ADIÓS A UNA GRAN PERSONA Y UN GRAN MAESTRO ANTONIO BRACK EGG

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Antonio Brack fue un hombre enamorado del Perú, de la belleza de sus paisajes y de su gran riqueza natural. Fue un brillante científico e investigador,  comprometido firmemente con la defensa de la biodiversidad de nuestro país y convencido de las grandes potencialidades de desarrollo de nuestra economía en base al cuidado de la fauna y flora.  El Perú,  que él llamó  “la reserva genética del mundo” fue siempre su inspiración y norte,  la razón de su vida plena y honesta entregada al estudio en bien de todos nosotros.

Desde hace 30 años Antonio Brack estudia la diversidad biológica del país. Ha escrito muchos libros sobre el tema y es un incansable divulgador de nuestras riquezas naturales. Hijo de un inmigrante alemán que llegó a Oxapampa en 1929, Brack conoce el Perú como pocos. Su aporte le ha valido para ser nominado al Premio Príncipe de Asturias.

Carlos Páucar.

Veintidós promociones de estudiantes de primaria y secundaria a lo largo del Perú llevan su nombre. A una hermosa catarata, en la mitad del camino a Pozuzo, se la conoce como Antonio Brack Egg. Tres escuelas (en Ayabaca, San Ramón y Oxapampa) le rinden homenaje llamándose como él. Así de reconocido es. Así de estimado. Y él lo sabe. Siente que los peruanos lo aprecian y valoran. Siente que está dejando una huella a lo largo del camino. Y se emociona cuando alguien que conoce su obra le demuestra –en alguna conferencia en la universidad o en un centro comunal– afecto y gratitud por su defensa de la riqueza natural del Perú, el país por el que tercamente ha apostado toda su vida.

Nada de lo que ha hecho ha sido en vano. En vida, a los 66 años, tiene el reconocimiento que muchos compatriotas quisieran. Pero no se siente satisfecho. Antonio cree que debe y puede hacer más por el país.

Facetas. Con Cecilia Mendiola, su esposa, amiga y consejera. Al lado, durante una charla en una comunidad. Abajo, en uno de sus viajes por el río Ucayali.

Desea seguir dictando charlas, escribiendo libros, recorriendo los rincones más alejados del Perú, seguir estudiando como antes, pero no puede, su cuerpo lo detiene, lo obliga a hacer pausas dolorosas. Ya no más viajes, ya no más investigaciones de campo, ya no ir por las reservas naturales que antes él recorría. Un dolor se extiende desde su columna al resto del cuerpo, una vértebra dañada en sus años de juventud le pasa ahora la factura. Pero el hombre se da tiempo para sacarle la vuelta a las dolencias. Y sigue viviendo para la naturaleza, para la investigación.

Ahora, sentado en un rincón de casa, reflexiona sobre los frutos que le dio a la vida. “Sé que voy a quedar en la historia del Perú como un científico que innovó en el campo de la ecología. Antes esto era el muro de los lamentos, solo se trataba de lo que se hacía mal en el medio ambiente. Yo he tratado que la ecología se vea como un elemento que potencia el verdadero desarrollo. Cuando doy una charla siempre trato de generar optimismo sobre lo que podemos lograr a futuro. Soy un optimista empedernido”.

En casa, los ladridos de las mascotas son persistentes y a ratos rompen la monacal tranquilidad que se respira en este rincón de vegetación y sosiego, en la urbanización Sol de La Molina. “A los 66 años veo que siempre hay cosas que imaginé hacer y quizás ya no las haga. Como preparar más libros, conocer otros parajes del Perú y, sobre todo, transmitir a las nuevas generaciones de peruanos que somos un país bendecido por la naturaleza, pero cuyos habitantes no saben hacer de ella una riqueza para compartir. He allí un problema: el 20% de los peruanos tiene el 80% de la riqueza. Nuestro país es de enormes desigualdades”.

El Perú que no conocemos

Hombre Sabio. Su empeño por compartir con las nuevas generaciones la pasión por la defensa del medio ambiente no cesa.

