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26/06/12 |
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Hoy puedo darle un beso a Dios
Autor:
Padre Juan Antonio Ruiz J., L.C.
Fuente:
www.la-oracion.com
"En otro tiempo Dios, que no tenía cuerpo ni figura, no podía de ningún modo ser representado con una imagen. Pero ahora que se ha hecho ver en la carne y que ha vivido con los hombres, puedo hacer una imagen de lo que he visto de Dios… con el rostro descubierto contemplamos la gloria del Señor (…) La belleza y el color de las imágenes estimulan mi oración. Es una fiesta para mis ojos, del mismo modo que el espectáculo del campo estimula mi corazón para dar gloria a Dios"
(San Juan Damasceno, imag. 1, 16).
***

Durante la comida de ayer, un amigo mío irlandés me comentaba que la primera vez que pasó calor en su vida fue en Salamanca, España. Era el mes de agosto y salió al campo árido de Castilla. El paisaje que descubrió nada tenía que ver con las lluviosas tardes de su querida isla irlandesa. Y fue ahí donde, por primera vez, entendió aquellas palabras de Cristo: Si alguno tiene sed, que venga a mí. Hasta el momento, aunque las había leído, no había entendido del todo.
Esta conversación me hizo recordar la noticia que leí hace poco sobre la publicación de la primera Biblia adaptada al lenguaje de los esquimales en Canadá. ¿Cómo explicar el término “Pastor” a los que nunca han visto una oveja? Tuvieron que buscar realidades que ellos entendieran para poder transmitirlo.
Así somos los seres humanos. Nunca podremos captar todo el significado de una cosa si no la experimentamos, si no somos capaces de verla, de tocarla. Por eso la Encarnación de Cristo fue, sin lugar a dudas, una revolución: Dios se hizo visible, de carne y hueso. Y cuando Él ascendió al Cielo, no quiso desampararnos: nos dejó la Eucaristía y, en un segundo pero importante lugar, las imágenes, acercándonos más al misterio de Dios.
Si meditamos a fondo, creo que todos somos conscientes de que muchas de nuestros momentos más hermosos de diálogo con Dios han sido delante de una imagen. Así sucedió en la vida de los santos. Santa Teresa, por ejemplo, inició su conversión al ver una imagen de Cristo flagelado. San Francisco de Asís emprendió la fundación de los franciscanos ante un crucifijo dentro de una iglesia en ruinas. ¿Y tú?
El texto de San Juan Damasceno es una oda a la oración delante de una imagen: La belleza y el color de las imágenes estimulan mi oración. Y sí, tal vez nunca comprenderemos del todo quién es Dios, pero podemos intuirlo gracias a la contemplación de un crucifijo, llagado ahí por amor a mí; tal vez no alcancemos a darnos cuenta del maternal cuidado que María tiene si no la vemos en alguna de sus advocaciones. Y la lista sigue…
Hoy puede ser una buena oportunidad para acercarte a una de estas imágenes y, a través de ella, decirle a Dios: «¡Cuánto me has amado, Señor». Y terminar mi oración con un beso lleno de ternura. ¿A que así la oración no parece tan difícil?

Sagrado Corazón de Jesús,
Dios y Hombre verdadero,
refugio de los pecadores
y esperanza de los que en Ti confían.Una vez más hemos oído tu invitación:
"Vengan a mi los que están cansados
y agobiados que yo los aliviaré" (Mt. 11,28),
y estamos a tus pies, como María de Betania.
Confiamos en que sigues diciéndonos,
como al paralítico: "Ánimo, hijo,
tus pecados te son perdonados" (Mt. 9, 2);
como a la mujer enferma:
"Ánimo, hija, tu fe te ha salvado" (Mt. 9, 22);
y como a tus discípulos atemorizados:
"¡Calma! ¡No teman! ¡Soy yo!" (Mt. 14, 27).
Es por eso que dejamos de temer,
nos animamos y ponemos en ti nuestra confianza.
Muéstranos el amor de Tu Corazón abierto,
para que nos revistamos de Tus sentimientos
y aprendamos de Ti que eres manso y humilde.
Enséñanos a ser misericordiosos,
ya que el Padre lo es con nosotros,
y a perdonar, como deseamos ser perdonados.
