una licencia remunerada por una hora para apoyar a la madre en la lactancia o para contribuir en los cuidados del menor; sin embargo,  18 mujeres consideran que este es un derecho de titularidad de la madre, razón suficiente para que no sea gozada por los varones.

GRÁFICO 5: Disfrute paterno del permiso por lactancia.

  1. El replanteamiento del permiso de lactancia como medida para promover la igualdad entre varón y mujer y para conciliar la vida laboral con las responsabilidades familiares.

Para Serrano, Mariola y Erenaga, Nerea (2014: 157):

el concepto de conciliación trabaajo- familia se puede entender de diversas maneras: conciliación, en sentido estricto, indica la posibilidad de compatibilizar los tiempos dedicados a la familia y al trabajo. En sentido amplio, se refiere al desarrollo pleno de las personas en el ámbito del trabajo, afectivo, familiar, personal de ocio, estudio e investigación, y a disponer de tiempo para sí.

Siguiendo a las referidas autoras, tomar medidas de conciliación entre trabajo y familia representa una herramienta imprescindible para promover la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, ya que la falta de estas medidas contribuye a sostener la discriminación laboral y salarial de las mujeres, impidiéndoles así el poder evolucionar profesionalmente.

Sin embargo, tal como señala Aparicio Aldana y otros (2014): el permiso por lactancia materna es una medida de titularidad exclusiva para las madres trabajadoras en razón a la gestación y el alumbramiento

En ese sentido, esta norma está destinada a brindar protección a la madre trabajadora, de modo tal que se pueda: “facilitar la conciliación de la tarea básica de protección y cuidado de los hijos en los primeros estadios de vida que -tal como están reguladas- pareciera que sólo le corresponden en exclusividad a la madre, sin que se contribuya a fomentar la corresponsabilidad entre varón y mujer”.

En ese sentido estoy plenamente convencida que la Ley N°27240 – Ley que otorga permiso por lactancia materna necesita un replanteamiento como medida para promover la igualdad entre varón y mujer y para conciliar la vida laboral con las responsabilidades familiares.

Este replanteamiento debe partir desde el nombre de la Ley y pasar a denominarse Ley que otorga el permiso por lactancia natural, de modo tal que desde la denominación de la misma no se dé a entender que la titular del derecho es la madre, ya que reforzando lo mencionado en los primeros acápites, tenemos que el principal beneficiario del permiso es el recién nacido.

Como segundo punto, creo pertinente que este permiso puede ser gozado indistintamente por el padre, en el caso que la madre no tenga un trabajo por cuenta ajena, ya que la ley en mención no tiene ni el menor atisbo de corresponsabilidad entre varón y mujer y es sumamente conveniente verter sobre ella la igualdad de género entre ambos padres, puesto que el permiso por lactancia se ha desvinculado con el hecho biológico de dar pecho o amamantar al recién nacido, sino que implica mucho más, este permiso pasa a ser un tiempo destinado al cuidado y acompañamiento del recién nacido, el padre puede incluso emplear ese tiempo para mantener despierto al bebé mientras este se alimenta, calmarlo, dormirlo una vez que este se haya saciado, inclusive apoyar en las tareas domésticas como lavar los platos o prepararle algo de comida a la madre a fin que ella mantenga una adecuada nutrición, pues ella será la fuente de alimentación del recién nacido  otorgándole la leche materna que representa un alimento primordial en su desarrollo físico y mental para el menor, inclusive le aporta los nutrientes esenciales para desarrollar adecuadamente su sistema inmunológico pues contiene múltiples nutrientes. Del mismo modo psicológicamente, la labor emocional del padre al momento de la lactancia tiene una característica de esencial para contribuir al éxito de una relación sólida y construir un vínculo sumamente fuerte entre ambos padres, así como también esta labor es fundamental para el desarrollo emocional del niño, le va a generar un apego seguro que va a contribuir a la formación de modelos mentales que le van a servir al niño para sentirse seguro en el mundo, y así una infinidad de beneficios que la estrecha relación del recién nacido con su padre conllevan.

En mérito a ello, debe replantearse el permiso por lactancia, tal como se ha expuesto precedentemente, considerando también la realidad de nuestro país, donde podemos encontrar un alto número de mujeres que no realizan trabajos por cuenta ajena, y en casos como ese el referido derecho se pierde, ya que como la madre no tiene opción a gozarla, el varón simplemente cumple con su rol proveedor del hogar, alejándose por completo de la corresponsabilidad para con su familia.

Y como tercer punto en el replanteamiento, propongo el cambio en el objeto de la Ley, ya que el objeto de la misma está muy alejado al de otorgarle a la mujer trabajadora un permiso para lactancia materna, el objeto debe ser el de proporcionar cuidados al recién nacido, alimentarlo y representar una medida de conciliación entre la vida laboral y la vida familiar. Este debe ser el nuevo objeto de la Ley, para que, de ese modo pueda ser capaz el padre de ejercitarlo y disfrutar del permiso por lactancia natural, teniendo a la lactancia como una etapa de la vida del neonato en la cual necesita de ambos de sus padres, pues cada uno de ellos cumple un rol distinto y fundamental para el desarrollo físico y mental del menor.

Estoy segura que este pequeño pero ampliamente significativo cambio, va a representar un tiempo de acercamiento y fortalecimiento para las relaciones familiares, de ese modo también va a generarse en el interior del hogar y en los mismos centros de trabajo la conciencia de igualdad de género y se va a lograr desvincular al hecho biológico de dar de lactar.

  1. Conclusiones
  • La maternidad y la paternidad son más que hechos biológicos, son también producto de una construcción social, que varía según el lugar y el contexto histórico- cultural en el que se desarrolla, puesto que tiene una marcada influencia social. En países como el nuestro la paternidad es símbolo perpetuación del linaje y la maternidad como la responsable de brindar protección y cuidados al recién nacido.
  • Psicológicamente se demuestra la importancia de la presencia del padre durante los primeros meses de vida del bebé, pues va a contribuir a la formación y al desarrollo mental del bebé a generarle un ambiente seguro, incluso para que sea capaz de desarrollar sus habilidades lógico- matemáticas.
  • La protección de la maternidad y la lactancia representan la esencia de la vida misma, y por tal razón siempre fueron temas importantes para la Organización Internacional del trabajo, por ello se plantean lineamientos en función a brindar tal protección, los cuales en muchas partes del mundo vienen cumpliéndose, ahora con atisbos de corresponsabilidad entre los padres como en los países europeos y en América Latina, Uruguay también presenta políticas de igualdad de género.
  • En nuestro país la licencia por lactancia materna estuvo regulada mediante la Ley 2851 desde el año 1918, y pese a haber sido eliminado este derecho y luego repuesto nuevamente, siempre tuvo como titular del referido derecho a la madre, sin que se note de modo alguno el rol del padre en ese momento de vida del neonato.
  • Una muestra de la percepción de las mujeres limeñas que han tenido hijos, indica que al gozar de su permiso por lactancia materna, el tiempo que se les otorgaba por el referido beneficio no era empleado únicamente para dar de lactar sino para cuidar al menor, razón por la cual está desvinculado al hecho biológico.
  • Es necesario el replanteamiento del permiso de lactancia como medida para promover la igualdad entre varón y mujer y para conciliar la vida laboral con las responsabilidades familiares, en razón a que se modifique desde la denominación del mismo por permiso por lactancia natural, hasta el objeto del mismo, para finalizar con modificar la titularidad de este beneficio, para que pueda ser disfrutado también por los padres.

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