A lo largo de su vida, Antonio Brack Egg ha insistido en la importancia de la exuberante diversidad ecológica del Perú. Es un entusiasta difusor del Perú como el país más valioso en ecosistemas, en diversidad de culturascomidas, conocimientos tradicionales y paisajes maravillosos. Apela a cualquier tribuna para describir las maravillas del Huascarán, del Manu y del Pacaya Samiria. Brack es un viajero incansable. Ha recorrido casi todo el Perú. Conoce 42 países y la Antártida. Un lema lo ha acompañado mientras daba más de una vuelta al mundo: para vivir se necesita poco y para ser feliz menos todavía. “Cuando viajo puedo dormir en una banca de madera, en el piso, sobre una piedra, a mí me da igual. Yo que he viajado por el mundo digo que toda esta riqueza no la tienen otros, solo la tenemos nosotros y debemos aprovecharla”. Este hombre, que creció entre niños yaneshas y en una de las naturalezas más fértiles del Perú –la de la selva central– recuerda que somos uno de los tres países megadiversos más importantes del planeta. Afirma que, en cuanto a recursos genéticos, el Perú ocupa los primeros lugares porque posee la mayor diversidad de granos, hortalizas, tubérculos andinos y plantas medicinales. “Lo que pasa –agrega Brack Egg– es que nosotros no le damos a eso la debida importancia. Por ejemplo, los peruanos seguimos sin registrar nuestros productos. ¡Y cuando existe una ola de biopiratería…! Ya la palabra maca la registró un chino en su país, no la podemos usar allá. El sacha inchi o el hercampuri podrían ser registrados. Un día de estos viene un gringo ¡y registra el camu camu a su nombre!”.

El biólogo propone hacer una lista de productos típicamente peruanos y que se registren a nombre de la nación. Lo puede hacer un grupo de especialistas convocados por Indecopi. Los peruanos no vemos el futuro porque no somos educados para el futuro. Comenta: “Nos entretiene la coyuntura”.

Está convencido de que uno de los mayores problemas del Perú es la ignorancia que arrastramos sobre nuestro país. El Perú es treinta veces más grande que Israel o Hungría y sin embargo hay tanta pobreza, tanta incertidumbre. Se acepta sin remedio la destrucción de los bosques, del suelo, de la fauna, la contaminación de los ríos y del mar.

Los jóvenes que vienen

Conocedor del Perú. La naturaleza es la vida misma de Antonio Brack Egg, a quien el Perú le debe gran parte del creciente interés que tenemos por nuestro hábitat. Abajo, en una de las grabaciones de su programa televisivo. Brack tiene una ley: hacer docencia en todas las tribunas.

Brack sigue tratando de hallar respuestas a la profunda desigualdad que atraviesa el país. Él las encuentra a menudo cuando descubre jóvenes interesados en conocer el hábitat en el que viven. Sabe que sí, hay avances, que aumentan las ideas sobre cómo generar riquezas a partir de la propia naturaleza, con el ecoturismo, el manejo de los bosques, las plantaciones forestales, la acuicultura, los camélidos andinos y la producción orgánica.

“Sí, eso pega muy fuerte entre los jóvenes, aunque muchos piensan que su patria no les da oportunidades. Yo les digo que este país tiene grandes oportunidades. Lo que pasa es que la política siempre va por un camino errado. Un ejemplo: hoy en día todos saben que a futuro va a faltar madera en el mundo porque los bosques están desapareciendo. ¿Qué debemos hacer entonces? Plantar árboles. Ya se deberían estar plantando 100 mil hectáreas al año, ya deberíamos cubrir de bosques las tierras degradadas, pero no se hace porque cada político que entra piensa solamente en sus cinco años de gestión”, afirma.

Predicar con el ejemplo

En 1973, cuando regresó de estudiar en Alemania y empezó a trabajar en el Ministerio de Agricultura, nadie hablaba de biodiversidad en el Perú. Hoy, afortunadamente, el tema es abordado por los medios de comunicación.

A Brack también le debemos su perseverante apoyo a las gestiones para la delimitación de catorce parques, reservas y santuarios nacionales. Entre esas labores destacan sus ocho años en Pampas Galeras con el proyecto de la vicuña, un trabajo hecho mano a mano con las comunidades. Hablar con Brack es una experiencia enriquecedora. Es un hombre sabio que elabora preguntas con la misma agudeza con que halla respuestas. Tiene la cualidad de plantear problemas y de inmediato pensar en soluciones.

