Para qué salvar un mundo en el que no hay un lugar para mí? Un poema de Javier Heraud

¿Para qué salvar un mundo en el que no hay un lugar para mí?, afirma el personaje de una película. Esta frase tan posmoderna revela el espíritu de la época en la que nos ha tocado vivir o sobrevivir. Son malos tiempos para la lírica, diría Brecht, pero no solo para ella, sino para el compromiso, la solidaridad, la utopía. Sin embargo, uno no puede quedarse en la mera contemplación o en la simple aceptación de los hechos y las visitudes que nos ocurren. El mal no puede triunfar. Los malvados esperan eso. Es necesario atreverse a todo, darlo todo; batallar, solo así tendremos la autoridad moral de mirar el rostro de los que nos quieren y nos importan. Solo así podremos cerrar nuestros ojos el día final. Por eso, no está demás recordar a un verdadero hombre.

Javier Heraud
(Perú, 1942-1963)

Palabra de guerrillero

Porque mi patria es hermosa
corno una espada en el aire,
y más grande ahora y aun
más hermosa todavía,
yo hablo y la defiendo
con mi vida.
No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero.
El cielo es nuestro,
nuestro el pan de cada día,
hemos sembrado y cosechado
el trigo y la tierra,
y el trigo y la tierra
son nuestros,
y para siempre nos pertenecen
el mar
las montañas y los pájaros.

Puntuación: 5.00 / Votos: 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *