“Dos espías en Caracas” por Moisés Naím

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A fines de los 80 en Venezuela, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo (sí, más que Arabia Saudita), la pobreza se encontraba por encima del 60% según algunas mediciones, mientras que el ingreso per cápita era de los más altos de América Latina. Es decir, pésima distribución del ingreso nacional: los que tenían más ganaban más (aquí una revisión de la economía venezolana desde 1975 al 2005).

En 1989 ocurre el Caracazo, protestas multitudinarias contra Carlos Andrés Pérez en la que, (según dice aquí) se habrían registado hasta 3 mil muertos.

El autor, Moisés Naim, es un economista con maestría y doctorado en el MIT, fue Ministro de Fomento en el gobierno de Carlos Andrés Pérez, Director del Banco Central venezolano y Director Ejecutivo en el Banco Mundial. Desde el 2011 dirige el programa periodístico Efecto Naim

En 1992 Hugo Chávez intenta dar un golpe de Estado pero es arrestado. En 1999 Chávez ganaría las elecciones y comienza una efectiva política de reducción de la pobreza pero sin fortalecer la capacidad productiva del país demasiado dependiente del petróleo.

En la novela de Moisés Naím el intento de golpe de Estado de Hugo Chávez fue una sorpresa tanto para los servicios de inteligencia de Estados Unidos como para los de Cuba. En la carrera que empieza en ese momento para influenciar a la naciente estrella política y atraerlo para sus intereses, el “poderoso” servicio de inteligencia cubano (el G2) resulta ganador.

La historia principal es la de Cristina, espía de una bastante ingenua CIA, y la de Mauricio, del criminal G2, quienes tienen la misión de, además de insertarse en el entorno de Chávez, eliminar al otro. Pero pasan los años y ninguno descubre a su némesis. Peor aún, casi al final del libro se conocen con sus identidades falsas y terminan enamorándose.

¿Por qué una espía tan ineficiente es la jefe de la inteligencia norteamericana en Caracas? es una pregunta que cualquiera se haría y el autor se obliga a contestarla: resulta que es amante de un congresista republicano que pertenece a la comisión de fiscalización de inteligencia en el Congreso de los Estados Unidos. Y claro, nadie en la CIA sabe de esa relación ni de los hilos que mueve el congresista para que su amante se mantenga en el cargo.

En realidad la historia que quiere contarnos el autor es la de un enajenado Chávez y de su gobierno corrupto e ineficiente, conducido en realidad por Fidel Castro desde La Habana.

No hay duda que la historia de Hugo Chávez era para escribir una novela. Del golpe inicial de 1992 qué terminó en fracaso y su estadía en la cárcel, a su triunfo en las elecciones de 1999 y los cambios radicales que realizó en el país pese a la fuerte oposición de la prensa y del gran empresariado. Pasando por el golpe de Estado que lo sacó del poder por unos días en el 2002, su espectacular rescate y el regreso al sillón presidencial vitoreado por las masas.

Todo esto se muestra en la novela, pero el objetivo descalificador hace difícil de leerla sin estar atento permanentemente a identificar cuál es la información imaginada mezclada con la información real. ¿Realmente Hugo conoció en la cárcel al jefe de un poderoso cártel del narcotráfico que lo apoyó para ganar las elecciones? ¿Su Ministro de Economía era la mano derecha de esta mafia? ¿Apoyó en paralelo el narcotráfico de las FARC? ¿Sus ministros recibían órdenes de la mafia?

En una entrevista (aquí) el autor dice de su novela:

“Este libro sale de una profunda frustración. La frustración es que yo llevo muchos años escribiendo sobre lo que sucede en mi país, en Venezuela, y lo he hecho en columnas, en libros, en ensayos. Y utilizaba las tecnicas del periodismo, las fuentes, las múltiples fuentes, la corroboración, la confirmación… Y la economía, los datos estadísticos, y las ciencias políticas y las relaciones internacionales… Y siempre sentía que estaba contando una parte de la historia y que faltaba, que no era completo, que no era una presentacion completa de lo que estaba sucediendo, que me faltaba algo. Y ese algo era todo un mundo clandestino oculto al ojo ingenuo pero que estaba muy presente en la toma de decisiones, y en el poder, en Venezuela. Eso tenía varias manifestaciones, estaban sucediendo cosas, que yo sabía que estaban sucediendo pero que yo no podía confirmar.”

La novela termina cuando Israel empieza a interesarse por Venezuela a raíz de su acercamiento a Irán y envía a sus espías del Mossad, quienes en unos días hacen lo que los de la CIA no pudieron hacer en años: identifican al jefe de los espías cubanos en Caracas. Recién cuando la CIA recibe la información del Mossad descubre que su propia espía es amante de su archi enemigo, gran culpable de la captura de Venezuela por Cuba.

“Tiempos recios” por Mario Vargas Llosa

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¿En qué momento se jodió América Latina? Quizá cuando Estados Unidos se dio cuenta que le resultaba muy fácil derrocar sus empobrecidos gobiernos.

Esta novela de Vargas Llosa es la historia de cómo una transnacional estadounidense, con el apoyo de su gobierno, orquestan una campaña para convencer al mundo de la existencia de comunistas en un pequeño país y, con esa excusa, dar un golpe de Estado. 

El pequeño país es Guatemala durante la presidencia de Jacobo Árbenz, elegido democráticamente en 1951 y derrocado en 1954. 

Las motivaciones de Árbenz, nos cuenta Vargas Llosa, eran modernizar y promover el desarrollo en un país principalmente agrícola y empobrecido por la corrupción. Su estrategia básica (o al menos la más combatida por la oposición ligada a la oligarquía) fue distribuir mejor la riqueza mediante (1) una reforma agraria sobre las tierras ociosas que convierta a los campesinos en propietarios individuales, (2) la creación de impuestos a las transnacionales y (3) el establecimiento de sindicatos libres. De ninguna manera podría haberse llamado a esto “comunismo”, sin embargo la etiqueta se la chantaron gratuitamente a fuerza de ser repetida por la prensa y por políticos que veían, en la libre expresión de justas demandas, una revolución comunista en ciernes.

¿Quién orquestó todo esto? Según la novela y según todo lo que se conoce al respecto* la propaganda fue imaginada y financiada por la United Fruit Company (UFCO), una empresa dedicada a la exportación de plátanos con plantaciones en varios países centroamericanos, afectada por las políticas progresistas de Árbenz.

En Wikipedia se puede encontrar este ilustrativo texto respecto a la United Fruit
(https://es.m.wikipedia.org/wiki/United_Fruit_Company):

“Un mecanismo ampliamente utilizado por la UFCO era comprar a precios bajos grandes cantidades de tierras en América Central. Esto era una herramienta para evitar que surgieran competidores y mantener así un monopolio sobre la producción de plátanos, inclusive conservando extensas zonas agrícolas sin cultivar bajo pretexto que sequías o huracanes le obligaban a mantener «en reserva» grandes extensiones de terreno sin usar.

No obstante, los detractores de la empresa sostuvieron que la finalidad de esta compra masiva de tierras era evitar una sobreproducción capaz de reducir los precios del plátano, eliminar competidores del mercado; otra meta era forzar a que los campesinos más pobres abandonaran el cultivo en pequeñas propiedades individuales y se tornaran en «peones» de la UFCO, como mano de obra muy barata debido a los sueldos artificialmente bajos que abonaba la UFCO. Tal política implicaba una oposición frontal de la «United Fruit Company» a todo tipo de reparto de tierras en Centroamérica, inclusive si tales repartos afectaban a sus fincas que llevaban varios años sin cultivar.

De igual forma otra preocupación constante de la empresa era mantener unos reducidos costos tributarios y laborales, siendo acusada de sobornar masivamente líderes políticos de América Central para liberarse de toda presión de pago de impuestos y obtener beneficios y exenciones de tributos, así como para obtener de las autoridades locales un “trato preferencial” en cuanto a aranceles a cambio que la UFCO financiara diversos regímenes de toda especie, siempre que éstos cuidaran en simultáneo de los intereses de la empresa.

La reducción de costos afectaba también los salarios de los peones agrícolas que eran mantenidos bastante bajos por la UFCO con ayuda de las autoridades nacionales de cada país, criticadas frecuentemente por emitir leyes solo para “satisfacer” a la «estructura de costos» de la «United Fruit Company» sin importar el destino de los peones locales. Del mismo modo, una preocupación de la UFCO era impedir toda formación de sindicatos de trabajadores y reprimir violentamente toda protesta laboral, contando para esto con el decidido apoyo de las autoridades locales de cada país, dependientes del dinero aportado por la UFCO en tributos y sobornos.”

Tiempos recios es la narración de la tormenta perfecta generada para llegar al golpe de Estado. Inicia con una campaña propagandística en manos del genio de las relaciones públicas Edward L. Bernuys, empleado de la United Fruit. Una campaña que llega a convencer a una iglesia siempre lista para acomodarse con el más poderoso, a periódicos progresistas desinformados de lo que ocurría al sur (The New York Times, The Washington Post, Time Magazine, Newsweek) y al mundo entero, del “peligro comunista” que existía en Guatemala. Unido a ello el efectivo lobby facilitado por la presencia en la Secretaría de Estado de John Foster Dulles y de su hermano Allen Dulles en la jefatura de la CIA, ambos ex apoderados de la UFCO. Más aún, eran tiempos de un acendrado anticomunismo en los Estados Unidos.

Escribe MVLl:

“la propaganda había impuesto una afable ficción sobre la realidad y era sobre ella que los impreparados periodistas norteamericanos escribían sus crónicas, la gran mayoría de ellos sin advertir que eran los muñecos de un titiritero genial. Así se explica que una persona tan prestigiosa de la izquierda liberal como Flora Lewis escribiera elogios desmedidos del embajador norteamericano en Guatemala John Emil Peurifoy. Contribuyó mucho a que esa ficción se volviera realidad que aquellos fueran los años peores del maccarthismo y de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.” Tiempos recios p. 22 (Alfaguara, 2019).

De manera que no habría sido difícil convencer a Eisenhower y al Congreso americano de financiar el ingreso de guerrillas “liberacionistas” desde Honduras, preparados en la Nicaragua de Somoza y con armas llegadas de la República Dominicana de Trujillo. Todo coordinado por la CIA.

La conversación entre el bien intencionado Árbenz y el obtuso embajador norteamericano Peurifoy es ilustrativa de la tensión y la impotencia que recorre el libro producto de la difamación a la que es sometido el gobernante y su incapacidad para hacer comprender de sus buenas intenciones a quienes ya tienen una idea formada por la propaganda:

“En todos los siguientes encuentros, en los casi ocho meses que llevaba el embajador Peurifoy en Guatemala, el Presidente Árbenz intentó explicarle la verdadera situación del país. Le insistía en que las reformas emprendidas por su gobierno, incluída la agraria, solo pretendían convertir a Guatemala en una democracia moderna y capitalista, como lo eran Estados Unidos y las demás naciones occidentales. ¿Acaso se habían creado “granjas colectivas” en el país? ¿Acaso se había nacionalizado alguna empresa privada? Las tierras ociosas que el gobierno nacionalizó y repartía a los campesinos pobres eran lotes individuales, para desarrollar una agricultura privada y capitalista. “Sí, óigalo bien, señor embajador, ca-pi-ta-lis-ta”, silabeaba el Presidente, y el intérprete lo imitaba, silabeando también la palabra. Si el gobierno quería cobrar impuestos a la United Fruit, igual que a todos los agricultores guatemaltecos, era para poder llenar el país de escuelas, carreteras, puentes, pagar mejor a los maestros, atraer funcionarios competentes y financiar una obra pública que sacara a las comunidades indígenas, la inmensa mayoría de los tres millones de guatemaltecos, de su aislamiento y pobreza. El Presidente Árbenz insistía, pese a haberse dado cuenta muy pronto que el embajador Peurifoy era un hombre inmunizado contra razones y argumentos. Ni siquiera las oía. Se limitaba a repetir, como el muñeco de un ventrílocuo, que el comunismo se estaba haciendo presente por doquier en el país. ¿No lo afirmaba así nada menos que el arzobispo moseñor Mariano Rossell y Arellano en su célebre carta pastoral? ¿No lo demostraba el que se hubiera autorizado, ya desde la época de Juan José Arévalo, la creación de sindicatos? ¿No cundía acaso, por obra de los agitadores, el espíritu de rebelión entre los campesinos y obreros? ¿No había toma de tierras e invasiones de fincas? ¿Acaso no se sentían amenazados los empresarios y agricultores? ¿No habían partido al extranjero muchos de ellos? ¿No lo decían a diario los periódicos y las radios?

-¿No hay sindicatos en los Estados Unidos? -le replicaba Árbenz-. Donde no hay sindicatos libres e independientes es en Rusia, justamente.

Pero el embajador no quería entender y repetía, unas veces en tono sereno y otras amenazador, que Estados Unidos no permitiría una colonia soviética entre California y el Canal de Panamá. Y, “sin que esto fuera una amenaza”, para eso existían los marines que estaban ya rodeando Guatemala por el Caribe y el Pacífico.” Tiempos recios pp 176-177 (Alfaguara, 2019).

El relato de la preparación y ejecución del golpe de Estado apoyado por el gobierno norteamericano te subleva: un pequeño Estado enfrentado a una fuerza descomunal. Debilitado por la propaganda difamadora. Sin el apoyo de su población. Enfrentado a la parcializada OEA. Con una fuerza aérea nacional que no era capaz de competir con el apoyo aéreo que tenían los golpistas. Un bloqueo a la compra de armas que había iniciado hacía tres años y que provocaba que los militares guatemaltecos, sin recursos, o desertaran o trabajaran desde adentro para el golpe (¿Qué opción les quedaba teniendo a los bien implementados marines ad portas?)

Según la novela, los militares guatemaltecos no querían dar un paso en falso y pusieron como condición para intervenir, para dar el golpe, el que las cosas lleguen al extremo de haber muertos civiles. No fue difícil cumplir ese pedido. Al atardecer del 25 de junio de 1954 la Aviación Liberacionista bombardea la capital. Al día siguiente el ejército solicitó la renuncia del Presidente. El 27 de junio Jacobo Árbenz renuncia.

La novela termina con un interesante epilogo que es una reflexión de MVLl sobre los hechos reales. Para el Nobel el golpe contra Árbenz radicalizó a Fidel Castro, al Che Guevara (que había llegado a Guatemala 6 meses antes de la intervención norteamericana) y a toda una generación de latinoamericanos que simplemente buscaban lo mismo que Árbenz, modernizar y desarrollar su país. Fomentó la convicción que los ejércitos (normalmente preparados en USA) no eran confiables para defender la soberanía de un país (lo primero que hizo la revolución castrista fue desmantelar el ejército cubano). Y los acercó a la Unión Soviética.

Para Guatemala las consecuencias del golpe propiciado por Estados Unidos fueron devastadoras: no volvió a tener un gobierno realmente democrático hasta 1986 (golpes de estado y gobiernos títeres de los militares fueron la norma) y surgieron grupos terroristas que perduraron más de 30 años. La comisión de la verdad establecida en 1996 encontró que hubo más de 200 mil muertos en este país desde el año 1962 (Simon 2003** cuestiona que el año de inicio para las investigaciones de la comisión no haya sido 1954, año del golpe) y, en su época más álgida, más de un millón de refugiados en un país que tenía alrededor de 6 millones de habitantes. 

Diego Rivera pinta el mismo año del golpe el cuadro “Gloriosa Victoria” (el título son las palabras del Secretario de Estado John Foster Dulles luego del derrocamiento de Árbenz).

En primer plano aparece John Foster Dulles dándole la mano a Castillo Armas que reeemplazará en la presidencia a Árbenz. Con su otra mano el Secretario de Estado americano se apoya en una bomba con el rostro de Eisenhower. En el piso hay niños muertos. El Director de la CIA, su hermano Allen Dulles, aparece a su derecha susurrándole al oído y con un maletín lleno de billetes que es repartido a los militares. A su izquierda se ve al embajador Peurifoy y más allá al arzobispo Mariano Rossell y Arellano.   

 

*Es útil leer en paralelo el libro “Bananas,  how the United Fruit Company shaped the world” de Peter Chapman (Canongate, 2007).

**http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0041-86332003000100006

“Fascismo: una advertencia” por Madeleine Albright*

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Madeleine Albright ha sido embajadora de Estados Unidos ante la ONU (1993-1997) y Secretaria de Estado (1997-2001) durante el gobierno de Bill Clinton. En Estados Unidos la Secretaria de Estado está encargada de las relaciones exteriores, pero además es el miembro de mayor rango en el gabinete.

Albright nació en Praga en 1937. Su padre era diplomático checoslovaco. Cuando Hitler invade Checoslovaquia su familia, de orígenes judíos, huye a Londres. Al terminar la Segunda Guerra Mundial regresan a Checoslovaquia pero la toma del poder por parte de los comunistas ocasiona que soliciten refugio en Estados Unidos en 1948.

Este libro es un ensayo sobre el fascismo pero también es un testimonio personal.

Madeleine Albright empieza planteando las dificultades para definir el fascismo (“el fascismo tal vez deba ser visto no tanto como una ideología política, sino más bien como un medio para conseguir y mantener poder”)

“Cuando se habla de este tema se suele confundir el fascismo con conceptos relacionados tales como, por ejemplo, el totalitarismo, la dictadura, el despotismo, la tiranía, la autocracia y algunos otros. Como académica puede que me tiente meterme en este cenagal, pero como antigua diplomática me preocupan ante todo las acciones, no las etiquetas. A mi modo de ver, un fascista es alguien que se identifica en grado extremo con -y dice hablar en nombre de- un grupo o una nación entera, que no siente preocupación alguna por los derechos de los demás, y que está dispuesto a utilizar los medios que sean necesarios -inclusive la violencia- para alcanzar sus objetivos.” (p. 26)

La vara para medir el fascismo la establecieron, por supuesto, Mussolini y Hitler. Cada uno influenciado y apuntalado por el otro. El éxito inicial de ambos ocasionó que en los 20 y los 30 el fascismo se difundiera por el mundo y aumentaran sus seguidores.

“Historias orales de ese periodo atestiguan la esperanza y emoción que el fascismo generaba. Hombres y mujeres desesperanzados de alcanzar algún día un cambio político de pronto se sentían cerca de las respuestas que andaban buscando. Ilusionados recorrían largas distancias para asistir a los mítines fascistas, en los cuales descubrían espíritus afines dispuestos a devolver la grandeza a la nación, los valores tradicionales a la comunidad y a recuperar el optimismo en el futuro.
[…]
El fascismo se propagó porque muchas personas en Europa y en cualquier lugar del mundo, lo vieron como una tendencia poderosa que estaba cambiando la historia, que era exclusivamente obra suya y que no podría ser detenida.” (pp. 84 y 85)

Para Albright el fascismo no tiene una ideología clara. A lo largo de los capítulos va revisando una lista de líderes de diferentes tendencias que, usando métodos fascitas, se mantuvieron en el poder. En el recorrido analiza tanto a Franco como a Stalin, a Milosevic, a Kim Il-sung, su hijo Kim Jong-il, a Chávez, a Orbán de Hungría, a Erdogan de Turquía, a Putin. Por supuesto ninguno llega a igualarse a los dos primeros fascistas.

