“Dos espías en Caracas” por Moisés Naím

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A fines de los 80 en Venezuela, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo (sí, más que Arabia Saudita), la pobreza se encontraba por encima del 60% según algunas mediciones, mientras que el ingreso per cápita era de los más altos de América Latina. Es decir, pésima distribución del ingreso nacional: los que tenían más ganaban más (aquí una revisión de la economía venezolana desde 1975 al 2005).

En 1989 ocurre el Caracazo, protestas multitudinarias contra Carlos Andrés Pérez en la que, (según dice aquí) se habrían registado hasta 3 mil muertos.

El autor, Moisés Naim, es un economista con maestría y doctorado en el MIT, fue Ministro de Fomento en el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Director del Banco Central venezolano y Director Ejecutivo en el Banco Mundial. Desde el 2011 dirige el programa periodístico Efecto Naim

En 1992 Hugo Chávez intenta dar un golpe de Estado pero es arrestado. En 1999 Chávez ganaría las elecciones y comienza una efectiva política de reducción de la pobreza pero sin fortalecer la capacidad productiva del país demasiado dependiente del petróleo.

En la novela de Moisés Naím el intento de golpe de Estado de Hugo Chávez fue una sorpresa tanto para los servicios de inteligencia de Estados Unidos como para los de Cuba. En la carrera que empieza en ese momento para influenciar a la naciente estrella política y atraerlo para sus intereses, el “poderoso” servicio de inteligencia cubano (el G2) resulta ganador.

La historia principal es la de Cristina, espía de una bastante ingenua CIA, y la de Mauricio, del criminal G2, quienes tienen la misión de, además de insertarse en el entorno de Chávez, eliminar al otro. Pero pasan los años y ninguno descubre a su némesis. Peor aún, casi al final del libro se conocen con sus identidades falsas y terminan enamorándose.

¿Por qué una espía tan ineficiente es la jefe de la inteligencia norteamericana en Caracas? es una pregunta que cualquiera se haría y el autor se obliga a contestarla: resulta que es amante de un congresista republicano que pertenece a la comisión de fiscalización de inteligencia en el Congreso de los Estados Unidos. Y claro, nadie en la CIA sabe de esa relación ni de los hilos que mueve el congresista para que su amante se mantenga en el cargo.

En realidad la historia que quiere contarnos el autor es la de un enajenado Chávez y de su gobierno corrupto e ineficiente, conducido en realidad por Fidel Castro desde La Habana.

No hay duda que la historia de Hugo Chávez era para escribir una novela. Del golpe inicial de 1992 qué terminó en fracaso y su estadía en la cárcel, a su triunfo en las elecciones de 1999 y los cambios radicales que realizó en el país pese a la fuerte oposición de la prensa y del gran empresariado. Pasando por el golpe de Estado que lo sacó del poder por unos días en el 2002, su espectacular rescate y el regreso al sillón presidencial vitoreado por las masas.

Todo esto se muestra en la novela, pero el objetivo descalificador hace difícil de leerla sin estar atento permanentemente a identificar cuál es la información imaginada mezclada con la información real. ¿Realmente Hugo conoció en la cárcel al jefe de un poderoso cártel del narcotráfico que lo apoyó para ganar las elecciones? ¿Su Ministro de Economía era la mano derecha de esta mafia? ¿Apoyó en paralelo el narcotráfico de las FARC? ¿Sus ministros recibían órdenes de la mafia?

En una entrevista (aquí) el autor dice de su novela:

“Este libro sale de una profunda frustración. La frustración es que yo llevo muchos años escribiendo sobre lo que sucede en mi país, en Venezuela, y lo he hecho en columnas, en libros, en ensayos. Y utilizaba las tecnicas del periodismo, las fuentes, las múltiples fuentes, la corroboración, la confirmación… Y la economía, los datos estadísticos, y las ciencias políticas y las relaciones internacionales… Y siempre sentía que estaba contando una parte de la historia y que faltaba, que no era completo, que no era una presentacion completa de lo que estaba sucediendo, que me faltaba algo. Y ese algo era todo un mundo clandestino oculto al ojo ingenuo pero que estaba muy presente en la toma de decisiones, y en el poder, en Venezuela. Eso tenía varias manifestaciones, estaban sucediendo cosas, que yo sabía que estaban sucediendo pero que yo no podía confirmar.”

La novela termina cuando Israel empieza a interesarse por Venezuela a raíz de su acercamiento a Irán y envía a sus espías del Mossad, quienes en unos días hacen lo que los de la CIA no pudieron hacer en años: identifican al jefe de los espías cubanos en Caracas. Recién cuando la CIA recibe la información del Mossad descubre que su propia espía es amante de su archi enemigo, gran culpable de la captura de Venezuela por Cuba.

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