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Enseñanzas sobre nuestros tiempos y la necesaria conversión del corazón
Fuente: REINA DEL CIELO
Dios no ha cesado de entregar revelaciones a quienes El elige como sus instrumentos, lo hace en todo tiempo y en todo continente. Hace pocos años eligió a Monseñor Octavio Michelini, en Italia, para derramar advertencias sobre la importancia del trabajo de los sacerdotes, y las debilidades de muchos de ellos frente a su santa misión. Pero particularmente Jesús nos enseña a través de los escritos de Monseñor Michelini un profundo amor por la Iglesia, los Sacramentos. Se puede decir que la obra es un catecismo dictado por Jesús, en Sus firmes e incomparables palabras.
Como ejemplo, reproducimos este breve segmento del libro “Tu sabes que Yo te amo”:
Salvar el alma
El reino de la mentira parece prevalecer sobre el reino de la verdad y de la justicia; pero será ya por poco tiempo. Proveerá la Divina Justicia a limpiar a la tierra, a la humanidad contagiada e infestada por el Maligno.
Se ocupará mi Madre Santísima en aplastar de nuevo la cabeza de satanás; pero no creáis que él con sus legiones, con los innumerables aliados encontrados en el mundo, renuncie a su reino sin reacciones y convulsiones tremendas.
Todo esto os lo digo con el fin de que os convirtáis, os preparéis y consigáis predisponer vuestro ánimo a la oración y a la penitencia.
Las cosas de la tierra pasan; no pasan mis Palabras. Una sola cosa es importante: salvar el alma.
Te Bendigo hijo mío y contigo bendigo a las personas por las que oras.
Los invitamos a leer el libro completo TU SABES QUE YO TE AMO[36clicks]
Esto dice Monseñor Octavio sobre el motivo por el que él es instrumento de esta obra:
¿Por qué me ha escogido Dios?
¿Quién soy yo? Soy menos que un granito de polvo frente al universo, soy menos que una gotita invisible frente al océano, soy menos que un repugnante gusanillo que se arrastra en el fango de la tierra.
Soy un pobre sacerdote, entre tantos, el menos culto, el menos docto, el más desprovisto, un pobre sacerdote rico sólo en innumerables miserias de toda naturaleza.
¿Por qué me ha escogido Dios? Para que se entienda que yo no soy más que un pobre instrumento en Sus Manos, para que se entienda por todos que no soy más que una miserable pluma despuntada, mi misma caligrafía es símbolo de mi inconmensurable pobreza y nulidad.
Gloria a Dios en el Cielo
17/04/13 |
Publicado por: krouillong | Categoría General
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EL MUNDO SOBRENATURAL
Fuente: BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO
Autor: Oscar Schmidt
Hace un tiempo leía un libro de Chesterton sobre la vida de San Francisco de Asís. Allí el autor trataba de manifestar la dificultad, o casi la imposibilidad, de narrar la vida de un santo de modo justo y completo.
Chesterton decía que “para escribir la vida de un santo se necesita otro santo”. La sinceridad de este hombre me pareció fresca y auténtica. Un sentimiento en lo más hondo de su corazón le indicaba que las cosas que ocurren en el alma de un santo son muy difíciles de comprender desde los ojos de una persona mas o menos normal.
Los santos viven una vida opuesta a la que el mundo nos propone. Ellos buscan dominar su cuerpo, el amigo asno (como decía Francisco de Asís), porque saben que el alma es algo mucho más sublime y delicado que nuestra carne. Tenemos un alma que busca a su Dios, pero se encuentra envuelta en un cuerpo que la trata de doblegar con sus llamados y necesidades. Disciplinas, ayunos, ofrendas, insistentes apelaciones a la humildad de aspecto y palabra, sencillez y pobreza, son formas a las que los santos apelan para doblegar el llamado carnal que invita a vanidades y orgullos vanos.
¿Acaso son estas actitudes comprendidas por el hombre de mundo? ¿Son vistas como manifestaciones de una persona sana, o quizás como las de un ser conflictuado? ¡Que diría al respecto un psicólogo no abierto a las cuestiones del espíritu! No, el hombre no comprende. Por eso Chesterton decía que sólo un santo puede comprender lo que le ocurre a otro santo, y describirlo con justicia y precisión.