“Aunque el término se usa cada vez más, en nuestra época hay muy pocos jefes de gobierno que encarnen plenamente el espíritu del fascismo. Mussolini sigue en su tumba y Hitler nunca tuvo una. Pero no hay motivos para bajar la guardia. Cada paso que se dé hacia el fascismo […] provoca daños a las personas y a la sociedad en su conjunto, y cada uno de ellos prepara el siguiente paso.” (p. 152)

Aunque, como se cuenta, el libro fue empezado mucho antes de Trump, fue terminado más rápidamente debido a él. Para Albright, Trump tiene la visión equivocada que el mundo es una competencia cruenta entre países.

“Reducir nuestra existencia a la lucha competitiva entre más de doscientas naciones no es tener una visión clara, sino más bien ser miope. Tanto las naciones como las personas compiten entre ellas, pero eso no es lo único que hacen. Imaginen una población norteamericana, una aldea africana o una gran ciudad asiática en las que no haya sentido de la comunidad, no se compartan las responsabilidades, no se cuide a los demás: lo único que quedaría sería la triste lucha diaria por el afán de “ganar” a costa del vecino. ¿Qué intereses se van a poner aquí primero?.
Desde el punto de vista global, no hay desafío en materia de economía, de seguridad, de tecnología, de medioambiente y de salud al que un país pueda enfrentarse solo, sino que únicamente podrá hacerlo sobre la base del esfuerzo conjunto con sus vecinos. Los representantes diplomáticos tienen el deber de fomentar esta cooperación.” (p. 267)

Parece claro que el fascismo nace del descontento. ¿El sistema de redes de información en el que vivimos actualmente contribuye a aumentar el descontento?

“hoy en día vivimos dentro de unas burbujas informativas y mediáticas que potencian nuestras propias lamentaciones en lugar de animarnos a contemplar el asunto desde distintos puntos de vista. En vez de pensar por nosotros mismos y de manera crítica, queremos encontrar personas que compartan nuestras opiniones y que nos sirvan de estímulo a la hora de ridiculizar las ideas de individuos con convicciones y perspectivas contrarias a las nuestras. En muchos campos, el menosprecio ha llegado a ser el rasgo característico de la política norteamericana, y eso implica que seamos reacios a escuchar a los demás y que en algunos casos no le permitamos ni expresar su opinión siquiera. En estas circunstancias es imposible aprender, pero es que además se está creando un público para los demagogos, que saben unir a los humillados y ofendidos para que viertan su cólera sobre los demás.” (p. 289)

Relacionado con ello está el tema de la confianza.

“En política no abundan los dirigentes que gozan de un respeto mayoritario. […] Según una encuesta realizada hace poco por Reader´s Digest, las cuatro personas en las que más confiaban los estadounidenses eran actores de cine que estaban encarnando algún personaje, con Tom Hanks encabezando la lista. Por lo visto creemos más en personas que no son reales.” (p. 290)

El incremento de las fuentes de información contribuyen a esa pérdida de confianza y a la dificultad para escuchar a los demás porque suponemos que los otros están recibiendo información falsa o errada.

“yo pertenezco a una generación que veía en televisión tres imformativos cada noche, disfrutaba hasta bien tarde del programa de Johnny Carson y leía con atención las reflexiones de columnistas tan destacados como James Reston […].. La información que nos proporcionaban ejercía una poderosa influencia centrífuga sobre la sociedad norteamericana. […] A veces no estábamos de acuerdo, pero al menos partíamos de la misma información. Eso ya no es así. Hoy en día, los ciudadanos obtienen las noticias de muchísimas fuentes, pero la mayoría de esas fuentes no son fiables; y sin embargo siempre creemos que es al otro al que le llega la propaganda interesada y las noticias falsas.” (pp. 290-291)

“Trump es el primer presidente antidemorcrático que tiene Estados Unidos en su historia moderna” (p. 301) nos dice Albright finalmente. Pero el tema es aterrador porque, así como Hitler se inspiró en Mussolini, los antidemócratas se refuerzan entre ellos.

“La mentalidad gregaria tiene mucha fuerza en el panorama internacional. Líderes del resto del mundo observan, extraen conclusiones y se copian unos a otros. Ven dónde se imponen los demás, qué pueden hacer para conseguir sus propósitos y cómo pueden aumentar y perpetuar su poder. Se siguen los pasos unos a otros, como Hitler hizo con Mussolini; y hoy son muchos los que van por el camino del fascismo.
Pese a las diferencias que existen entre ellos, hay concomitancias en personajes como Maduro, Erdogan, Putin, Orban, Duterte y -el único de todos ellos que es verdaderamente fascista- Kim Jong-un. Todos ellos han intentado convencer a sus seguidores para que no apoyen unas normas democráticas que se han impuesto en el mundo tras varias décadas de lucha y de sacrificio. Para ellos el poder no es una atribución temporal, sino más bien el medio para imponer sus deseos todo el tiempo que puedan. En sus declaraciones públicas muestran su deseo de cooperar, pero única y exclusivamente con los grupos a los que supuestamente representan. Todos se presentan como “líderes fuertes” todos dicen hablar para “el pueblo” y todos se apoyan mutuamente cuando lo necesitan.
Si este círculo de déspotas no hubiera llegado a existir, es muy probable que la desalentadora influencia de Trump fuese un hecho temporal y manejable, una dolencia sin importancia en un cuerpo sano que se podría recuperar en poco tiempo; pero cuando el orden legal internacional se ve afectado por tantas enfermedades, su sistema inmune se debilita. Ese es justamente el peligro al que nos enfrentamos.” (pp. 301-302)

 

 

*Albright, Madeleine (2018). “Fascismo: una advertencia”. Editorial Planeta Colombiana. Bogotá.

“La conversión al evangelismo” por Veronique Lecaros*

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La marea evangélica

Algunos números:

“En América Latina se designa así [evangélicos] a los cristianos que no son católicos; 75% de ellos son pentecostales o neo-pentecostales.” p. 20

“En pocas décadas la Iglesia latinoamericana, que congrega al 43% de los católicos del mundo, ha perdido su monopolio.” p. 20

“Los evangélicos son un 21% en Brasil, aproximadamente la misma proporción en Chile. Es en Centroamérica, que los evangélicos han ganado más terreno: 30% en Nicaragua, 40% en Guatemala, y más del 40% en El Salvador y Honduras.” p. 20

“En el Perú, los censos nacionales revelan un rápido e incontenible crecimiento de los evangélicos a expensas de los católicos: en 1972 la casi totalidad de la población peruana, 96.4%, se identificaba como católica; en 1993 son un 89.2%, y en 2007 un 81.3%. Al mismo tiempo el número de evangélicos aumenta considerablemente: 2.5% en 1972; 6.75% en 1993; y 12.5% en 2007. En proporción, el crecimiento de los miembros de otras religiones, sobre todo adventistas, mormones y testigos de Jehová se mantiene por lo bajo: 0.7% en 1972; 6.75% en 1993; y 3.3% en 2007. El aumento del número de templos evangélicos es un indicio revelador del dinamismo del movimiento y del cambio del paisaje urbano: en enero de 1989 fueron 962, y en noviembre de 2003, 2442.” p. 20

Un poco de historia:

“En 1916, durante el congreso de Panamá, la posición de los protestantes cambió, especialmente la de los estadounidenses. América Latina se convirtió para ellos en un territorio de misión porque ellos consideraban al catolicismo de esta región como un cristianismo “paganizado” por el sincretismo y las devociones populares. Desde esa fecha los misioneros comenzaron a instalarse en la región, y su número aumentó considerablemente tras la Revolución china, que cerró las puertas del Imperio a todo proselitismo extranjero (Bastian, 1994, p. 92). En tiempos de la Guerra Fría, algunos estadounidenses, hombres de negocio en su mayoría, comenzaron a financiar a los grupos evangélicos como una forma de contrarrestar la influencia de ciertos clérigos progresistas cercanos a la Teología de la Liberación. Si bien estos misioneros introdujeron el protestantismo en América Latina, el movimiento adquirió su dinamismo propio a partir de la década de 1990 y conoció entonces un notable éxito. Hoy, los evangélicos latinoamericanos no solo se autofinancian sino que envían también misioneros al resto del mundo, a los otros países latinoamericanos, Europa e incluso a la India.” p. 21

¿Cómo explicamos este éxito?

Existen dos teorías: la del mercado religioso (enfocado en la competencia entre las iglesias) y la teoría del reconocimiento (enfocada en la búsqueda que hacen los fieles por el reconocimiento, por su dignificación).

La teoría del mercado religioso

Sobre la competencia por fieles en la iglesia católica.

“La Iglesia católica nunca ha constituido un bloque uniforme de personas conviviendo en buen entendimiento. Como es sabido, existen rivalidades dentro de ella entre los diversos miembros del clero, pero también entre los santuarios, monasterios, diócesis, etcétera. Basta con recordar el asombroso tráfico de reliquias durante la Edad Media, como aquellas de Santa Foi, robadas en Albi por monjes piadosos y llevadas a Conques con la bendición de su abad. Gracias a esta artimaña y a una buena publicidad sobre los milagros de aquellas reliquias, Conques se convirtió en un centro de peregrinación ineludible en el camino a Santiago de Compostela […]. Esta dinámica de rivalidad interior fue exportada a América Latina y particularmente traída al Perú, donde se hace tangible en el desenvolvimiento de algunas expresiones de devoción regionales. […]

“Estas devociones y movimientos tan diversos no se presentan a los ojos de los fieles como rivales sino como órganos y miembros de un gran cuerpo, según la fórmula paulina, funcionando sin problemas, aunque ciertamente de la imitación a la competencia la línea divisoria es bastante delgada y a menudo franqueable.” pp. 36-37

Si esta competencia se da en la iglesia católica que vive y crece gracias a los aportes del Estado, imaginemos cómo será la competencia entre las diferentes denominaciones evangélicas en las cuales del número de miembros depende su subsistencia.

La autora estima que se requiere un mínimo de 50 miembros “comprometidos con la Iglesia para poder mantener a un solo pastor.”

“El tema económico, particularmente el relacionado al salario de los pastores, representa una de las piedras de tropiezo de los evangélicos. En efecto, los pastores de barrios adinerados, por ejemplo, hombres educados, deben ganar lo suficiente no solo para mantener su estilo de vida, sino también para estar a la altura de su barrio y sus feligreses. Sus hijos deben ir a buenas universidades, con una mensualidad de más de $ 1000 por mes, en un país donde el salario mínimo no excede los $ 200 mensuales. Muchos pastores nos han hecho confidencia de sus preocupaciones financieras, sobre todo aquellos que tienen hijos en edad de estudiar. Sin embargo, varios miembros no gozan de un alto nivel de vida, lo cual puede implicar un problema ético para algunos pastores: cómo aceptar ofrendas o diezmos de fieles más pobres que ellos, que pueden sentirse perturbados al constatar el nivel de vida de su pastor.” Nota 4 en las páginas 37 y 38.

Las técnicas que usan para esta competencia son como las de cualquier empresa.

“El pastor M. Bardales, antes de instalarse en una urbanización de clase alta en La Molina, pidió un estudio detallado de la zona a una de las más prestigiosas compañías de marketing del Perú.” p. 38

“Vlado Masón nos comenta que todos los grupos evangélicos, y particularmente la Alianza Cristiana y Misionera, escogen muy cuidadosamente su ubicación de manera que puedan hacerse notar, o bien en las avenidas principales, o bien en alguna vía pública muy frecuentada, particularmente en algún centro comercial” p. 39

La lógica de la competencia implica también que las innovaciones exitosas se difunden rápidamente. Como las introducidas por el pastor R. Barriger que fundó Camino de Vida en la década del 70: las agrupaciones musicales, las corales numerosas y los ritmos de rock.

“Este estilo de celebración se ha extendido a diversas comunidades, incluidas aquellas de corte tradicional como las Asambleas de Dios; todas cuentan hoy con agrupaciones musicales –más o menos talentosas- que se presentan siempre en las celebraciones cultuales”. P. 40

Los centros educativos se han descubierto también como muy atractivos para la feligresía peruana.

“Cada grupo de talla significativa adjunta al servicio cultual un centro educativo: cursos de formación en la fe para adultos, niños y jóvenes. Escuelas y colegios, sin olvidar las muchas otras actividades que a su vez desarrollan. Esta estructura se inspira en los centros parroquiales. Es la manera más práctica de atraer y de mantener a los fieles en un país donde la educación pública no es de buena calidad. Todos los padres sueñan con colocar a sus hijos en una escuela privada que les otorgue cierto nivel en la sociedad.” p. 41

La autora señala que no ha podido evaluar qué porcentaje de las escuelas está en manos de los grupos evangélicos en el Perú “dado que la mayor parte de estos grupos figuran como ONG; las listas del Ministerio de educación son pues inútiles para tal evaluación.” Nota 13 de la página 42.

Las escenificaciones son también parte de la práctica para atraer feligreses. Aquí una descripción detallada de lo que ocurre en la denominación Aposento Alto:

“La escenificación se hace más compleja implicando un aumento del público. La ‘roca de Jacob’ es un enorme cubo de cartón recubierto en papel marrón, de más de dos metros de alto. Los fieles, en procesión, depositan allí su certificado confirmando que ellos han pagado el diezmo; sobre el mismo el pastor vierte aceite bendito. Durante el oficio, un arca de la Alianza de madera y cartón es también llevada en procesión por hombres ‘vestidos a la usanza de la época’, mientras que las jóvenes danzan.” p. 41

Según la autora, la teoría del mercado, que ve a los fieles como clientes de un mercado, no termina de explicar completamente el éxito del evangelismo. Preguntas como por ejemplo ¿Por qué los pobres llegan a aportar a estas iglesias recursos que le son escasos? quedan sin resolver con este marco teórico.

La teoría del reconocimiento

Es claro que “el movimiento evangélico se distingue por su nivel de penetración en los niveles más pobres de la población” (Bastián citado por Lecaros, p. 52).

“Los censos y las investigaciones comprueban este mismo principio en Lima. En San Isidro, el sector de elite más homogéneo, solo el 4.7% de la población se considera evangélica según el censo nacional de 2007. Por otro lado, en las zonas periféricas más pobres, los evangélicos exceden en efecto el 10% en algunas parroquias del cono este, obispado de Chosica (evaluación de 2006), alcanzando el 30%” p. 53

Además de la pobreza, en el Perú se da el fenómeno de la exclusión.

“el Perú puede ser considerado como el país latinoamericano donde el fenómeno de la exclusión se siente más marcado: una pequeña minoría de blancos (o ‘blanqueados’ al hacer fortuna) marginaliza a la inmensa mayoría, sobre todo a los de origen indígena.” p. 55

“Cada peruano se sitúa dentro de una jerarquía que toma muy en cuenta el color de la piel, el lugar de nacimiento, y para la clase alta, la escuela y el apellido familiar” p. 57

“Esta mentalidad da cuenta del desprecio y la hostilidad del que son víctima los millones de migrantes en búsqueda de mejores formas de vida a su arribo a la capital señorial.” p. 57

Ante esta situación de pobreza y exclusión humillantes los grupos evangélicos ofrecen “una especie de compensación para soportar o asumir los cambios”.

“Si tras los primeros análisis sobre el pentecostalismo los autores percibían un nexo entre pobreza, exclusión y conversión, todos ellos insisten también en cómo estas situaciones denigrantes se invierten aportando a los fieles una dimensión de respeto por ellos mismos gracias al reconocimiento”. p. 71

A la vez esta lucha por el reconocimiento (que no se resuelve con la conversión al evangelismo sino que es, efectivamente, una lucha diaria) se convierte en una lucha política.

“El limeño despreciado al ser integrado a un grupo evangélico se solidariza con la colectividad. La identificación con el colectivo evangélico corresponde a una conjunción de factores, no solo es consecuencia de la progresiva adhesión al grupo, sino también producto de los discursos mediáticos de los líderes del grupo y de los hombres de política. Esta perspectiva permite comprender la articulación entre conversión religiosa individual y orientación política.” p. 87

En una nota Lecaros precisa, sin embargo, que la relación institucional entre grupos evangélicos y partidos políticos no es simple ni homogénea.

“Ciertos grupos, sobre todo los pentecostales, y entre ellos las Asambleas de Dios (el mayor grupo en el Perú, que afirma contar con un millón de fieles), rechazan de plano todo vínculo con la política. Por otro lado, los neo-pentecostales, muy presentes en Lima, consideran que la política es un campo de acción necesario para la promoción de una ética cristiana.” Nota 7 en la p. 87

Con este marco teórico, Lecaros emprende la tarea de estudiar la dinámica de la integración, de la conversión, del catolicismo al evangelismo, analizando las características más saltantes y más extendidas de los grupos evangélicos.

La presentación

El ingreso al templo evangélico.

“El curioso o interesado que asiste por primera vez a un culto evangélico es cordialmente recibido. La acogida en el templo es personalizada. El recién llegado es identificado y rodeado por los miembros a cargo de ese servicio. Ellos hablan con él, tratan de sondear su situación religiosa, ofrecen algunas recomendaciones, aportan sus testimonios y, finalmente, como hacen los ujieres de un teatro, lo conducen hasta un asiento escogido de acuerdo a sus disposiciones” p. 98

Versus el ingreso al templo católico.

“¿Qué pasa cuando un laico entra en una iglesia católica? Absolutamente NADA; he ahí el problema. Por lo general los laicos ordinarios no sienten que la Iglesia católica en la cual han sido bautizados sea su iglesia. Sin embargo,no sólo se forma un sentimiento de ‘invisibilidad’, sino también de ‘exclusión’: los laicos no se sienten ’reconocidos’ y mucho menos acogidos en su propia comunidad eclesial” (Pérez Guadalupe, citado por Lecaros) p. 103.

Otras diferencias importantes con los sacerdotes católicos es que el pastor evangélico está casado y es padre de familia, tiene una vida similar a la de sus fieles y, en cuanto a su educación, “poco menos de la mitad no han llegado más allá de los estudios secundarios” (nota 8, p. 102).

“Si los fieles pueden reconocer al pastor como uno de ellos, esto no ocurre en el caso del sacerdote. Se trata de un hombre que ha sido formado durante años lejos de su familia y que no vive como el resto de los mortales con una mujer e hijos. Tampoco suele provenir del mismo nivel social que sus fieles, dado que muchos clérigos son extranjeros, no obstante, aún cuando él pertenezca al mismo nivel social, seis años de seminario lo habrán transformado en un hombre aparte.” p. 104

El biblismo

Una característica del evangelismo es la centralidad de la Biblia.

Sobre el uso de la Biblia en una población que no lee, la autora subraya la función de esta como un objeto periférico, del cual se recitan párrafos “de las aventuras de los personajes del Antiguo Testamento, las parábolas y los dichos proverbiales”. En contraste “argumentos teológicos como los desarrollados en la Carta a los Romanos se mantienen impenetrables para la cultura oral.” Pero también se cae en el uso de frases fuera de contexto a las que se les termina dando un significado distinto. Y, en los casos en que la Biblia se contradice, se usa solo una de las interpretaciones.