Que el misterio insondable de Tu Encarnación,
celebrado en la devoción a Tu Sagrado Corazón,
se nos haga más comprensible
para que gocemos al contemplar el gran amor de Dios
y amemos a todos los hombres por amor de los cuales
te hiciste Hombre y moriste en una Cruz.
Enviado por: Marcela Benavides
Fuente: CATHOLIC.NET
Explicación de la fiesta
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida.
Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.
Esto significa que debemos vivir este mes demostrandole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.
Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.
Debemos vivir recordandolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.).
Debemos, por tanto, pensan si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.
Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.
Origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús
Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.
Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.
Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.
El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:
Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:
1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).
2. Pondré paz en sus familias.
3. Los consolaré en todas las aflicciones.
4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus empresas.
6. Los pecadores hallarán misericordia.
7. Los tibios se harán fervorosos.
8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.
12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.
Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús
Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:
Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,
renovamos alegremente la Consagración
de nuestra familia a tu Divino Corazón.
Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,
el Jefe protector de nuestro hogar,
el Rey y Centro de nuestros corazones.
Bendice a nuestra familia, nuestra casa,
a nuestros vecinos, parientes y amigos.
Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes,
y participa de nuestras alegrías y angustias,
de nuestras esperanzas y dudas,
de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.
Danos fuerza, Señor,
para que carguemos nuestra cruz de cada día
y sepamos ofrecer todos nuestros actos,
junto con tu sacrificio, al Padre.
Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.
Queremos ser instrumentos de paz y de vida.
Que nuestro amor a tu Corazón compense,
de alguna manera, la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.
Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.
Confianza profunda, ilimitada.
Sugerencias para vivir la fiesta:
Poner una estampa del Sagrado Corazón de Jesús, algún pensamiento y la oración para la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.
Hacer una oración en la que todos pidamos por tener un corazón como el de Cristo.
"Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo"
Leer en el Evangelio pasajes en los que se podamos observar la actitud de Jesús como fruto de su Corazón.
Consulta también El Sagrado Corazón de Jesús, una devoción permanente y actual.
Un corazón Traspasado
01/06/12 |
Publicado por: krouillong | Categoría General
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Normas para proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones
Conclusiones de la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto a los problemas relativos a presuntas apariciones y a las revelaciones
Autor:
Raúl Cabrera | Fuente:
Radio Vaticano
Extraído de:
CATHOLIC.NET

L´Osservatore Romano publica en su edición de hoy (29/05/2012) un articulo firmado por el card. William Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre las "Normas para proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones". Les recordamos que el dicasterio del card. Levada se ocupa de las materias vinculadas a la promoción y tutela de la doctrina de la fe y la moral, y es competen te, además, para el examen de otros problemas conexos con la disciplina de la fe, como los casos de pseudo-misticismo, supuestas apariciones, visiones y mensajes atribuidos a un origen sobrenatural.
Luego de hacer un recuento histórico del documento confiado a su dicasterio el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, observa que la actualidad de la problemática sobre las experiencias ligadas a los fenómenos sobrenaturales en la vida y misión de la Iglesia también ha sido notada por la XII Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios, en octubre de 2008. Tal preocupación ha sido recogida por Benedicto XVI en un importante pasaje de la Exhortación Apostólica Post-sinodal Verbum Domini, insertándola en el horizonte global de la economía de la salvación... «El Sínodo ha recomendado "ayudar a los fieles a distinguir bien la Palabra de Dios de las revelaciones privadas", cuya función "no es la de... ´completar´ la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia".
El cardenal William Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en las "Normas para proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones" en el artículo publicado por el diario L´Osservatore Romano recuerda que "el valor de las revelaciones privadas es esencialmente diferente al de la única revelación pública: ésta exige nuestra fe; en ella, en efecto, a través de palabras humanas y de la mediación de la comunidad viva de la Iglesia, Dios mismo nos habla. El criterio de verdad de una revelación privada es su orientación con respecto a Cristo. Cuando nos aleja de Él, entonces no procede ciertamente del Espíritu Santo, que nos guía hacia el Evangelio y no hacia fuera.
