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Reparación a Jesús en el Santísimo Sacramento – San Pedro Julián Eymard

REPARACIÓN A JESÚS EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

“Adore y visite a Jesús, abandonado y desamparado
por los hombres en Su Sacramento de Amor.

El hombre tiene tiempo para todo
a excepción de las visitas a Su Señor y Dios,
que está esperando y anhelando
en el Santísimo Sacramento.

Las calles y lugares de entretenimiento
están llenos de gente;
la Casa de Dios está desierta.
Los hombres huyen de ella;
tienen miedo de ella.

¡Ah! Pobre Jesús!
¿Esperabas tanta indiferencia de los que has redimido,
de parte de Tus amigos, de Tus hijos, de mi parte?

Simpatice con Jesús, que se entregó
en Su Sacramento de Amor
mucho más ignominiosamente insultado, escarnecido, y crucificado
que en el Huerto de los Olivos, en Jerusalén y en el Calvario.

Aquellos a quienes Él tiene el más honrado, amado,
y enriquecido con sus dones y gracias
son los mismos que le ofenden más
por su indiferencia.

Presente con esta intención todo lo que ha sufrido
durante el día o la semana
y ofrézcala para que Jesús sea amado y adorado por todos.

Debido a que nosotros mismos somos incapaces de expiar tanto mal,
nos unimos a los méritos infinitos de nuestro Salvador Jesús.

Reciba Su Sangre Divina
a medida que fluye místicamente de Sus Santas Llagas,
y ofrézcala al Padre
en perfecta expiación por los pecados del mundo.

Tome Sus sufrimientos
y Su oración en la Cruz
y pida al Padre Celestial
perdón y misericordia para todos.

Una su reparación
a la de la Santísima Virgen
a los pies de la Cruz o el altar,
y del amor de Jesús por su Madre Divina
lo obtendrá todo.”

San Pedro Julián Eymard

 

Acompaña a Jesús en el Sagrario más cercano 10 minutos diarios. La Adoración Eucarística es tan efectiva como la oración diaria y constante para crecer espiritualmente.

¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

Oraciones para después de recibir la Comunión

 ORACIONES PARA DESPUÉS DE RECIBIR LA COMUNIÓN

Bajo las especies consagradas del pan y del vino, Cristo mismo, vivo y glorioso, está presente de manera verdaderamente, real y substancialmente con Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad

Después de comulgar, procura tomar unos minutos, para dar gracias. Es un acto de fe hacia Jesús continuar un rato después de Misa dándole gracias por la Comunión recibida. Estas oraciones le ayudarán:

ACTO DE FE

¡Señor mío Jesucristo!, creo que verdaderamente estás dentro de mí con Tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, y lo creo más firmemente como si lo viera con mis propios ojos. Amén.

ACTO DE ADORACIÓN

¡Oh, Jesús mío!, te adoro presente dentro de mí, y me uno a María Santísima, a los Ángeles y a los Santos para adorarte como te mereces. Amén.

ACTO DE ACCIÓN DE GRACIAS

Te doy gracias, Jesús mío, de todo corazón, porque has venido a mi alma. Virgen Santísima, Santo Ángel de mi guarda, Santos Ángeles y Santos del Cielo, dad por mí gracias a Dios. Amén.

 

Acompaña a Jesús en el Sagrario más cercano 10 minutos diarios. La Adoración Eucarística es tan efectiva como la oración diaria y constante para crecer espiritualmente.

¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

Oración a Jesús Sacramentado

ORACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO

 

Se responde después de cada alabanza:

R. “Bendito seas tú, Señor Jesús, en el Santísimo Sacramento del Altar”.

Bendito seas Tú, en el Sacramento del Pan y Vino consagrados, fruto de la tierra, de la vid y del trabajo del hombre. R.

Bendito seas Tú, Jesús Eucaristía, en el Sacramento de la Pascua Eterna, que inauguraste en la última cena. R.

Bendito seas Tú, Pan de la Vida, que nos dejaste como memorial el Sacramento de Tu Cuerpo entregado y Tu Sangre derramada por nosotros. R.

Bendito sea Tú, Hijo de Dios, en el Sacramento de la Caridad. R.

Bendito seas Tú, Hijo del hombre, por el sacramento del don del Padre a la humanidad, donde te entregas como ofrenda agradable a él. R.

Bendito seas Tú, Ungido de Dios, por el Sacramento que nos trae la Reconciliación con el Padre y la comunicación de unos con otros. R.

Bendito seas Tú, Cristo Jesús, Tú, el Amor hasta el extremo, por el Sacramento que da unidad a la Iglesia, Santa y Católica. R.

Bendito seas Tú, Nuestro Señor Resucitado, por el Sacramento de la Eterna Pascua, anticipo del Reino definitivo y alimento de la vida eterna. R.

Bendito seas Tú, Esposo de la Iglesia, por el Sacramento esencial de tu Pueblo, fundado sobre el cimiento de los Apóstoles. R.

Bendito seas Tú, Cordero Inmolado en el ara de la Cruz, por el Sacramento Eucarístico, donde nos permites unir nuestros sufrimientos a Tu Sacrificio, único e irrepetible, del Calvario. R.

Bendito seas Tú, el Santo Consagrado de Dios, por el Sacramento del Amor, que nos rescata del pecado y nos va santificando, hasta convertirnos en “Cristos vivos”. R.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Acompaña a Jesús en el Sagrario más cercano 10 minutos diarios. La Adoración Eucarística es tan efectiva como la oración diaria y constante para crecer espiritualmente.

¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

Saludo a Jesús Sacramentado

SALUDO A JESÚS SACRAMENTADO

Oh Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, aquí presente en el Santísimo Sacramento del altar, creo todo lo que Vos, mi Señor, me habéis revelado. Arrepentido de todos mis pecados, esperando en Vos que nunca permite que sea confundido, agradeciendo por este don supremo, amándoos sobre todas las cosas en este Sacramento de vuestro amor, adorándoos en el misterio profundo de vuestra humildad, os manifiesto y hago patente todas las heridas y miserias de mi pobre corazón y os pido me deis todo lo que necesito y deseo. Pero tan solo os necesito a Vos, oh Dios mío, tan solo os deseo a Vos, vuestra gracia y la gracia de usar debidamente vuestras gracias, poseeros en esta vida y poseeros en la otra.

Se repite después de cada alabanza:

R. Oh Pan celestial, gran Sacramento, os adoro y os alabo en todo momento.

Bendito seáis, oh poder divino de vuestro paternal Corazón, que aunque todo lo podéis, sin embargo, no podíais darnos un don más precioso que este Santísimo Sacramento. R.

Bendita seáis, oh Sabiduría del Verbo Divino, que todo lo sabéis y lo ordenáis, y sin embargo no sabíais prepararnos una comida más exquisita, que este Santísimo Sacramento. R.

Bendito seáis, oh Dios mío, que en vuestra inefable dulzura de amor os habéis transformado en este pan para dárosnos como el más dulce manjar. R.

Bendito seáis, oh Dios mío, que habéis encerrado todos vuestros misterios en esta humilde forma de pan terrenal. ¡Oh Trinidad Santísima! R.

Amén

Acompaña a Jesús en el Sagrario más cercano 10 minutos diarios. La Adoración Eucarística es tan efectiva como la oración diaria y constante para crecer espiritualmente.

¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

Sancto Vía Crucis secúndum Sanctus Alfhónsus Maríae a Liguóri

EL SANTO VÍA CRUCIS EN LATÍN SEGÚN SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

VIA CRUCIS SECÚNDUM SANCTUS ALPHÓNSUS MARÍÆ A LIGUÓRI

       In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

CONFÍTEOR

Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michäeli Archángelo, beáto Joánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, et ómnibus Sanctis: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et opere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ídeo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michäelem Archángelum, beátum Joánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, et omnes Sanctos, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum.

ORÁTIO AB INÍTIO

Dómine Jesu Christe, tu tam amánter hanc viam ingréssus es, ut mortem pro me obíres; ego vero multóties eo devéni, ut te contémnerem. Nunc autem ex tota ánima mea amo te, et quia te amo, pǽnitet me ex íntimo corde quod tibi displícui. Ignósce mihi, et pátere ut in hac via me tibi cómitem adjúngam. Tu, amóre mei ductus, pergis ad locum ubi pro me moritúrus es, et ego vicíssim, tui amóre ductus, desídero te comitári, ut una tecum, amantíssime Redémptor, moriar. O mi Jesu, volo conjúnctim tecum et vívere et mori.

PATER NOSTER

Pater noster, qui es in Cœlis. Sanctificétur nomen tuum. Advéniat regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in Cœlo, et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hódie: Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem, sed líbera nos a malo. Amen.

AVE MARÍA

Ave María, gratia plena, Dóminus tecum. Benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui, Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc, et in hóra mortis nostræ. Amen.

GLÓRIA PATRI

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sǽcula sæculórum. Amen

STÁTIO I

Jesus condemnátur ad mortem

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

Considéra quómodo Jesus Christus, jam flagellátus et spinis coronátus, injúste tandem a Piláto ad mortem crucis condemnétur.

O adoránde Jesu, non Pilátus, sed iníqua mea vita te ad mortem condemnávit. Per méritum laboriosíssimi hujus itinéris, quod ad Calváriæ montem instítuis, precor te, ut me semper in via, qua ánima mea in æternitátem tendit, benígne comitéris. Amo te, o Jesu, mi Amor, magis quam meípsum, et ex íntimo corde pǽnitet me quod tibi displícui. Ne sinas me íterum a te separári. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit. Quod tibi plácitum est, hoc idem mihi est accéptum.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

  STÁTIO II

Jesus onerátur ligno crucis

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

Considéra quómodo Jesus Christus, portans húmeris crucem, fuérit inter eúndum, memor tui, offeréndo pro te ætérno Patri mortem, quam erat obitúrus.

Amabilíssime Jesu, ampléctor omnes res advérsas, quas mihi usque ad óbitum tolerándas præfixísti, et, per durum illum, quem in portánda tua cruce pertulísti, labórem, precor te, ut vires mihi subminístres, quibus ego quóque crucem meam, ǽquo ac patiénti ánimo, portáre váleam. Amo te, o Jesu, mi Amor, pǽnitet me quod tibi displícui. Ne sinas me íterum a te separári. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

 

STÁTIO III

Jesus procúmbit primum sub ónere crucis

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

Considéra primum hunc Jesu Christi sub cruce lapsum. Habébat carnem ex sæva flagellatióne multifárie sáuciam, caput redimítum spinárum coróna: profúderat insúper cruórem in tanta cópia, ut vix pedem præ vírium defectióne, movére posset. Et quóniam gravi crucis ónere premébatur, et immisericórditer a milítibus propellébatur, accídit ut plúries inter eúndum humi procúmberet.

O mi Jesu, non est onus crucis, sed peccatórum meórum pondus, quod tantis te affícit dolóribus. Rogo te, per primum hunc tuum lapsum, ut ab omni in peccátum me lapsu tueáris. Amo te, o Jesu, ex toto corde meo; pǽnitet me quod tibi displícui. Ne sinas me íterum in peccátum prolábi. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO IV

Jesus fit perdolénti Matri óbvius

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quális fuérit, in hac via, Fílii et Matris occúrsus. Jesus et María se mútuo aspéxerunt, mutúique eórum aspéctus, fuérunt tótidem sagíttæ, quibus amántia eórum péctora transverberábantur.

Amantíssime Jesu, per acérbum dolórem, quem in hoc occúrsu expértus es, redde me, precor, sanctíssimæ Matri tuæ vere devótum. Tu vero, perdólens mea Regína, intercéde pro me, et obtíne mihi talem cruciátum Fílii tui memóriam, ut mens mea in pia illórum contemplatióne perpétuo detineátur. Amo te, o Jesu, mi Amor; pǽnitet me quod tibi displícui. Ne sinas me íterum in te peccáre. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO V

Jesus in bajulánda cruce a Cyrenǽo adjuvátur

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quómodo Judǽi, vidéntes Jesum ad quémlibet passum ánimam propemódum præ lassitúdine efflántem, et timéntes ex áltera parte ne, quem crucis supplício afféctum volébant, in via morerétur, compéllant Simónem Cyrenǽum ad bajulándam crucem post Dóminum.