“a propósito del uso del alcohol, la referencia obligatoria es la desventurada historia de Noé que, embriagado, acaba tendido desnudo en la tienda familiar (Gn 9, 20-27); sin embargo, es curioso que el consejo de San Pablo a Timoteo (1 Tim 5, 23) no figure en los índices: ‘ya no bebas agua, sino bebe un poco de vino a causa de tu estómago y de tu continuo malestar’. La Biblia, presentada como una colección o lista de citas, es un pretexto para justificar ciertas reglas de vida como si fueran voluntad de Dios.” pp. 113-114

En la estrategia de conversión del catolicismo al evangelismo, estas citas bíblicas juegan un papel importante.

“En efecto, tomadas como autoridad, verdad absoluta, las Escrituras se transforman en argumento polémico imparable para refutar las doctrinas y prácticas católicas. La técnica consiste en desestabilizar al católico mostrándole la incoherencia entre lo que cree y lo que la Biblia dice. Los evangélicos están literalmente preparados para este tipo de diálogo basándose en argumentos y citas bíblicas fácilmente memorizables.” p. 114

Así, la Biblia se convierte en un arma para lograr el reconocimiento.

“El acceso a la Biblia y a la verdad, confiere dignidad al evangélico. La Biblia le abre acceso a la palabra. Dios necesita de él para convertir y salvar las almas –reconocimiento de la estima en sí-. Muchos sacerdotes nos han señalado con asombro la audacia de los evangélicos; algunos, poco letrados, no dudan en discutir sobre cuestiones de fe y mantenerse firmes hasta el final.” P. 121

La ofrenda en un contexto de pobreza

Una característica del evangelismo es la presión que ejercen para entregar la ofrenda monetaria, versus los Católicos en donde es voluntaria y casi nula.

“Puede parecer paradójico que en un contexto de pobreza los fieles católicos se alejan de su Iglesia cuando esta no les pide nada, para irse a aquellos grupos que ejercen una fuerte presión monetaria.” P. 127

“Con referencias bíblicas que las justifiquen –repetidas siempre en todos los cultos- estas colectas se desarrollan en un marco de amenazas y promesas.” P. 129

Esta presión por la entrega de dinero ha generado, no pocas veces, problemas a estas iglesias. Según la autora “representa uno de los principales motivos por los cuales los miembros abandonan estos grupos” p. 129. Y en el 2009 la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) estuvo implicada en un escándalo de evasión de impuestos y transferencias de fondos al Brasil y fue acusada por varios de sus miembros de estafa (“En 2010 los principales templos  de la IURD en Lima fueron cerrados” nota 4 en la página 129).

Sin embargo estos aportes tienen sus contraprestaciones, por los cuales, desde un punto de vista económico, el ingreso a un grupo evangélico no lleva al empobrecimiento.

“Por un lado el estilo de vida del recién llegado cambia: no más alcohol, ni cigarros, ni fiestas o amantes; la familia vuelve a centrarse y se reestructura. Por otro lado los beneficios colaterales son numerosos: las recreaciones ocurren en el templo, hay quien se ocupe de los niños, educación privada, cursos de religión; los evangélicos tienen una reputación de honestidad que incluso les ayuda a la hora de ser contratados. Las denominaciones forman redes de solidaridad: no se trata solamente de asistir a los más desposeídos sino también de ayuda mutua. Cada quien desde el puesto que ocupa privilegia a sus correligionarios: el hermano recibe en su casa al hermano, emplea al hermano, concede un préstamo al hermano, vota a favor del hermano. Curiosamente, lo que para un extraño que visita una comunidad evangélica puede parecer una extorsión, corresponde un relativo mejoramiento de las condiciones de vida.” p. 130

Sin embargo se crean nuevas desigualdades, en donde los que más se benefician son los pastores de las grandes denominaciones.

 “Agua Viva G12 comenzó como un grupo de oración carismática católica en un salón de casa, a principios de la década de 1980; para el 2010 se había convertido en la más grande denominación individual, con alrededor de 200 000 miembros, siendo necesario comprar un estadio para reunir a sus fieles.” p. 131

Sobre esta ofrenda o don (entregada muchas veces por personas en situación de pobreza) y el enriquecimiento de los pastores la autora señala que los fieles no ven ninguna cosa negativa en ello.

“En esta sociedad jerarquizada, de ‘orden tutelar’, según la expresión de G. Nugent, el pastor juega el rol del patrón, cacique, protector, aquel que sabe y a quien las personas se remiten (Nugent, 2010). Desde esta perspectiva la situación económica del pastor es aceptada: estando a la cabeza de la jerarquía su relativo bienestar aconómico es considerado como algo normal. Gracias al don –como participación en un sistema de alianzas-, se fundamenta la relación con el pastor y se tejen los vínculos de lealtad. Habiéndose dado la escenografía de la ceremonia del don, la confusión entre Dios y el pastor se mantiene, el compromiso es con uno y con otro, con aquel que revela al otro.” p. 143

La ofrenda también toma la forma de tiempo donado a su iglesia.

“El templo, la escuela y el conjunto de actividades son asumidos por todos los miembros en común. Las actividades siempre son organizadas: usualmente en forma de ‘polladas’ –venta de pollo rostizado o de algún otro plato típico- donde también pueden tener lugar otros elementos como la tómbola o diversos juegos.” p. 148

Estructura en células

Pablo de Tarso fue un genio del marketing y la organización empresarial. Qué duda cabe. Su fórmula de crear líderes para enviarlos luego a formar a otros líderes se ha redescubierto recientemente en la estructura que aplican las iglesias evangélicas.

“El líder, al igual que el apóstol Pablo, debe formar a su Timoteo para que sea capaz de hacerse cargo de la nueva comunidad. Esta justificación bíblica de la estructura es particularmente puesta en práctica por la apóstol Alicia Estremadoyro, de la Misión Bíblica Carismática, que nombra a sus líderes ‘Pablo’ y a sus vice líderes ‘Timoteo’” p. 155

“H. Lay utiliza también el nombre ‘Timoteo’” nota 5 en la página 155

Cómo funcionan estas células que han permitido el rápido crecimiento evangélico desde el año 2005, cuando comenzaron a imponerse.

“El principio de las células consiste en formar grupos conformados por una decena de personas que se suelen reunir en la casa del líder. Cuando el número de miembros aumenta se divide el grupo. […] El líder del primer grupo continúa supervisando a los líderes de los grupos que han sido formados a partir del suyo. Así pues, acaba convirtiéndose en un líder de líderes. El éxito del sistema está fundamentado en la importancia de las redes de proximidad en las conversiones y la consolidación de las mismas. Según el trabajo del grupo AMANECER, destinado a aconsejar a los dirigentes evangélicos, ‘las estadísticas muestran que el 95% de las personas que se acercan a los pies de Cristo lo hacen gracias a la relación cercana de un pariente o de un amigo’” p. 155

“el número ideal en un grupo es de 7 a 10 personas. Cuando la célula alcanza las 15 personas esta se divide conformando así otro grupo. La mayoría de las células tienen un líder y un miembro en formación. Las personas en formación son escogidas con el fin de favorecer el proceso de multiplicación.” (Millar y Yamamori, citados por Lecaros) nota 5 p. 155

“El sistema es bastante fructífero, de ahí que tenga tanto éxito; el mismo cumple una doble función. De una parte, el sistema permite cohesionar a los miembros impidiendo así las posibles deserciones. En efecto, el líder no se contenta con organizar simplemente una reunión semanal, él está a cargo de las almas y durante la semana se dedica a organizar el progreso espiritual de sus protegidos. De otra parte, el sistema está estructurado de manera que pueda asegurar un crecimiento continuo y sostenido. Todos los miembros que así lo desean son motivados por la perspectiva de llegar a ser algún día líder, alcanzar el grado de líder de líderes.”

Agua Viva, una de las más exitosas denominaciones en el Perú que aplica este sistema (en 2009 adquirió el Coliseo Amauta y afirma contar con 100 mil miembros en Lima y 10 mil grupos de células), está afiliada al G12 (denominación de origen colombiana).

“la afiliación consiste en la venta de una franquicia que permita la aplicación de la fórmula y otorga un acceso al material destinado a la misión. La fórmula está dirigida a producir resultados espectaculares: este es el motivo por el cual Agua Viva, cuyo crecimiento se vio estancado tras el escándalo del adulterio por parte de su fundador, el pastor Capurro, entonces esposo de la apóstol Alicia Estremadoyro, se ha convertido en miembro del G12 desde 1999.” p. 156

Así. La formación intelectual no se convierte en requisito para convertirse en pastor, sino sus cualidades como líder.

“El prestigio de los líderes y avance en la jerarquía son proporcionales a su capacidad para integrar nuevos miembros en la iglesia. Si bien se les exige seguir las pautas que han aprendido, no es necesariamente por una formación intelectual que un miembro puede aspirar a convertirse en pastor, si no en función de sus cualidades como misionero. En 2007 era requisito dirigir a 500 miembros para alcanzar el nivel de pastor. Esta cifra está sin duda calculada también en función a los recursos financieros necesarios para sostener el salario de un pastor.” p. 157

Lecaros hace una revisión de algunas de las denominaciones existentes en el Perú en función a esta mecánica de células. Las negritas son mías

“El crecimiento de Agua Viva G12 representa un desafío para las otras denominaciones. Entre ellas el Movimiento Misionero Mundial (MMM), que en su sitio web hace feroces críticas a esta denominación acusándola de herejía, aunque por motivo de política religiosa ambas denominaciones forman parte de la misma asociación, UNICEP, lo cual implica una relación por lo menos cordial entre sus dirigentes. La mayoría de las otras denominaciones limeñas importantes optan por adoptar el sistema de células. La Misión Bíblica Carismática, fundada por la apóstol Alcia Estremadoyro, funciona bajo este principio desde su fundación en 1999. Las Asambleas de Dios, el grupo más importante con alrededor de un millón de fieles en el Perú, ha adoptado el mismo sistema en 2006; su instauración fue muy criticada y desembocó en un conflicto que se solucionó mediante una reorganización completa de la dirección. El pastor Bardales, cinco o seis años después de conformar la iglesia Biblica de La Molina, instauró en el 2008 el sistema de células para poder seguir creciendo. La Alianza Cristiana y Misionera comenzó a reunir a sus miembros en células a partir del año 2000, en su localidad de Pueblo Libre, en una especie de plan presentado como ‘plan piloto’. Después, el sistema se ha generalizado y reforzado. Entre los años 2005-2006 se ha exigido a todos los miembros integrarse a las células y se les ha invitado a participar activamente en el reclutamiento de nuevos adeptos. La Iglesia Bíblica Emmanuel, fundada por el pastor H. Lay, estableció también el mismo sistema. Desde 2009, el equipo dirigente, según nos han informado algunos de sus ejecutivos, ha estado esforzándose por convencer a los miembros a reunirse en grupos pequeños. La aplicación del sistema ha sido dificultosa” p. 159

“la Iglesia Evangélica del Perú (IEP), muy presente en las provincias, no funciona de acuerdo a este sistema y se encuentra en pleno estancamiento. Particularmente en Lima ha experimentado más bien un retroceso visible. Camino de Vida, fundada por el pastor californiano Barriger, grupo en el cual congregan personas de alto nivel económico, funciona según el principio de los grupos de afinidad, más cercano a la mega-church de Chicago.” nota 13 de la página 159

Esta estructura de células o pequeños grupos se convierten en espacios de reconocimiento para los migrantes en Lima que viven y trabajan en un medio hostil para ellos. Más aún, se convierten en espacios de ascensión social.

“el dinamismo de los grupos evangélicos y del sistema de células, valorando la iniciativa individual, está en relación con el deseo de ascensión y de estima social; el fiel debidamente estimulado aspira a convertirse en líder, acorde al proceso de surgimiento social que experimenta actualmente el Perú. […]

“Desde el punto de vista estrictamente geográfico, la localización principal de los grupos se explica en esta perspectiva. En nuestra investigación hemos percibido el número incongruente de templos en el barrio de San Isidro, el más aburguesado de toda la capital. Desplazarse para asistir a los oficios en esos templos, pertenecientes casi todos al movimiento neo-pentecostal (en San Isidro existe solo un pequeño ocal de las Asambleas de Dios) y convertirse en miembro de tales denominaciones es visto como un signo de progreso social” p. 166

Así, pertenecer a una denominación es una cuestión de estatus social.

“En las Asambleas de Dios, Movimiento Misionero Mundial (MMM) se encuentran sobre todo los pobres; en Agua Viva G12, Alianza Cristiana Misionera, Iglesia Bíblica Emmanuel, Iglesia Bíblica Carismática, la clase media (o emergente); y, en Camino de Vida, la clase alta. Los grupos que se relacionan con la clase mdia o alta mantienen también filiales en los barrios pobres o en las provincias pobres: se trata de un principio misional o de asistencia” p. 167

No queda claro si todo este sistema evangélico como forma de vida que al parecer, contribuye con la (¿ilusión de?) ascensión social, lleva al desarrollo de las personas.

“los grupos evangélicos contribuyen a romper el sistema implícito de ‘castas’ introducido en la Conquista y que ha perdurado de manera extraoficial. No son los únicos en contribuir, también están en consonancia con la esperanza de promoción social de los migrantes, pero esta esperanza de ascensión social ¿los conduce al desarrollo o deja en ellos la marca de ciertos individuos enriquecidos a la manera de los conquistadores mediante el recurso de las historias de éxito para inducir a los pobres a soñar?” p. 169

¿El reconocimiento es el opio del pueblo?

El conocimiento de que la religión es muy útil como arma política para adormecer a la población no es reciente.

“K. Marx es uno de los primeros en haber subrayado la importancia de la religión en la resignación de los pobres frente a su condición. Recientemente el debate ha continuado sobre la importancia del metodismo como factor para evitar revueltas en la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII.” Nota 1 de la página 172

“Como resultado de su estudio sobre la parroquia El Agustino, M. Marzal concluye que la participación en los grupos evangélicos tiende a apartar a los miembros de una participación social activa” p. 173

“El informe Rockefeller de 1969/1970 afirmaba que la Iglesia católica ya no podía ser un aliado del gobierno de los Estados Unidos, y recomendaba alentar la expansión de los grupos protestantes conservadores para calmar los movimientos sociales” p. 174

“hay un elemento nuevo que concuerda con las reflexiones de M. Marzal sobre el evangelismo: en la mayoría de sus cultos toman literalmente las instrucciones de San Pablo con respecto a la actitud a adoptar frente a las autoridades civiles invitando sistemáticamente a respetar el orden establecido y a orar por los gobernantes. Los textos usualmente más mencionados son: ‘Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, han sido constituidas por Dios’ (Rm 13,1); ‘Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad’ (1 Tim 2, 1-2). Estos pasajes son citados fuera de contexto y no pueden más que alentar a una sumisión total a los gobernantes.” p. 175

La autora reconoce que “existen otros grupos evangélicos, más próximos a las iglesias históricas que se involucran en los movimientos sociales” (nota 6 de la p. 176), por lo que no es tan claro que la religión (evangélica en este caso) desvíe la atención de los problemas sociales. Sin embargo, sí parece claro actualmente la relación mayoritaria de los grupos evangélicos y los grupos políticos conservadores.

“Los evangélicos no constituyen un movimiento social sino una fuerza política que se expresa y juega un rol importante en las elecciones. Las afinidades evangélicas actuales los relacionan, en su mayoría, con los partidos de tendencia conservadora. El estilo de vida, las prédicas y los argumentos bíblico-teológicos contribuyen a distanciar a los evangélicos del compromiso social colectivo y los empujan a aceptar el orden establecido.” p. 176

En esta línea de pensamiento se ubica el tema del reconocimiento. Dice Lecaros: “el reconocimiento bien gestionado para calmar los conflictos sociales pudiera ser una manera de evitar la redistribución”

“un pobre reconocido no es más un pobre en el sentido de víctima o de impotente. Él se siente lleno de bendiciones divinas y cree que a futuro serán abundantes. […] Reconocimiento y (re)distribución se articulan bajo el signo de la confianza: más allá de las mejoras materiales inmediatas, se desarrolla la esperanza de un mejor vivir y la seguridad de ‘no carecer de nada’, siguiendo al salmo 23: ‘el Señor es mi pastor, nada me faltará’. […] Un evangélico que se siente como si estuviera en una situación buena, aquella querida por Dios, no será nunca un feroz reivindicador social.”

 

*Lecaros, Veronique (2016), “La conversión al evangelismo”(Traducción del original francés publicado por L’Harmattan en el 2013). Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima.

“Misioneros y civilizadores” por Juan Fonseca*

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¿Qué es lo protestante y qué es lo evangélico?

“En primer lugar, el término ‘protestante’ designa a la generalidad de cuerpos religiosos que remiten, directa o indirectamente, su paternidad histórica a la Reforma protestante del siglo XVI y, concretamente, a Lutero y los reformadores. Doctrinalmente, los énfasis teológicos propuestos por ellos (autoridad suprema de la Biblia, centralidad de Jesucristo, salvación por la fe y no por las obras, etc.) son la base común de lo protestante. Luego de ellos surgió una serie de variantes teológicas que configura el actual rostro del protestantismo a escala mundial.

“Para el caso del protestantismo latinoamericano, Míguez Bonino propone tres categorías tipológicas que él denomina ‘rostros’: liberal, evangélico y pentecostal. Para nuestro periodo de estudio nos interesan los dos primeros, ya que el tercero es posterior.

“El protestantismo liberal corresponde a aquél gran sector que llegó a América Latina con un proyecto civilizador que presentaba como aportes del protestantismo a la cultura autóctona las ideas de la modernidad liberal (democracia, individualismo libertad, capitalismo). Este tipo de protestantismo fue el que intentó acercarse a la intelectualidad progresista latinoamericana a través del proyecto panamericanista de principios de siglo promovido por Estados Unidos. Los protestantes liberales fueron los que, posteriormente, promovieron el movimiento ecuménico y luego, desde la década del 60, una gran parte de éste acogió las corrientes teológicas liberacionistas. Generalmente se asocia a esta categoría con las iglesias ‘históricas’ (luteranas, anglicanas, presbiterianas, metodistas, algunas bautistas).” p. 46

La explicación de qué es el protestantismo evangélico no parece fácil pues se extiende por varias páginas y termina con un “Además de estas características hay otras…”. Aquí algunos datos:

“en el protestantismo evangélico (evangelical), la Biblia se destaca como la máxima y única autoridad pues se la considera divinamente inspirada e infalible; la hermenéutica histórica, predominante en el protestantismo liberal, es rechazada en mayor o menor grado. Según las tendencias a su interior.” p. 48

“la teología ‘evangelical’ mantiene la idea de que la vivencia de gracia divina es una experiencia vivida por el individuo (mediación subjetiva), a diferencia de lo que plantearía el protestantismo ‘histórico’ que relaciona la gracia divina como un tesoro propio de la iglesia (mediación objetiva).” p. 48

“algunos cuerpos eclesiásticos, como el de los adventistas, quedarán progresivamente excluidos de lo ‘evangélico’” p. 48

“es un movimiento agresivamente misionero (conversionista)” p.50

Según el autor, la línea evangélica fue siempre preponderante en el Perú. Solo que antes no era tan fundamentalista.