Pero más allá de esta dificultad básica, hay algo que me sigue sorprendiendo en los libros sobre la vida de nuestros queridos santos, y es la insistencia de muchos autores a eliminar o reducir a su mínima expresión la vida sobrenatural que ellos viven. Es como si se esforzaran en mostrar la faceta estrictamente humana y mundana, dejando lo sobrenatural de lado o incluso relativizándolo. Frases como “se dicen muchas cosas sobre milagros alrededor de la vida de esta alma, pero no sabemos si eso era verdad o no”. O también “los milagros que se relatan son leyenda y no son importantes para comprender la santidad de esta alma”.
¡Si que son importantes! Jesús, en el testimonio de los Evangelios, realiza una abrumadora cantidad de milagros, los que son expresiones de Su Poder Sobrenatural. Los milagros ocupan un lugar mucho más prominente que cualquier otro elemento presente en las Escrituras. Y si el Señor ha actuado de este modo en Su paso por la tierra, ¿por qué pensar que esta no es la forma correcta de evangelizar? Dios nunca ha dejado a Sus santos solos, siempre los ha engalanado con Gracias de todo tipo. Diálogos interiores que estas almas sostienen con Su Divinidad, y milagros que se derraman ante el mundo como testimonio del Poder de Dios actuando a través de un ser que decide amarlo sin límites.
¿Por qué se oculta o reniega de la vida sobrenatural de los santos? Quizás por vergüenza, o por vanidad intelectual. Es como que ser parte del mundo moderno implica no ser “anticuado” al aceptar abiertamente las verdades espirituales. Mejor ser racionalista, inteligente y materialista, antes que exponerse al ridículo ante una sociedad que se desenvuelve entre computadores, cables y conexiones inalámbricas. ¡Que poco lugar se deja a las cosas de Dios en esta maraña de ideas y dispositivos intrascendentes y pasajeros! Admiro, en cambio, a aquellos autores que con valor y una fe limpia y franca, relatan y aceptan la vida espiritual que adorna y engalana la vida de las almas santas. Almas que por Gracia de Dios podemos disfrutar, almas que viven un balance perfecto entre este mundo y el Cielo tan añorado.
Este es el aspecto que Chesterton sentía era imposible de describir, ese estado permanente que tienen los santos de vivir con un pie en la tierra, y otro en el Reino. Una vida en lo natural, pero conectados a lo sobrenatural. Ellos ven en cada cosa que los rodea, o que sucede, la Mano de Dios. Dios Creador, pero también Dios Presente y actuando ante cada mínimo detalle de nuestra vida.
Esta aceptación abierta del mundo sobrenatural es una consecuencia básica del crecimiento espiritual. No se puede amar a Dios, mientras lo condenamos en nuestra mente a una Presencia distante e indiferente, allá arriba en Su Trono. ¡No! El Señor nunca nos ha dejado, se ha quedado en cada Eucaristía que se celebra en el mundo, en cada Hostia Consagrada, y en nuestro corazón que recibe Su Espíritu cuando lo llamamos y amamos con sinceridad.
Claro que no se puede comprender a un santo, o las cosas que ellos hacen, si no entendemos que estar unidos a Dios es estar en este mundo, sin ser del mundo. Somos como unos vagabundos en este desierto, que buscan la entrada a la Ciudad maravillosa de Dios, que nos espera. Pero si no creemos en esa Ciudad, la Jerusalén Celestial, ¿cómo podremos ingresar en ella?
Nuestra fe se cimenta en una aceptación abierta de Dios, y Sus cosas. Santos, Ángeles, almas del Purgatorio, todo es parte del mundo de Dios. Aquí en la tierra vivimos un destierro, aislados en gran medida de ese mundo sobrenatural que es nuestro verdadero origen, y destino. Seamos como niños que con un corazón sincero y simple, aceptan las palabras de sus padres, porque es a través de ellos que conocen y descubren el mundo. Nuestro Dios, enamorado perdidamente de nosotros, nos llevará de la mano si es que lo dejamos hacerlo.
