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76 de 95 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: Audiencia General del 11 de abril de 2012

76 DE 95 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: AUDIENCIA GENERAL DEL 11 DE ABRIL DE 2012

AUDIENCIA GENERAL DEL 11 DE ABRIL DE 2012

Queridos hermanos y hermanas:

Después de las solemnes celebraciones de la Pascua, nuestro encuentro de hoy está impregnado de alegría espiritual. Aunque el cielo esté gris, en el corazón llevamos la alegría de la Pascua, la certeza de la Resurrección de Cristo, que triunfó definitivamente sobre la muerte. Ante todo, renuevo a cada uno de vosotros un cordial deseo pascual: que en todas las casas y en todos los corazones resuene el anuncio gozoso de la Resurrección de Cristo, para que haga renacer la esperanza.

En esta catequesis quiero mostrar la transformación que la Pascua de Jesús provocó en sus discípulos. Partimos de la tarde del día de la Resurrección. Los discípulos están encerrados en casa por miedo a los judíos (cf. Jn 20, 19). El miedo oprime el corazón e impide salir al encuentro de los demás, al encuentro de la vida. El Maestro ya no está. El recuerdo de su Pasión alimenta la incertidumbre. Pero Jesús ama a los suyos y está a punto de cumplir la promesa que había hecho durante la última Cena: «No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros» (Jn 14, 18) y esto lo dice también a nosotros, incluso en tiempos grises: «No os dejaré huérfanos». Esta situación de angustia de los discípulos cambia radicalmente con la llegada de Jesús. Entra a pesar de estar las puertas cerradas, está en medio de ellos y les da la paz que tranquiliza: «Paz a vosotros» (Jn 20, 19). Es un saludo común que, sin embargo, ahora adquiere un significado nuevo, porque produce un cambio interior; es el saludo pascual, que hace que los discípulos superen todo miedo. La paz que Jesús trae es el don de la salvación que él había prometido durante sus discursos de despedida: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde» (Jn 14, 27). En este día de Resurrección, él la da en plenitud y esa paz se convierte para la comunidad en fuente de alegría, en certeza de victoria, en seguridad por apoyarse en Dios. También a nosotros nos dice: «No se turbe vuestro corazón ni se acobarde» (Jn 14, 1).

Después de este saludo, Jesús muestra a los discípulos las llagas de las manos y del costado (cf. Jn 20, 20), signos de lo que sucedió y que nunca se borrará: su humanidad gloriosa permanece «herida». Este gesto tiene como finalidad confirmar la nueva realidad de la Resurrección: el Cristo que ahora está entre los suyos es una persona real, el mismo Jesús que tres días antes fue clavado en la cruz. Y así, en la luz deslumbrante de la Pascua, en el encuentro con el Resucitado, los discípulos captan el sentido salvífico de su pasión y muerte. Entonces, de la tristeza y el miedo pasan a la alegría plena. La tristeza y las llagas mismas se convierten en fuente de alegría. La alegría que nace en su corazón deriva de «ver al Señor» (Jn 20, 20). Él les dice de nuevo: «Paz a vosotros» (v. 21). Ya es evidente que no se trata sólo de un saludo. Es un don, el don que el Resucitado quiere hacer a sus amigos, y al mismo tiempo es una consigna: esta paz, adquirida por Cristo con su sangre, es para ellos pero también para todos nosotros, y los discípulos deberán llevarla a todo el mundo. De hecho, añade: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (ib.). Jesús resucitado ha vuelto entre los discípulos para enviarlos. Él ya ha completado su obra en el mundo; ahora les toca a ellos sembrar en los corazones la fe para que el Padre, conocido y amado, reúna a todos sus hijos de la dispersión. Pero Jesús sabe que en los suyos hay aún mucho miedo, siempre. Por eso realiza el gesto de soplar sobre ellos y los regenera en su Espíritu (cf. Jn 20, 22); este gesto es el signo de la nueva creación. Con el don del Espíritu Santo que proviene de Cristo resucitado comienza de hecho un mundo nuevo. Con el envío de los discípulos en misión se inaugura el camino del pueblo de la nueva alianza en el mundo, pueblo que cree en él y en su obra de salvación, pueblo que testimonia la verdad de la resurrección. Esta novedad de una vida que no muere, traída por la Pascua, se debe difundir por doquier, para que las espinas del pecado que hieren el corazón del hombre dejen lugar a los brotes de la Gracia, de la presencia de Dios y de su amor que vencen al pecado y a la muerte.