“Lo que ocurrió en las primeras épocas fue que la postura ‘evangélica’ aún no estaba influenciada por el fundamentalismo, por lo que no tuvo problemas en relacionar su fe con cambios sociales necesarios. Ello empezó a modificarse desde la década del 30 cuando el fundamentalismo inicia su predominio en las principales denominaciones protestantes y la opción ‘liberal’ quedará cada vez más reducida a espacios limitados. A partir de los años 60, esa situación llevará a una polarización de posiciones que permaneció hasta hace pocos años. Por un lado, los reducidos espacios ‘liberales’ se radicalizaron más y se vieron fuertemente identificados con el ecumenismo y la Teología de la Liberación. Por otro lado, en la gran mayoría de las denominaciones evangélicas, el fundamentalismo predominó y los alejó de los primeros. Ello se vio profundizado por el espectacular crecimiento del pentecostalismo, también con elementos fundamentalistas, el que hasta ahora se constituye en el sector mayoritario del protestantismo peruano.” p. 49

Génesis del protestantismo en el Perú (1889-1915)

El primer protestantismo en el Perú hablaba inglés.

“todas las organizaciones y misioneros protestantes que se establecieron en el Perú en el periodo de estudio provenían casi exclusivamente de Estados Unidos o Gran Bretaña.” p. 64

En estos dos países surgieron con ímpetu movimientos de renovación religiosa (revivals) que los animaron a salir a evangelizar.

“el impulso experimentado por el protestantismo anglosajón durante la segunda mitad del siglo XIX fue importante. Frente al protestantismo liberal, predominante en las grandes denominaciones, surgió un protestantismo evangélico, conservador en teología y política, pero muy piadoso y activo en la obra social. Una serie de movimientos de despertar religioso que reavivaron la fe de miles de jóvenes protestantes, los impulsaron a comprometerse en la tarea misionera y salir, con el ímpetu del converso, a expandir la fe protestante en otras latitudes.” p. 329

La expansión del imperialismo británico en el siglo XIX y del norteamericano en el XX ayudó también en este impulso del protestantismo.

“Expresión cumbre del movimiento misionero moderno en el protestantismo fue la celebración de la Conferencia Misionera Mundial en Edimburgo (1910). Hasta ese momento, las misiones protestantes se habían extendido por todos los continentes en un esfuerzo de inversión de recursos y de personal sin precedentes en la historia del protestantismo. Sin embargo, gran parte de la prosperidad de estos esfuerzos se debió a la asociación de los agentes religiosos protestantes con el poder colonial de los Estados occidentales en expansión. […] Todo el fervor religioso y el optimismo que caracterizaron a la sociedad norteamericana previa a la Primera Guerra Mundial motivaron a miles de jóvenes norteamericanos a dejar su país e ir a ‘cristianizar’ al mundo, pues creían que Dios había asignado a su nación la tarea de guiar al resto del mundo por la senda del progreso.” p. 75

En el Perú el protestantismo se alió inicialmente con los políticos liberales. El liberalismo de entonces, con afanes modernizadores, llegó a conseguir algunas medidas a favor de la secularización: la laicización de los cementerios (1888), el matrimonio civil (1897) y la tolerancia de cultos (1915).

“Sin embargo, luego de 1915 aparecieron otros sistemas ideológicos modernos como el anarquismo y el socialismo mientras que el protestantismo inició un proceso de consolidación institucional desarrollándose más como un movimiento religioso y no sólo como un elemento ‘civilizador’, aunque ambas perspectivas aún coexistirán por algún tiempo. […] El liberalismo dejará de ser la fuerza ‘revolucionaria’ que fue y entonces otras corrientes ideológicas como el aprismo, el indigenismo o el socialismo lo reemplazarán en ese papel. El proyecto modernizador fue tomado por otros.” p. 82

Para observar la composición social de la feligresía protestante, Fonseca analiza, de los más de diez grupos existentes en la década del 20, los tres más importantes: Metodistas, evangélicos independientes y adventistas. Los dos primeros intentaron alcanzar a los sectores privilegiados, sin éxito. Los metodistas alcanzaron algunos segmentos de las clases medias. Pero fueron principalmente los sectores populares urbanos y los sectores rurales más afectados por la modernización, es decir obreros de las haciendas y mineros (propietarios mineros e industriales apoyaron la labor proselitista protestante), quienes “alimentaron a los nacientes registros de membresía de las congregaciones protestantes.” (p. 92).

Estrategias de evangelización y adoctrinamiento

Es interesante cómo las diferentes denominaciones van elaborando su estrategia para conquistar a la población peruana. Ya hemos mencionado la alianza con los liberales aprovechando su interés en la modernidad que concebían debía venir de los países más  adelantados. Una estrategia fallida fue el tratar de conseguir adeptos en las clases altas, gobernantes.

Una estrategia importante en los primero años fue el colportaje o la venta de Biblias. Cuando aún no se aprobaba la ley de tolerancia de cultos (y por lo tanto era ilegal predicar una religión distinta a la católica) fueron los vendedores de Biblias los que llegaban a las casas de los pobladores y los invitaban a formar parte de este culto diferente. Una de las más antiguas en el Perú fue La Sociedad Bíblica Americana (SBA).

“Esta sociedad misionera fue la que auspició el viaje de Penzotti al Perú en 1888. Su sede estaba en Nueva York y, como toda sociedad bíblica, se concentraba especialmente en la distribución y venta de  biblias y diversos tratados religiosos. Sus agentes de venta (los llamados colportores) fueron los primeros agentes religiosos protestantes quienes tomaron contacto con la población peruana. Por lo general, luego del paso de un colportor, alguien aceptaba las nuevas doctrinas protestantes a partir de la lectura directa de la Biblia, y aquel procuraba contactarlo con alguna organización misionera para formar una congregación. Los colportores no establecían ‘iglesias’ pues esa no era su función, aunque indirectamente contribuían a hacerlo. Su único objetivo era promover la lectura de la Biblia, pero, al ser este, normalmente, el primer paso hacia la conversión, su labor fue fundamental para el establecimiento de las primeras agrupaciones protestantes en el país.” p. 99

Otra estrategia fue la creación de escuelas. El pionero fue Thomas Wood quien dirigió la Iglesia Metodista en el Perú desde 1891 hasta 1913.

“Wood estaba convencido de que la mejor manera de lograr el apoyo de los sectores liberales y la aceptación de la sociedad en general era presentar los beneficios civilizadores del protestantismo. Uno de los mecanismos era hacerlo a través de la educación. Para él ‘[…] ningún otro tipo de trabajo es tan eficaz para taparle la boca a los enemigos, para romper las barreras de prejuicio y para ganar la simpatía popular. La Biblia abre más puertas pero la educación más corazones’. […] Con esas premisas no es de extrañar que, en cuanto llegó, Wood estableciese una red de escuelas auspiciadas por la misión.” pp. 105-106

Unida a la educación estaban las competencias deportivas

“En el caso de los deportes, la red educativa protestante fue pionera en el énfasis de los deportes dentro de la formación de los alumnos. […] Además, una conocida organización de origen protestante, la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA), desde 1920 empezó a promover la vida deportiva en Lima, a través de diversos torneos deportivos en los que participaban colegios, clubes y hasta equipos de los institutos armados”. p. 208

Lo mismo con hospitales y centros de salud. En 1906, por ejemplo, se crea la clínica de Monjaspata en Cusco, administrada por la Unión Evangélica de Sudamérica (UESA). En Arequipa, desde 1907, la UESA ofrecía un servicio de asistencia domiciliaria. En Cajamarca la ILE también tenía un servicio de asistencia domiciliaria. La Misión Evangélica de Lamas inició un Centro Médico en Moyobamba en 1922. Este mismo año se creó el conocido Hospital Anglo-Americano de Bellavista-Callao, fundado por la Iglesia Metodista Episcopal (IME). La Clínica Americana en Huancayo fue abierta por la IME en 1925.

Hasta inicios del siglo XX la enfermería en el Perú era monopolizada por religiosas católicas sin entrenamiento profesional. En 1911 se crea la primera escuela de enfermeras. Una segunda se creó en 1915 en el Hospital Dos de Mayo que fue encargada a una misionera protestante inglesa de la UESA. Poco después se habían incorporado otras enfermeras protestantes.

“Las enfermeras protestantes consideraban que su posición, ciertamente privilegiada, era una excelente oportunidad para predicar. […] Por sus escritos, parece que la perspectiva religiosa era la que predominaba; el servicio profesional era un medio más que un fin en sí mismo.” p. 218

Otras estrategias fueron la impresión de revistas, que los pastores sean peruanos y predicar entre los indios. Fonseca cita a Kessler que describe las estrategias de Juan Ritchie de la Regions Beyond Missionary Union, establecida en Lima definitivamente desde 1907:

“Primero, por medio de la imprenta, después a través de un cuerpo de pastores nacionales que esperaban encontrar y capacitar para el trabajo. En tercer lugar la misión quería ayudar a los indios, oprimidos y explotados. Con este fin se había iniciado un proyecto agrícola cuya finalidad era la de elevar el nivel de vida del indio, hacerle ver que su vida aquí valía la pena y darle esperanza de una vida venidera.” pp. 109-110

En 1915 lograron, con los liberales, la eliminación del artículo 4to de la Constitución que decía “y no se permite el ejercicio público de otra alguna [religión]”.

En 1916 se realizó el importante Congreso Misionero de Panamá que convocó a las organizaciones misioneras que trabajaban en América Latina y definió metodologías de trabajo.

“El Congreso, dominado por las juntas Ejecutivas de las Misiones norteamericanas y algunas europeas, fue principalmente metodológico pues se concentró en buscar las maneras de presentar con éxito un mensaje religioso sobre el cual se tenía un consenso claro. Esto significaba alcanzar una presencia influyente en la sociedad latinoamericana así como lograr nuevos adeptos a la fe protestante. Las cuatro principales metas fueron: (a) el esfuerzo por evangelizar a las clases cultas, (b) la unificación de la educación religiosa, (c) la profundización de la dimensión social del trabajo misionero, y (d) la promoción de la unidad protestante.” pp. 124-125

En este Congreso panameño se decidió realizar congresos regionales. Así, en marzo de 1916 se celebró el Congreso Evangélico de Lima, que formó el Comité de Cooperación Misionera en el Perú.

“Así, la división territorial del país entre las misiones protestantes para evitar la competencia, el énfasis en la obra social, la unificación de esfuerzos en coyunturas determinadas, el intento de alcanzar a los sectores medios e intelectuales, el uso de la prensa como medio de propaganda, la promoción de un personal religioso autóctono y, en general, el apoyo a las ideas modernizadoras, fueron los objetivos de este Comité de Cooperación” p. 126

Expansión geográfica de las congregaciones protestantes

En 1913 el mayor número de congregaciones se encontraban en Lima/Callao (8), le seguían Ica (4) y Junín (4, que incluía entonces al departamento de Pasco), Cusco (2) y Lambayeque (2), y con una congregación la sierra de Lima, Huánuco y Arequipa (cuadro en las páginas 160 y 161).

En el acuerdo de división territorial de 1917 la Iglesia Libre de Escocia (ILE) debía trabajar en Trujillo y Cajamarca, la Iglesia Metodista Episcopal (IME) en la sierra central y la Unión Evangélica de Sudamérica (UESA) en el sur.

“Los nuevos grupos misioneros acataron medianamente el convenio. Así, los nazarenos y la IS [Iglesia de la Santidad] llegaron a un acuerdo con la ILE para compartir el trabajo en el norte del país. La Alianza Cristiana y Misionera (ACM), que llegó hacia 1926, recibió Huánuco y los pentecostales, llegados en 1920, fueron asignados al Callejón de Huaylas. No obstante, pronto, especialmente estos últimos, dejaron de tener en cuenta el acuerdo y establecieron congregaciones en el lugar que les parecía más conveniente.” p. 130-131

El crecimiento se dio en la sierra central (región minera) pues en 1924 Junín/Pasco era la zona más importante con 37 congregaciones, en Lima/Callao se encontraban solo 11. Ancash y Cajamarca tenían 10 cada una, Lambayeque 7. La sierra de Lima 3. Huánuco, Ica, Cusco y La Libertad tenían 2 cada una. Cajamarca y Arequipa 1.

Para 1930 la sierra central seguía creciendo: 46 en Junín/Pasco. 19 en Lima/Callao. Lambayeque (donde se encontraban grandes haciendas de caña de azúcar) se había convertido en la tercera región en importancia con 15. Le seguían las regiones con fuerte presencia indígena: Cusco (9), Ancash (9), Cajamarca (8), sierra de Lima (6), Huánuco (6). Más rezagadas habían quedado Ica (4), la Libertad (4), Arequipa (3), San Martín (3), Loreto (2), Puno (1, sin incluir a la comunidad adventista), Amazonas (1), Apurímac (1) y Piura (1).

La ética de los protestantes

Las diferencias con las exigencias éticas de la Iglesia Católica eran notorias.

“Para que alguien fuera admitido en una congregación protestante debía reunir determinadas características y mostrar signos evidentes de cambio. Además, las comunidades protestantes introdujeron una forma nueva de feligresía en el Perú: la voluntaria. Mientras que en el catolicismo, la incorporación era involuntaria pues el bautismo infantil ligaba automáticamente al individuo a la Iglesia, en el protestantismo era espontánea; mientras que el católico juzgaba su fidelidad a la fe mediante el cumplimiento de una serie de requerimientos rituales, el protestante respondía a criterios éticos. Pero el grado de control de la comunidad era también mayor; mientras un católico podía seguir siéndolo a pesar de su inconsecuencia con las normas de la Iglesia, el protestante era alejado de la comunión cuando faltaba a alguna de las normas éticas de la comunidad de fieles que la determinaba.” p. 178

Por ejemplo, según el “Manual Evangélico” de la Iglesia Episcopal Peruana (IEP), no se podía tolerar en la feligresía los siguientes actos:

“(a) Concubinato, fornicación, adulterio, o conducta o conversación lasciva. (b) Tomar habitualmente licor embriagante, o traficar en licores alcohólicos. (c) Prestarse dinero sin tener la seguridad de devolverlo, tomar mercaderías sin poderlas pagar, o dejar de esforzarse para cancelar la deuda contraída. (d) Conseguir dinero, mercadería o propiedad con fraudes o engaños, o prestarse a tales fraudes de parte de otros, sea para defraudar a particulares, a fondos públicos, o al fisco.” pp. 178-179

Dice Fonseca: “aunque la incorporación a la comunidad era básicamente voluntaria, su permanencia en ella dependía, además, de la voluntad colectiva” (p. 179). Leyendo estas normas éticas y el fuerte control social existente en las comunidades protestantes entiendo mejor la teoría weberiana referida a cómo esta ética, predominante en países anglosajones, contribuyó con su desarrollo.

Este es un aspecto que los peruanos laicos (inmersos además en un país con un catolicismo de moral relajada) no hemos podido reproducir con nuestro contrato social. Pero que quizá sí ocurre en pequeños grupos tipo comunidades campesinas o nativas, cooperativas y algunas asociaciones civiles de participación continua (desde asociaciones vecinales hasta clubes de fútbol).

Más aún. Al rechazar festividades autóctonas como las fiestas patronales, los carnavales, las peleas de gallos, las corridas de toros y otras consideradas “paganas” o “sospechosas”, las comunidades religiosas formadas por los protestantes se convirtieron en los únicos espacios de sociabilidad que tenían sus fieles, por lo que la necesidad de cumplir con las normas para no desligarse de ellos se convirtió en fundamental.

“De esta forma, los protestantes empezaron a formar una nueva identidad social en la que algunas de las festividades tradicionales de la sociedad peruana estaban ausentes. Ello tuvo un fuerte impacto en las relaciones sociales de los protestantes, pues, dentro de las sociedades tradicionales, las festividades eran también espacios de sociabilidad. Al salir de  aquellas, además de apartarse de las cantinas, la plaza de toros y otros espacios de socialización, los protestantes vieron reducidas sus posibilidades de establecer efectivas redes sociales a únicamente los centros laborales y de estudio. No obstante, el tiempo que antes era invertido en aquellas actividades, ahora se gastaba en las actividades religiosas de la congregación protestante, lo que permitió que al interior de la comunidad religiosa el grado de cohesión fuera fuerte pues era el principal espacio de sociabilidad de sus integrantes.” p. 184

Las actitudes políticas de los protestantes

Mackay, un ilustre protestante de entonces que radicaba en el Perú, sentía admiración por Unamuno. Sin embargo, señala Fonseca, Mackay tenía un “cristianismo social” es decir, un cristianismo que buscaba transformar la sociedad, mientras que “Unamuno estuvo bastante  influenciado por autores de trasfondo luterano como Harnack, Ritschl, Schleiermacher e incluso Kant. La doctrina luterana de los ‘dos reinos’ separaba el mundo en dos ámbitos que no debían entrometerse entre sí: el espiritual y el temporal. Esto inhibía la acción social de la Iglesia.” (p. 270)

Al parecer los protestantes iniciales en el Perú se encontraron permanentemente con esta disyuntiva de “cambiar la sociedad” o mantener separados el ámbito espiritual y el temporal.

Tuvieron algunos contactos con el movimiento indigenista, con los obreros, con el movimiento estudiantil, el feminista, el movimiento de temperancia (contra las bebidas alcohólicas), sin embargo todos estos acercamientos eran siempre motivados por el interés de llevar su prédica religiosa a sectores liberales y, en todo caso, como con los obreros, sus objetivos eran coyunturales.

“no hubo un tratamiento estructural de la problemática obrera, como ya lo estaban empezando a plantear los sindicalistas. Los protestantes se limitaron a abordar asuntos éticos, en especial el alcoholismo. […]

“Aunque los protestantes no se identificaron claramente con el movimiento obrero, en determinadas coyunturas en las que tenían intereses coincidentes, colaboraron con este.” pp. 238-239

¿Son los protestantes demócratas? Fonseca hace una interesante revisión de sus actitudes al respecto.

En principio tenían una crítica a la Iglesia Católica por su falta de democracia en su estructura, contraria a un supuesto “cristianismo democrático de los tiempos apostólicos”. En un artículo de 1917 señalaban que “no es posible ser un verdadero demócrata permaneciendo en el seno de una Iglesia papal que es esencialmente aristócrata” (p. 278).

“Sin embargo, a pesar de la difusión del discurso democrático, en la práctica muy pocos lo eran. Por otro lado, tampoco podemos idealizar las prácticas democráticas de los misioneros protestantes, muchos de los cuales eran igualitarios entre sus colegas, pero bastante paternalistas en el trato con los pastores nacionales y la feligresía” p. 278

Según Fonseca, el miedo al comunismo y al anarquismo hizo que los protestantes “tomaran actitudes cada vez más cautelosas respecto a los movimientos sociales progresistas y a la democracia plena.” p. 279

“En 1919, en El Cristiano apareció un artículo en el cual se afirmaba que la democracia era  una forma de gobierno otorgada por Dios, excepcionalmente, al pueblo pues el tipo de gobierno auténticamente divino es el de la aristocracia, ‘el gobierno de los mejores’” p. 281

Una muestra de la “adaptación” del discurso protestante a los vaivenes de la política era su predicación respecto a la sumisión a la autoridad civil.