06/04/13 |
Publicado por: krouillong | Categoría Divina Misericordia
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La Herida del Costado del Señor sigue derramando Sangre y Agua
Fuente: REINA DEL CIELO.ORG
Por el honor que Dios me concede al escribir sobre Sus cosas, puedo conocer a gente excepcional, enamorados de Su Iglesia, de Su Sagrado Corazón, de Su Inmaculada Madre. En este capitulo estaba absorto, escuchando a dos apasionados corderos del rebaño del Pastor Divino que intercambiaban frases distantes años luz del mundo tal y como lo conocemos. Yo, testigo mudo, gozaba y deseaba ese intercambio reemplazara por completo tantas otras cosas que uno vive a cotidiano. Vivía así un paseo por el jardín de las cosas de Dios, ni más ni menos. El, un sacerdote como Dios manda, ella, una pequeña seguidora del Hombre Dios, juntos, dos verdaderas presas del Pescador de hombres, en el buen y bíblico sentido del término.
En estos giros estábamos, cuando la conversación se fue aproximando a algo que llamó mucho mi atención, hasta que intervine y exclamé: ustedes están compartiendo sus experiencias espirituales sobre una devoción que debiera difundirse por el mundo entero, particularmente en estos tiempos de tribulación y persecución de todo lo bueno. Me miraron atentos, pensativos. Quise decir entonces que sus comentarios sobre la importancia de la devoción a la Llaga del Costado del Señor son especialmente importantes para nuestro mundo, porque sin dudas esta es la Llaga de la Misericordia Divina.
Cuando Jesús moría desangrado en el Gólgota, ante la mirada azorada de Su Madre y unos pocos testigos, se deslizaron algunos hechos que en pocos minutos marcaron la historia de la Iglesia, de la humanidad. La canonización del primer santo, San Dimas, el buen ladrón. El mismo Dios lo declaró canónicamente Santo desde Su Cruz. También las inolvidables Palabras a Juan y María, haciéndonos a todos nosotros hijos, con Juan, de semejante Madre. Pero otro hecho excepcional fue el que protagonizó el soldado romano con la punta de su lanza, tratando de verificar si el Divino Reo estaba realmente muerto.
El clavó el metal hasta el fondo, traspasando Piel y Músculos, hasta llegar al Corazón del Crucificado. De allí, para su sorpresa, brotó abundantísima Sangre y Agua, que lo bañaron en la fría, tormentosa y oscura cima del Gólgota. El Signo fue derramado en el momento preciso, el momento del triunfo, cuando el Salvador del mundo nos dio Vida Eterna llevándose nuestros pecados con Su propia entrega. Sangre y Agua, Vida y Redención. Sangre que representa la Vida que nos da el Salvador, y Agua que representa el lavado de nuestros pecados.
Así lo rezamos en esa hermosa oración que es el Anima Christi: “Sangre de Cristo embriágame, Agua del Costado de Cristo lávame”. La Misericordia de Dios nos alimenta con la Sangre que da la Vida Eterna, y nos lava con el agua del Sacramento de la Reconciliación. El Sacrificio de Jesús significó la Salvación de la humanidad, no por el mérito de hombre alguno, sino por el mérito exclusivo del Hombre Dios, Jesucristo Dios Vivo, Verdadero Dios y Verdadero Hombre. La Salvación proviene exclusivamente de El, por Su Infinita Misericordia, que se derramó de Su Costado en el culmen de aquel día de dolor y triunfo, cuando ya Su Cuerpo exánime se presentaba ante la Madre de todos nosotros, Madre de la humanidad, Madre del dolor.
Muchos siglos después Santa Faustina Kowalksa vio al Señor que le decía: “Pinta un cuadro según la imagen que te muestro en este momento”. Jesús se presentó entonces a ella con una mano bendiciendo y la otra señalando Su Sagrado Corazón, del que brotaban dos rayos que iluminaban el mundo. Un rayo era rojo, el otro blanco. Según explicó Jesús a Faustina, estos rayos representan la Sangre y el Agua, mismos que brotaron de Su Corazón a través de la Llaga de Su Costado.
La Llaga de la Misericordia, Llaga del Costado del Señor, sigue derramando la Lluvia de la Misericordia sobre todos nosotros, porque vivimos los tiempos de la Misericordia Divina. A Francisco de Asís se abrió esa llaga, y al Padre Pío también, derramando abundantísima sangre que unió a estos dos extraordinarios hombres a la Redención del Señor, invitándolos a ellos y a nosotros todos a ser corredentores, como es Corredentora la Madre del Señor. Dios nos invita así a configurarnos a Su Cruz, a llevarla, a dejarnos envolver en esta Lluvia de Gracias, de Misericordia Divina, que abundante y profusamente brota de Su Costado.
