Introducción

Merleau – Ponty (1908- 1961) fue un filósofo francés, estudió en la École Normal de París y enseñó en mucho e importantes liceos. Después de concluida la segunda guerra mundial trabajó como editor junto a Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. A pesar de su cercanía con el existencialismo, Merleau Ponty va a estar más ligado a la fenomenología de Heidegger.  Así, el interés de trabajar este autor radica en el aporte que realiza a la fenomenología como una filosofía de la experiencia. Entonces,  presente texto tiene por objetivo analizar la propuesta estética de Merleau – Ponty como parte de una experiencia encarnada, enmarcada en los postulados de la fenomenología; de igual manera, este artículo estudia la manera en que la perspectiva y la experiencia y permiten que lo invisible se vuelva visible .  Para cumplir estos objetivos, partiremos del análisis de El Ojo y el Espíritu, último texto (inconcluso) escrito por Merleau – Ponty, donde se explica la relación entre el arte y la mirada. Siguiendo las palabras de Paul Klee (1879 – 1940)  El arte no reproduce lo visible, vuelve visible; se descubrirá que para Merleau – Ponty el arte existe en aquello está ausente.

 

Imagen 1. Merleau – Ponty (1908-1961) http://www.iep.utm.edu/merleau/

  1. Percibo, luego existo

Un primer paso para comprender la fenomenología de Merleau-Ponty es entender su propuesta como respuesta a los dos grandes sistemas clásicos de pensamiento: el empirismo y el idealismo.  Por un lado, Merleau-Ponty se opone a: “ese prejuicio de tratar a todo ser como objeto en general, es decir, a la vez como si no fuera nada para nosotros y sin embargo estuviese predestinado para nuestros artificios” (1986:9). Este punto de vista pertenece a la ciencia tradicional, en donde los objetos existen de manera independiente a nuestra percepción.

Por otro lado, Merleau – Ponty se esforzó por criticar el idealismo que no se detiene a explicar las relaciones entre conciencia y mundo; así, toma posición frente a los conceptos del ser en sí y el ser para sí, desarrollados por Jean-Paul Sartre (1905 –1980). Para Merleau – Ponty, ambos vienen a ser un mismo concepto. El ser en sí es pensar que los objetos fuera de nosotros no son como los pensamos, sino que existen así no los pensemos; mientras que, ser para sí es pensar que los objetos fuera de mí existen en tanto los pensamos. Para Merleau – Ponty las relaciones con los objetos se deben de pensar desde el cuerpo, que es lo que tenemos en común con el mundo y los objetos.  Desde este punto de vista debemos entender lo que nos dice Merleau – Ponty en El ojo y el Espíritu:

Es necesario que con mi cuerpo se despierten los cuerpos asociados, los otros, que no son mis congéneres como dice la zoología, pero me acechan y a los que acecho, con los que acecho un solo Ser actual, presente, como nunca un animal ha acechado a los de su especie, a su territorio o su medio. (1986:12)

Entre el ser en sí y el ser para sí aparece el cuerpo como espacio de experiencia que nos permite significar y dar sentido. Desde este punto de vista la percepción del cuerpo da sentido al ser y permite que los otros existan. En palabras de Touron del Pie (1934-1966):

La percepción fundamenta el ser. No es la percepción un puro pensamiento de percibir. No es percibir, pensar que percibo, sino antes de pensar y antes de pensar que percibo, percibo verdaderamente. De tal manera que no es el pensar el fundamento de percibir, sino que el percibir fundamenta el pensar. (1961: 17)

De esta manera, el acto de percibir es el sustento del pensar. Pensamos porque percibimos algo. La percepción es el contacto con los objetos y elementos del mundo, es el reencuentro del ser con la experiencia significante. El cuerpo y la percepción permiten una relación con los objetos; entonces, aparece la idea de movimiento. Merleau – Ponty afirma: “¿Qué sería la visión sin el menor movimiento de los ojos?” (1986:15). Así, la percepción encarnada en un cuerpo lleva implícita una idea de movimiento que es particular e irrepetible y nos permite interactuar con el mundo y sus objetos.