La revelación privada es una ayuda para esta fe, y se manifiesta como creíble precisamente cuando remite a la única revelación pública. Por eso, la aprobación eclesiástica de una revelación privada indica esencialmente que su mensaje no contiene nada contrario a la fe y a las buenas costumbres; es lícito hacerlo público, y los fieles pueden dar su asentimiento de forma prudente. Una revelación privada puede introducir nuevos acentos, dar lugar a nuevas formas de piedad o profundizar las antiguas. Puede tener un cierto carácter profético y prestar una ayuda válida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el presente; de ahí que no se pueda descartar", escribe Levada.
Es viva esperanza de esta Congregación, concluye, que la publicación oficial de las Normas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones pueda ayudar a los Pastores de la Iglesia Católica en su empeño para la exigente tarea del discernimiento de las presuntas apariciones y revelaciones, mensajes y locuciones o, más en general, fenómenos extraordinarios o de presunto origen sobrenatural. Al mismo tiempo desea que el texto pueda ser útil a los teólogos y expertos en este ámbito de la experiencia viva de la Iglesia, que hoy reviste una cierta importancia y requiere de una reflexión más profunda.
Descargar el documento completo en PDF:
Normas para proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones
27/05/12 |
Publicado por: krouillong | Categoría General
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CÓMO VIVIR LA PACIENCIA
El cielo no se gana con sufrimiento, sino con paciencia.
Ni los santos, ni los mártires se santificaron con lo que sufrieron, sino a través de la paciencia con que soportaron sus penas.
Es decir, que lo que santifica no es tanto lo que se sufre, cuanto el espíritu con que se sufre.
Todos sufrimos, y sin embargo no todos somos santos.
Es que todos sufrimos, pero no todos sabemos sufrir.
Cristo padeció lo indecible, pero lo hizo con un amor infinito, si no hubiera tenido paciencia se hubiera frustrado toda su obra de redención. De manera que el sello irrefutable de su amor en el sacrificio fue, precisamente, su paciencia.
Cristo tuvo paciencia para nacer en un miserable establo, paciencia al tener que huir de Herodes, paciencia en la pobreza de su vida entera, paciencia al ser calumniado, paciencia en el instante de la traición, paciencia al ser vendido miserablemente, paciencia ante su juez y acusadores, paciencia en la flagelación y vía crucis, paciencia al ser crucificado y despreciado, porque la paciencia es la señal exterior de que se sufre por verdadero amor.
Más vale una hora de paciencia que un día de sufrimiento.
El verdadero amor no se manifiesta con besos, cariños, halagos, ni siquiera con pequeñas o grandes atenciones personales. Todo esto puede llegar a ser convencionalismo, buena educación.
El amor se conoce si es sincero, teniendo paciencia.
Has de tener paciencia de ti mismo, no siempre esto resulta fácil. Has de tener paciencia de los demás y tampoco esto puede hacerse con facilidad.
Has de tener paciencia de los fenómenos naturales: frío, calor, vientos, lluvias, etc. todo eso forma tu vida, la existencializa, y, en consecuencia, es así como Dios quiere que vivas.
Has de tener paciencia con tus propias limitaciones, trata de superarlas, pero cuando ya te convenzas de que excede algo tu capacidad, quédate tranquilo y ten paciencia.
Deja que Dios haga lo que tú no pudiste hacer, pero no dejes hacer a Dios lo que hubieras podido hacer.
No pretendas hacer lo que los demás pueden y les corresponde hacer, pero haz tú lo que a ti te corresponde y lo que los demás no alcanzan a hacer.
Enviado por:
ANA DE RIVERA
14/05/12 |
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LOS CATÓLICOS DEBEMOS EVANGELIZAR
QUE DIOS TE BENDIGA
KARLA ROUILLON GALLANGOS
Lima - Perú
http://es.youtube.com/krouillong7
14/05/12 |
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LAS ALMAS SON MI CASA
Meditación sobre el llamado que Dios nos hace cada día
Fuente:
REINA DEL CIELO

Las aguas estaban calmas, no había hombre ni bestia salvaje en el mundo aún, todo eso estaba en la paleta del Pintor Celestial. Era de mañana temprano, y una tenue bruma flotaba sobre el mundo desierto, expectante por lo que estaba por ocurrir. El miraba desde Su lugar, desde lo alto, y pensaba cuantas cosas ocurrirían con el paso de los siglos en esa esfera azulada que acababa de crear.