“Juan Ritchie afirmaba que ‘El cristiano debe acatar la ley y respetar la autoridad, aún cuando la ley es injusta y la doctrina infame. Esta es doctrina dura, pero es la doctrina cristiana’ […]” p. 281

Por supuesto esto se decía en 1916, luego que se había eliminado de la Constitución la prohibición al ejercicio público de otra religión diferente a la Católica. Antes de esto los protestantes buscaban formas de no respetar esta prohibición. El mismo Fonseca señala esa diferencia en la prédica:

“Esto había sido más difícil antes de 1915, cuando no existía una garantía legal clara para el ejercicio del culto protestante. No obstante, luego de ese año, teniendo la Constitución a su favor, los protestantes se esforzaron por mostrarse como fieles cumplidores de la ley” p. 282

Cuando Leguía dio el golpe de Estado en 1919, El Cristiano, “la revista protestante de mayor alcance nacional y que pretendía ser vocero de todas las iglesias protestantes” (p. 291) decía en su editorial

“sólo la mano de hierro puede restaurar la comunidad que está desmoronándose en una anarquía intolerable” p. 290.

Desde entonces los protestantes y el gobierno dictatorial de Leguía (que duró 11 años y restringió las libertades públicas, asaltó los diarios principales, se persiguió a la oposición, se puso fin a las municipalidades elegidas con voto popular), desarrollaron, según dice Fonseca, un “interesante proceso cooperativo”:

“Desde el gobierno hubo una serie de medidas para facilitar la labor de los misioneros protestantes, principalmente por sus aportes culturales y ‘civilizadores’. Leguía buscaba aprovechar sus servicios educativos y médicos así como sus ideales sociales y sus prácticas éticas pues eran útiles para la promoción de valores modernos. Los protestantes, por su parte se identificaron con el proyecto modernizador de la Patria Nueva por las condiciones favorables que ofrecía a la presencia extranjera y por las coincidencias que tenían con este. No obstante, al igual que con los otros gobiernos, condicionaron su apoyo al pleno respeto de sus derechos como comunidad religiosa minoritaria. Cuando el gobierno pareció amenazarlos, los protestantes buscaron alianzas estratégicas con los grupos y movimientos sociales progresistas y hostiles al régimen para así garantizar sus derechos.” p. 291

Entre los proyectos de los protestantes que apoyó Leguía estuvieron una subvención mensual a la escuela evangélica de Calca, nombró alcalde de Calca al misionero de la Unión Evangélica de Sudamérica Thomas Payne, patrocinó la creación del Hospital Anglo-Americano del distrito de Bellavista, nombro alcalde de este distrito al director de ese Hospital (misionero metodista MacCornack), apoyó el desarrollo del Colegio Anglo-Peruano y de los colegios metodistas, apoyó la creación del Hospital de Moyobamba, y, en general, garantizó la seguridad y la libertad de acción de los misioneros protestantes en el país.

Uno de los editoriales de la revista evangélica “Renacimiento” (“el más importante vocero periodístico protestante” p. 314), en el año 1928, decía:

“Nosotros, siguiendo las enseñanzas de Cristo y de sus apóstoles, aprovechamos esta ocasión para hacer acto de sumisión y adhesión a las autoridades políticas del país, tan dignamente representados por nuestro Presidente Señor Augusto B. Leguía. En ningún hogar evangélico debe faltar el retrato de su persona.” p. 294

Leguía, no obstante, tenía un doble juego. Apoyaba a los protestantes “en tanto portadores de elementos modernizadores” y, a la vez, apoyaba a la Iglesia Católica “en tanto portadora privilegiada de las mediaciones religiosas” (p. 301).

Las ambigüedades leguiístas se manifestaron con un Decreto Supremo de 1929 por el que se declaraba la obligatoriedad de la enseñanza católica en todos los centros educativos, incluyendo los privados. Los protestantes no pudieron creerlo.

“Para los protestantes, sus colegios no tenían propósitos estrictamente pedagógicos, sino que también buscaban presentar la alternativa religiosa protestante al alumnado. La imposibilidad de enseñar su religión habría provocado el cierre de muchas de las escuelas porque las organizaciones misioneras ya no estarían interesadas en apoyar programas educativos carentes de contenido religioso protestante.” p. 299

La crisis mundial de 1929 deterioró rápidamente el gobierno de Leguía. Los protestantes, afirmó un misionero años después, “ante la ola de antileguiísmo que se desató en el país, tuvieron que borrar ‘no sin cierta tristeza’, cualquier indicio que les asociara al antiguo régimen” (p. 301).

El 25 de agosto de 1930 Leguía renuncia a la presidencia, a los dos días sube Sanchez Cerro. En setiembre la Iglesia Evangélica Peruana emite un comunicado dirigiéndose al nuevo presidente:

“La Iglesia Evangélica se une con franco entusiasmo al aplauso que merecidamente se os tributa en estos momentos históricos por haber devuelto al Perú el legítimo derecho a la libertad que heredamos de los fundadores de la República, que desgraciadamente fue subyugada.” p. 302

 

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Es interesante leer este libro en estos momentos en que los sectores progresistas de las iglesias protestantes se encuentran nuevamente en un proceso de establecimiento de alianzas con los sectores liberales para “modernizar el país”, apoyando los derechos LGTB, el aborto legal, la modificación del concordato y la educación con perspectiva de género.

Como se observa en el libro de Fonseca, es cierto que los protestantes contribuyeron a consolidar el proceso modernizador en el Perú. Pero no fue a cambio de nada. En el proceso ganaron aceptación, reconocimiento y poder.

El libro es muy descriptivo de su éxito, proveniente, entre otros, de los eventuales acuerdos con los diferentes grupos, aún cuando estos se encontraran enfrentados entre sí. Los vemos haciendo alianzas con los propietarios mineros (que les brindaban facilidades para predicar en sus empresas) y a la vez con el movimiento obrero. Los vemos buscando a las clases altas que eran su objetivo, por ejemplo, con algunos de los colegios que fundaron, y defendiendo a las más bajas. Los vemos aliándose con el gobierno dictatorial de Leguía, que perseguía a la oposición, pero también los vemos aliándose con la oposición, con los sectores progresistas, con Haya de La Torre y con el movimiento estudiantil.

Así, han ido consiguiendo beneficios que han ido propiciando su crecimiento. Los políticos, eventualmente huérfanos de apoyo social, han recurrido muchas veces a las iglesias y han transado con ellas. Y en cada transacción las iglesias han ido acumulando beneficios. Los políticos pasaron, quizá el apoyo les fue útil o no. Las Iglesias permanecen y todo apoyo lo van sumando a lo largo de las décadas hasta convertirse en enormes beneficios.

Hoy buscan apoyo para su participación en la política. Aliándose, los protestantes conservadores con los grupos conservadores y los protestantes progresistas con los sectores liberales de la sociedad. Su oferta de apoyo es irresistible, no se puede negar. ¿Quién dejaría de lado la posibilidad de tener un aliado tan poderoso como ese? ¿Un aliado que tiene tanta convocatoria y a quienes sus fieles muchas veces obedecen sin reflexionar? Pero ya sabemos que la participación de la iglesia no es desinteresada. ¿Podremos negociar inteligentemente con ella?

Hoy pueden ser buenos aliados para el progresismo. Pero ¿y en el futuro? Al apoyarlos en su participación política ¿No les estamos dando más poder? Ese poder que estarían adquiriendo con nosotros animándolos ¿no se usará contra nosotros en el futuro? Antes, cuando los protestantes trabajaban con los sectores liberales, la Iglesia Católica era su enemigo. Hoy salen a marchar con la Iglesia Católica, en contra de los sectores liberales. Nunca se sabe con los religiosos.

 

 

*Fonseca Ariza, Juan. “Misioneros y Civilizadores. Protestantismo y modernización en el Perú (1915-1930)”. 373 páginas. Pontificia Universidad Católica del Perú.  Lima, Perú.

“Religiones, política y Estado laico. Nuevos acercamientos para el contexto latinoamericano” por Nicolás Panotto

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La capacidad de movilización que tienen las religiones es una perita en dulce de la que todos quieren apropiarse. Basta con ver la cantidad de gente que convocan movilizaciones tipo La marcha por la vida o Con mis hijos no te metas, en las cuales muchos de sus asistentes solo siguen consignas simples de sus líderes religiosos (tipo “no al asesinato de niños por nacer” o “no homosexualices a mis hijos”), sin haber profundizado más sobre el tema, sin querer siquiera escuchar opiniones divergentes.

Nadie duda del enorme poder que tienen las religiones sobre las personas. ¿Queremos añadir a ese tremendo poder la gema de la política? Es decir ¿darles además la posibilidad de establecer objetivos nacionales mediante planes y leyes, y de dirigir a la población hacia aquellos objetivos orientando el presupuesto nacional? A mí, particularmente, eso me parece más peligroso que el chasquido de Thanos.

El libro de Nicolás Panotto no discute este tema fundamental. Se queda en la argumentación de que, la opinión sobre lo errado de la participación de las “comunidades religiosas” en política, es una opinión que margina una voz importante en la sociedad latinoamericana.

Ya lo dije en los dos primeros párrafos: nadie duda de esa importancia, nos asusta.

Y con respecto a la marginación, no se puede marginar algo que es preponderante. La religión tiene muchas formas de hacer llegar su voz. Desde los confesionarios y los púlpitos de los domingos en cada pueblo y pueblito del país, hasta el Te Deum con el presidente y sus ministros asistiendo. Y tiene muchas cajas de resonancia, con sus fieles dándole espacio en sus programas de radio y televisión y en las curules del Congreso.

Panotto argumenta también que la movilización de las comunidades religiosas no debería restringirse porque pueden ser muy útiles en la lucha por derechos, por justicia y en defensa de los más necesitados… siempre que apunten hacia el lado correcto.

El problema con las religiones es que nunca sabemos hacia donde apuntarán. Un día puede aparecer una organización como “Religiones por la paz” y otro día aparecer “ISIS”. Los documentos religiosos de más de mil años, no son perfectibles como las Constituciones y las Leyes, siguen animando a guerras santas y a odiar a los homosexuales, y no sabemos cuándo alguien tomará literalmente o malinterpretará algunos de sus peores párrafos (que hay muchos).

Por otro lado, en esta discusión sobre la participación de la religión en política hay que diferenciar los laicos de los religiosos (cuando hablamos de personas naturales), y lo que en el Perú las normas llaman “Entidades Religiosas” de las asociaciones civiles sin fines de lucro que realizan trabajos por el desarrollo, conocidas como “ONGs” (cuando hablamos de personas jurídicas).

Es decir, no es lo mismo el muy opusdeísta pero laico Rafael Rey apoyando un Proyecto de Ley, que Cipriani o el pastor Santana. Con el primero es fácil disentir, por más católico que seas. Con los segundos es muy difícil si tú eres fiel de su religión. En este segundo caso tienes, al menos (si te atreves a pensarlo), un grave conflicto si crees que tu líder religioso es el representante de Dios y curador de almas.

No podemos estar en desacuerdo que personas “religiosas” como Rafael Rey o Tubino hagan política, por más que mencionen párrafos de la Biblia en sus discursos. Pero sí estaremos en desacuerdo que Cipriani o Santana, líderes religiosos (con miles de ciegos seguidores), la hagan.

En su capítulo sobre “Experiencias y testimonios…” Panotto hace una relación de personas jurídicas “religiosas”, algunas de las cuales son “ONGs” (como Católicas por el Derecho a Decidir) y, otras, agrupaciones de “Entidades Religiosas” (como Religiones por la Paz). Es cierto que cuando las Entidades Religiosas se agrupan pueden formar también una ONG, pero me parece que es clara la diferencia con las ONGs que no son formadas por Entidades Religiosas.

Lo mismo que con laicos y religiosos. No podemos estar en desacuerdo que las ONGs hagan política (por ejemplo manifestándose por proyectos de Ley, financiando agrupaciones políticas o asesorándolas), aunque los conflictos de intereses serían algo que tendría que monitorearse muy de cerca, y el tema ético (de personas que reciben dinero para determinados fines sociales y que lo dediquen a fines políticos partidarios) también (sin dejar de reconocer la necesaria labor de incidencia que deben realizar).

Pero con las Entidades Religiosas sí tenemos reparos. ¿La Iglesia Bíblica Emmanuel llamando a votar por Lay? ¿Aposento Alto apoyando al Pastor Santana en su candidatura a la presidencia? Definitivamente no. Es un tema de poder. Así como nos oponemos a la concentración de los medios de prensa y a la concentración del poder Legislativo, Judicial y Ejecutivo en las mismas manos, igual nos oponemos a que se concentre, en el mismo guantelete, el poder político y el poder religioso.

Y, como epílogo, alejándonos un poco del texto de Panotto, hay un tema adicional sobre el que deberíamos reflexionar y que toca tanto a ONGs como a Entidades Religiosas. ¿Es válido que organizaciones que hacen trabajos sociales, utilicen este para contrabandear ideas religiosas y políticas? Es decir, yo, que en tu vecindario defiendo tus derechos, o te ayudo a completar tu canasta básica, o (a nivel más nacional) te defiendo de las transnacionales, o le doy educación a tus hijos, supuestamente de forma desinteresada ¿Me puedo permitir hacer propaganda a una propuesta política o religiosa? Creo que al menos debería hacerse explícito ese interés.

“La llamada de la tribu” por Mario Vargas Llosa

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El “espíritu de la tribu” es como Karl Popper llama a ese deseo del ser humano por buscar el amparo de lo colectivo. Es la comodidad de ser parte de la pandilla, de la hinchada. Aquellos que siguen las mismas costumbres, los mismos dioses, que odian a los otros, a los diferentes. La tribu es lo contrario a la libertad individual. La llamada de la tribu sería ese canto de sirena que permanentemente busca alejarnos del camino de “la libertad”, son esas ideologías que prometen la felicidad, abastecidos por una tribu que nos protege pero que, a cambio, nos limita.

El libro, sin embargo, no trata de esa llamada trata de cómo nos hemos alejado de ella. Mejor dicho: trata de la historia de ese pensamiento que explica (desde la Grecia antigua hasta hoy) cómo el ser humano ha progresado (ha sido más feliz) optando por lo que parece lo más difícil, la libertad, la diferencia, el ser único y, en ese proceso, buscar la justicia y la igualdad.

Para Vargas Llosa (en este libro que comentamos) y para Escalante (en su libro “Historia mínima del neoliberalismo” que comentamos aquí), existen muchos “liberalismos”. Pero Escalante las iguala, señala que, pese, a las diferencias, todo el liberalismo tiene una columna vertebral común y las critica a todas por igual, desde aquel liberalismo de la socialdemocracia hasta el liberalismo extremo que odia la democracia y la educación. Vargas Llosa, en cambio, encuentra diferencias fundamentales.

Vargas Llosa es, con seguridad, para muchos compatriotas nuestros, el líder de nuestros “neoliberales” (esos demonios de aquellos que aman polarizar). Es decir, un admirador de Thatcher y de Reagan, seguidor de Hayek, de Popper, de Raymond Aron. Vargas Llosa nos dice que se ha leído mal a Hayek, a Popper, a Aron, a Adam Smith.

Como dice en su primer capítulo (llamado como el libro, “La llamada de la tribu”), la intención original del libro es relatar la evolución de las ideas liberales. Pero toda historia es parcial, es el resultado de una selección hecha por el historiador de lo que le parece más relevante. Esta historia del pensamiento liberal es entonces, más que un estudio profundo del liberalismo (de todas las escuelas, de todas las visiones), es la historia del pensamiento liberal como lo entiende MVLl, o, quizá mejor dicho, del liberalismo que promueve.

Lo fundamental, empieza diciendo, es que aquellos que creen que es posible sólo ser liberal priorizando el mercado y la libertad irrestricta por encima de la igualdad, la justicia y la democracia, están equivocados.

Es interesante su pasado como socialista, es decir como aquel que critica lo que ahora reconoce valioso. Eso y su conocimiento del tercer mundo, le permite, me parece, sopesar mejor las críticas al liberalismo y responderlas desde un punto de vista más diverso. Por ejemplo, es una crítica común a la democracia liberal en el Perú el que sus libertades sean solo de forma, dice MVLl:

“romper con el socialismo y revalorizar la democracia me tomó algunos años. Fue un periodo de incertidumbre y revisión en el que, poco a poco, fui comprendiendo que las “libertades formales” de la supuesta democracia burguesa no eran una mera apariencia detrás de la cual se ocultaba la explotación de los pobres por los ricos, sino la frontera entre los derechos humanos, la libertad de expresión, la diversidad política, y un sistema autoritario y represivo, donde, en nombre de la verdad única representada por el partido comunista y sus jerarcas, se podía silenciar toda forma de crítica, imponer consignas dogmáticas y sepultar a los disidentes en campos de concentración e, incluso, desaparecerlos. Con todas sus imperfecciones, que eran muchas, la democracia al menos reemplazaba la arbitrariedad por la ley y permitía elecciones libres y partidos y sindicatos independientes del poder.” ps. 17-18

Sobre el liberalismo mal entendido:

“El liberalismo ha generado en su seno una “enfermedad infantil”, el sectarismo, encarnada en ciertos economistas hechizados por el mercado libre como una panacea capaz de resolver todos los problemas sociales.” p. 25

“A ellos sobre todo conviene recordarles el ejemplo del propio Adam Smith, padre del liberalismo, quien, en ciertas circunstancias, toleraba incluso que se mantuvieran temporalmente algunos privilegios, como subsidios y controles, cuando el suprimirlos podía acarrear en lo inmediato  más males que beneficios.” p. 25

Reconoce la dificultad de igualar las oportunidades en sociedades desiguales:

“en sociedades tan desiguales como las del tercer mundo los hijos de las familias más prósperas gozan de oportunidades infinitamente mayores que los de las familias pobres para tener éxito en la vida. Por eso la “igualdad de oportunidades” es un principio profundamente liberal, aunque lo nieguen las pequeñas pandillas de economistas dogmáticos intolerantes y a menudo racistas –en el Perú abundan y son todos fujimoristas- que abusan de ese título.” p. 26-27

La importancia de la educación:

“Por esa razón es tan importante, para el liberalismo, ofrecer a todos los jóvenes un sistema educativo de alto nivel que asegure en cada generación un punto de partida común, que permita luego las legítimas diferencias de ingreso de acuerdo al talento, al esfuerzo y al servicio que cada ciudadano presta a la comunidad. En el mundo de la educación –escolar, técnica y universitaria– es donde más injusto es el privilegio, es decir, favorecer con una formación de alto nivel a ciertos jóvenes condenando a los otros a una educación somera o ineficiente que los conduce a un futuro limitado, al fracaso o la mera supervivencia. Esto no es una utopía. Sino algo que, por ejemplo, Francia consiguió en el pasado con una educación pública y gratuita que solía ser de más alto nivel que la privada y estaba al alcance de toda la sociedad.” p. 27

En sus críticas al liberalismo, la religión y el comunismo/socialismo se parecen:

“El liberalismo ha sido el blanco político más vilipendiado y calumniado a lo largo de la historia, primero por el conservadurismo –recuérdese las encíclicas papales y los pronunciamientos de la Iglesia católica contra él, que todavía perduran pese a la existencia de tantos creyentes liberales- y, luego, del socialismo y el comunismo, los que en la época moderna han presentado al “neo-liberalismo” como la punta de lanza del imperialismo y las formas más despiadadas del colonialismo y el capitalismo. La verdad histórica desmiente estas denigraciones. La doctrina liberal ha representado desde sus orígenes las formas más avanzadas de la cultura democrática y es la que ha hecho progresar más en las sociedades libres los derechos humanos, la libertad de expresión, los derechos de las minorías sexuales, religiosas y políticas, la defensa del medio ambiente y la participación del ciudadano común y corriente en la vida pública.” p. 29

El punto de partida del liberalismo es la propiedad y el comercio. Cita a David Hume:

“la propiedad es la madre del proceso civilizador” p. 34

A Kames:

“Lord Kames, por ejemplo, sostenía que el instinto más acentuado en el ser humano era el de ‘poseer’ y que de ello había nacido la propiedad privada y, en cierta forma, la sociedad misma.” p. 34

Sobre el comercio:

“lord Kames sostuvo que el desarrollo de la historia se componía de cuatro etapas: a) la edad de los cazadores; b) la edad de los pastores; c) la edad de los agricultores y, finalmente, d) la edad de los comerciantes. El intercambio de productos, dentro y fuera del propio grupo, habría sido el verdadero motor de la civilización.” p. 34

 

Pero el libro no es un tratado del concepto en abstracto. Trata de escritores, de sus ideas y de su tiempo. Los siguientes capítulos están dedicados cada uno a diferentes pensadores, ordenados en orden cronológico según su nacimiento: Adam Smith, Ortega y Gasset, Hayek, Popper, Aron, Isaiah Berlin y Jean-Francois Revel.