En este punto, la idea de movimiento se aproxima a la idea de creación y a las múltiples lecturas que puede tener un cuerpo de un objeto.  Solo así podremos entender la idea de perspectiva, porque previamente el cuerpo ha experimentado el movimiento en el mundo. Pero, la percepción no solo es lo visual; sino que, al estar encarnada en un cuerpo, es más que la suma de sus partes sensibles. En El cine y la nueva psicología (1977a), Merleau – Ponty dice que:

Cézanne decía que lo aterciopelado, lo duro, lo suave, incluso el olor de los objetos se ve. Mi visión no es pues la suma de datos visuales, táctiles, auditivos; yo percibo de una manera indivisa con mi ser total. (1977a:93)

 Merleau – Ponty dialoga con la psicología Gestalt para reconstruir las relaciones entre el ser y el mundo; y así afirma que el cuerpo es percepción encarnada, irreductible, absolutamente fundamental para nuestro encuentro con el universo simbólico. Entonces, se puede afirmar, parodiando a Descartes que para la fenomenología de Merleau – Ponty percibo, luego existo; y el acto de existir es también un acto creativo.

 

  1. La perspectiva se hace pintura y habita entre nosotros

 

En el Seminario sobre la Fenomenología de Merleau-Ponty (2005) Renaud Barbaras (1955) afirma que Merleau – Ponty va a realizar una: “reflexión sobre el cuerpo […] la fenomenología del cuerpo va a dar lugar a una ontología de la carne” (2005). Para el investigador, Merleau-Ponty descubre que la perspectiva siempre va a estar encarnada en el ser y esto va a tener consecuencias en la relación cuerpo – pintura. En El ojo y el espíritu, Merleau-Ponty lo va a explicar de esta forma:

Ahora bien, desde que se da este extraño sistema de intercambios [entre la mirada que ve pero que no se ve a sí misma], ahí están todos los problemas de la pintura. Ellos ilustran el enigma del cuerpo que la pintura justifica. Ya que las cosas y mi cuerpo están hechos con la misma tela, es necesario que su visión se haga de alguna manera en ellos, que su visibilidad manifiesta se duplique con una visibilidad secreta: la naturaleza está en el interior, dice Cézanne. Cualidad, luz, color, profundidad, que están ahí ante nosotros, están ahí porque despiertan un eco en nuestro cuerpo, porque éste los recibe. (1986:19)

Al afirmar que las las cosas y mi cuerpo están hechos de la misma tela, Merleau – Ponty nos propone entender que ambos comparten la misma piel, cuyos límites de reflexión y de racionalidad son los límites de lo percibido; de esta manera, los datos sensibles existen porque se encarnan en nuestro cuerpo. En la Fenomenología de la Percepción (1994), Merleau – Ponty reafirma esta idea cuando dice que: “Los datos sensibles y las perspectivas a cada nivel serían contenidos captados como manifestaciones de un mismo núcleo inteligible” (1994:178). Este núcleo expandido se hace carne y habita entre nosotros, no reproduce lo visible, sino que lo hace visible. Este es el punto de vista que debemos adoptar para entender la pintura; ella no evoca nada, ni es una mímesis o imitación de la realidad: «Hace otra cosa, casi lo inverso: da existencia visible, a lo que la visión profana cree invisible, hace que no tengamos necesidad del “sentido muscular” para tener la voluminosidad del mundo» (1986:22).

Es decir, así como para Jacques Lacan (1901-1981) el lenguaje se sostiene en aquello que no puede simbolizar; así como para Heidegger (1889-1976) la vida se sostiene en la idea de muerte; para Merleau – Ponty lo visible se sostiene sobre aquello que no vemos pero que la mirada del artista hace presente. De esta manera, la pintura nos devela:

[…] los medios nada más que visibles por los cuales se hace montaña ante nuestros ojos. Luz, iluminación, sombras, reflejos, color, todos esos objetos de la investigación no son por completo seres reales: sólo tienen, como los fantasmas, existencia visual. No están sino en el umbral de la visión profana, no son vistos comúnmente. La mirada del pintor les pregunta cómo se toman entre sí para hacer que de pronto haya alguna cosa, y a esta cosa para componer ese talismán del mundo, para hacernos ver lo visible (1986:23).