Hoy, ahora y siempre, adoremos la Llaga del Costado de Cristo como signo de Su Infinita Misericordia. La Lanza que traspasó a aquel Cordero en la cima del Gólgota sigue traspasando Su Misericordiosísimo Corazón en la forma de incontables ofensas y pecados, que se acrecientan al son y el crepitar de la hoguera espiritual en la que el mundo gozoso se sumerge. Nada detiene el fluir de la Sangre y el Agua, hasta que un día el Padre Eterno invite al Justo Juez a derramar Su Justicia.
Vivimos un tiempo de Gracia, no lo desperdiciemos. Adoremos al Amor de los Amores, que en tiempos de Misericordia nos baña con el Amor que brota de la Llaga de Su Costado, la Llaga de la Misericordia.
21/03/13 |
Publicado por: krouillong | Categoría General
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¡Una ola de "Sed de Iglesia" barre al mundo!
Fuente: REINA DEL CIELO
JOVENES EN BUENOS AIRES RECIBEN LA NOTICIA DEL PAPA ARGENTINO
Vivimos momentos en que la gente goza en el volver a su Dios
Es absolutamente imprevisto, y extraordinario. La Iglesia tuvo la sede de Pedro vacante por unos días, pero en cuanto el cónclave anunció el famoso “Habemos Papam”, una vigorosa ola de sed de Iglesia arrasó al mundo. Si, el mismo mundo que está normalmente sumido en el materialismo y una actitud distante de Dios, se levantó como una multitud fervorosa a aclamar al Nuevo Pontífice.
¿Qué ocurrió? Yo creo que esto que ocurre es una demostración de que el mundo tiene en realidad una enorme sed de Iglesia, sed de espíritu, ante el vació espiritual que lo envuelve. Francisco desató, en el mismo instante en que fue anunciada su elección, una ola de alegría, excitación y aprobación que no se veía desde hace años. Me trae recuerdos de los primeros años de mi amado Juan Pablo II, por la frescura y la esperanza del mensaje.
Nuestro Papa, Francisco, ha hecho desde el primer instante una cantidad de gestos que nos obligan a decir “simplemente perfecto”. Son actitudes sencillas, pero justamente allí está el mérito, en la sencillez. Es exactamente lo que la gente secreta y esperanzadamente aguardaba de un líder espiritual universal. Cada día es una nueva sorpresa, un nuevo gesto que conmueve, que nos obliga a levantar la mirada hacia Dios que es el Dueño de la Iglesia, el Impulsor de todo lo que a Ella le ocurre a través del derrotero de su historia.
Esta sed de Iglesia no es un dato que debamos o podamos pasar por alto, si es que queremos levantar las velas de nuestras barcas y navegar con este viento espiritual repentino que atraviesa el mundo. Tenemos una enorme oportunidad, la de capitalizar con esfuerzos evangélicos el impulso que la Iglesia recibe en estos momentos. No podemos dejar pasar esta oportunidad, porque Dios nos espera con mirada esperanzada, para que recojamos frutos de fe, esperanza y amor, en medio del festejo que nos rodea.
Tengo que reconocer que, como argentino, soy un poco parcial en mis observaciones y mis juicios. Pero creo sin demasiado temor a equivocarme que esta sed de Iglesia se ha manifestado en todo el mundo católico, dando un sentido de amor, justicia y paz, a pueblos que viven plagados de división, mentira, resentimiento y miedo. Dios nos da un signo de esperanza, para que miremos el futuro sabiendo que Jesucristo es el Señor de la Historia, que no nos dejará solos nunca.
En este instante tan especial de los tiempos que vivimos, podemos y debemos unirnos a la Iglesia que invita a todos los hombres y mujeres de buen corazón, a volver al Amor de Dios, a gozar de la Paz que da sentirse en paz con el Creador. Un mensaje cargado de ayuda a los que menos tienen, por la unión entre los pueblos, por la defensa de la verdad y la justicia, por la sencillez y la negación del culto a la imagen. En resumidas cuentas, un mensaje cargado de las Palabras que Jesús nos legó.
¡Esta es nuestra Iglesia, la Iglesia de la que estamos enamorados y por la que queremos trabajar en búsqueda de la civilización del Amor!