Se ha avanzado en la protección del medio ambiente, pero la ecología no es una prioridad para las autoridades. Brack lo lamenta: “El medio ambiente es prioridad solo cuando se convierte en un problema y hay que ir a apagar un incendio social, como ocurrió en Combayo, en Yanacocha, en Ilo o en La Oroya”. Se soslaya que la producción orgánica y los productos naturales figuran ahora en los primeros lugares del mercado agrícola.

Guía y difusor. Brack Egg ha recorrido el territorio peruano como pocos. Dicta charlas, investiga y graba programas de TV. Pese a la gravedad de sus dolencias, es incansable.

“Los funcionarios del Ministerio de Agricultura deberían orientar los productos orgánicos y recursos naturales para la exportación –prosigue–. Desarrollar el potencial de los camélidos andinos. Ya nos ganaron los australianos, los neozelandeses, los americanos, que tomaron la alpaca, la han limpiado genéticamente y tienen ahora las alpacas más finas del mundo. Hay que ver el futuro del país: nuestros camélidos andinos están por encima de los 3500 metros y allí precisamente es donde se encuentran las comunidades más pobres del país, en las punas. Entonces allí se puede generar riqueza –los dolores en la espalda lo molestan y, sin embargo, su entusiasmo no se detiene–. Sí, generar riqueza. Por ejemplo, con la truchicultura en los lagos altoandinos: en una hectárea de jaulas flotantes se pueden producir 120 mil kilos de carne de trucha”.

Científico y creador

Brack publicó su primer libro en 1975. Lo tituló “El ambiente en que vivimos”. Tuvo 16 reimpresiones. Uno de sus últimos libros, “El Perú, legado milenario”, que trata sobre los recursos genéticos del Perú, fue editado en español e inglés en enero del 2006. Otra de las obras que menciona con cariño es el “Diccionario enciclopédico de las plantas útiles del Perú”. Por muchas razones, pero principalmente porque le significó 25 años de investigación científica. Y el resultado es un libro de consulta imprescindible para el que se interese por conocer nuestra flora y también por el peruano lego. Allí se presenta y describe las cinco mil plantas que se utilizan en el país, con sus respectivos nombres en quechua, asháninka, español y aymara. Brack Egg además es incansable en su labor de divulgador. Con el programa televisivo “La Buena Tierra” se empeña en difundir una simple y contundente reflexión: que sí se pueden realizar econegocios en el país.

La Buena Tierra. En su experiencia televisiva insiste en su mensaje: Sí, son posibles los econegocios. Desarrollo, pero con respeto a la naturaleza que nos rodea. Brack ha sembrado patria en su vida intensa.

Su pareja, Cecilia, se ha convertido en la aliada de todos sus proyectos. Pero hay más personas que lo quieren. En Alemania están su única hija Anette Úrsula y sus dos nietos Emilia y Maximiliano. Mientras habla de ellos, los dolores de la vértebra dañada reaparecen. Pronto tendrá que operarse, será una intervención complicada. A los problemas en la columna debe sumar las complicaciones de una quirurgia anterior. Pese a ello, Brack se resiste a engrosar las filas de la burocracia local. “No puedo estar sentado en una oficina, en un sillón, tengo que estar en el campo, conversar con la gente, buscar ejemplos de peruanos que hacen cosas interesantes”.

¿Una autobiografía? “Memorias de un biólogo loco”. Es el título que piensa ponerle a un texto que, en tono confesional, condensará su experiencia personal. Siente que ha recorrido el Perú y que no puede continuar en esta tarea. “Hice lo posible, amar a mi país, contribuir a generar conocimiento y difundirlo, apoyar a los jóvenes que quieren hacer cosas innovadoras. Entonces, ¿qué más satisfacción puede tener un ser humano, además de tener el aprecio y amistad de los peruanos? El Perú fue y es mi objetivo”. Le pregunto cómo ve la muerte un hombre que ha luchado por la vida y que ha estado tan ligado a la naturaleza. “Solo gozamos de un tiempo para poder vivir –reflexiona el científico– y hay que disfrutarlo al máximo. Aunque para mí en parte es una tragedia, siento que he acumulado tantos conocimientos y no he podido transmitirlos a mis compatriotas. Claro que algo hice, pero me gustaría hacer mucho más”.

Diario La República 05 de Agosto del 2007

 

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