La mirada del pintor, mediante un proceso de desocultamiento, hace que se encarne la verdad. Se establece una relación de correspondencia entre lo visible, el cuadro; y lo que este cuadro devela. Esta relación es precisamente es la idea de belleza para Merleau – Ponty, él lo explica con esta hermosa metáfora: “Se dice que un hombre nace en el instante en que quien no era en el fondo del cuerpo materno más que un visible virtual se hace a la vez visible para nosotros y para sí. La visión del pintor es un nacimiento continuado”. (1986:25) El pintor va a ser el gran partero del mundo, gracias a él lo invisible se vuelve perceptible. Parafraseando a Merleau – Ponty podemos decir que lo característico de la pintura es tener una duplicación invisible que lo vuelve presente como una cierta ausencia. (1986:63)

  1. Estética 

Merleau – Ponty en Fenomenología de la Percepción (1994), sostiene que la experiencia fenomenológica abarca todo: “alrededor nuestro, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestro medio contextual humano, nuestra situación física, nuestra situación ideológica, nuestra situación moral o, mejor, lo que hace que estemos situados bajo todas esas relaciones” (1994: 158). Esta experiencia, al encarnarse en un cuerpo, permite la existencia y abarca todos los ámbitos del quehacer humano incluyendo el arte; pero, ¿qué se entiende por arte y estética dentro del pensamiento de Merleau – Ponty? Para Juan Manuel Cuartas, en las Actas del anuario colombiano de fenomenología (2004), cuerpo, arte y estética van juntos:

Crear, componer, escribir, concebir, poner en escena son acciones hechas con el cuerpo y contenidas (encarnadas) en la estética de las obras […] He aquí la presencia del cuerpo en tanto que el mundo como en las obras. Cuando se mira cómo la mano, los ojos, los oídos, interactúan en conjunto, la experiencia estética reclama un interés particular que ilustra cómo la expresión llega a ser un sistema significante, un lenguaje, una encarnación en el tiempo, una estética que consigue ser expuesta de manera puntual y alusiva al mismo tiempo. En sus ensayos consagrados a la estética, Merleau – Ponty no habla de la obra de arte como alguna cosa pura o trascendental […] se puede encontrar en las obras de arte la emoción y la primera reacción ante lo desconocido. (2007:100)

Entonces, toda obra, sin importar su condición, tiempo o soporte llevan contenidas el cuerpo y el mundo que permitieron que se vuelva perceptible. Cuerpo, lenguaje y percepción; obra y contexto son los elementos constitutivos de la práctica estética. Así, la obra de arte es la parte visible de toda una experiencia que incluye el cuerpo que le dio vida. Al mismo tiempo, para Merleau – Ponty la encarnación de la experiencia perceptiva es cercana a lo sublime kantiano, ya que es una emoción y reacción ante lo desconocido.

Por su parte, Mansilla Torres en el Coloquio Latinoamericano de Fenomenología (2005) nos acerca a la idea de verdad en Merleau – Ponty. Para ella, existe una verdad en la medida que existe un espacio intersubjetivo:

Lo que nos debe de mostrar la genealogía del lenguaje hecha por Merleau – Ponty es que, en tanto adheridos al mundo, la verdad se hace intersubjetiva, pues en la comunicación con los otros logró que mi existencia se haga presente al mundo y con ella mi forma de creer en el mundo y de compartirlo con el otro. Es en la comunicación con otro a través de los gestos, enfermedades, ciencias, palabras, versos, etc. que corroboro la verdad del mundo. (2005:209)

La estética para Merleau – Ponty es la encarnación de la experiencia perceptiva corpórea en un objeto, y la interacción de estos elementos produce la idea de verdad. Para aproximarnos más a esta idea, es válido recurrir a una de las principales influencias teóricas de Merleau- Ponty, Heidegger; quien dice en El origen de la obra de arte (2000):

