vivir dormidos

Entre tantos que se pelean por gobernar, alguno se pregunta: pero ¿a quién?

Aquí se gobierna a quien no le importa ser gobernado, y ellos están enterados. Así que toda esta pantomima por gobernar no es más que una hilarante lucha por el poder.

¿Cómo gobernar a quienes ya se mantienen conectados a una matriz de mentiras por propia voluntad?

El Perú es el cínico supremo, acepta todo y no es escrupuloso en lo que le toque. Con tal de satisfacer su panza todo lo soporta, todo lo cree, todo lo perdona. El Perú se felicita solo, la ignorancia le divierte, el vicio le distrae. Es un ente que ha perdido toda capacidad de indignación y jamás se escandaliza por lo que pase en derredor. El país baila, la ciudad canta, compra ferozmente y la realidad sólo asoma cuando escasea la bebida en el cortamonte. El país vive la fiesta eterna, si los hermanos mueren, pues más oxígeno para los demás. Si el país se vende solo o lo venden, se hace el tonto y sigue la pachanga. Aquí el tunante reina y el tirano no envejece. Digamos que nuestro país tiene un gusto literario por la realidad: todo lo consciente.

El grito audaz es liberar, no gobernar. Una segunda lucha por la emancipación, nos vendría muy bien. A un aturdido país sólo le hace falta una luz, esta luz, estimado lector, es obrar frente a los poderes injustos: intentar, persistir, desafiar y perseverar. Buscar una victoria sobre lo que hemos devenido a ser es una guerra sin armas, donde despertar es más difícil que luchar cuerpo a cuerpo ¿o acaso preferimos vivir dormidos?

-@tayiel

 

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