Se podría hacer un resumen de la humanización que hace MVLl de cada uno de ellos, del tiempo en que vivieron, de las ciudades en las que vivieron. El libro trata de todo eso. Pero me interesa en este resumen el identificar esa idea de liberalismo que nos transmite Marito.

Sobre Adam Smith (1723-1790) señala que, pese a ser considerado el “padre de la economía”, “Siempre se consideró un moralista y un filósofo” que buscaba explicar el funcionamiento de la sociedad. Antes de explicarnos sus ideas en su libro fundamental “LA RIQUEZA DE LAS NACIONES”, MVLl se detiene en “LA TEORÍA DE LOS SENTIMIENTOS MORALES” (“el libro preferido de Adam Smith”) aparecido unos años antes y donde se pregunta “¿a qué se debe que la sociedad humana exista y se mantenga estable y progrese con el tiempo, en vez de desarticularse debido a las rivalidades, los intereses opuestos y a los instintos y pasiones egoístas de los hombres?” Nos habla entonces de la simpatía (en el sentido de empatía) entre los extraños, de la imaginación y de la solidaridad.

“La visión del hombre y de la sociedad que transpira este libro es positiva y optimista, pues Adam Smith cree que, pese a todos los horrores que se cometen, la bondad prevalece sobre la maldad, es decir, los sentimientos morales.” p. 37

Rescata esta cita del libro:

“la naturaleza, cuando formó al ser humano para la sociedad, lo dotó de un deseo original de complacer a sus semejantes y una aversión original a ofenderlos.” p. 37

MVLl subraya el tema de la solidaridad:

“se trata de un estudio sobre las relaciones humanas y la manera como ellas permiten que una sociedad funcione y surja en su seno una solidaridad de base que le impide disgregarse y desaparecer.” p. 38-39

Y un tema nuevo: la sociedad como un mecanismo independiente (idea que se emparenta, como veremos luego, con el orden espontáneo de Hayek y con la idea de Popper respecto a que la sociedad no requiere revoluciones sino más bien cambios graduales que se ajusten a su funcionamiento progresivo autónomo):

“Es la primera vez en la historia que alguien señala que la sociedad pudiera tener un movimiento propio, derivado de su organización interna, que debe ser respetado so pena de provocar la anarquía o tener que recurrir para conseguirlo a la más brutal represión”. p. 41

“LA RIQUEZA DE LAS NACIONES” (publicada en 1776) fue un libro exitoso aún en vida de su autor, quién llegó a ver hasta la quinta edición y sus traducciones al francés, alemán, danés e italiano. También se tradujo en España en 1791 pero fue prohibido por la Inquisición.

MVLl destaca nuevamente la existencia de un mecanismo aparecido espontáneamente (es decir naturalmente, en el sentido de que no fue “inventado” o “creado”, fue “descubierto”):

“lo más notable y duradero del libro es el descubrimiento del mercado libre como motor del progreso. Un mecanismo no inventado por nadie al que la humanidad fue llegando gracias al comercio. Este intercambio continuo produjo la división del trabajo y la aparición del mercado, sistema distribuidor de recursos al que, sin pretenderlo ni siquiera saberlo, todos los miembros de la sociedad –vendedores, compradores y productores- contribuyen, haciendo avanzar la prosperidad general.” p. 49

En todo el libro, como veremos repetidamente, hay referencias a lo mal que se ha leído a los liberales:

“Adam Smith no era el ser cerebral y deshumanizado con que sus enemigos atacan su liberalismo. Por el contrario, era muy sensible al horror de la pobreza y creía en la igualdad de oportunidades, aunque no usara nunca esta expresión. Por eso afirmaba que, para contrarrestar el estado de ignorancia y estupidez que podía acarrear a los trabajadores lo mecánico de su tarea, la educación era indispensable y debía ser financiada, para quienes no podían costeársela, por el Estado o la sociedad civil.” p. 51

Cita al mismo Adam Smith:

“Ninguna sociedad puede ser próspera y feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y miserables” p. 51

Y sobre los ricos:

“En cada negocio, la opresión del pobre supone el monopolio de los ricos, quienes, al acaparar la totalidad del comercio para sí mismos, serán capaces de obtener grandes beneficios” ps. 51-52

Predice de forma muy temprana el éxito de las colonias británicas versus las colonias españolas:

“Toda la simpatía de Adam Smith se vuelca hacia las colonias inglesas en Norteamérica, los futuros Estados Unidos. Explica que han prosperado mucho más que las de España y Portugal porque Inglaterra les dio más libertad para producir y comerciar, a diferencia del severo control que Lisboa y Madrid imponían a sus colonias.” p. 60

Sobre los impuestos:

“Habla de las fuentes de ingreso que mantienen al soberano o al Gobierno, es decir, de los impuestos, sosteniendo a ratos tesis que ahora llamaríamos socialdemócratas. Siguiendo en esto a lord Kames y a Montesquieu, cree que los impuestos deben servir para “igualar” los ingresos, cobrando más a los ricos y menos a los pobres, y evitando aquellos impuestos que por excesivos o arbitrarios invitan a la evasión.” p. 63

Un siglo después de Adam Smith, ya en tiempos del fascismo y del comunismo, y de un fuerte cristianismo español, Ortega y Gasset (1883-1955), aunque con un tinte elitista, rescataba la soberanía del individuo contra la masa “que los disuelve en una amalgama que piensa y actúa por ellos, más por reflejos condicionados –emociones, instintos, pasiones- que por razones.”

“El comunismo y el fascismo, dice Ortega, ‘dos claros ejemplos de regresión sustancial’, son ejemplos típicos de la conversión del individuo en hombre-masa. Pero Ortega y Gasset no incluye dentro del fenómeno de masificación únicamente a esas muchedumbres regimentadas y cristalizadas en torno a las figuras de los caudillos y jefes máximos, en los regímenes totalitarios. Según él, la masa es también una realidad nueva en las democracias donde el individuo tiende cada vez más a ser absorbido por conjuntos gregarios a quienes corresponde ahora el protagonismo de la vida pública”  p. 78

El español Ortega y Gasset fue un liberal en el sentido “político, ético, cívico y cultural”. Pero no le atraían los temas económicos.

“Su defensa de la sociedad civil, de la democracia y de la libertad política, ignoró una pieza clave de la doctrina liberal, aquella que había revelado Adam Smith: que sin libertad económica y sin una garantía legal firme de la propiedad privada y de los contratos, la democracia política y las libertades públicas están siempre mediatizadas.” p. 82

Nunca me dejará de sorprender cómo sobre el mismo tema es posible tener dos opiniones tan diferentes, para Escalante el liberalismo es egoísmo, insolidaridad y predación, para MVLl es tolerancia, respeto y una voluntad de coexistencia:

“El pensamiento liberal contemporáneo tiene mucho que aprovechar de las ideas de Ortega y Gasset. Ante todo, redescubrir que, contrariamente a lo que parecen suponer quienes se empeñan en reducir el liberalismo a una receta económica de mercados libres, reglas de juego equitativas, aranceles bajos, gastos públicos controlados y privatización de las empresas, aquél es, primero que nada, una actitud ante la vida y ante la sociedad, fundada en la tolerancia y el respeto, en el amor por la cultura, en una voluntad de coexistencia con el otro, con los otros, y en una defensa firme de la libertad como valor supremo.” p. 97

Vargas Llosa confiesa que los tres pensadores modernos a los que más debe son Karl Popper, August Von Hayek e Isaiah Berlin.

En el capítulo sobre Friedrich August von Hayek (1899-1992), Mario critica su extremismo. Keynes, que también es liberal pero cree en la intervención estatal en la economía (lo que lo ubica en un “término medio” entre el laissez faire y el socialismo) le dice a Hayek en una carta:

“Usted admite que el problema [de la planificación] estriba en dónde se marca el límite […]. Pero no nos da una guía para saber dónde fijarlo. Es verdad que usted y yo, sin duda, lo fijaríamos en diferentes sitios. De acuerdo a mis ideas usted subestima el término medio […]” p. 104

Otra crítica de Vargas Llosa a Hayek es su preferencia por las dictaduras:

“algunas de sus convicciones son difícilmente compartibles por un auténtico demócrata como que una dictadura que practica una economía liberal es preferible a una democracia que no lo hace. Así, llegó al extremo de afirmar en dos ocasiones que bajo la dictadura militar de Pinochet había en Chile mucha más libertad que en el Gobierno democrático populista y socializante de Allende, lo que le ganó una merecida tempestad de críticas” p. 106

Aunque también existen críticas desacertadas:

“Quienes, por ingenuidad o mala fe, esgrimen hoy como prueba del fracaso del liberalismo las dificultades que atraviesan Rusia y algunos de sus antiguos países satélites que pasaron de un régimen totalitario a intentar una democracia dotada de políticas de mercado, desconocen a Hayek o lo leyeron mal. Porque nadie insistió tanto como él en señalar que el liberalismo no consiste en liberalizar los precios y abrir las fronteras a la competencia internacional, sino en la reforma integral de un país, en su privatización y descentralización a todos los niveles, y en transferir a la sociedad civil –a la iniciativa de los individuos soberanos- las decisiones económicas esenciales.” p. 110-111

(Escalante respondería a esto que los neoliberales siempre van a decir, cuando fracasan, que las reformas hechas no fueron suficientes).

Hayek, cuando distingue entre Kosmos (“el orden legal espontáneo”) y Taxis (“la legalidad impuesta por el poder”), redunda en algo que MVLl anota constantemente: el tema del mercado como orden espontáneo versus las imposiciones del poder o del Estado:

“El gran enemigo de esta [de la libertad] es el constructivismo, la fatídica pretensión –así se titula el último libre de Hayek: Fatal Conceit (1989) (La fatal arrogancia)- de querer organizar, desde un centro cualquiera de poder, la vida de la comunidad, sustituyendo las instituciones surgidas sin premeditación ni control (la ley común, el kosmos) por estructuras artificiales y encaminadas a objetivos como “racionalizar” la producción, “redistribuir” la riqueza, imponer el igualitarismo y uniformar al todo social en una ideología, cultura o religión.” p. 113

Hayek critica también al mercantilismo (“esa forma degenerada del capitalismo”), descrita, según MVLl, como:

“las alianzas mafiosas del poder político y empresarios influyentes para, prostituyendo el mercado, repartirse dádivas, monopolios y prebendas” p. 113

Es en su libro “LA FATAL ARROGANCIA” en donde Hayek desarrolla el concepto de “los órdenes espontáneos”.

“Típicos ejemplos de estos ‘órdenes espontáneos’ son el lenguaje, la propiedad privada, la moneda, el comercio y el mercado. Ninguna de estas instituciones fue inventada por una persona, comunidad o cultura singulares. Fueron surgiendo de manera natural, en lugares distintos, como consecuencia de determinadas condiciones a las que la comunidad respondió creativamente, siguiendo más una intuición o un instinto que un razonamiento intelectual y que, luego, la experiencia vivida iría legitimando, modificando o eliminando y reemplazándola por otra distinta.” p. 117

Este elemento civilizador espontáneo ha tenido un enemigo, el arrogante constructivismo:

“El gran adversario de la civilización es, según Hayek, el constructivismo o la ingeniería social,  la pretensión de elaborar intelectualmente un modelo económico y político y querer luego implantarlo en la realidad, algo que solo es posible mediante la fuerza –una violencia que degenera en dictadura- y que ha fracasado en todos los casos donde se intentó […] El efecto práctico de esta creencia es el socialismo (que Hayek identifica con la planificación económica y el dirigismo estatista), un sistema que, para imponerse necesita la abolición de la libertad, de la propiedad privada, del respeto de los contratos, de la independencia de la justicia y la limitación de la libre iniciativa individual.” p. 118-119

Así como para Escalante todos los liberales (incluidos los de la socialdemocracia) entrarían en el mismo saco del neoliberalismo, un error de Hayek era pensar que todo socialismo llevaría al comunismo.

“Él creía –era uno de sus grandes errores- que la distinción entre socialismo totalitario y democrático es una ilusión, algo provisional y aparente que, en la práctica, se iría borrando a favor del primero. Según Hayek, todo socialismo, al poner en marcha la planificación económica, al acabar con la competencia y la propiedad privada, establece automáticamente un mecanismo que a la corta o a la larga liquida el pluralismo político y las libertades, lo quieran o no los planificadores.

“[…] Pero Hayek no advirtió que un sector importante de los socialistas –precisamente aquellos que querían preservar las libertades y por ello habían tomado distancia con los comunistas- renunció a la planificación económica y decidió respetar el mercado, la competencia y la empresa privada, buscando más bien la igualdad a través de la redistribución, medidas fiscales e instituciones de vocación social, como los seguros médicos y los subsidios. Así lo hicieron los socialistas suecos y, en general, los partidos socialdemócratas europeos.” p. 124

Karl Popper (1902-1994), considerado inicialmente un filósofo conservador pero rescatado posteriormente por la socialdemocracia, es el pensador al que MVLl le dedica más páginas (64 versus 46 a Isaiah Berlin y 42 a Hayek, los demás reciben menos). De su libro publicado en 1945, “LA SOCIEDAD ABIERTA Y SUS ENEMIGOS”, dice que es un “libro clave del pensamiento democrático y liberal moderno”. El libro es un intento por explicar el origen de los totalitarismos.

“Se trata de una maciza descripción y un formidable alegato contra la tradición que llamó ‘historicista’, que comienza con Platón, se renueva en el siglo XIX y se enriquece con Hegel y alcanza su pináculo con Marx. Popper ve en el corazón de esta corriente, madre de todos los autoritarismos, un inconsciente pánico a la responsabilidad que la libertad impone al individuo, que tiende por ello a sacrificar ésta para librarse de aquélla. De ahí ese nostálgico deseo de retornar al mundo colectivista, tribal, a la sociedad inmóvil y sin cambios, al irracionalismo del pensamiento mágico-religioso anterior al nacimiento del individuo, que se emancipó de la placenta gregaria de la tribu y rompió su inmovilismo mediante el comercio, el desarrollo de la razón y la práctica de la libertad.” p. 146

Popper llama ‘historicismo’ a la idea de “creer que la historia obedecía a leyes inflexibles y que podía ser prevista por el científico social”. Este historicismo, que deriva en la necesidad de un Estado autoritario que lo realice, habría nacido, curiosamente, en la antigua Grecia, cuna de la democracia, y se habría desarrollado con Hegel:

“Dentro de la telaraña de palabras con que Hegel armó su sistema, se encuentran los fundamentos de aquel Estado totalitario –colectivista, irracional, caudillista, racista y anti-democrático– concebido originalmente por Platón. E, incluso, perfeccionado y pervertido. Para Hegel, el Espíritu, fuente de la vida, siempre en movimiento, progresa con la historia encarnándose en el Estado, forma suprema de la modernidad. Este Estado, manifestación de la esencia de todo lo que existe, es superior al conjunto de seres humanos que forman la sociedad; el pináculo del Estado es el monarca, soberano absoluto al que se le debe obediencia y sumisión totales.” p. 148

MVLl vuelve a sus temas recurrentes: la malinterpretación que hacen los mismos liberales de los autores liberales, la necesidad de la educación pública y de protección social.

“El liberalismo de Popper es profundamente progresista porque está impregnado de una voluntad de justicia que a veces se halla ausente en quienes cifran el destino de la libertad sólo en la existencia de mercados libres, olvidando que éstos, por sí solos, terminan, según la metáfora de Isaiah Berlin, permitiendo que los lobos se coman a todos los corderos. La libertad económica que Popper defendió debía complementarse, a través de una educación pública de alto nivel y diversas iniciativas de orden social, como la creación de instituciones ‘para proteger al económicamente débil del económicamente fuerte’ –la jubilación, seguros de desempleo y accidentes de trabajo, educación gratuita en escuelas públicas, prohibición del trabajo infantil–, y una vida cultural intensa y accesible al mayor número, a fin de crear una equality of opportunity (igualdad de oportunidades) que combata, en cada generación, los dogmas religiosos y el espíritu tribal.” p. 151-152

El pensamiento de Popper, según como nos lo presenta MVLl, se desarrolla en tres de sus libros “LA LÓGICA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA” de 1934, “LA SOCIEDAD ABIERTA Y SUS ENEMIGOS” (1945), y “LA POBREZA DEL HISTORICISMO” (1945).

En “LA LÓGICA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA” Popper presenta sus ideas sobre la verdad inasible (“la verdad no se descubre: se va descubriendo y este proceso no tiene fin”), que requiere suficiente libertad del ser humano para desarrollar un permanente espíritu crítico:

“Si no hay verdades absolutas y eternas, si la única manera de progresar en el campo del saber es equivocándose y rectificando, todos debemos reconocer que nuestras verdades pudieran no serlo y que lo que nos parecen errores de nuestros adversarios pudieran ser verdades. Reconocer ese margen de error en nosotros y de acierto en los demás es creer que discutiendo, dialogando –coexistiendo- hay más posibilidades de identificar el error y la verdad que mediante la imposición de un pensamiento oficial único, al que todos deben suscribir so pena de castigo o descrédito.” p. 166

En “LA SOCIEDAD ABIERTA Y SUS ENEMIGOS” Popper desarrolla el tema de la libertad (“hija y madre de la racionalidad y del espíritu crítico”) y del miedo a ella, de cómo el hombre trata de refugiarse en la vida tribal (en una “sociedad cerrada”) para librarse de este fardo demasiado pesado que lo obliga a responsabilizarse de sus decisiones, de sus actos, de los retos de su existencia.

“El miedo al cambio, a lo desconocido, a la ilimitada responsabilidad que es consecuencia de la aparición del espíritu crítico –de la racionalidad y de la libertad– ha hecho que la sociedad cerrada, adoptando las apariencias más diversas –y entre ellas, la del “futuro”, la de un mundo sin clases, la de “la ciudad de Dios encarnada”– sobreviva hasta nuestros días y, en muchos momentos de la historia, se haya antepuesto a la otra, sumiéndola en formas equivalentes al oscurantismo y gregarismo de la sociedad primitiva.

“La batalla no está ganada ni lo estará, probablemente, nunca. La llamada de la tribu, la atracción de aquella forma de existencia en la que el individuo, esclavizándose a una religión o doctrina o caudillo que asume la responsabilidad de dar respuesta por él a todos los problemas, rehúye el arduo compromiso de la libertad y su soberanía de ser racional” p. 172

En “LA POBREZA DEL HISTORICISMO” y en “LA SOCIEDAD ABIERTA Y SUS ENEMIGOS” Popper desarrolla la idea de la historia como “Una improvisación múltiple y constante, un animado caos”. Es imposible predecir hacia donde se dirige. No existe “un libreto pre-existente, elaborado por Dios, por la naturaleza, por el desarrollo de la razón o por la lucha de clases y las relaciones de producción” (p. 173). En ese sentido, para cambiar la sociedad defiende el método reformista, “la ingeniería gradual”, fragmentaria, “pequeños ajustes y reajustes que pueden mejorarse continuamente”, que se adapten a la misma idiosincrasia social. Y se opone al método revolucionario, al que llama “utópico u holístico”, que tiene “la pretensión revolucionaria de cambiarla de manera inmediata, total y definitiva”.

“A diferencia del ‘ingeniero utópico u holístico’ –el revolucionario– el ‘ingeniero fragmentario’ –o reformista– admite que no se puede conocer el ‘todo’ y que no hay manera de prever ni de controlar los movimientos de la sociedad, a menos de someterla un régimen dictatorial en el que, mediante el uso de la censura y de la fuerza, todas las conductas se ajusten a una horma decidida de antemano por el poder. […]

“El reformista no pretende cambiarlo todo ni actúa en función de un designio global y remoto. Su empeño es perfeccionar las instituciones y modificar las condiciones concretas desde ahora a fin de resolver los problemas de modo que haya un progreso parcial, pero efectivo y constante. […]

“¿Por qué prefiere el reformista modificar o reformar las instituciones existentes en vez de reemplazarlas, como el revolucionario? Porque, dice Popper en uno de los ensayos de su libro Conjeturas y refutaciones, el funcionamiento de las instituciones no depende nunca sólo de la naturaleza de éstas –es decir, de su estructura, reglamentación, tareas o responsabilidades que le han sido asignadas o las personas a su cargo- sino, también, de las tradiciones y costumbres de la sociedad. La más importante de estas tradiciones es el ‘marco moral’, el sentido profundo de justicia y de la sensibilidad social que una sociedad ha alcanzado a lo largo de su historia.” p. 187

De Raymond Aron (1905-1983) destaca “EL OPIO DE LOS INTELECTUALES” (1955). Un libro para explicar porqué el marxismo (al que llama una “religión secular”) había seducido a tantos intelectuales franceses.

“Sus semejanzas con la Iglesia católica son grandes, por lo menos en la apariencia: ambos comparten el mesianismo optimista –la sociedad sin clases será el fin de la historia e iniciará una era paradisíaca de paz y justicia para toda la humanidad–, el dogma ideológico según el cual la historia es obra de la lucha de clases y el partido comunista su vanguardia, guerra en la que el proletariado representa a los justos, salvadores del bien y el instrumento gracias al cual la burguesía explotadora será derrotada y los últimos pasarán a convertirse en los primeros.

“[…]

“refuta la idea de ‘los hombres de Iglesia’ y ‘los hombres de fe’ de que la historia tenga un sentido unívoco y que desaparecerá con la lucha de clases, cuando no exista más la explotación del hombre por el hombre. El ‘fin de la historia’, afirma, es una idea religiosa, y, de otro lado, es simplista creer que el motor de la historia sea sólo el conflicto entre burguesía y proletariado, ignorando la multiplicidad de factores sociales, culturales, tradicionales, religiosos, costumbristas, psicológicos, familiares y personales, aparte de los económicos” p. 216-217

(Vargas Llosa critica aquí, de la misma manera, los supuestos del marxismo como Escalante los del “neoliberalismo”).

 

Isaiah Berlin (1909-1997) es, a los ojos de MVLl, “un personaje desgarrado por aquellos conflictos morales que él describió antes y mejor que nadie, los que oponen la libertad y la igualdad, la justicia y el orden, al judío ateo y al practicante de su religión, y al liberal temeroso de una libertad irrestricta en la que ‘el lobo podría comerse a los corderos’.” (p. 242). Rescata de él su teoría de las verdades contradictorias. Verdades y aspiraciones que el hombre busca alcanzar pero que, lamentablemente, se oponen unas a otras. Como aquellas de la revolución francesa: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

 “Los revolucionarios franceses descubrieron, asombrados, que la libertad era una fuente de desigualdades y que un país en el que los ciudadanos gozaran de una total o muy amplia capacidad de iniciativa y gobierno de sus actos y bienes sería tarde o temprano un país escindido por numerosas diferencias materiales y espirituales. Así, para establecer la igualdad no habría otro remedio que sacrificar la libertad, imponer la coacción, la vigilancia y la acción todopoderosa y niveladora del Estado.” p. 247-248

Relacionado con esto están sus conceptos de “libertad negativa” y “libertad positiva”. Los partidarios de la primera buscarán evitar que el hombre vea restringida su libertad, eliminar los obstáculos para disfrutar de las libertades, por ejemplo, de prensa, de religión, de movimiento, de comportamiento sexual. Todo esto debe ser garantizado. Los partidarios de la segunda, de la “libertad positiva”, dirán ¿cómo puede un analfabeto disfrutar de la libertad de prensa? ¿De qué le sirve la libertad de viajar a quien vive en la miseria? ¿La libertad de trabajo significa lo mismo para el empleador que para el empleado? Y buscarán proporcionar los medios para que todos puedan disfrutar de estas libertades. Los gobiernos liberales son partidarios de la primera, los socialistas de la segunda.

“Estas dos nociones de libertad son alérgicas la una a la otra, se rechazan recíprocamente, pero no tiene sentido tratar de demostrar que la una es verdadera y la otra falsa […] Desde el punto de vista teórico, se pueden acumular infinidad de argumentos a favor de una u otra concepciones de la libertad igualmente válidos o refutables. En la práctica –en la vida social, en la historia– lo ideal es tratar de conseguir una transacción entre ambas libertades.” p. 259

Como se observa, Isaiah Berlin era un defensor del escepticismo y agnosticismo. En contra del fanatismo por una sola verdad. Lo mismo en las ideas liberales que defendía:

“entre las varias corrientes de pensamiento que caben dentro de la acepción ‘liberal’, Isaiah Berlin no coincidió del todo con aquellos que, como un Frederich Von Hayek o un Ludwig von Mises, ven en el mercado libre la garantía del progreso, no sólo el económico, también el político y el cultural, el sistema que mejor puede armonizar la casi infinita diversidad de expectativas y ambiciones humanas, dentro de un orden que salvaguarde la libertad. Isaiah Berlin albergó siempre dudas socialdemócratas sobre el laissez faire y volvió a reiterarlas pocas semanas antes de su muerte, en la espléndida entrevista –suerte de testamento- que concedió a Steven Lukes, repitiendo que no podía defender sin cierta angustia la irrestricta libertad económica que ‘llenó de niños las minas de carbón’.

“El liberalismo de Isaiah Berlin consistió, sobre todo, en el ejercicio de la tolerancia, en un permanente esfuerzo de comprensión del adversario ideológico”. p. 275

El último capítulo de “La llamada de la tribu” es sobre Jean-François Revel (1924-2006). Un francés, socialdemócrata y liberal, que “Toda su vida fue un republicano ateo y anticlerical, severísimo catón del espíritu dogmático de todas las iglesias y en especial de la católica, defensor del laicismo y del racionalismo heredados del Siglo de las Luces”. En su libro “LA TENTACIÓN TOTALITARIA” (1976) concluía “que el principal obstáculo para el triunfo del socialismo en el planeta no era el capitalismo sino el comunismo.”

“Pese a ciertas páginas pesimistas, el  libro de Revel traía un mensaje constructivo, su empeño por presentar el reformismo como el camino más corto y transitable para lograr los objetivos sociales revolucionarios y su defensa de la socialdemocracia como sistema que ha probado en los hechos ser capaz de desarrollar simultáneamente la justicia social y económica y la democracia política.” p. 289

En “CÓMO TERMINAN LAS DEMOCRACIAS” (1983) trata de su pesimismo hacia el futuro de la democracia por la facilidad con la que se le ataca, sea con críticas terribles o con informaciones falsas.  Por ejemplo, según Revel la Unión Soviética (muy inferior militarmente a los países occidentales ganadores luego de la Segunda Guerra Mundial) había progresado durante la Guerra Fría, hasta equipararse con los países más desarrollados, porque no había tenido ningún obstáculo interno, mientras que en Occcidente las críticas en su interior ocasionaban que avanzara más lentamente.

 “El problema que planteaba Revel en ese libro parecía casi insoluble. La única manera como la democracia podía conjurar el peligro que señalaba sería renunciando a aquello que la hace preferible a un sistema totalitario: el derecho a la crítica, la fiscalización del poder, el pluralismo, ser una sociedad abierta. Es porque en ella hay libertad de prensa, lucha política, elecciones, contestación, que sus enemigos pueden ‘infiltrarla’ con facilidad, manipular su información, instrumentalizar a sus intelectuales y políticos. Pero, si para evitar ese riesgo, una democracia robustece al poder y los sistemas de control, sus enemigos también ganaban, imponiéndole sus métodos y costumbres.” p. 295

Los miedos de Revel no se han terminado con la desaparición de la URSS, igual, actualmente, la democracia vive permanentemente atacada desde su interior. En su libro de 1988 “EL CONOCIMIENTO INÚTIL” arremete contra esta intelligentsia, contra los intelectuales “cuya motivación preponderante parecía ser el odio a la libertad”. Dice el mismo Revel: “La gran desgracia del siglo XX es haber sido aquel en el que el ideal de la libertad fue puesto al servicio de la tiranía, el ideal de la igualdad al servicio de los privilegios.”

MVLl concluye haciendo la comparación con Gramsci y dándole la razón a Marx y Lenin:

“El aporte de Gramsci al marxismo consistió, sobre todo, en conferir a la intelligentsia la función histórica y social que en los textos de Marx y de Lenin era monopolio de la clase obrera. Esta función fue letra muerta en las sociedades marxistas, donde la clase intelectual –como la obrera, por lo demás–  era mero instrumento de la élite […]” p. 298

“soy menos pesimista sobre el futuro de la sociedad abierta y de la libertad en el mundo que lo era en ese libro Jean-François Revel. Mi optimismo se apoya en esta convicción anti-gramsciana: no es la ‘intelligentsia’ la que hace la historia. Por lo general, los pueblos –esas mujeres y hombres sin cara y sin nombre, las ‘gente del común’, como los llamaba Montaigne– son mejores que la mayoría de sus intelectuales: más sensatos, más pragmáticos, mas democráticos, más libres, a la hora de decidir sobre asuntos sociales y políticos. […] La ventaja de la democracia es que en ella el sentir de esas `gentes del común’ prevalece tarde o temprano sobre el de las élites.” p. 303

Hasta aquí el libro.

Un buen aporte a nuestra discusión lamentablemente polarizada en el Perú por los partidos políticos. Muestra lo cercano que se encuentran las “izquierdas” (la socialdemócrata que es mayoría en el Perú) de las “derechas” (no ese neoliberalismo extremo que nos describe Escalante que es insignificante en el Perú) y, por lo tanto, lo relativo de estos conceptos que buscan separar a la gente.

¿Cuál ha sido el objetivo del libro? La pista nos lo da algo que se repite constantemente: los liberales han sido mal entendidos. Desde mi punto de vista, el objetivo de Mario Vargas Llosa ha sido el presentar esos lados no conocidos, incomprendidos, del pensamiento liberal y que muestran un liberalismo mucho más interesado en las personas, más interesado en, como dice de los intereses “reformistas” de Popper: “reducir o abolir la pobreza, la desocupación, la discriminación, abrir nuevas oportunidades de superación y de seguridad a todos”.

“Sangre como flores. La pasión según García Lorca” por Eduardo Adrianzén

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Los años 20, en España, fueron años de prosperidad, de expansión económica y modernización.

Por la conjunción de artistas como Picasso, Dalí, Buñuel, Miró, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Lorca, Rafael Alberti, Pau Casals y Manuel de Falla, se hablaba de la “Edad de Plata” española.

Con el inicio de la Segunda República, a comienzos de los 30, la modernización de España se acentuó y se generó un espíritu optimista que soñaba en convertirla en émula de los países más adelantados de Europa.

En política, sin embargo, había una inestabilidad contenida que sería propiciatoria del fin de toda esta época maravillosa. Básicamente existían insalvables contradicciones entre izquierdas y derechas, que se alternaban en el poder y que no llegaban a satisfacer las expectativas de la mayoría de la población. Aunado a ello ocurría también un verdadero conflicto entre grupos anticlericales exigiendo un país laico, enfrentados radicalmente a católicos ultraconservadores (Nin dice con mucha frustración en 1931, ante un nuevo gobierno de izquierda: “Por lo que se refiere a las relaciones con la Iglesia el gobierno provisional ha proclamado su deseo de mantener un contacto amistoso con la Santa Sede… sin decir una palabra de la que constituye una de las reivindicaciones tradicionales de la democracia, la separación de la Iglesia y del Estado” Nin 2007, pág. 59).

Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca nace en 1898 en Granada, Andalucía, hijo de de una maestra de escuela  y de un agricultor enriquecido por el boom  de la remolacha de fines del siglo XIX (Ian Gibson 2003). Fue el mayor de nueve hermanos y hermanas que por enfermedad de la madre, Vicenta (Gibson la presenta fría, distanciada, exigente consigo misma), eran entregados a una nodriza para ser amamantados.

VICENTA: Jamás te faltó nada

LORCA (Muy dolido): ¿”Nada”?

VICENTA: Si algo echaste de menos, supiste buscarlo en el pantano

LORCA: Amor, madre

VICENTA: ¡Calla!

LORCA: Siempre el silencio.  ¡Siempre!  Afuera el mundo estalla en aromas, pero entre estas paredes las flores se secan oliendo a tumba.  Aquí las raíces me crecen, me aprisionan.  Y en vez de patear y morder para romperlas, busco que me rodees con tus brazos.  ¡Tú eres las raíces, madre!  Di por qué no me quieres y me iré.  Mata al fin mi esperanza para no regresar cada verano, ni seguir escarbando con navajas donde más duele. (Adrianzén 2011)

La primera obra de Lorca se registra en 1918 (“Impresiones y paisajes”). En la década del 20 aparecen “Libro de Poemas” (1921), “Poema del Cante Jondo” (1921), “Oda a Salvador Dalí” (1926), “Romancero Gitano” (1928) y sus obras teatrales “Mariana Pineda” (1927) y “Retablillo de Don Cristóbal” (1928). En el año de 1930 aparece el libro de poemas sobre su experiencia americana “Poeta en Nueva York” y escribe sus obras teatrales “Así que pasen cinco años” y “El público”, esta última una obra escrita en Cuba que, el mismo Lorca dice, es de tema “francamente homosexual”.

LORCA: En Cuba me di maña para escribir un drama

AMIGO ESCRITOR: ¿El de la famosa prima Aurelia?  Va un lustro que lo anuncias

LORCA: Otro.  Uno que no se puede montar

AMIGO EMBAJADOR: ¿Por qué motivo?  ¿Se aburriría el público?

LORCA: “El público, el público”.  ¡Que pase el público!  El público se conforma con palabras: cree que el mugir de las vacas es elocuencia y el cielo un cartón pintado de añil.  El público quiere que las sillas se vuelvan camas para dormirse mejor, mientras la escenografía y los vestidos se hacen pasar por personajes.  Recuerdo mis gritos de protesta cuando de niño me llevaban al teatro: “¡madre, se están sentando, vámonos, que se están sentando, y se pondrán a conversar dos horas!”

AMIGO EMBAJADOR: ¿Y cómo sabría el público de qué va la pieza?

LORCA: Cuando vea sus butacas manchadas de sangre.  La realidad te corta con navajas…

En 1932, poco después de la proclamación de la Segunda República, con un gobierno de izquierdas, Lorca es nombrado director del nuevo teatro de la Universidad de Madrid, La Barraca, con el compromiso de llevar a zonas rurales obras representativas del teatro clásico español. En 1933, con la victoria de la derecha en las urnas, le  cortan la subvención para La Barraca y declara “Cuando no tengamos trajes ni decorados, representaremos con nuestros monos el teatro clásico. Y si no nos dejan levantar el tabladillo, representaremos en plena calle” (Gibson, p.290).

En este periodo intenso de la Segunda República escribe “Bodas de Sangre” (1933), “Yerma” (1934), “Llanto por Ignacio Sánchez Mejía” (1935) y “La Casa de Bernarda Alba” (1936). Mostrándose el poeta cada vez más comprometido con su entorno social a la vez que más atrevido (“una de las finalidades que persigo con mi teatro es precisamente aspaventar y aterrar un poco. Estoy seguro y contento de escandalizar”).

Dice Gibson: “Desde el estreno de Yerma, en diciembre de 1934, Lorca venía siendo objeto de ataques cada vez más virulentos en la prensa de derechas, a la que aquella obra había ofendido profundamente. El Debate –el diario católico más leído del país- habló de la odiosidad de la misma, de su ‘inmoralidad’ y sus ‘blasfemias’. Para Informaciones, no cabía ‘nada más soez, grosero y bajo que el lenguaje empleado por el señor García Lorca’; ‘se ha contaminado el poeta y ha enfangado su pluma’, despotricó ABC” (p.290).

En febrero de 1936 triunfa en las elecciones, por escaso margen, el Frente Popular, una coalición de partidos marxistas, republicanos y nacionalistas respaldados por el movimiento obrero, los sindicatos y los demócratas constitucionales, coalición a la que Lorca había dado su apoyo públicamente.

Lorca vuelve a Granada el 13 de julio. El 18 de julio de 1936 fracasa un intento de golpe de estado de parte de la derecha conservadora, aliada a la iglesia católica, contra el gobierno izquierdista del Frente Popular, lo que da inicio a la guerra civil.