Por supuesto que estamos preocupados por Francisco, por el desafío que tiene por delante. Pero obedientes a la Iglesia y convencidos de la acción de Espíritu Santo sobre Ella, miramos con esperanzado brío el futuro que nos espera. Conservar los pilares sobre los que está construido el edificio, y adaptarse a los tiempos de los mares por los que navega la Barca, son las claves que marcan nuestro futuro como miembros de la Iglesia.
¡Dios está con nosotros, pues quien puede estar contra nosotros y triunfar entonces!
14/05/12 |
Publicado por: krouillong | Categoría General
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LAS ALMAS SON MI CASA
Meditación sobre el llamado que Dios nos hace cada día
Fuente:
REINA DEL CIELO

Las aguas estaban calmas, no había hombre ni bestia salvaje en el mundo aún, todo eso estaba en la paleta del Pintor Celestial. Era de mañana temprano, y una tenue bruma flotaba sobre el mundo desierto, expectante por lo que estaba por ocurrir. El miraba desde Su lugar, desde lo alto, y pensaba cuantas cosas ocurrirían con el paso de los siglos en esa esfera azulada que acababa de crear.
Un día, un día lejano, El mismo se iba a calzar las Carnes y los Huesos del Hombre e iba a caminar por ese mundo. Lo sabía bien, Carne y Sangre que iban a derramar sobre la tierra yerma la esencia de lo que El mismo era, Palabra, Verbo, Mensaje, Salvación. ¡Que día extraordinario sería ese! Lo que más Le atraía de ese pensamiento era la idea de quien iba a ser Su Madre terrenal. Ese solo sueño, sueño de Dios, consolaba Su Corazón dolido por aquellos sufrimientos que sabía iba a soportar.
Y luego, el mundo arrancó su loca carrera, y ya nunca se detuvo, hasta hoy. Nosotros vivimos aún en esa esfera azulada que El creó aquel día, cuando también creó el tiempo mismo. El tiempo ha corrido, y ha visto sucederse cosas maravillosas, y muchas tragedias también, mientras nosotros nos miramos el ombligo sin siquiera pensar donde estamos parados.
Esta esfera azulada que se llama tierra, y que aún sigue girando, ya recibió la visita de la Palabra Creadora, del Verbo de Dios. El vino, nos habló, nos hizo comprender Quien era en realidad, dejó que lo matemos como a un Cordero Inocente, y Resucitando de entre los muertos pasó una buena cantidad de días con nosotros. Muchas cosas nos dejó antes de marcharse, pero sin dudas que el principal legado es Su propia Presencia en la forma de Pan y Vino.
¿Por qué hizo esto? No alcanzan todos los libros y los teólogos del mundo para explicar la profundidad y el pleno alcance del Milagro Eucarístico, Milagro que aún hoy sigue ocurriendo cada día en todos los altares de la tierra, de forma gratuita, sin más requisito que el de un Sacerdote celebrando la Santa Misa. Pero quizás debamos meditar en el aspecto más simple de ese Trocito de Pan en el que, por nuestra fe, sabemos se encuentra realmente Presente el mismo Dios, Jesucristo Rey del Universo.
El Rey de la Creación se quiso esconder en una insignificante pieza de trigo transformada en Pan, para que nosotros lo comamos convencidos de que al hacerlo incorporamos al mismo Dios a nuestro cuerpo. ¿Por qué hace Dios esto? Yo creo que Dios, con este gesto de Amor extraordinario, nos grita en cada Misa con una Voz que resuena en todo el universo:
¡Las almas son Mi Casa!
Este grito de amor incondicional se redobla en el momento en que, con extrema devoción, nos presentamos ante el Sacerdote para recibir el Pan de Vida. ¡Tu alma es Mi Casa! nos dice Dios en ese momento, redoblando el mensaje de Pablo que proclamaba con lengua de fuego que “El cuerpo del hombre es el Templo del Espíritu Santo”. Y si Jesús mismo entra en nuestra casa a través de la Eucaristía, donde habita el Espíritu Santo como Templo Sagrado que nosotros debemos honrar, pues es que entonces somos Casa del Padre también. Es la misma Casa maravillosa que nos prepara Jesús, Casa que tiene muchas habitaciones, para que vivamos allí la plena felicidad.
Dios Único, en Su Santísima Trinidad, se regocija en nuestras almas, que son el Jardín Sagrado donde El desea descansar y gozar, porque somos el centro del fruto de Su Creación. El Señor del Universo creó todo, cielos, estrellas, mares y montañas, pero la maravilla más extraordinaria que El creó es este pequeño espejo de Si Mismo, nuestro cuerpo y nuestra alma.