O dulcíssime Jesu, nolo sicut Cyrenǽus, repudiáre crucem, libénter eam ampléctor in méque recípio, ampléctor speciátim quam mihi præfinísti mortem cum ómnibus, quos hæc secum addúctura est, dolóribus. Conjúngo eam cum morte tua, sicque conjúnctam eam in sacrifícium tibi óffero. Tu amóre mei mortuus es; volo ego quóque mori amóre tui, ea mente ut rem tibi gratam fáciam. Tu vero adjúva me tua grátia. Amo te, o Jesu, mi Amor, pǽnitet me quod tibi displícui. Ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO VI

Jesus Verónicæ sudário abstérgitur

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quómodo sancta illa fémina Verónica, videns Jesum dolóribus conféctum ejúsque Vultum sudóre ac sánguine mádidum, pórrigat ei linteólum in quo ipse, abstérsa fácie, sacram sui Imáginem impréssam relínquit.

O mi Jesu, formósa erat antea Fácies tua; verum hac in via non ámplius formósa appáret, sed est vulnéribus et cruóre omníno defórmis. Hei mihi! Quam formósa quóque erat ánima mea, cum grátiam tuam per Baptísmum recepísset: peccándo eam postea defórmem reddídi. Tu solus, mi Redémptor, prístinam venustátem ei restítuere vales; quod ut fácias, per tuæ Passiónis méritum te precor. Amo te Jesu, mi Amor; pǽnitet me quod tibi displícui; ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO VII

Jesus procúmbit íterum sub ónere crucis

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra álterum Jesu Christi sub cruce lapsum, quo lapsu perdolénti Dómino omnes venerándi cápitis et tótius córporis plágæ recrudéscunt, ómnesque cruciátus renovántur.

Mansuetíssime Jesu, quam frequénter concessísti mihi véniam! Ego vero in eádem relápsus sum peccáta, meásque in te offénsas renovávi. Per méritum novi hujus tui lapsus adjúva me, ut in grátia tua usque ad óbitum persevérem. Fac ut in ómnibus, quæ me invasúræ sunt, tentatiónibus me tibi semper comméndem. Amo te ex toto corde meo, o Jesu, mi Amor; pǽnitet me quod tibi displícui: ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO VIII

Jesus plorántes muliéres allóquitur

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quómodo muliéres, vidéntes Jesum lassitúdine exanimátum et cruóre inter eúndum diffluéntem, commiseratióne permoveántur, lacrimásque profúndant. Ad flentes autem convérsus: “Nólite, ínquit, flere super Me, sed super vos ipsas flete et super fílios vestros”.

O perdólens Jesu, défleo mea in te peccáta ob pœnas quidem quibus me dignum reddíderunt, sed máxime ob moléstiam quam tibi intulérunt, tibi qui me tantópere amásti. Ad fletum minus Inférnus quam amor tui me excítat. O mi Jesu, amo te magis quam meípsum; pǽnitet me quod tibi displícui; ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpetéum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO IX

Jesus procúmbit tértium sub ónere crucis

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra tértium Jesu Christi sub cruce lapsum. Procúmbit quia nímia erat ejus debílitas, et nímia sævítia carníficum, qui volébant ut gressum acceleráret, dum vix unum gradum fácere posset.

O incleménter habíte Jesu, per méritum íllius vírium defectiónis, qua in via ad Calvárium laboráre voluísti, tanto, precor, me vigóre confórta, ut nullum ámplius ad humána judícia respéctum hábeam, ac vitiósam meam natúram edómem: quod utrúmque in causa fuit cur tuam olim amicítiam contempsérim. Amo te, o Jesu, mi Amor, ex toto corde meo; pǽnitet me quod tibi displícui: ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO X

Jesus véstibus spoliátur

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quam violénter Jesus vestiméntis suis spoliétur. Cum enim vestis intérior arcte carni flagéllis dilaniátæ adhǽreret, carnífices, avelléndo vestem, cutem ei quóque avéllunt. Súbeat te commiserátio Dómini tui, eúmque sic allóquere:

Innocentíssime Jesu, per méritum dolóris quem inter hanc spoliatiónem passus es, adjúva me, precor, ut omnem in res creátas afféctum éxuam, et tota voluntátis meæ inclinatióne ad Te solum convértar, qui meo nimis dignus es amóre. Amo te ex toto corde meo; pǽnitet me quod tibi displícui; ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO XI

Jesus clavis affígitur cruci

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quómodo Jesus in crucem coniciátur, et exténsis bráchiis, vitam suam in sacrifícium pro nostra salúte ætérno Patri ófferat. Carnífices clavis eum affígunt, dein erígunt crucem, et infámi patíbulo suffíxum sǽvæ morti permíttunt.

O contemptíssime Jesu, affige pédibus tuis cor meum, ut amóris vínculo ligátum semper tecum remáneat, necque ámplius a te avellátur. Amo te magis quam meípsum; pǽnitet me quod tibi displícui: ne permíttas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO XII

Jesus móritur in cruce

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra tuum cruci suffíxum Jesum, qui post trium horárum cum morte luctam, dolóribus tandem consúmptus addícit corpus morti, et inclináto cápite emíttit spíritum.

O mórtue Jesu, exósculor, pietátis sensu íntime commótus, hanc crucem in qua tu, mei causa, vitæ tuæ finem implevísti. Ob commíssa peccáta infelícem mihi mortem promérui; sed mors tua est spes mea. Per Mortis tuæ mérita, concéde mihi precor, ut in ampléxu pedum tuórum extrémum spíritum, tui amóre flagrans, aliquándo reddam. In manus tuas comméndo spíritum meum. Amo te ex toto corde meo; pǽnitet me quod tibi displícui: ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO XIII

Jesus depónitur de cruce

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quómodo duo ex Jesu discípulis, Joséphus nempe et Nicodémus, eum exanimátum de cruce tollant et inter bráchia perdoléntis Matris repónant, quæ mortuum Fílium peramánter recípit et arcte compléctitur.

O mœrens Mater, per amórem quo Fílium tuum amas, accípe me in servum tuum et precáre eum pro me. Tu vero, o mi Redémptor, quóniam pro me mortuus es, fac benígne ut amem te; te enim solum volo, nec extra te áliud quídpiam mihi opto. Amo te, o mi Jesu, pǽnitet me quod tibi displícui: ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

STÁTIO XIV

Jesus sepúlchro cónditur

 

  1. Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi.
  2. Quia per sanctam Crucem tuam redemísti mundum.

 

Considéra quómodo discípuli exánimem Redemptórem ad locum sepultúræ déferant. Mœrens Mater eos comitátur, et própriis mánibus corpus Fílii sepultúræ accommódat. Sepúlchrum dein occlúditur, et omnes a loco recédunt.

O sepúlte Jesu, exósculor hunc, qui te recóndit, lápidem; sed post tríduum ex sepúlchro resúrges. Per tuam resurrectiónem fac me, precor, extrémo die gloriósum tecum resúrgere, et veníre in Cœlum, ubi tecum semper conjúnctus, te laudábo et in ætérnum amábo. Amo te, et dóleo quod tibi displícui: ne sinas me íterum tibi displícere. Da mihi perpétuum amórem tui, et dein fac de me quídquid tibi placúerit.

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

Tu, charitátis víctima,

Petis, Redémptor, Golgótham;

Tuis inhǽrens gréssibus,

Tecum perópto commori.

Véniam atque grátiam implóro,

Geménti in dolóribus.

 

ORÁTIO AD DÓMINUM NOSTRUM JESUS CHRISTUM CRUCIFÍXUM

En ego, o bone et dulcíssime Jesu, ante conspéctum tuum génibus me provólvo, ac máximo ánimi ardóre te oro atque obtéstor, ut meum in cor vívidos fídei, spei et caritátis sensus, atque veram peccatórum meórum pœ­ni­tén­tiam, eáque emmendándi fir­mís­si­mam voluntátem velis imprímere; dum magno ánimi afféctu et dolóre tua quinque vúlnera mecum ipse consídero ac mente contémplor, illud præ óculis habens, quod jam in ore ponébat tuo David prophéta de te, o bone Jesu: Fodérunt manus meas et pedes meos: di­nu­me­ravérunt ómnia ossa mea (Ps. 21, 17-18).

Pater noster, Ave María et Glória Patri.

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

 

 

Sancti Michaelis Archangeli Rosarivm

EL ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL EN LATÍN

Sancti Michaelis Archangeli Rosarivm

V. Deus, in adiutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adiuvándum me festína.

V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper,

Se reza un Padre Nuestro, tres Ave María y un Gloria en honor de cada Coro Angelical.

Choir 1

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Séraphim cæléstis, Dóminus nos
dignos effíciat incéndi igne caritátis perféctæ. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 2

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Chérubim cæléstis, Dóminus nobis
grátiam relínquere vias peccáti det et in vias perfectiónis Christiánæ decúrrere.
Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 3

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Thronórum cæléstis, infúndat Dóminus
córdibus nostris spíritum humilitátis verum sincerúmque. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 4

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Dominatiónum cæléstis, Dóminus nobis
grátiam det sensus gubernáre et carnem petulántem superáre. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 5

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Potestátum cæléstis, Dóminus ánimas
nostras contra insídias et tentatiónes diáboli deféndat. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 6

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Virtútum cæléstis, Dóminus nos a
malo et cadéndo in tentatiónem consérvet. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 7

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Principatórum cæléstis, Dóminus
ánimas nostras spíritu vero obœdiéntiæ ímpleat. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 8

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Archangelórum cæléstis, Dóminus
nobis constántiam in fide et óminibus opéribus bonis det, ut glóriam Paradísi
obtineámus. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Choir 9

Per intercessiónem Sancti Michaëlis et cappéllæ Angelórum cæléstis, Dóminus nos ab
eis in hac vita mortále conservári det et in vitam futúram perdúci. Amen.

Pater noster (1)

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Ave Maria (3)

Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostrae.
Amen.

Gloria Patri (1)

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto,
sicut erat in principio,
et nunc et’semper,
et in saecula saeculorum.
Amen.

Se rezan cuatro Padre Nuestro a continuación:

In honóro Sancti Michaëlis

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

In honóro Sancti Gabriélis

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

In honóro Sancti Raphaëlis

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

In honóro Sancti Angeli Custodis

Pater noster, qui es in caelis,
sanctificetur Nomen Tuum.
Adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris,
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

Las oraciones finales son:

O Princeps glorióse sancte Míchaël, Dux et præpósite cæléstium exercítuum, Custos animárum, Dómitor spirítuum rebéllum, Serve in domu divíni Regis, et noster condúctor mirábilis, qui cum excelléntia et virtúte cælésti fulges, líbera nos a malo, qui ad te cum confidéntia convértimus, et nos propítio præsídio tuo fac, quotídie Deum magis fidéliter sevíre. Amen.

V. Ora pro nobis, O Glorióse Sancte Míchaël, Princeps Ecclésiæ Jesus Christi.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Eius.

Omnípotens Ætérne Deus, Qui prodígio bonitátis et cleménte volens salve omnes hómines, gloriosíssimum Archángelum Sanctum Míchaëlem, Príncipem Ecclésiae Tuae constituísti, fac nos dignos, te rogámus, liberári ab adversáriis cunctis, ne nos vexent, in hora mortis nostræ, sed nos perdúcti simus ab eo in præséntiam tuam. Hoc orémus méritis Jesus Christi, Dómini nostri. Amen.

Que Dios les conceda a todos, por la intercesión de San Miguel Arcángel, las Gracias
que necesiten.

¿Ustedes se imaginan a Teresita de Liseaux o a Dominguito Savio Comulgando en la mano?

¿USTEDES SE IMAGINAN A SANTA TERESITA DE LISEAUX O A SANTO DOMINGO SAVIO COMULGANDO EN LA MANO?

Estoy segura que han respondido que ni de broma.

Normal, sencillamente es impensable. Ni ellos ni ninguno de nuestros grandes Santos de la historia, hubieran osado hacerlo.

El otro día me encontraba en una Iglesia con un cartel tamaño póster en el cual se explicaba como Comulgar en la mano. Me recordó a las instrucciones de los juegos didácticos, en las que lees, vuelves a leer y no te enteras de nada.

Me preguntaba por qué tanto esfuerzo, cuando no hay nada más sencillo que Comulgar en la boca, no hace falta instrucciones porque nunca se confunde uno.

Hay Sacerdotes que dedican todo su esfuerzo y entrega a este apostolado y para ello, están dispuestos sacrificar la belleza de un Templo Gótico poniendo sobre sus columnas semejantes aberraciones. Este es el nivel actual de parte de nuestro Clero.

Leía con agrado la noticia que nos traía mi compañero Germán Mazuelo, en la cual nos contaba que el Obispo de Oruro prohíbe la Comunión en la mano. Le deseo a Monseñor un gran futuro con esta iniciativa, es un ejemplo de un Buen Pastor.

Hemos hablado por activa y por pasiva de este tema, de cómo se debe recibir al Señor correctamente, “de rodillas y en la boca”, pero créanme, nuestros esfuerzos deben seguir encaminados a ello, hay una corriente modernista, me atrevería a decir que incluso terrorista, que tiene un claro interés en dinamitar el Sagrario, ¿Lo vamos a permitir? Jamás. No desfallezcamos en esta lucha, sigamos hasta el martirio, si es necesario.

Nuestras palabras nunca serán suficientes para dar Gloria al que tanto nos Ama, ¿Cómo nos vamos a cansar de defender a Cristo que está presente en la Hostia? Me conmueve especialmente el Evangelio de la hemorroísa,“cum audisset de Iesu, venit in turba retro et tetigit vestimentum eius”, Jesús era oprimido por la muchedumbre y ella, ni se atrevió a tocarlo, se conformó con acariciar levemente su manto, no se permitió ni rozar al Señor con uno de sus dedos y nosotros, indignos siervos, no sólo nos atrevemos a cogerlo con nuestras manos como si se tratara de un objeto cualquiera, sino que además, ni siquiera somos conscientes de que delante de nosotros está el Rey de Reyes.

El otro día me encontré a unos amigos y me llamó la atención lo que me comentaron. La conversación versaba sobre un Sacerdote al que no conozco personalmente, pero he escuchado hablar de él, según lo que se comenta, por lo visto, “no está bien de la cabeza”, así se lo escuché también a parte del Clero. No tenía ni idea de cual era el mal que aquejaba su cerebro, pero mientras charlaba con este matrimonio, casualmente, lo descubrí.
Este Presbítero NO permite que la gente Comulgue en la mano, ¡Ya ven! ¡Pecador público! Condenado hasta por sus propios compañeros.

Me llamó la atención como estos señores me relataban escandalizados este hecho, cuando ellos mismos, hasta la fecha, siempre los he visto Comulgar en la boca y es gente que acude diariamente a la Santa Misa. Es para pasmarse, no podemos ser más fariseos. Nos vamos dejando contagiar por lascorrientes luteranas y nos adaptamos a todo y así hemos llegado paulatinamente a estos sacrilegios que se cometen a diario delante de nuestros ojos y que en vez de pasmarnos, nos parecen hechos cotidianos, todo vale y todo está bien.

Si ustedes no tienen claro de lo que les hablo, piensan que exagero o me invento algo, enciendan la televisión cualquier domingo y pongan la Santa Misa en el canal que más les guste, observen el momento de la Comunión y después, llamen al Obispo y pregúntenle porque se permite esa aberración pública y consentida, aunque es sabido de todos que nuestra Jerarquía está para otros temas más importantes, tales como representar a la Iglesia en algún evento futbolero o atendiendo a padrinos transexuales y demás variantes.

“Cuando se aproxime para Comulgar, coloque la mano derecha como trono de la izquierda, que va a recibir al Rey y Señor…Con todo cuidado cójalo con la mano derecha y llévelo a la boca”. Me quedé un rato leyendo el manual de instrucciones del Buen Comulgante, lo primero que hace uno, es mirar sus manos y aunque lo sepamos desde pequeños, el caos es tal que intentamos identificar cual es la derecha, cual es la izquierda y cual tiene que estar debajo o encima. Acto seguido intentas analizar lo del trono y en ese momento resulta imposible no esbozar una sonrisa. ¡Qué surrealista! No me extraña que el feligrés medio no se entere de nada, es un cachondeo. Como complicamos la vida, con lo sencillo que es abrir la boca y recibir al Rey y Señor como verdaderamente se merece, de las manos de sus Sagrados Ministros, sin rozarlo nada más que con nuestra lengua.
El letrero remata con el siguiente punto, más pintoresco que los anteriores, “Lleve la Sagrada Forma a la boca delante del ministro de la Comunión. Si se da cuenta que un comulgante no llevó la Sagrada Forma a la boca, intente saber porqué, con caridad y discreción.”.

NOS QUIEREN IMPONER LA COMUNIÓN EN LA MANO COMO FORMA ÚNICA DE COMULGAR A TRAVÉS DEL MIEDO. LA COMUNIÓN EN LA MANO NO ES OBLIGATORIA, ES PARA EL FIEL QUE LO DESEA.

Fíjense que importante el papel de los Laicos, acercarnos a dialogar con nuestros hermanos para saber por qué han decidido no llevar al Señor a la boca y así en vez de una acción de Gracias podemos hacer una tertulia con café y bollos. ¡Por favor! ¿Cómo se permite poner todas estas sandeces en un papel a la vista de todo el mundo?
Esto es un abuso de autoridad, un insulto directo al Buen Dios. Sinceramente, yo no me siento parte de toda esta comedia absurda, pero sí me siento parte integrante de mi Iglesia, porque es la Iglesia de Jesucristo y tenemos derecho a decirlo, esto es una tomadura de pelo por parte de un Clero corrupto.

El otro día leíamos la entrevista a Monseñor Schneider, un Obispo como Dios manda… Hay esperanza, no lo duden.

Para saber el por qué la gente se adapta a estas exigencias de un Clero autoritario y dictador cuyo lema es “iglesia horizontal” hay que ir más allá de un letrero cutre pegado en una pared, se trata de una maniobra perfectamente orquestada desde el inicio del Concilio Vaticano II.
Mientras les escribo, acabo de recibir la llamada de mi madre diciéndome que “jamás conseguirán que ella Comulgue en la mano”, ¡Bravo mamaíta! Una superviviente.

¿Cómo se consiguió en un período express que la gente dejara de Comulgar en la boca? Muy sencillo, se empieza pisoteando la Liturgia, que todo parezca lo que sea menos la Santa Misa. Después para amenizar se pone música guitarrera, con panderetas y bongos y para finalizar le das el Copón a un laico y que “REPARTA” la Comunión como si fueran caramelos en una fiesta de Cumpleaños.

Oigan, esto es muy triste escribirlo, pero desgraciadamente es la realidad que nos rodea, no me estoy inventando nada que no puedan ver en sus Parroquias. Con toda esa fanfarria, ¿Quién se va a creer que el mismo Dios está presente en la Hostia?
Nos tratan como si estuviéramos en un espectáculo circense y no nos queda más remedio que participar y aún encima se atreven a decir que esto es lo que queremos los Laicos, ¡Por favor! ¿A quién quieren engañar? Serán los Laicos a los que Vds. se encargan de adoctrinar diariamente con gran esfuerzo y entusiasmo y a los cuales, en muchas ocasiones no les queda más remedio que acudir a esa Parroquia porque no pueden desplazarse a otra.
Y por si todo esto es poco, muchos Templos se han unido a la moda de poner pantallas de Televisión, ¿Saben para qué? Para que la gente tenga delante de los ojos la letra de la “Misa es una fiesta muy alegre, la Misa es una fiesta con Jesús”, este es el tema.

¿Ustedes han ido a la Santa Misa Tradicional? Sino lo han hecho, intenten buscar un Templo aunque tengan que desplazarse dos horas en coche, las gracias espirituales que obtendrán compensarán todo el sacrificio que les puede suponer el desplazamiento. En la Santa Misa podrán observar como absolutamente nadie Comulga en la mano, todo el mundo lo hace de rodillas y en la boca. ¿Por qué? Muy sencillo, la gente vive el Sacrificio, no vive una tarde de merienda en el campo y los Presbíteros, como representantes de Dios, respetan la Liturgia y el Canto y todo ello te hace situar en el Calvario con el grupo de los que no abandonaron a Jesús, de los que lo siguieron a la Cruz y cuando llega el momento de recibir al Señor, no puedes por menos que caer de rodillas, abrir la boca y dejar que el Sacerdote deposite en tu lengua al mismo Dios. ¿Cómo pensar en ese momento en levantar las manos, empezar a aplaudir y cantar “alabaré, alabaré”? Impensable, acabamos de alojar al Amado en nuestra alma.

“Vete entonces a la sagrada mesa con los ojos bajos, juntas las manos, con porte respetuoso. Anda con gravedad y modestamente. Ponte de rodillas con alegría y felicidad en el corazón. Al comulgar ten derecha e inmóvil la cabeza y bajos los ojos, abre modestamente la boca, pon la lengua humedecida sobre el labio inferior y tenla inmóvil hasta que el sacerdote haya depositado en ella la sagrada forma. Puedes guardarla si quieres por un momento sobre la lengua para que Jesús, verdad y santidad, la purifique y santifique. Después, cuando la sagrada Hostia esté ya en el pecho, pon tu corazón a los pies del divino rey, tu voluntad a sus órdenes y tus sentidos a su mejor servicio.” (Julian Eymard)

¿Novus ordo = novus horror?

No siempre es así, yo acudo a diario a la Santa Misa por el Novus Ordo y después de caminar 45 minutos, puedo asistir a lo que se considera una Misa normal. Pero seamos realistas, en general rozan el esperpento y lo absurdo: Manteles descuidados y horteras, plantas por el altar como si fuera un jardín botánico, hojas sueltas en vez de los Misales, Sacerdotes con Casullas estrafalarias o directamente sin ellas, todo indigno del Culto que merece su Majestad. La Consagración pasa desapercibida, apenas ya suenan las campanillas en ningún Templo y los reclinatorios han pasado a ser elementos decorativos de los desvanes parroquiales.

“¡Ah, con harta frecuencia la pobreza de culto es indicio de la debilidad de la fe! Mientras se mira a lo económico cuando se trata de Dios, nada se niega al lujo y a los placeres. Nuestros padres comenzaban por Dios; y satisfecho de su servicio, Dios les daba el céntuplo.” (Julian Eymard)

El otro día observaba como un Presbítero lanzaba la píxide, el porta Viático, de un extremo a otro de una mesa, no me pregunten si estaba lleno o vacío. Reflexionemos, el mismo Dios está en la Hostia esperándonos.

“Ser poseído de Jesús y poseerle, he ahí el soberano reinado del amor; he ahí la vida de unión entre Jesús y el alma alimentada con el don recíproco de entrambos. El amado es mío en el santísimo Sacramento, porque se me da en don entero y perfecto, personal y perpetuo : así debo ser también yo suyo.” (Julian Eymard)

Sonia Vazquez

Fuente: Adelante la fe

Triduo a Nuestra Señora de Fátima

TRIDUO EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Comenzamos el Triduo en honor a Nuestra Señora de Fátima el día 11 de Mayo y lo terminamos el día 13 de Mayo, día de su Fiesta.

El Triduo en honor a Nuestra Señora de Fátima puede rezarse en cualquier día y mes del año.

TRIDUO EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro

Señor mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocasiones de pecado,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Te ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados,
y, así como lo suplico,
así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis,
por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte,
y me daréis Gracia para enmendarme,
y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

Altísimo Dios de todo lo creado,
en quien creo, espero,
y amo sobre todas las cosas,
y a quien me pesa con gran dolor de haber ofendido.
Te ofrezco Señor, por medio del Corazón Inmaculado de María
todas las obras y sufrimientos de este día y de todos los días de mi vida, para reparar por mis propios pecados
y por la conversión de los pecadores.

Te ruego Virgen Santísima de Fátima,
me ayudes en los momentos difíciles de la tentación
y en la hora de mi muerte,
para que goce contigo las delicias del Cielo. Amén.

 

ORACIÓN DEL PRIMER DÍA

Virgen del Rosario, que aparecisteis en Fátima en 1917 a tres inocentes niños: Lucía, Francisco y Jacinta. Bajasteis del cielo para anunciar a los hombres que Dios está muy ofendido. Tú como Madre Amorosa, nos avisas del grande castigo que merecemos si no dejamos de pecar.
¡Virgen Santísima de Fátima! Ayúdanos a llevar una vida santa, y si tenemos la desgracia de pecar, vayamos con decisión al Sacramento de la Confesión.

Rezar un Avemaría, un Gloria y la oración final de todos los días.

ORACIÓN DEL SEGUNDO DÍA

¡Dulce Madre! Virgen Blanca e Inmaculada, que enseñaste en Fátima a tres niños el infierno, no para asustarles sino para avisar de que el infierno existe y que no es un mito, y se dispongan los hombres a enmendar sus vidas haciendo oración y penitencia. El demonio vomita veneno por el mundo con la corrupción de costumbres para que las almas se pierdan por una eternidad. ¡Virgen Poderosa! Enciérranos en tu Corazón de Madre y condúcenos por el camino de la salvación. Amén.

Rezar un Avemaría, un Gloria y la oración final de todos los días.

 

ORACIÓN DEL TERCER DÍA

¡Virgen de Fátima! Mensajera de amor y paz. Blanca como tu pureza. Perpetua virginidad.
Como hijos que te amamos, queremos reparar las ofensas que hieren tu Inmaculado Corazón con una Salve…

Nos comprometemos a rezar todos los días el Santo Rosario, porque sabemos Madre Bendita que es tu deseo. Confiamos Madre de Dios y Madre nuestra, en tu poderosa intercesión.

Rezar un Avemaría, un Gloria y la oración final de todos los días.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Virgen de Fátima! Si es la voluntad de tu Divino Hijo,
concédeme la gracia que te pido en este Triduo…

(mencionar la Gracia que se desea conseguir)

¡Ayúdanos Madre! a vivir siempre en la fe, esperanza y caridad.

Amén.

Deseo que Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Déjame ver Tu grandeza, Señor

DÉJAME VER TU GRANDEZA, SEÑOR

Señor, me acaricias con la brisa,
Me besas con la luz del sol,
Me meces en las olas de Tus playas,
Me mimas con las gotas de la lluvia,
Me consuelas con Tu Palabra,
Me perdonas en el Sacramento de la Reconciliación y me das Vida con la Eucaristía.

¡Si supiéramos la grandeza del Sagrario!
Te das por amor en la Eucaristía,
Te inmolas constantemente por mi.
Aumenta mi amor por Ti
Y déjame ver Tu grandeza y sentir Tu Amor.
¡Amén!

Acompaña a Jesús en el Sagrario más cercano 10 minutos diarios. La Adoración Eucarística es tan efectiva como la oración diaria y constante para crecer espiritualmente.

¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

El Santo Rosario en latín que Santa María entregó a Santo Domingo de Guzmán

EL SANTO ROSARIO EN LATÍN QUE SANTA MARÍA ENTREGÓ A SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

Yo doy gracias a Dios porque hoy en día existen católicos que conservan la Tradición Católica pura, sin los cambios dados luego del Concilio Vaticano II. Si no fuera por ellos yo nunca habría conocido la Santa Misa Tradicional, nunca hubiera tenido un Misal latín español en mis manos, nunca hubiera conocido una Mantilla, y no hubiera conocido las oraciones en latín y el canto gregoriano.

Existen católicos modernistas que no conocen todo esto pero lo critican porque les han enseñado mal a propósito pues hay hijos de perdición que quieren eliminar la Tradición de la Iglesia y reducirla a nada, también les han enseñado que quienes conservan la Tradición de la Iglesia Católica son sedevacantistas (no reconocen a los Papas después de Pablo VI) y esto no es del todo cierto. Algunos si pero otros no, y por desconocimiento se pierden la oportunidad de conocer la Tradición de la Iglesia y disfrutar de sus Gracias.

La Santa Misa Tradicional no ha sido derogada por la Iglesia, solo ha sido despreciada por los católicos modernistas a quienes les parecía aburrida, y que -seguramente- hoy disfrutan mucho ver mujeres entregando la comunión en una misa lo suficientemente corta como para no aburrirse; sin embargo, en esta ocasión les quiero explicar por qué algunas personas rezan el Santo Rosario en latín, y por qué no rezan los misterios luminosos.

S.S. Benedicto XVI durante su papado rezaba los cuatro misterios en latín (yo tengo sus audios), estos son: gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos, pero existen católicos tradicionales que solo rezan tres misterios, estos son: gozosos, dolorosos y gloriosos.

 

El motivo por el cual no rezan los misterios luminosos no necesariamente se debe a que no reconocen a S.S. Juan Pablo II como Papa (fue él quien introdujo los misterios luminosos del Santo Rosario), sino más bien a que quieren rezar el Santo Rosario en latín bajo una disciplina instruida por la Santísima Virgen María en persona, ya que, cuando Nuestra Santa Madre le entregó a Santo Domingo de Guzmán el Santo Rosario, éste solo tenía tres misterios, estos son: gozosos, dolorosos y gloriosos.

Quienes así deciden rezarlo consideran que las adiciones posteriores (los misterios luminosos) destruyen lo tradicional, es decir, aquello que fue entregado por manos de la Santísima Virgen María, y por disciplina, tradición y obediencia deciden sujetarse a su rezo tal cual.

También consideran que la meditación de los momentos que se indicaron como misterios luminosos no es que sea mala, sino que lo malo es cambiar lo dictado por la Santísima Virgen María en persona.

En la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario o de Santo Domingo de Guzmán todos los católicos comparten en sus redes sociales artículos relacionados al momento en que Nuestra Madre del Cielo entrega al religioso el Santo Rosario, incluso con bonitas imágenes de dicho momento, pero nadie explica en dichos artículos que ese Rosario no es el que los católicos rezamos hoy en día.

Entonces, si se trata de ser fieles a lo que Nuestra Santa Madre nos dio, cabe recordar que en la guerra contra los albiguenses Nuestra Santa Madre dio a Santo Domingo de Guzmán el Santo Rosario, el cual consta de 150 Avemarías para equipararse a los 150 salmos, no más y no menos. Y así solo lo rezan pocos hoy en día porque a la mayoría nadie se lo ha explicado.

Es una Tradición que nuestra Santa Madre dictó en persona a Santo Domingo de Guzmán para que nosotros sus hijos podamos meditar y contemplar la vida, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

No obstante lo arriba explicado, se puede rezar como obra piadosa en forma privada los misterios luminosos, y meditar sobre tales momentos incluidos en las Sagradas Escrituras, pues Dios ve nuestros corazones y nuestras intenciones en lo privado, y por Su misericordia nos lo reconocerá en lo público (en el juicio final delante de toda la humanidad); pero siempre respetemos lo que Nuestra Santa Madre dictó y respetemos también a quienes quieran rezarlo así.

Si te surge la inquietud de qué debemos contestarnos ante la pregunta ¿Debo elegir entre el Santísimo Rosario tal cual fue dado por la Santísima Virgen María a Santo Domingo de Guzmán o el “Nuevo” con los Misterios Luminosos? ¿Cuál elijo? La elección es individual y en ninguno de dichos casos estás haciendo mal a tu alma, pues es Nuestra Santa Madre del Cielo quien te guía en tu oración.

Sin embargo, hay algo que los católicos si debemos dejar de hacer y es ofender a los católicos tradicionales y continuar despreciando la Tradición de la Iglesia, la Santa Misa Tradicional y el latín, que -por cierto- critican sin conocerlos diciendo que lo moderno es mejor, cuando nuestros ojos ven -en la santa misa (de cara al pueblo) y las ministras extraordinarias de la comunión- que eso no es cierto.

Luego del Concilio Vaticano II han pasado más de 40 años en que ni sacerdotes ni fieles transmiten estas verdades sobre el Santo Rosario en latín, no se difunde la Santa Misa Tradicional que no ha sido derogada por la Iglesia, no se difunde el latín y a muchos católicos ni les interesa conocerlo; pero estas mismas personas que se llaman a sí mismos “muy católicos” si han tenido tiempo para rechazar la Tradición y ofender a los católicos tradicionales de diversas maneras.

En tal sentido, luego de más de 40 años, nuestras abuelas todavía pueden recordar la Santa Misa Tradicional y el latín, pero no nuestras madres que ya lo olvidaron, tampoco nosotros que nunca nos enseñaron, ni nuestros hijos pues sus padres no pueden enseñarles lo que ellos desconocen, y menos nuestros nietos. Por eso doy gracias a Dios por quienes nunca cambiaron nada a la Tradición de la Iglesia y siguen conservándola hasta nuestros días.

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Ya es tiempo de detener las ofensas e informarse mejor.

Tú no puedes opinar ni criticar aquello que no conoces solo por cómo otros te lo han contado.

Católico, regresa a la Tradición. Asiste a la Santa Misa Tradicional en latín y verás la diferencia.

Que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Santa Madre del Cielo y su Santo Rosario, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon

Este libro nos explica el Santo Rosario Tradicional que Nuestra Santa Madre del Cielo nos entregó.

¿Debe un Católico celebrar a Lutero?

¿DEBE UN CATÓLICO CELEBRAR A MARTÍN LUTERO?

Mientras nos preparamos para que el Papa Franciso celebre el 31 octubre (del 2016) la conmemoración del Quinto Centenario de la Reforma Protestante, nos preguntamos: ¿Por qué un católico debe celebrar a Martin Lutero cuando toda su reforma se basó en odio a la fe católica?

Lutero Ataca al Papado

El foco central de la revuelta de Lutero de 1517 fue un ataque a gran escala al Papado establecida por Cristo. Lutero no se opuso a las políticas de uno u otro Papa, que es algo que varios santos han hecho. En cambio, los delirios de Lutero se dieron contra la misma Santa Sede en su libro “Contra el papado romano: una institución del diablo”.

También denunció al papado cuando el Papa León X condenó su doctrina en 1520 con Bull Exurge Domine . Lutero respondió: “Yo sostengo que el autor de esta Bula es el Anticristo: Maldigo como una blasfemia contra el Hijo de Dios … Confío en que cada persona que acepta esta Bula va a sufrir los tormentos del infierno … ¿dónde están los emperadores, reyes y príncipes de la tierra que toleran la voz infernal del Anticristo? León X y ustedes, cardenales romanos, Yo les digo en sus caras … renuncien a su blasfemia satánica contra Jesucristo”. 1

Lutero pasó a quemar la bula papal y presumir de ello al día siguiente: “Ayer he quemado la obra diabólica del Papa, y me gustaría que fuera el Papa, es decir, la sede papal que hubiera sido consumida. Si no se separan de Roma, no hay salvación para sus almas.” 2

Lutero Ataca la Santa Misa

Sobre el Santo Sacrificio de la Misa, la acción más sagrada de la Iglesia, Lutero se duchó en su desprecio vulgar.

Dijo que ningún pecado de inmoralidad, o mejor dicho, incluso de “homicidio, el robo, el asesinato y el adulterio es tan perjudicial como esta abominación de la misa papal.”  Además gruñó que más adelante tendría “que conservar una obscena casa o ser un ladrón que tendría que blasfemar y traducir a Cristo por quince años diciendo las misas. 3

En su panfleto “la abrogación de la misa”, pretendía destruir la Santa Misa, Lutero escribió:

“Estoy convencido de que por estos tres argumentos [que había hecho anteriormente] cada conciencia piadosa será persuadida de que este sacerdote de la misa y el papado no son más que una obra de satanás, y será lo suficientemente advertida contra la imaginación de que por estos sacerdotes nada piadoso o bueno se efectúa. Ahora todos sabrán que con estas misas de sacrificio se han probado como perjudiciales para el testamento de Nuestro Señor y que, por tanto, no hay nada en todo el mundo que ha de ser odiado y detestado tanto como los espectáculos hipócritas de estos sacerdotes, sus misas, su culto, su piedad, su religión. Es mejor ser un alcahuete público o ladrón como uno de estos sacerdotes”. 4

El gran San Juan Fisher, que vivió en la época de Lutero, expresa su horror por la impiedad de Lutero: “Dios mío”, escribió, “¿Cómo puede uno estar tranquilo cuando uno oye tales mentiras blasfemas pronunciadas en contra de los misterios de Cristo? ¿Cómo puede uno sin resentimiento escuchar tales insultos escandalosos lanzados contra los sacerdotes de Dios? ¿Quién puede leer tales blasfemias sin llorar de pura pena si todavía conserva en su corazón, incluso la más pequeña chispa de piedad cristiana?” 5

Perversión de las Sagradas Escrituras

Un principio clave de la reforma de Lutero es la creencia en la “sola Esritura”. En el sistema de Lutero, no hay Iglesia encargada con autoridad divina para enseñar en el nombre de Cristo, pero está solo la Biblia como la única fuente de la revelación divina. Lutero enseñó esto a pesar del hecho de que el principio de la “sola Esritura” no se encuentra en ninguna parte de la Biblia – promoviendo así un principio que no es bíblico.

Al mismo tiempo, Lutero manifiesta su desprecio por las Sagradas Escrituras mediante la alteración de textos para adaptarlos a sus propias ideas. Lutero rechazó las buenas obras como un medio para la salvación. Tuvo la audacia de cambiar el verso 28 del Capítulo III de la Carta de San Pablo a los Romanos para leer, “Sostenemos que el hombre es justificado sin las obras de la ley de la fe sola .” Lutero añadió la palabra “solo” al texto sagrado para reforzar su propio punto de vista herético. Para cualquier seguidor que se opuso a la perversión del texto, Lutero tronó: “Y si a algún papista le molesta la palabra “solo” le dicen en seguida: el Dr. Martin Lutero lo quiere así: papista y el culo son una y la misma cosa.” 6

Como es obvio, el orgullo era uno de las fallas principales de Lutero. Haciendo gala de la infalibilidad y superioridad de su propia enseñanza, Lutero ladró: “El que enseña de manera diferente que yo, a pesar de que sea un ángel del cielo, sea anatema.” Y más adelante: “Yo sé que soy más culto de todas las universidades … “ 7

Lutero pasó a rechazar varios libros de la Biblia que encontró insatisfactorios.Denunció la Epístola de Santiago como “una epístola de paja.” “Yo no tengo que”, dijo, “sostener sus escritos ni puedo colocarlo entre los libros primordiales.” Rechazó la Epístola de Santiago, ya que proclama la necesidad de las buenas obras, en contra de su herejía. Lutero también rechazó el libro del Apocalipsis: “Hay muchas cosas desagradables en este libro; en mi opinión, no lleva a ninguna marca de un carácter apostólico o profético … Todo el mundo puede formar su propio juicio de este libro; en cuanto a mí, siento aversión haia él, y para mí esto es motivo suficiente para rechazarla. “ 8

Lutero pasaría a negar la fuerza vinculante de la ley moral: “Debemos eliminar el Decálogo fuera de la vista y el corazón” 9 y aún más, “Si Moisés trata de intimidarlos con sus estúpidos Diez Mandamientos, diganle de inmediato: ‘Persigue tú mismo a los Judíos’.” 10

Lutero pervierte la Moralidad

Lutero, un sacerdote ordenado y consagrado como religioso agustinos, rompió su voto de celibato y se casó con una monja, también bajo el voto de celibato. Luteror animó a muchos otros sacerdotes y religiosos a romper sus votos y casarse. El enfoque de Lutero era en última instancia, una rendición a la sensualidad y la mundanalidad en un momento de relajamiento moral. Como explicó el profesor Thomas Neil, el atractivo de Lutero al clero de su época fue un éxito: “Les ofreció esposas y querían esposas. Él los retiró de los monasterios y los puso en la plaza pública, y ellos querían vivir en la sociedad mundana “. 11

El eminente converso David Goldstein escribió: “los escritos de Lutero en materia de sexo son lo opuesto de las cosas dignas. Sólo en los escritos socialistas de amor libre habíamos visto el elogio de ellos. Hay escritos lascivos de Lutero que le han ganado para él la distinción de”exponente clásico” de la “sensualidad saludable”.” 12

Demasiadas veces a través de los siglos, inmoralidades han deshonrado el ministerio cristiano, pero Lutero tiene la distinción poco envidiable de haber defendido pecados sexuales como ‘necesarios’.” 13

Y porque Lutero ha enseñado que el hombre es inherentemente corrupto, que sus pecados nunca son realmente perdonados sino que son simplemente cubiertos por la sangre de Cristo, con tal de que se haga un acto de “fe” en la salvación de Cristo, instó a su amigo Melanchton, “Sé un pecador y peca valientemente, pero cree más valientemente todavía.” 14

Qué contrario es esto a la verdadera doctrina católica que nos ordena no sólo evitar el pecado, sino evitar las ocasiones de pecado.

La crueldad de Lutero

Aunque Lutero hizo uso de los campesinos de su tiempo para popularizar su revuelta, que de manera inadvertida despertó a las clases pobres a una rebelión que llevaba mucho tiempo ulcerosa en sus corazones, Lutero puso entonces a los príncipes contra los campesinos. En una muestra de su crueldad inhumana, Lutero aconsejó a los príncipes que debido a que los campesinos “roban y deliran como perros enfurecidos … debían hacerlos añicos, estrangularlos y apuñalarlos, al igual que uno se ve obligado a matar a un perro rabioso.” 15

Ruptura con la Cristiandad

El Padre Thomas Scott Preston, en su obra “La Reforma protestante”, describen las consecuencias de la tesis de Lutero de que todo hombre es libre de interpretar las Escrituras a su antojo.

“En teoría,” escribe el Padre Preston, “el juicio privado destruye tanto el Credo y la posibilidad de la fe. No puede haber ningún Credo de que cada individuo es el creador de su propia fe. No puede haber unidad de la fe en todas las cuestiones de creencias son referidos al juicio individual. Un hombre es tan bueno como otro en la búsqueda de su propia fe y en la interpretación de la Escritura, la tradición, o la historia; y más que eso, este juicio privado no es simplemente su privilegio, sino su deber. Todos están obligados, incluso el ignorante y analfabeta, de decidir por sí mismos donde no hay autoridad divina y testimonio divino, y por lo tanto puede haber tantos credos como hay individuos.” 16

Incluso el escritor no católica Friedrich Paulsen ha observado con razón “la revolución es el término por el cual la reforma debe describirse … la obra de Lutero no fue Reforma, no “volvió a formar” la Iglesia existente por medio de sus propias instituciones, sino por la destrucción de la vieja forma, de hecho, la negación fundamental de cualquier Iglesia en absoluto.” 17

El resultado final fue el alejar a millones de almas de la única Iglesia verdadera establecida por Cristo, y la ruptura de la unidad de la cristiandad.

Como Monseñor Joseph Clifford Fenton, el teólogo americano eminente, observara, la supuesta Reforma de la Iglesia de Martin Lutero “consistía en un esfuerzo para que la gente abandonara la fe católica, y renunciara a su pertenencia a la única verdadera Iglesia militante del Nuevo Testamento, con el fin de seguir su enseñanza y entrase en su organización.” 18

A pesar de la postura ecuménica sentimental de eclesiásticos colocados altamente, no hay que tapar la arrogancia de Lutero y sus graves errores contra la Fe. De hecho, la presente colaboración ecuménica entre católicos y luteranos es, en palabras del Papa Pío XI, una “falsa unidad, bastante ajena a la única Iglesia de Cristo.” 19

Nada que Celebrar

Los errores de Martin Lutero – y del protestantismo que dio lugar – no podrían ser más contrario a las hermosas verdades católicas reiteradas por Nuestra Señora de Fátima.

En Fátima, Nuestra Señora reafirmó doctrinas católicas clave que Lutero negó, como la misa y la Eucaristía, la realidad del pecado personal, la necesidad de la confesión y de reparar, la realidad y la centralidad del papado establecida por Cristo, la humildad de sumisión a la doctrina perenne de la Iglesia Católica, y la caridad hay que mostrar a los demás a diferencia del “estrangular” y “apuñalar” a los campesinos si se salen de control de Lutero.

Nuestra Señora de Fátima realizó el asombroso milagro del sol antes de 70.000 personas el 13 de octubre de 1917, para demostrar la veracidad de sus palabras. No hay competencia entre las hermosas verdades pronunciadas por Nuestra Señora y el veneno herético vomitado por Martin Lutero.

Por tanto, es imposible admitir que un católico debe celebrar a Lutero en modo alguno. Sólo los de una mentalidad protestante y modernista lo harán. Martin Lutero no debe ser ni admirado ni imitado. Mientras la Iglesia le ha combatido constantemente durante cuatro siglos, su doctrina y el movimiento iniciado sólo es digno de condena.

El aniversario número 500 de la revuelta destructiva de Lutero debe ser un tiempo para los católicos para marcar el centenario de 1917 de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima, y para orar y trabajar por la conversión de los protestantes a la única verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica.

(escrito por JV, publicado originalmente como un folleto para el Centro de Fátima )

Notas:

1 Los hechos en contra de Lutero , Mons. Patrick O’Hare, p. 89.

2  Ibid., P. 90.

3 Luther , Hartman Grisar, SJ (traducción Inglés, Herder), vol. 2, p. 166; Vol 4. p. 525.

4 La defensa del Sacerdocio, San Juan Fisher, traducido por Mons. PE Hallet, p. 2.

5  Ibid, pp. 2-3.

6  Amic. Discusión, I, 127 – tomado de los defensores de la Manual de Cristo , David Goldstein, pp 197-198..

7 Datos sobre el Luther , p. 20.

8  Ibid, p. 203.

9 De Wette, IV, p. 188.

10 obras , Wittenberg, ed. V, 1573, tomado de Goldstein, pp. 197-198.

11 Los fabricantes de la mente moderna , Thomas P. Neil, Ph.D., p. 24.

12  Bebel, Mujer , p. 78, Nueva York, 1910 (de Goldstein).

13  Citado de Goldstein, p. 198.

14 Datos sobre el Luther , p. 119.

15 Los fabricantes de la mente moderna, p. 25.

16 Hechos sobre Luther, pp.167-168.

17  Ibid., Pp. 168-169.

18  “El Consejo y el padre de Kung,” Mons. Joseph Clifford Fenton, American Ecclesiastical Revisión , septiembre de 1962.

19  El Papa Pío XI, Mortalium animos “, en el fomento de verdadera unidad de los cristianos” (contra el ecumenismo), 6 de enero de 1928.

13 de de octubre de 2016: No se hace mención de la Virgen de Fátima, pero Martin Lutero es entronizado por Francisco en el Vaticano

Fuente: CFNEWS.ORG

27 de Octubre de 2016

La muerte de Lutero

LA MUERTE DE LUTERO

Así pintan los protestantes a Lutero en su lecho de muerte

¿Cómo murió Lutero?

La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así?

Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Stu­dienzeit 1483-1505. Eine doku­mentarische Darstelleng[1] (“Mar­tín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.

Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez,en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].

Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].

Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:

«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].

Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.

«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].

El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].

También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].

Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].

Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.

Es triste: pero así acaban los que mal andan…

Que no te la cuenten…

Padre Javier Olivera Ravasi

Fuente: INFOCATOLICA

Notas:

[1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme.

[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974.

[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8.

[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13.

[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí: http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/).

[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose.

[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana.

[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols.

[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=).

[10] Luigi Villa, op. cit., 17.

Lutero, ¿testigo del Evangelio?

Considerar a Lutero un “testigo del Evangelio” olvida que las condenas de Lutero y el luteranismo (de León X al Concilio de Trento) sirvieron precisamente para salvaguardar la verdad del Evangelio, corrompida por el libre examen luterano.

Esta consideración de Lutero como “testigo del Evangelio” proviene a su vez del documento Del conflicto a la comunión elaborado en 2013 por la Comisión Luterano-Católico Romana sobre la Unidad con vistas a la celebración del quinto centenario del que se considera nacimiento oficial de la Reforma: cuando Lutero clavó, el 31 de octubre de 1517, en la puerta de la capilla del Palacio de Wittenberg, sus 95 tesis heréticas. El punto 29 de dicho documento dice lo siguiente: “Un acercamiento implícito a las preocupaciones de Lutero ha conducido a una nueva evaluación de su catolicidad, que se dio en el contexto del reconocimiento de que su intención era reformar y no dividir a la iglesia. Esto surge claramente de las afirmaciones hechas por el cardenal Johannes Willebrands y por el Papa Juan Pablo II. El redescubrimiento de estas dos características centrales de su persona y de su teología llevó a un nuevo entendimiento ecuménico de Lutero como un «testigo del evangelio»”.

Es muy grave que un organismo de la Santa Sede considere a Lutero un “testigo del Evangelio” con la única justificación de “su intención”.

Primero, porque lo que ha impedido durante cinco siglos a los católicos reconocer en Lutero a un “testigo del Evangelio” no ha sido una supuestamente errónea consideración sobre sus intenciones subjetivas, sino la condenación de sus errores objetivos por la bula Exsurge Domine de León X en 1520, donde los califica como “heréticos, escandalosos, falsos u ofensivos de los oídos piadosos o bien engañosos de las mentes sencillas y opuestos a la verdad católica”.

Segundo, porque podría concederse a Lutero el beneficio de la duda en cuanto a sus intenciones si sus “intenciones” de reforma no hubieran, de hecho, producido división. Pero, puesto que la división se produjo, y él vio que se producía, y no solo no aceptó con humildad la corrección de la condena sino que multiplicó su actividad para ahondarla, exonerarle de responsabilidad resulta ridículo. Si yo levanto un cuchillo para matar a alguien, podrán analizarse cuáles eran mis intenciones si finalmente, por lo que sea, no lo mato. Pero, si lo mato… ¿cabe dudar de cuáles eran?

El Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos sacrifica la Verdad en aras de una imposible “comunión” en la que la fe no está presente. Nótese el lenguaje usado: “Separando lo que es polémico de las cosas buenas de la Reforma…” Esto es: en la Reforma no hay cosas malas, solo cosas buenas y cosas “polémicas”, en las que la Verdad desaparece.

¿Testigos del Evangelio? O Lutero o León X. Los dos a la vez es imposible. Hay que elegir. Y la Santa Sede ya lo ha hecho.

Fuente: FSSPX Distrito de México

De las Segundas Palabras de la Quinta Petición: Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores

DE LAS SEGUNDAS PALABRAS DE LA QUINTA PETICIÓN: ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES

De las Segundas Palabras de la Quinta Peticion Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores krouillong adelante la fe

Meditación para el sábado veinte

PUNTO PRIMERO. Considera lo primero que pedimos a Dios que nos perdone, con esta condición de que nosotros perdonemos a los que nos ofenden; y si no se cumple no alcanzaremos lo que pedimos. Pondera pues cuánto te importa que Dios te perdón, y qué será de ti sino te quiere perdonar; y luego considera que no te perdonará las ofensas que le has hecho, si tú no perdonas a tus prójimos las que han cometido contra ti; y por tanto arrodillado a sus pies, di de todo tu corazón: Señor: yo perdono de toda voluntad a todos mis enemigos, y a cuantos han levantado las manos contra mí, y os suplico que les hagáis merced a la medida que me han ofendido, porque me perdonéis a mí las ofensas que he cometido contra vos: yo los perdono porque me perdonéis: perdóname, Señor, mis deudas, como yo perdono a mis deudores.

PUNTO II. Considera que nos acuerda Dios las deudas que le debemos, y quiere que se las paguemos en nuestros prójimos, perdonándolos sus deudas por las que debemos a Dios: y si no lo hiciéremos así, siempre quedaremos deudores a su Divina Majestad, y reos y condenados a pagar con eternos tormentos. ¡Oh alma mía! Vuelve  los ojos a tu misma, y considera cuántas y cuáles son las deudas que debes a tu Dios, que en número exceden a los átomos del Sol, y su gravedad es tal, que en cuanto miran al ofendido no puede ser mayor; coteja luego con ellas las ofensas de tus prójimos, de que tienes tanta queja, y mira cuán nada son en su comparación, y que Dios te perdona a ti infinito, porque tu perdones una niñería a tus hermanos; y resuélvete a perdonarlos, y da al Señor millares de gracias porque te hizo tan fácil el perdón.

PUNTO III. Considera que nos manda Cristo pedir perdón de nuestras deudas a su Eterno Padre, porque si no las perdona, no tenemos caudal para pagarlas: en que debes reconocer tu pobreza y la imposibilidad en que te hayas para satisfacer a un Señor tan grande por deudas tan crecidas como tiene contra ti: humíllate en su acatamiento, y reconociendo tu pobreza, pide al Salvador del mundo una gota de su grande preciosísima para satisfacer tus deudas; pídele que pues tiene los tesoros infinitos del cielo, te saque de este empeño y pague a su Eterno Padre por ti. ¡Oh dueño de mi alma! ¡Oh Señor liberalísimo! Apiadaos de este pobre miserable, sacadme de este cautiverio; pagad, Señor, lo que no puedo pagar, y tened misericordia de mí.

PUNTO IV. Considera últimamente a que grado de confianza nos levanta el Salvador en esta petición, que nos dice que pidamos a Dios que nos imite en el perdón. El apóstol san Pablo nos exhorta que imitemos a Dios, diciendo[1]: imitad a Dios como hijos carísimos; y el mismo Cristo dijo[2]: sed perfectos, como lo es vuestro Padre celestial; pero en esta oración nos manda trocar las manos, y que pidamos a Dios que nos imite a nosotros perdonando nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores: de donde has de conocer la infinita bondad de Dios, que cosa tan importante como es el perdón de nuestros pecados, en que interesamos la vida eterna, la puso en nuestras manos, dándonos facultad de alcanzarle, perdonando a nuestros hermanos: dale infinitas gracias por esta merced, ármate de caridad para con tus prójimos, y pide a Dios con toda confianza que cumpla su palabra y que te perdone tus deudas, como tú perdonas las que te deben tus hermanos.

Padre Alonso de Andrade, S.J 

[1] Efesios 3.

[2] Mateo 5.

Fuente: ADELANTE LA FE

Asistencia Espiritual a los Enfermos (Parte II)

ASISTENCIA ESPIRITUAL A LOS ENFERMOS – PARTE II

EN LA HABITACIÓN DEL ENFERMO

Se procurará que desaparezcan del cuarto del enfermo todos los objetos peligrosos, como armas, pinturas poco honestas, y señaladamente las personas que pudieran serle ocasión de pecado; y a éstas se les ha de echar y no permitir la entrada en el aposento, aun cuando por otra parte parezcan útiles para el servicio del enfermo.

Por fin, se irán preparando las cosas necesarias para recibir con la posible decencia al Señor de cielo y tierra, que se digna visitar al enfermo y ser su viático para la eternidad.

Las cosas, que se han de preparar, son las siguientes:

   1) Una mesa cubierta con un paño blanco muy limpio.

   2) En el centro de la mesa un crucifijo.

   3) A los lados dos velas de cera, si se puede; si no, de esperma o cebo.

   4) Un vaso de agua bendita y una ramita verde.

   5) Otro vaso con agua clara, para que el sacerdote se purifique los dedos.

   6) Un platillo con migas de pan y un poco de algodón limpio.

Entre tanto que llegue el sacerdote, se leerán algunas oraciones al enfermo para disponerlo a la confesión y comunión; y se procurará que en el aposento no se hable de cosas inútiles; que no entren parientes a llorar y dar gritos; y que los circunstantes se ocupen en rezar el Rosario con otras preces por el moribundo.

Luego que se anuncia la llegada del sacerdote, todas las personas, que no sean absolutamente necesarias para el cuidado del enfermo, saldrán con la cabeza descubierta y con cirios, en las manos, si se puede, para acompañar al Santísimo.

Mientras se administre al enfermo, recen por él los circunstantes.

Como el demonio hace increíbles esfuerzos para perder las almas, especialmente en la hora de la muerte, es de desear que el sacerdote asista al enfermo hasta el último suspiro: caso que esto no fuere posible, toca a los amigos o parientes del paciente ayudarle a pasar santamente el tiempo que media entre la recepción de los sacramentos y la muerte, sugiriéndole algunos actos que le conserven, en la presencia de Dios y en los sentimientos de conformidad con su adorable voluntad. Bueno es poner a su vista un crucifijo, algunas imágenes de la Santísima Virgen, del Ángel de la Guarda, de San José u otros Santos de su devoción; presentarle el crucifijo, para que adore y reverencie las preciosas llagas de nuestro bondadoso Salvador; rociarle a menudo y todo el aposento con agua bendita, la cual ahuyenta a los espíritus infernales (1).

(1) Nota. Es práctica muy recomendable la imposición del Escapulario del Carmen por un Padre, que tenga facultad para ello.

“SOCIEDAD SAN MIGUEL”

AÑO 1928

Fuente: ADELANTE LA FE

De la Quinta Petición de la Oración Dominica: Y perdónanos, Señor

DE LA QUINTA PETICIÓN DE LA ORACIÓN DOMINICA; Y PERDÓNANOS, SEÑOR

De la quinta peticion de la oracion dominica y perdonanos Señor krouillong adelante la fe

Meditación para el viernes veinte

PUNTO PRIMERO. Considera lo que sobre esta petición meditó san Juan Crisóstomo: lo primero, que habiéndonos instruido el Salvador en que pidiésemos el pan cuotidiano, nos manda luego que diligenciemos la vida eterna y los medios que conducen para ella, que son el perdón de los pecados y vencer las tentaciones. Este cuidado de lo eterno es el que ha de ocupar tu corazón, y en lo que has de poner el último esfuerzo; y como es imposible alcanzar la vida eterna sino es mediante el perdón de los pecados, por eso nos manda Cristo pedirle a su Eterno Padre: piensa pues ahora cuál cuidado es el que ocupa tu corazón, y si es el de los deleites y comodidades del cuerpo, y el de los bienes temporales o el de los eternos; y procura sacudir aquellos de ti, y tomar estos, de manera que este sea tu principal intento y el blanco de tus acciones, y en lo que pongas el mayor esfuerzo: cuida de alcanzar para este fin el perdón de tus pecados, y no hagas caso de lo vano y perecedero de este siglo.

PUNTO II. Considera la segunda razón por qué Cristo nos mandó pedir a su Eterno Padre el perdón de los pecados; conviene saber, como dice el mismo san Juan Crisóstomo, para que supiésemos que nos ha de venir de su mano, y que usa de misericordia con los que se la pide, arrepentidos de sus culpas, y sólo espera que se la pidamos para dárnosla. ¡Oh piadosísimo Señor! tan inclinado a la clemencia y a perdonar sus ofensas, que él mismo solicita a los ofensores para que le pidan perdón, y usar con ellos de misericordia. Saca de aquí un grande gozo de tener un Dios y un Señor tan piadoso, tan liberal, tan clemente y misericordioso, que ruega con la misericordia y el perdón. Alaba y engrandece su bondad cuanto tus fuerzas alcanzaren, y cobra juntamente una grande confianza en su piedad de alcanzar perdón de tus pecados por muchos y grandes que sean.

PUNTO III. Considera la tercera razón por qué nos manda pedir cada día perdón de nuestros pecados, porque nos humillemos y vivamos con cautela viendo nuestra flaqueza y malicia, que todos los días caemos y pecamos muchas veces, y necesitamos del perdón. El justo, dice Salomón[1], cae siente veces al día, esto es muchas veces; ¿Qué hará el pecador? Todos lo somos y todos caemos y por esto nos exhorta Cristo a todos, que diligenciemos con oraciones y plegarias todos los días el perdón de la mano de Dios, que sólo puede perdonar los pecados; mira que fuera de ti si Dios no te perdonará, y si se juntaran todos los pecados que has cometido en toda tu vida, ¿qué mar formarán tan profundo de tantos arroyos como corren cada día? Humíllate en la presencia de Dios, reconociéndote por pecador e indigno de que te sustente la tierra ni te cubra el cielo y de levantar los ojos a él, antes admírate como te han sufrido las criaturas, y no se han levantado todas contra ti, habiendo ofendido continuamente con tan gran número de ofensas a tu Criador; y pídele que se acuerde de tu flaqueza y detenga su ira para que no te aniquile o eche en los abismos del infierno, como lo merecen tus pecados.