Un día, un día lejano, El mismo se iba a calzar las Carnes y los Huesos del Hombre e iba a caminar por ese mundo. Lo sabía bien, Carne y Sangre que iban a derramar sobre la tierra yerma la esencia de lo que El mismo era, Palabra, Verbo, Mensaje, Salvación. ¡Que día extraordinario sería ese! Lo que más Le atraía de ese pensamiento era la idea de quien iba a ser Su Madre terrenal. Ese solo sueño, sueño de Dios, consolaba Su Corazón dolido por aquellos sufrimientos que sabía iba a soportar.
Y luego, el mundo arrancó su loca carrera, y ya nunca se detuvo, hasta hoy. Nosotros vivimos aún en esa esfera azulada que El creó aquel día, cuando también creó el tiempo mismo. El tiempo ha corrido, y ha visto sucederse cosas maravillosas, y muchas tragedias también, mientras nosotros nos miramos el ombligo sin siquiera pensar donde estamos parados.
Esta esfera azulada que se llama tierra, y que aún sigue girando, ya recibió la visita de la Palabra Creadora, del Verbo de Dios. El vino, nos habló, nos hizo comprender Quien era en realidad, dejó que lo matemos como a un Cordero Inocente, y Resucitando de entre los muertos pasó una buena cantidad de días con nosotros. Muchas cosas nos dejó antes de marcharse, pero sin dudas que el principal legado es Su propia Presencia en la forma de Pan y Vino.
¿Por qué hizo esto? No alcanzan todos los libros y los teólogos del mundo para explicar la profundidad y el pleno alcance del Milagro Eucarístico, Milagro que aún hoy sigue ocurriendo cada día en todos los altares de la tierra, de forma gratuita, sin más requisito que el de un Sacerdote celebrando la Santa Misa. Pero quizás debamos meditar en el aspecto más simple de ese Trocito de Pan en el que, por nuestra fe, sabemos se encuentra realmente Presente el mismo Dios, Jesucristo Rey del Universo.
El Rey de la Creación se quiso esconder en una insignificante pieza de trigo transformada en Pan, para que nosotros lo comamos convencidos de que al hacerlo incorporamos al mismo Dios a nuestro cuerpo. ¿Por qué hace Dios esto? Yo creo que Dios, con este gesto de Amor extraordinario, nos grita en cada Misa con una Voz que resuena en todo el universo:
¡Las almas son Mi Casa!
Este grito de amor incondicional se redobla en el momento en que, con extrema devoción, nos presentamos ante el Sacerdote para recibir el Pan de Vida. ¡Tu alma es Mi Casa! nos dice Dios en ese momento, redoblando el mensaje de Pablo que proclamaba con lengua de fuego que “El cuerpo del hombre es el Templo del Espíritu Santo”. Y si Jesús mismo entra en nuestra casa a través de la Eucaristía, donde habita el Espíritu Santo como Templo Sagrado que nosotros debemos honrar, pues es que entonces somos Casa del Padre también. Es la misma Casa maravillosa que nos prepara Jesús, Casa que tiene muchas habitaciones, para que vivamos allí la plena felicidad.
Dios Único, en Su Santísima Trinidad, se regocija en nuestras almas, que son el Jardín Sagrado donde El desea descansar y gozar, porque somos el centro del fruto de Su Creación. El Señor del Universo creó todo, cielos, estrellas, mares y montañas, pero la maravilla más extraordinaria que El creó es este pequeño espejo de Si Mismo, nuestro cuerpo y nuestra alma.
Mírate hermano por un momento, porque eres la niña de Sus Ojos, Su debilidad y Sus desvelos también, eres el motivo por el que se desgrana esta loca carrera que es la historia del mundo. Mírate, ahora mismo, en el espejo de la eternidad, espejo en el que los siglos corren como segundos, y los minutos demoran milenios. Allí estás tú, parado y en silencio contemplando este acto único e irrepetible de tu Creador, que es tu propia existencia. El te dice con Voz clara: “Tu alma es Mi Casa”. El quiere habitar en ti, y ser feliz allí, contigo. Hazle un lugar santo y bueno, como sólo El se merece. Un lugar limpio y pleno de paz, sin malezas, sin estridencias. Un lugar en el que los Ángeles canten
“Hosanna al Señor, Hosanna en las alturas, Bendito el que aquí habita, en Nombre del Señor”