Mírate hermano por un momento, porque eres la niña de Sus Ojos, Su debilidad y Sus desvelos también, eres el motivo por el que se desgrana esta loca carrera que es la historia del mundo. Mírate, ahora mismo, en el espejo de la eternidad, espejo en el que los siglos corren como segundos, y los minutos demoran milenios. Allí estás tú, parado y en silencio contemplando este acto único e irrepetible de tu Creador, que es tu propia existencia. El te dice con Voz clara: “Tu alma es Mi Casa”. El quiere habitar en ti, y ser feliz allí, contigo. Hazle un lugar santo y bueno, como sólo El se merece. Un lugar limpio y pleno de paz, sin malezas, sin estridencias. Un lugar en el que los Ángeles canten
“Hosanna al Señor, Hosanna en las alturas, Bendito el que aquí habita, en Nombre del Señor”
DESCARGA LA
"GUIA PARA UNA BUENA CONFESION"[830clicks] EN PDF
"La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia." (Diario, 699).
En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones...
"porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).
La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje:
Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario de Santa Faustina Kowalska, 723).
Jesús es un Redentor Misericordioso que quiere que salgamos victoriosos. Esta victoria comienza en el descubrimiento de Su Amor y Su Misericordia infinitos. Asimismo manifestó a través de Santa Faustina Su deseo de que se estableciera una fiesta en honor a Su Misericordia -que efectivamente fue instituida por Juan Pablo II, el Domingo después de Pascua.
En este día se abren las puertas de la Divina Misericordia para que las almas debidamente preparadas puedan recibir
remisión completa de sus pecados. ¡Como un segundo Bautismo!
Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda:
- Rezar la
CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA y la
NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA,
- Confesarse (para lo cual debes realizar un buen examen de conciencia y por lo cual te sugerimos la
GUIA PARA UNA BUENA CONFESION), y
- Recibir la Santa Comunión el día de la
FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA, que se celebra el primer Domingo después del
DOMINGO DE PASCUA.
ALMA (CARTA A TI)
Fuente:
REINA DEL CIELO

Alma.
Tú eres maravillosa, creada desde la Luz del Amor infinito
Imaginada desde los albores de los tiempos
Soñada como un niño es soñado por su madre recién encinta
Dibujada sobre un trozo de papel invisible, intocable y etéreo
Que es custodiado en el cielo como un testamento de eternidad.
Alma.
Tú estas hecha para cosas extraordinarias
Pensada para dejar un surco de amor en el mundo
Ideada en la perfección del plan que te espera
Para gloria y alegría de los habitantes del cielo
Y unida indisolublemente a la sombra de un madero.
Alma.
Tú eres presa valiosa para el destructor de vidas
Demasiado luminosa y hermosa como para ser ignorada
Desde que viniste al mundo él te ha estado observando
Buscando por donde herirte en tu hermosura
¡Es que tu luz y belleza lo ciegan e invitan a odiar!
Alma.
Te he visto esta noche, triste y llena de temor
Tu luz se ha cubierto de grises escamas
Tu hermosura dio paso a las arrugas de la corrupción
Tu sueño de realeza se ha cubierto de dudas
¿Dónde ha quedado tu destino de Gloria, tu brillo incandescente?
Alma.
Aun estás a tiempo, abre los ojos a tu verdadera naturaleza
Ya no sé que hacer para llamarte y despertarte
Te busco y te provoco, enciendo tu sorpresa y tu admiración
Y sin embargo tú caes nuevamente en ese sopor insoportable
Mira que las agujas del reloj corren de modo inexorable.
Alma.
Las arenas del tiempo se han vuelto en tu contra
Ya escucho venir el rugir del viento del este
Que arrastra y arranca de cuajo cuanto encuentra a su paso
Tu estas allí, desprotegida y expuesta a la tormenta
Mira que aun tienes tiempo, aun puedes abrazarte a Mi Cruz.
Alma.
Tú eres maravillosa, creada desde la Luz del Amor infinito
Imaginada desde los albores de los tiempos
Soñada como un niño es soñado por su madre recién encinta
No me dejes esperando, no hagas de Mi Plan un fracaso
Quiero que tú seas como el dibujo que un día hice de tu vida
Para que estés conmigo por siempre, por los siglos de los siglos.