El cuadro de Van Gogh es la apertura por la que atisba lo que es de verdad el utensilio, el par de botas de labranza. Este ente sale a la luz en el desocultamiento de su ser […] Nosotros decimos verdad sin pensar suficiente lo que significa esa palabra. Cuando en la obra se produce una apertura de lo ente que permita atisbar lo que es y cómo es, está obrando en ella la verdad […] Según esto, la esencia del arte sería ponerse a la obra de la verdad.  (2000: 25)

Entonces tenemos que la verdad es el desocultamiento de lo ente en cuanto ente y la pintura permite esta aparición. En este punto, verdad y belleza se vuelven semejantes: “se manifiesta [la belleza] cuando la verdad se pone en la obra. Esta manifestación -en tanto que ser de la verdad dentro de la obra y en tanto que obra, es la belleza. Así, lo bello tiene su lugar en el acontecer de la verdad” (2000:58). Así, como resultado del acontecimiento de desocultamiento de la verdad aparece lo bello.  Sin embargo, aquello que la pintura representa y hace visible no va a quedar absorbido del todo, pues algo invisible persiste en lo visible, algo irrepresentable en lo representado; la verdad lleva implícita una carga no representada.

La percepción jamás va a ser percepción sólo de lo visible, sino también y al mismo tiempo de lo invisible sobre lo cual se sustenta, en palabras de Merleau – Ponty: “contrapartida secreta sin la cual no podría existir la visibilidad”. Entonces, al mismo tiempo que se desoculta, en la obra de arte encontramos un mundo no revelado de manera explícita. Por esta razón Merleau – Ponty afirma que:

Me sería difícil decir dónde está el cuadro que miro. Pues no lo miro como se mira una cosa, no lo fijo en su lugar […] El ojo ve el mundo y lo que le falta al mundo para ser cuadro, y lo que le falta al cuadro para ser él mismo.  (1986:21)

La obra de arte no se limita al espacio de representación de ella misma, va mucho más allá e incluye aquellos elementos no representados sobre los que el arte se sustenta. Entonces, podemos concluir que existe una percepción encarnada tiene una correspondencia entre una representación y su sustento no representado. De igual manera, las ideas estéticas de Merleau- Ponty son compatibles y al mismo tiempo expanden las ideas de Heidegger y su texto El origen de la obra de arte. Y de esta manera se adelanta en mucho a la moda de los postulados de la desconstrucción y la posmodernidad.

 

  1. Bibliografía:

CUARTAS, Juan Manuel

2007                     “Merleau – Ponty, ante todo la verdad en pintura”, en: Anuario colombiano de fenomenología. Volumen I. Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira.

HEIDEGGER, Martín.

2000 [1950]        “El origen de la obra de arte”, en: Caminos de bosque. Madrid: Alianza editorial.

-MANSILLA, Katherine

2005                      “El silencio en la fenomenología de la percepción de Merleau – Ponty”, en: Acta fenomenológica latinoamericana. Volumen II. Lima: Pontificia Universidad del Perú.

MERLEAU – PONTY, Maurice

1994                      Fenomenología de la percepción. Barcelona: De Agostini editores, 1994.

1986                      El Ojo y el Espíritu. Barcelona: Paidós.

1977a                   “El cine y la nueva psicología”, en: Sentido y sinsentido. Barcelona: Península, 1977b                       “La duda de Cézanne”, en: Sentido y sinsentido. Barcelona: Península.

RENAUD, Barbaras

2005                      Seminario sobre la Fenomenología de Merleau-Ponty. Lima: Pontificia Universidad católica del Perú.

TOURON DEL PIE, Eliseo.

1961                      El hombre, el mundo y dios en la fenomenología de Merleau Ponty. Madrid: Publicaciones del monasterios del Poyo.

SOBREVILLA, David

2012                      “La obra de arte según Heidegger”. En: Ideas y Valores; núm. 64-65 (1984); 71-98.

 

Para citar el presente artículo:

ESCOBAR, Héctor Omar

2017                      “Percepción, perspectiva y estética en la fenomenología de Merleau – Ponty“. En:                                    Líneas Ajenas. Arte, Literatura, Educación. Fecha de consulta: _______________________

URL: http://blog.pucp.edu.pe/blog/lineasajenas/2017/08/28/percepcion-perspectiva-y-estetica-en-la-fenomenologia-de-merleau-ponty/

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