PUNTO IV. Considera la cuarta razón porque nos manda Cristo pedir cada día perdón de nuestros pecados: conviene a saber, porque los traigamos cada día a la memoria, y los lloremos con verdadera contrición, y hagamos penitencia por ellos: este es un grande fruto de esta petición, y una lección utilísima: vuelve los ojos a la vida pasada, y mira también la presente, y acuérdate cuántas veces y cuán gravemente has ofendido a Dios: mira quién ha ofendido a quien, la criatura al Criador, y el que recibió merced al que se la hizo, y tú a tu bienhechor, a quien por tantos títulos debías servir; y esto no una vez en la vida, o en el año, o en el mes, sino muchas veces cada día, aún cada hora, sin cesar de ofenderle. Mira otrosí que penas mereces por tantos y tan continuos pecados, y cuanta es la bondad de Dios que te ha sufrido: gime y llora y resuélvete en lágrimas de pura contrición por haber ofendido a un tan grande Dios, y a un Padre tan piadoso y liberal que merece ser servido: pídele perdón con todo el afecto de tu alma, y gracia en adelante para morir millares de muertes antes de cometer la más mínima ofensa contra su Divina Majestad.

Padre Alonso de Andrade, S.J 

[1] Proverbios 24

Fuente: ADELANTE LA FE

De la doctrina del Evangelio (Mateo 18)

DE LA DOCTRINA DEL EVANGELIO (MATEO 18)

De la doctrina del evangelio krouillong adelante la fe

Meditación para el domingo veintiuno después de Pentecostés.

Compara Cristo en el evangelio el reino de los cielos a un rey que se puso a cuentas con sus criados, y habiendo perdonado a uno diez mil talentos, él no quiso perdonar a su consiervo ciento que le debía, por lo cual airado el rey le mandó echar en la cárcel hasta que pagase toda la deuda cumplidamente, de lo cual concluye el Salvador diciendo: de la misma manera hará vuestro Padre celestial con vosotros, si no os perdonáis de corazón unos a otros.

PUNTO PRIMERO. Considera la doctrina de este evangelio, que es confirmación y como repetición de la meditación pasada; en que nos enseña Cristo con esta semejanza, que no perdonará Dios en el juicio al que no perdonare en esta vida a sus hermanos: pasa los ojos de la considera por toda esta parábola, y mira cuánto te importa ser misericordioso con tus prójimos, perdonándoles sus deudas, porque Dios lo sea contigo, perdonándote las tuyas; y que si ellos no tienen con qué pagar, tampoco tienes tú con que satisfaces a Dios y resuélvete a perdonarlos, porque Dios te perdone.

PUNTO II. Considera cómo este rey poderoso se puso a cuentas con sus criados, pidiéndosela muy menuda de todo lo que les había entregado. Pondera despacio que ha de llegar aquel día en que el sumo Emperador de los cielos y la Tierra se ponga a cuentas con todos sus criados, y la estrechura con que se las ha de pedir, y cuán riguroso se ha de mostrar aquel día, en que no habrá apelación como la hubo en este, sino que se dará la sentencia final irrevocable, y luego se ejecutará sin dilación, en los buenos para el cielos, y en los malos al infierno para siempre jamás Considera a cuál parte irás tú y qué fuera de ti ahora, si te llamaran a cuentas, y tiembla los juicios de Dios, y prevente para el día de la cuenta.

PUNTO III. Considera lo que dice Cristo, que el primero de estas cuentas fue alcanzado en diez mil talentos, y no tuvo de donde pagar. ¡Oh pecador! Ponte en el lugar este siervo, y mírate en el tribunal de tan gran Dios, cercado por todas partes de acusadores que te hacen los cargos y te alcanzan mucho más que a este, porque son más tus pecados que sus deudas: mira que responderás, y con qué pagarás las deudas que debes a Dios y cuán alcanzado te hallarás; pues como dice el santo Job, de mil cargos no podrás responder a uno: ajusta tus cuentas antes que te las pidan, resuelve los libros de tu vida, repasa los años pasados y las partidas antiguas y las presentes; mira la entrada y la salida, y los cargos y descargos, y ajusta bien la cuenta, porque la des buena el día del juicio.

PUNTO IV. Considera lo que dice el Salvador, que alcanzando el rey a este siervo en la cantidad, dicha, le mandó vender a él, y a su mujer y a sus hijos, y a todos sus bienes y hacienda, cuanto tenía y poseía, para hacerse pago de la deuda: en que nos significa el rigor de aquel juicio y la terribilidad de la sentencia, y cómo le serán confiscados al malo todos sus bienes, en que tenía su esperanza, sin dejarle cosa alguna. Pondera la aflicción del pecador en este trance, y cómo hallará frustradas todas sus esperanzas, y aplica aquí las palabras de Cristo: ¿qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si su alma se condena? Vuelve sobre ti, y mira que al pasar los puertos de esta vida te han de confiscar cuanto hubieres ganado en ella, y que en las cuentas que te han de pedir no podrás hacer pago con la hacienda que llevares de acá, porque toda la han de vender y pasar a otros poseedores; solas tus obras te han de acompañar: la mujer, los hijos, los parientes, los amigos, los censos, las casas, las viñas y las haciendas, todo se ha quedar acá; lo cual supuesto, no seas tan necio como este, sino toma tiempo ahora que te lo da Dios, y atesora riquezas inmortales de muchas y santas obras, que puedan valerte en aquella ocasión.

Padre Alonso de Andrade, S.J 

Fuente: ADELANTE LA FE

De la paciencia y benignidad de Dios para con los pecadores

DE LA PACIENCIA Y BENIGNIDAD DE DIOS PARA CON LOS PECADORES

De la paciencia y benignidad de Dios para con los pecadores krouillong adelante la fe

Meditación para el lunes veintiuno

PUNTO PRIMERO. Considera cómo hallándose alcanzado en las cuentas este siervo, se arrojó a los pies de su rey, pidiéndole con lágrimas que le diese espera, y le pagaría la deuda. Este sólo medio te queda para tu remedio en las deudas que debes a Dios, imposibilitado de pagarle, que es arrojarte a sus pies, y pedirle con lágrimas de verdadera contrición, que alargue los plazos y te espere a penitencia, y te dé tiempo para satisfacer por tus pecados y pagarle lo que le debes; híncate de rodillas y pídele con este siervo: Señor tened paciencia, esperadme como esperáis a tantos, que yo prometo la enmienda y serviros de manera, que pueda con vuestra gracia satisfacer vuestras deudas.

PUNTO II.  Considera cómo mandó el rey confiscarle todos los bienes temporales, la mujer, los hijos y la hacienda para cobrar su deuda: con que nos enseña Cristo, que nos confisca Dios los bienes de la tierra para que le paguemos los que le debemos espirituales y del cielo: la pérdida de los parientes que nos quita, la de la salud, la de la honra y la de la hacienda, son prendas que nos saca Dios para que abramos los ojos y le paguemos las deudas que le debemos por nuestros pecados, hasta que nos cite de remate y nos embargue a nosotros mismos. ¡Oh alma mía! Atiende a tu particular, y mira las voces que te ha dado Dios y las prendas que te ha sacado, y saca cada día por las deudas que le debes y no le pagas, y mira que se van abreviando los plazos, y que muy presto te citará de remate y mandará venderte a ti mismo y entregarte a los tormentos, hasta que pagues en tu persona el más mínimo cuadrante: despierta y no esperes a más plazos, sino procura desde luego satisfacer a tu rey y hacer cuenta con pago.

PUNTO III. Considera la benignidad del rey, que sin más intercesores que sus lágrimas, le dio espera y tuvo paciencia en él: y pondera, que no solamente le esperó como pedía, sino que le perdonó todo el débito; cosa tan grande que no se atrevió a pedirla: en que declara la infinita piedad de Dios para con los pecadores, que no solamente los espera a penitencia, sino que les perdona liberalísimamente todo cuanto le han ofendido: bendito sea tan buen Dios, tan liberal, tan piadoso y misericordioso por siempre jamás. Amén. Saca aquí una grande confianza en Dios y un propósito firme de amarle y servirle eternamente. Contempla la paciencia con que sufre y espera a tantos pecadores como hoy le están ofendiendo en el mundo, y la que ha tenido y tiene en sufrirte a ti, y en esperarte tantos años a penitencia y nunca acabas de venir y rendirte a su servicio: llora tu obstinación y rebeldía, y rompe las cadenas que te tienen y no le hagas esperar más tu conversión, no sea que irrites con la dilación su ira, y venga sobre ti su indignación.

PUNTO IV. Pondera últimamente que este rey dilató la cuenta, para que multiplicándose la deuda del criado campease más su liberalidad, dándole mayor perdón: en que se descubre la liberalidad de Dios que espera a los pecadores muchos años, sabiendo que se multiplican sus ofensas, para darles mayor perdón y ostentar más su piedad: de lo cuál has de sacar dos cosas: la primera, es alabar y engrandecer la benignidad y misericordia de Dios, que tiene por caso de menos valer ser vencido de nuestras ofensas, y por timbre perdonar más, y a más que le hayan ofendido. La segunda no desmayar por muchos que sean tus pecados, antes cobra nueva confianza en su piedad de que la tendrá de ti, y no sólo te perdonará, sino que te recibirá en su gracia y te hará muchas mercedes por su infinita bondad, que sea alabada y ensalzada por todos los siglos de los siglos, sin fin.

Padre Alonso de Andrade, S.J 

Fuente: ADELANTE LA FE

Del pan supersustancial que pedimos en la oración dominica

DEL PAN SUPERSUSTANCIAL QUE PEDIMOS EN LA ORACIÓN DOMINICA

Del pan supersustancial que pedimos en la oración dominica krouillong adelante la fe

Meditación para el jueves veinte

PUNTO PRIMERO. Considera que, como escribe san Mateo, Cristo nos mandó pedir el pan sobresustancial todos los días, que es su santísimo cuerpo sacramentado en especie de pan, como dicen muchos santos citados de santo Tomás, sobre lo cual has de meditar: lo primero cómo este divino manjar sobresustancial, porque  él sólo es de sustancia para el alma y contiene la sustancia de todos los manjares; por lo cual dijo el mismo Cristo que su carne era el verdadero manjar, y su sangre la verdadera bebida; porque las demás no lo son como esta, en que se nos da la gracia y el autor de la misma gracia. Contempla el valor de este manjar, y la sustancia y la virtud que comunica a el alma, y dale muchas gracias a Dios por la merced que nos hizo en dárnosla para nuestro consuelo y remedio; y enséñate a despreciar todos los manjares por este, que es de sustancia y virtud sobre todos los demás.

PUNTO II. Considera por qué le llamo nuestro: lo primero porque le sazonó Cristo para nosotros y no para los ángeles, a quienes no hizo la merced que a nosotros. Considera los agradecimientos que le dieran los del cielo, si les hiciera esta merced de darles su cuerpo como a nosotros, y no seas tú más corto en agradecérsele que ellos, y en estimar tan singular favor; lo segundo porque no es singular, sino merced hecha a todos igualmente. Pondera aquí la equidad con que Cristo da tan soberano don a todos, chicos  y grandes, nobles y plebeyos, ricos y pobres, sin excluir a alguno, sin distinción ni singularidad, comunicándoles su gracia a cada uno conforme a su devoción y a las disposición que lleva; y que muchas veces la dará más copiosa al pobre y humilde por ir más dispuesto, que al rico y levantado porque va menos; y alaba las maravillas de Dios y la rectitud de su justicia, y estudia en merecer más aumentos de su gracia por tu mayor disposición.

PUNTO III. Considera que siendo este divino pan de tan subido valor, le llama cuotidiano y nos manda pedir cada día, como el maná que bajaba del cielo: porque como dice san Agustín, cada día nos hemos de preparar para merecer recibirle, y cuando es de nuestra parte purificar nuestras almas, y hacerlas dignas moradas de tan alto Señor; en figura de lo cual todos los días al amanecer enviaba Dios un viento blando, que limpiaba la tierra donde había de caer el maná, porque ha de estar limpia el alma de toda imperfección para recibir este maná del cielo: mete la mano en tu conciencia, y mira si está tan limpia que le merezcas recibir, y procura acrisolarla de cualquier imperfección: toma el consejo de san Agustín, y vive de tal suerte que merezcas recibirle cada día.

PUNTO IV. Considera que nos manda Cristo pedir este divino pan, porque como tal nos sustenta y alimenta, y con él reparamos lo que perdemos cada día pecando, y cada día necesitamos de reparar por este celestial alimento lo que perdemos por el pecado: cada día necesitamos de ofrecerle este sacrificio para aplacarle y satisfacerle por nuestros pecados: cada día enfermamos en el alma, y cada día tenemos necesidad de esta saludable medicina para curar nuestras dolencias. Contempla pues los bienes y riquezas inestimables que tienes en este celestial bocado, y estímale y venérale como debes: ofrécele cada día a Dios en satisfacción de  tus pecados: recíbele con hacimiento de gracias para reparo de tu alma; pídele que como médico celestial te cure de tus enfermedades, y que te preserve de caídas, y te de perseverancia en su gracia.

Padre Alonso de Andrade, S.J 

Fuente: ADELANTE LA FE

¡Ay de aquel que comienza por callar pecados en la confesión!

¡AY DE AQUÉL QUE COMIENZA POR CALLAR PECADOS EN LA CONFESIÓN!

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Discípulo. —Padre, ¿acaso la causa de que antes se dejen engañar del demonio para callar sus pecados en la confesión y repetir tales sacrilegios, no serán los sacerdotes y confesores que no indagan, no interrogan, no impiden que se hagan malas confesiones?

Maestro. — ¡Pobres sacerdotes y confesores! — Ellos saben y ven muchas veces que ciertas almas dejan bastante que desear, pero frecuentemente temen faltar al recato, temen faltar por falta de delicadeza al interrogar para poner en claro ciertas cosas. Y así, con ciertas personas, no se atreven del todo a interrogarlas, por si no es prudente: se deja correr el agua por su cauce, y Dios proveerá. Del mismo modo, que un padre y una madre siempre quieren pensar bien de sus hijos, y sienten al tener que dudar de su conducta de su inocencia, así el pobre párroco, el confesor con respecto a sus hijos espirituales.

Discípulo. –– ¿Y entonces?

Maestro — Entonces se tira adelante hasta que Dios ponga su mano. He aquí por qué en ocasión de ejercicios espirituales, de misiones, por Pascua y en otras semejantes, se hallan frecuentemente algunos que habiendo tenido la desgracia de callar alguna vez ciertos pecados en la confesión, han continuado cometiendo tales sacrilegios por años y más años, hasta que tocados por una gracia especial, y habiendo encontrado un confesor paciente y experimentado pueden, finalmente, abrir los ojos, y tranquilizar su conciencia atormentada largo tiempo por crueles remordimientos.

Se predicaban los ejercicios espirituales en una importante parroquia de Piamonte. En aquellos días se confesaba a más no poder, y observé a cierta persona de aspecto muy triste y compungido, que merodeaba alrededor de los confesonarios. No le di importancia; mas de aquí, que una tarde se arrodilla a mis pies y me dice:

—Padre: ayúdeme, soy muy desgraciada. Hace quince años me confieso mal, no he hecho más que sacrilegios… y prorrumpió en llanto.

—Bueno, anímese Ud., repásele, Dios tendrá misericordia de Ud., Jesús, será también infinitamente misericordioso y bueno para con Ud. Dígame: ¿Cuántos años tiene? — ¿Cómo fue a enredarse en estos pecados?

—Tengo 27 años; a los 12 apenas, por causa de una curiosidad ilícita, cometí mi primer pecado, el cual no me atreví confesar. Con aquel sacrilegio me acerqué a la Comunión, y desde aquel día fue una no interrumpida cadena de pecados y sacrilegios hasta el presente. Mucho he rogado, mucho he llorado, he hecho peregrinaciones, más todo inútilmente. Me confesaba cada mes y aún con más frecuencia; en ocasión de ejercicios espirituales, he hecho confesiones generales, pero siempre este pecado lo he callado de pura vergüenza.

—Y ¿quedaba usted satisfecha de sus confesiones, tranquila en sus comuniones?

— Oh, padre, si supiese qué agudos remordimientos, qué espinas punzaban mi corazón cada vez

— ¿Y por qué pasó tanto tiempo en esta forma?

— ¡Porque fui una estúpida, por eso! Un tremendo miedo de las reprensiones del confesor, me cerraba la boca y un gran respeto humano de mis compañeras, me empujaba a la Comunión en este estado.

— ¿Cuánto tiempo hace que se confesó?

— ¡Ah, Padre! me he confesado ya tres veces en esta misión, con tres diversos confesores, siempre con el propósito firme de resolverme de una vez a decirlo todo, mas llegado el momento, sentí como un cruel nudo que me apretaba la garganta y siempre callé tal pecado.

— Y ahora, ¿cómo lo ha podido manifestar?

— Padre, su sermón de esta tarde sobre la necesidad de confesarse bien, aquellas palabras que usted repetía: “probadlo y veréis cuan bueno es Jesús”, me han conmovido y me he decidido a ello a toda costa.

Ayudada por el confesor, hizo una de aquellas confesiones generales, las más consoladoras, y recibida la absolución, no acababa de repetir:

— Basta ya de pecados y de sacrilegios. Lo diré a todos que he probado y he visto cuan bueno es Jesús.

Discípulo. — Estos casos son consoladores, ¿no es verdad Padre? y menos mal que todavía se corrigen a tiempo.

Maestro. — Mas ¡cuántos no se enmiendan ni siquiera en la hora de la muerte! Es cosa para llorar, pero muy cierto. No es raro encontrar moribundos que ya con un pie en la sepultura, se obstinan en callar los pecados no confesados o mal confesados desde su juventud, y en este estado entran en la eternidad.

Discípulo. — ¡Pobrecitos!

Maestro. — Llámales, más bien desgraciados. ¡Ay del que comienza!

Discípulo. — Y la misericordia infinita de Dios ¿no vendrá en su ayuda?

Maestro. — ¿Se puede suponer que siempre quiera Dios usar de misericordia en el trance de la muerte con quienes durante su vida, abusando de su misma misericordia, le han injuriado con tales sacrilegios? Y además, la mayor parte de las veces, no invocan la misericordia divina, antes la desprecian frecuentemente.

Varios hechos te persuadirán de lo que te voy diciendo:

El Padre Del Río, refiere de una joven sirvienta que se confesaba con frecuencia, porque así lo deseaba su señora, más por vergüenza, se obstinaba en callar los pecados deshonestos. Cayó gravemente enferma por primera vez y a ruegos de la señora se confesó, pero sacrílegamente, una vez que sanó, después de muchos cuidados, solía con frecuencia burlarse de sus compañeras, y poner en ridículo el celo de su ama y el del confesor, por inducirla a que se confesase bien. Recayó por segunda vez más gravemente enferma, y la señora mandó de nuevo llamar al sacerdote, el cual vino y con toda la piedad y paciencia que Dios concede en semejantes casos procuró inducir a aquella desgraciada a que hiciera una sincera y dolorosa confesión. Todo fué inútil. Siempre obstinada durante su larga agonía en defenderse y callar los pecados, rehusaba hasta el repetir las jaculatorias e invocaciones que le sugería el confesor, mostrándose fastidiada de aquellas cosas y aún de la presencia del sacerdote. Y cuando, por fin, éste viéndola en el término de su vida, le ruega que bese el crucifijo, ella, con un esfuerzo supremo, lo aleja de mal modo de sí y mirándolo con desprecio dice: “Quitad de mi vista ese Cristo, que no tengo necesidad de Él”. Luego volviéndose de espaldas, con un horrible suspiro, expiró aquella alma impenitente y sacrílega. ¡Ay del que comienza!

Otro caso semejante refiere el Padre Agustín de Pusignano, del que fue testigo él mismo. Una infeliz mujer callaba en la confesión los pecados más graves. No obstante los sermones que oía contra esta vergüenza sacrílega, no obstante las más amorosas exhortaciones, y los más agudos remordimientos de conciencia, no le decidían a aprovecharse. Agotada la misericordia de Dios, la hirió una violenta enfermedad que la puso en trance de muerte. Se llamó en seguida al confesor, más la infeliz apenas lo vio exclamó:

— Padre, habéis llegado a tiempo de ver bajar al infierno a una falsa penitente. Me confesaba con frecuencia, mas dejándome siempre los pecados más graves.

— Pues bien, confiésalos ahora le responde el sacerdote.

— No puedo, no puedo, gritó desesperada. Pasó ya el tiempo de la misericordia y ha llegado ya el de la justicia.

Y enfureciéndose y contorciendo rabiosamente su cuerpo, expiró, dejando en todos los presentes la más triste y horrible impresión.

Refiere San Alfonso de un señor que en apariencia tenía buena conducta, pero que se confesaba mal, que habiendo caído gravemente enfermo, fue a visitarlo el Párroco, el cual le exhortó a que recibiera los Sacramentos, pues se encontraba en peligro de muerte. El enfermo, no obstante, rehusaba confesarse.

— ¿y por qué, mi caro señor, no se quiere confesar?

— Ah, responde el enfermo: ¡porque estoy condenado! Dios, en castigo de mis sacrilegios, me quita la voluntad y la fuerza para repararlos.

Dicho esto, empezó a morderse la lengua, y a revolverse desesperadamente y a gritar: “¡Maldita lengua, maldito silencio, malditos sacrilegios!”

Más terrible aún es el hecho siguiente que se lee en la vida de San Francisco de Borja.

Un gentilhombre, que vivía habituado a los vicios más abominables, fue atacado de una enfermedad mortal. Los parientes y amigos, estaban alrededor para inducirlo a pensar y proveer por su alma y para que se dispusiera a hacer una buena confesión; mas el solo nombre de la confesión bastaba para ponerlo furioso. Se llamaron varios sacerdotes y finalmente el mismo San Francisco de Borja, el cual, viendo la obstinación de aquel moribundo, pensó en recurrir al Crucifijo. Tomándolo, pues, con la mano, se acerca al lecho y en nombre del mismo Jesús, que murió por nosotros, le conjura a que doblegue su obstinación y se confiese. El enfermo no quiere saber nada, sacude la cabeza y se vuelve de espaldas. Entonces San Francisco se va frente al enfermo y le repite con mayor dulzura las exhortaciones e insistencias de antes, pero el enfermo de nuevo se vuelve a la otra parte para no escucharlo, y ¡oh terrible prodigio! El crucifijo que tenía el Santo en la mano, desclavó su mano derecha y tomando de la sangre que en aquel momento brotó de su costado abierto como si estuviera vivo, la arrojó al rostro de aquel obstinado, diciendo en voz alta: “Esta sangre que no quieres para tu salvación, que sea para tu condenación eterna”. A tales palabras y a vista de tales cosas el moribundo lanza un grito desgarrador y muere en el acto.

Discípulo. —Basta, Padre, son cosas que le llenan a uno de espanto. Yo por mi parte, jamás querré cometer sacrilegios.

Maestro. — ¡Muy bien! mantén tan santa resolución. ¿Y por qué dejarse dominar del demonio mudo, pisotear la Sangre de Jesucristo, trocar la medicina en veneno y obligarle a condenarnos, cuando su deseo más ardiente es salvarnos?

Presbítero. José Luis Chiavarino

“CONFESAOS BIEN”

Fuente: BLOGSPOT SAN MIGUEL ARCANGEL