Cristo Resucitado Peter Paul Rubens krouillong comunion en la mano sacrilegio

Queridos amigos, también hoy el Resucitado entra en nuestras casas y en nuestros corazones, aunque a veces las puertas están cerradas. Entra donando alegría y paz, vida y esperanza, dones que necesitamos para nuestro renacimiento humano y espiritual. Sólo él puede correr aquellas piedras sepulcrales que el hombre a menudo pone sobre sus propios sentimientos, sobre sus propias relaciones, sobre sus propios comportamientos; piedras que sellan la muerte: divisiones, enemistades, rencores, envidias, desconfianzas, indiferencias. Sólo él, el Viviente, puede dar sentido a la existencia y hacer que reemprenda su camino el que está cansado y triste, el desconfiado y el que no tiene esperanza. Es lo que experimentaron los dos discípulos que el día de Pascua iban de camino desde Jerusalén hacia Emaús (cf. Lc 24, 13-35). Hablan de Jesús, pero su «rostro triste» (cf. v. 17) expresa sus esperanzas defraudadas, su incertidumbre y su melancolía. Habían dejado su aldea para seguir a Jesús con sus amigos, y habían descubierto una nueva realidad, en la que el perdón y el amor ya no eran sólo palabras, sino que tocaban concretamente la existencia. Jesús de Nazaret lo había hecho todo nuevo, había transformado su vida. Pero ahora estaba muerto y parecía que todo había acabado.

Sin embargo, de improviso, ya no son dos, sino tres las personas que caminan. Jesús se une a los dos discípulos y camina con ellos, pero son incapaces de reconocerlo. Ciertamente, han escuchado las voces sobre la resurrección; de hecho le refieren: «Algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo» (vv. 22-23). Y todo eso no había bastado para convencerlos, pues «a él no lo vieron» (v. 24). Entonces Jesús, con paciencia, «comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras» (v. 27). El Resucitado explica a los discípulos la Sagrada Escritura, ofreciendo su clave de lectura fundamental, es decir, él mismo y su Misterio pascual: de él dan testimonio las Escrituras (cf. Jn 5, 39-47). El sentido de todo, de la Ley, de los Profetas y de los Salmos, repentinamente se abre y resulta claro a sus ojos. Jesús había abierto su mente a la inteligencia de las Escrituras (cf. Lc 24, 45).

Mientras tanto, habían llegado a la aldea, probablemente a la casa de uno de los dos. El forastero viandante «simula que va a seguir caminando» (v. 28), pero luego se queda porque se lo piden con insistencia: «Quédate con nosotros» (v. 29). También nosotros debemos decir al Señor, siempre de nuevo, con insistencia: «Quédate con nosotros». «Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando» (v. 30). La alusión a los gestos realizados por Jesús en la última Cena es evidente. «A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron» (v. 31). La presencia de Jesús, primero con las palabras y luego con el gesto de partir el pan, permite a los discípulos reconocerlo, y pueden sentir de modo nuevo lo que habían experimentado al caminar con él: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» (v. 32). Este episodio nos indica dos «lugares» privilegiados en los que podemos encontrar al Resucitado que transforma nuestra vida: la escucha de la Palabra, en comunión con Cristo, y el partir el Pan; dos «lugares» profundamente unidos entre sí porque «Palabra y Eucaristía se pertenecen tan íntimamente que no se puede comprender la una sin la otra: la Palabra de Dios se hace sacramentalmente carne en el acontecimiento eucarístico» (Exhort. ap. postsin. Verbum Domini, 54-55).

Después de este encuentro, los dos discípulos «se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: “Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón”» (vv. 33-34). En Jerusalén escuchan la noticia de la resurrección de Jesús y, a su vez, cuentan su propia experiencia, inflamada de amor al Resucitado, que les abrió el corazón a una alegría incontenible. Como dice san Pedro, «mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, fueron regenerados para una esperanza viva» (cf. 1 P 1, 3). De hecho, renace en ellos el entusiasmo de la fe, el amor a la comunidad, la necesidad de comunicar la buena nueva. El Maestro ha resucitado y con él toda la vida resurge; testimoniar este acontecimiento se convierte para ellos en una necesidad ineludible.