RUIZ ALONSO: Hoy, dieciocho de julio de mil novecientos treinta y seis, España se alza en armas y despierta.  Nuestra España castiza, auténtica y profunda: centinela de occidente, baluarte de la fe, martillo de ateos y de rojos.  Así como los reyes católicos expulsaron infieles y moriscos en su heroica gesta de antaño, de igual modo hoy toca barrer de nuestro suelo a los autoproclamados liberales, comunistas y miserables de toda laya, quienes cobijados por esos engendros del mal que llaman “república” y “democracia”, han corrompido lo más sagrado que tenemos.  Ha llegado la hora de limpiarnos de los antipatriotas que sembrando el caos y la anarquía, traicionaron vilmente nuestra historia.  Porque la historia de España, es la de los más altos ideales del espíritu.  No la de aquellos pervertidos que la infectan, no. ¡Nosotros solo existimos para las cosas altas y grandes!  Por ello cuando decimos “arriba España”, en apenas dos palabras resumimos nuestra esencia, y exigimos volver al lugar que el destino nos señala.  Y ese lugar es: ¡arriba!  Cerca de la virtud, del ideal supremo.  ¡Cerca, sobre todo, de Dios, de su obra y su camino, porque familia que reza unida, unida permanece!

El 16 de agosto Lorca es detenido por Ramón Ruiz Alonso, ex diputado por Granada de la Confederación Española de Derechas Autónomas. Dice Gibson: “No hubo manera de salvar a Lorca porque era considerado por las autoridades rebeldes, apoyadas por la iglesia, como rojo peligrosísimo. Le asesinaron cerca del pueblo de Alfecar en la noche del 17 al 18, o 18 al 19 de agosto de 1936, al lado de dos banderilleros y de un maestro de escuela. Casi seguramente le torturaron primero” (p. 293-294).

LORCA: ¿Huir como un animal de presa?  ¡Pero qué delito he cometido, qué!

VICENTA: ¡Tu cuñado ya debe estar muerto!  Los que entran detenidos al cuartel no salen más.  Son fusilados por cientos en las afueras.  ¡Corre, que vendrán por ti!

LORCA: ¡No puedo!  ¡Soy de torpes andares!

VICENTA: ¡Tendrás que poder, y en la oscuridad!

LORCA: Esta noche toca luna llena.  ¡Alumbrará los caminos, me atraparán igual!

VICENTA: ¡Inténtalo!  Corre sin mirar atrás y no vuelvas hasta que los malos vientos pasen.  ¡Pero si se quedan, jamás regreses!  Afíncate donde te dan laureles, porque esta tierra se llenará de cruces

LORCA: Si fuera así, ¿vendrás conmigo?

VICENTA: Este es mi sitio

LORCA: ¿No te importará no verme más?  ¿No me buscarías?

VICENTA: ¡No!  Yo no festejo tu impudicia, ni tu escándalo, ni aplaudiré tu deshonra en mi vejez.  Si para ti es orgullo que te arrojen piedras, yo prefiero morir lejos con el rosario en la boca.  ¡Esa corona de espinas, llévala solo!

LORCA (Pausa): ¿Por qué no me quieres, madre?

VICENTA (Da voces): ¡Angelina!  ¡Prepara cantimploras!

LORCA: Tu vergüenza es un pretexto que ya no me confunde.  ¡Ten valor y di que no me quieres!

VICENTA: ¿Tienes dinero para cruzar los mares?  ¡Habrá que darte mucho!

LORCA: No es solo por juntar trigo con trigo.  Es algo más que no me dices

VICENTA: ¡No hables indecencias ante mí!

La obra de Adrianzén es una cascada prodigiosa de imágenes de la vida trágica del poeta dramaturgo, al que no solo habría que haber leído sino del que habríamos tenido que haber leído para disfrutar mejor de este trabajo de exquisita filigrana. Pongo el ejemplo que más aprecio: cuando entra en escena el “Amigo escritor”, Lorca, saludándolo, hace una referencia a Dalí y el amigo escritor le dice

“Le hechas de menos”

y Lorca responde:

“Pero ya no duele. Hace mucho que el mar se llevó ese piano de cola. Junto con los borricos de mi ex amigo, el viril macho aragonés que hoy me insulta en sus películas.”

El “Amigo embajador” interviene:

“Para Dalí nostalgias. Para Buñuel rencores”.

Y la conversación continúa sobre otros temas, dejándonos encantados de haber escuchado esa frase surrealista que nos refiere al documentado amor de Lorca por Dalí, al “Cráneo atmosférico sodomizando un piano de cola” (los pianos son una constante en las obras del pintor catalán, el cráneo es Lorca, claro, el de la cabeza grande), al piano de cola flotando en el mar que veía Dalí en su niñez durante las veladas musicales de sus amigos los extravagantes Pichot y, por supuesto, a “Un Perro Andaluz” (donde aparece un piano de cola con dos borricos putrefactos encima), el corto de Buñuel y Dalí, del que el granadino entendía había sido hecho para burlarse de él y su homosexualidad.

“Cráneo atmosférico sodomizando un piano de cola”. Óleo sobre tabla por Salvador Dalí, 1934. Foto tomada de aquí: https://www.artehistoria.com/es/obra/cráneo-atmosférico-sodomizando-un-piano-de-cola

La puesta en escena de Alberto Ísola era sobrecogedora, lo blanco de las sábanas y los vestidos no iluminaba, más bien resaltaba la oscuridad, así como el negro y el rojo sangre que predominaban en el escenario. Y la voz desgarrada de Sofía Rocha (Vicenta) profundiza el efecto del final terrible que se avecina. Inolvidable. 

La obra enfoca también, sin maquillajes y hasta crudamente, el lado homosexual del vate y su muerte se nos muestra, además de como un asesinato político, como un crimen de odio. La crítica no fue buena (ver aquíaquíaquí y hasta aquíesta, en cambio, va en otro sentido) y, por la impresión que tuve el día que fui, parece que el público tampoco lo acompañó (aunque debo decir que no hubo mucha publicidad). Una lástima, pues no solo es una puesta inspirada y un texto inteligente sino que, además, es una obra única en mostrar, en estos tiempos de nuestro Cardenal opusdeista, el horror al que puede llevar la intolerancia, la discriminación y la homofobia.

LORCA: ¿De qué me acusan?  ¿Qué?

RUIZ ALONSO: Conspiración.  Traición.  Espionaje al servicio de los rojos.  Mantener una radio clandestina para coordinar acciones con Moscú y los enemigos bolcheviques

LORCA: ¿Conspirador, yo?  ¿Una radio, yo?

RUIZ ALONSO: Pero eso es lo de menos.  El azar le obsequió la pericia de saber escribir.  ¿Y en qué la usó el señorito?  En dramas de zorras con calenturas que ofenden todo lo sagrado.  En insultar la honra de madres, hijas y esposas, ensalzando putas y gitanos

GUARDIA 1: ¡Muerte al invertido!

GUARDIA 2: ¡Hartos estamos ya de maricones!

RUIZ ALONSO: Vamos a darte por culo, porquería.  A los que son como tú vamos a escarmentar, para que otros aprendan a temer nuestra justicia.  Sabia es la naturaleza al impedir que tu calaña engendre hijos.  Bazofia son, excremento son.  A por culo vamos a darte, para más gloria del Dios que nos ampara.  A por culo como tanto le gusta, señorito dramaturgo, señorito poeta, con todos sus libros y sus famas.  ¡A por culo mientras se olvidaba de su padre, su madre, su iglesia, su patria y su historia toda!

Felizmente, en el Perú, no estamos en situaciones tan extremas, estos son años de prosperidad, de expansión económica y modernización…

 …

Referencias:

Adrianzén, Eduardo 2011 “Sangre como Flores: La pasión según García Lorca” por Eduardo Adrianzén. Libreto en digital proporcionado por el autor. Puesta en escena en el Teatro del ICPNA de Miraflores, del 3 de febrero al 13 de marzo del 2011, dirigida por Alberto Isola.

Gibson, Ian 2003. “Lorca – Dalí. El amor que no pudo ser”. Editorial Debols!llo, Barcelona.

Nin, Andreu 2007. “La Revolución española (1930-1937)”. Editorial El Viejo Topo, España.

“Duque” por José Diez Canseco

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Una novela gay escrita a finales de los locos años 20 (justo antes del inicio de la crisis económica mundial que se llevó abajo el suntuoso gobierno de Leguía y puso fin a la República Aristocrática en el Perú) y solo unos 30 años después que Oscar Wilde (el gran cínico influyente, padre de los “te destruyo” contemporáneos) había sido arrestado por sodomía, es de por sí un atractivo poderoso. Que esta novela, además, sea peruana la convierte en un Imperdible.

Es realmente deliciosa la lectura, en un tono de parodia light tipo “Un mundo para Julius”, del entorno gay NSE A de la época que sobrevivió a Abrahamcito Valdelomar: El Palais Concert, el Morris, las céntricas calles (muy limeñas) de La Amargura y Bodegones, el Country Club recién construido, el Club Nacional, el Club de la Exposición, el Club de Tiro Bolognesi, los clubes de foot-ball, el Lawn Tennis, las revistas Vogue y Cine Mundial, los cognacs, los piscos y las caspiroletas, los Packards, Napiers y Citroen humeantes conducidos por sus chauffeurs, y los valses, tangos compadritos, charlestons y fox trots salidos de fonógrafos Victor amanijados.

Quizá influido por las películas norteamericanas extremadamente heterosexualizadas, invisibilizada completamente la homosexualidad debido a la censura que duró allá hasta finales de los 50, mi imagen en blanco y negro de la primera mitad del siglo XX es de la inexistencia del mundo gay o, en el mejor de los casos, de un mundo completamente enclosetado. Por eso no deja de sorprenderme tremendamente (pero de una manera grata) encontrar en este libro una vida gay sumamente activa que brinda a viva voz en el mismísimo Palais Concert (el centro de una Lima sin locales de ambiente, sin refugios cobardes, sin ghettos) así:

“-¡El gran Teddy. Yo, don Pedro, cultor del amor macho –la ciudad lo sabe– te saluda!” (página 35)

 Y luego, el mismo don Pedro, precisando ante sus amigos reunidos en el Morris, lo que buscaría en París:

“-Lo mismo ilustre don Pedro. Usted entra a un restaurante: dispepsia segura. Pide usted vino: siempre es falsificado. Busca usted una mujer…

“-¡No querido! Yo buscaría un doncel…” (p. 39)

Sin embargo, son hijos de su tiempo: se emborrachan con cocteles old-Tom y champaña en burdeles afrancesados, donde practican el sobrevalorado amor hetero en alcobas con retrato de Gloria Swanson, bidet de fierro aporcelanado y “primus encendido calentando una tetera con agua”. Y tienen enamoradas a las que les divierte su ambigüedad:

Beatriz (divertida): “Tus ojeras son lilas ¿Es una creación tuya?”

Teddy (atrapado): “No. Es un reflejo de tu traje…” (p.54)

Es un mundo (otra vez desde mi visión de cinéfilo de películas antiguas) sorprendentemente tolerante (aunque luego te das cuenta que hipócrita del tipo “pecado pero no escándalo”):

Carlos Suárez Valle (sobre Beatriz): “…Usted viene a ser para ella el motivo de envidia de sus amigas, y el muchacho agradable que baila bien, que es fino, que es galante, que invita, y… ¡nada más! Es una exageración suya eso de asustarse…”

Teddy (temeroso que Beatriz quiera matrimonio): “Sí, ¿pero su padre?”

Carlos: “¡Bah! Astorga es un buen hombre que sólo tiene un vicio: los muchachos…”

Teddy: “¿Y le parece poco?”

Carlos: “No, pero… le gusta y se acabó”

Teddy (curioso de las inclinaciones de su amigo): “Y, ¿usted?”

Carlos: “No, no me gusta; esto es todo. Si me agradara, lo haría. Estas cosas de moral son cuestiones de costumbres, de climas, de conveniencias… A más de que “eso” no es sino una facultad, ya muy generalizada, de apreciar otro género de belleza a más del femenino…”  (p. 63)

Y sorprendentemente tan parecido al mundo actual en su cinismo Wildeano del que hablaba:

Don Pedro: “…¡amo!

Teddy o Carlos: “¿Y a quien angelito de Dios?”

Don Pedro: “Os diré, garzones: en una dorada tarde de enero…”

Carlos o Teddy: “¡No me vengas! ¡Desembucha y rápido!”

Don Pedro: “Un hermanito de Pepe Camacho… ¡Ay, Carlos! Recita algo, ¿quieres?

“Teddy y Carlos le llenaron de insultos. Un asco, sí señor, un asco.”  (p. 67)

O en la expresión romántica de la amargura por la incomprensión social cuando Teddy le confiesa su amor al padre de Beatriz…

“-¿No comprendes que en esto hay una locura de la cual no puedo -¡Y no quiero!- escapar? Yo no te pido la brutalidad de… eso que adivinas. Te pido la… cosa efusiva de dos amigos que se estiman, se quieren, con un poco más de altura y sinceridad que esta gente estúpida no ve en “esto” sino la brutalidad inmediata, perentoria. Esa misma amistad de los griegos…” (p. 96)

La edición que tengo es: “Duque” por José Diez Canseco. Editado por PEISA. Lima, 1973. 168 páginas.

“¡Viva esa chica! Memorias de una lesbiana valiente” por Susel Paredes Piqué

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(Esta entrada fue escrita en “Blog del Ocio. Crónicas de la Diversidad” el 9 de abril del 2011)

“Teníamos mucho en común: estudiábamos Derecho en San Marcos, nos gustaba el arte (yo hacía teatro y ella poesía). Jugábamos fulbito y nuestro equipo era ‘Las últimas vírgenes de San Marcos’. Ellos, nuestros enamorados –porque teníamos enamorados-, nos veían jugar a veces; y después nos íbamos a los bares de la Av. Venezuela, era muy divertido; hablábamos solo de cosas lindas: poesía, política, cine, teatro, pintura, música. Nunca de derecho. ” (“¡Viva esa chica! Memorias de una Lesbiana Valiente” por Susel Paredes Piqué. Esparta Editores, 2011).

Prendí la computadora, entré al Face y vi que a las 8, dentro de media hora, empezaba la presentación del libro de Susel en el Twin Life. Lo había anotado mentalmente unos días antes pero se me había olvidado. Me había parecido excelente que su cierre de campaña lo hiciera con la presentación del libro, así que cené rápidamente y me vestí para salir.

“Las juezas, con su habilidad para investigar, su conocimiento de la ley el propio cargo que las dota de poder, tienen por esos factores una inmensa fragilidad, pues en esta sociedad conservadora la noticia de la jueza lesbiana podría ser letal para su carrera.

“Pero también es cierto que tienen las capacidades y los recursos para buscar justicia para ellas mismas y no deciden hacerlo.

¿Se imaginan?, si estas mujeres fueran libres, caminaran de la mano con sus parejas mujeres, si fueran a su casa con la tranquilidad de encontrarse con ellas, de comentar las noticias, de ir de compras juntas. ¿Se las imaginan libres y satisfechas con sus vidas, sin sentirse fugitivas y culpables?”

Se veía un  barcito pequeño (luego vería la pista de baile) y acogedor. Había poca gente así que me hizo dudar. Me acerqué a la barra y pregunté. Sí, ahi era. Pedí una cerveza y mirando los videos mix  esperé.

“Doña Emilia, la casera, tenía 92 años. Yo nunca había visto a una comunista viejita. En el Perú prácticamente no existen. Además le gustaba la pintura (otra ventaja pues a mí me encanta).

“Cuando entré en la casa, tenía como primera vista una copia de la pintura de Dalí. Muchacha mirando por la ventana. Y no lo van a creer, pero justo es mi favorita. Le dije: Doña Emilia, a mí también me gusta Dalí, la modelo era su hermana, ¿sabía?’  ´

“Me miró con su ojos chiquitos y grises, se paralizó todo unos instantes, no había ruidos y así, simplemente, fue amor a primera vista. Me mudé a los dos días y no me cobró los primeros quince.”

Se acababa mi cuzqueña cuando llegó Susel. Empezó a saludar a todos con una sonrisa y un besito y cuando llegó a mi (no sabía si me reconocería, solo una vez nos habíamos visto) gritó (sí, gritó) “¡¡¡Qué bien que hayas venidooo!!!” (pensé que si los del tercer piso ya se habían ido a la cama los habría despertado) se colgó de mi cuello (ella 1.50 yo 1.75 pues) y me abrazó.

“… A esa generación pertenecen muchos “exiliados y exiliadas sexuales” personas que en razón de su orientación sexual o identidad de género tuvieron que dejar el Perú para vivir en una zona liberada. Algunos o algunas a estudiar, otros u otras a trabajar de lo que sea, para disfrutar de ser uno mismo.

“Tal vez cuando Rous lea esto, que espero lo haga, diga: “¡No, no es así!”, pero casi siempre me dices que “no es así” y me contradices y me encanta. Porque en tu argumentación construyo mi argumentación: contigo pienso, construyo mi pensamiento contigo. Como dije, no hay concesiones.”

Pasé a la pista de baile justo a tiempo para ubicarme, antes que se llenara de todos los que la querían tener cerca y, como yo, agradecerle, con nuestra presencia, que haya hecho una campaña seguro que tan dura y agotadora por representar a los que queremos un país solidario y diverso, a los que queremos a un Congreso de todas las sangres con al menos una verdadera representante LGTB.

“La época del destape español es un recuerdo, el sonido no es de Alaska y Dinarama, ni hablar, es de los pajaritos y de las ramas movidas por el viento, del ronroneo de los gatos que las acompañan envueltas en el olor del azahar de las flores de naranjo.”

Susel de maestra de ceremonias es una tromba. No para un momento. Cuánta energía, cuánta alegría. Cantó Jessica Ballón (Jessica terminando una canción: “Por ellas, aunque mal paguen”; Susel desde el fondo: “¡Y aunque haya que pagar!” J) con su hermano en la guitarra. Habló Augusto Rey de su compromiso por los derechos de todos y todas. Cantó Joel Moreno, el Chiquitín de Yauyos, con una felicidad desbordante y contagiosa. Julio Andrade con su guitarra hizo cantar a todos. Aldo tomaba fotos con la mano izquierda y filmaba con la derecha. Carlos y Alejandro de Cantares le pusieron el toque emotivo (nunca los había visto besarse y lo hicieron después de cantar “Cardo y Ceniza”). Susel le da las gracias a Carmen por prestar su local para este cierre de campaña, Carmen le dice gracias a ti Susel porque vas a defender nuestros derechos y nuestra condición.

“Ella se fue pero mi sonrisa brilló un largo tiempo. A los días de su partida celebré mi cumpleaños en una peña folklórica y todos mis amigos gritaban: “¡Viva esa chica, carajo!”

Después vino la presentación del libro. Recitó Doris un poema tremendo, hablo Q’antu, hablaron más pero no las conozco (del Facebook digo). Ellas tenían el micro. Susel estaba en todos lados. Luego pusieron la música a todo volumen y la gente bailaba. Me acerqué y le grité “¡Tienes que firmarme tu libro!”. “Para Julio Gerardo ¡Para seguir hasta la victoria final de la igualdad! Susel Paredes Piqué”.