Queridos amigos, que el Tiempo pascual sea para todos nosotros la ocasión propicia para redescubrir con alegría y entusiasmo las fuentes de la fe, la presencia del Resucitado entre nosotros. Se trata de realizar el mismo itinerario que Jesús hizo seguir a los dos discípulos de Emaús, a través del redescubrimiento de la Palabra de Dios y de la Eucaristía, es decir, caminar con el Señor y dejarse abrir los ojos al verdadero sentido de la Escritura y a su presencia al partir el pan. El culmen de este camino, entonces como hoy, es la Comunión eucarística: en la Comunión Jesús nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre, para estar presente en nuestra vida, para renovarnos, animados por el poder del Espíritu Santo.

En conclusión, la experiencia de los discípulos nos invita a reflexionar sobre el sentido de la Pascua para nosotros. Dejémonos encontrar por Jesús resucitado. Él, vivo y verdadero, siempre está presente en medio de nosotros; camina con nosotros para guiar nuestra vida, para abrirnos los ojos. Confiemos en el Resucitado, que tiene el poder de dar la vida, de hacernos renacer como hijos de Dios, capaces de creer y de amar. La fe en él transforma nuestra vida: la libra del miedo, le da una firme esperanza, la hace animada por lo que da pleno sentido a la existencia, el amor de Dios. Gracias.

77 de 121 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: Cristo, primogénito de toda criatura, primogénito de entre los muertos (Colosenses)

77 DE 121 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA, PRIMOGÉNITO DE ENTRE LOS MUERTOS

AUDIENCIA GENERAL DEL 4 DE ENERO DE 2006

Cristo, primogénito de toda criatura, primogénito de entre los muertos

Queridos hermanos y hermanas: 

1. En esta primera audiencia general del nuevo año vamos a meditar el célebre himno cristológico que se encuentra en la carta a los Colosenses:  es casi el solemne pórtico de entrada de este rico escrito paulino, y es también un pórtico de entrada de este año. El himno propuesto a nuestra reflexión, es introducido con una amplia fórmula de acción de gracias (cf. vv. 3. 12-14), que nos ayuda a crear el clima espiritual para vivir bien estos primeros días del año 2006, así como nuestro camino a lo largo de todo el año nuevo (cf. vv. 15-20).

La alabanza del Apóstol, al igual que la nuestra, se eleva a “Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo” (v. 3), fuente de la salvación, que se describe primero de forma negativa como “liberación del dominio de las tinieblas” (v. 13), es decir, como “redención y perdón de los pecados” (v. 14), y luego de forma positiva como “participación en la herencia del pueblo santo en la luz” (v. 12) y como ingreso en “el reino de su Hijo querido” (v. 13).

2. En este punto comienza el grande y denso himno, que tiene como centro a Cristo, del cual se exaltan el primado y la obra tanto en la creación como en la historia de la redención (cf. vv. 15-20). Así pues, son dos los movimientos del canto. En el primero se presenta a Cristo como “primogénito de toda criatura” (v. 15). En efecto, él es la “imagen de Dios invisible”, y esta expresión encierra toda la carga que tiene el “icono” en la cultura de Oriente:  más que la semejanza, se subraya la intimidad profunda con el sujeto representado.

Cristo vuelve a proponer en medio de nosotros de modo visible al “Dios invisible” —en él vemos el rostro de Dios— a través de la naturaleza común que los une. Por esta altísima dignidad suya, Cristo  “es  anterior  a todo”, no sólo por ser eterno, sino también y sobre todo con su obra creadora y providente:  “Por medio de él fueron creadas todas las cosas:  celestes y terrestres, visibles e invisibles (…). Todo se mantiene en él” (vv. 16-17). Más aún, todas las cosas fueron creadas también “por él y para él” (v. 16).

Así san Pablo nos indica una verdad muy importante:  la historia tiene una meta, una dirección. La historia va hacia la humanidad unida en Cristo, va hacia el hombre perfecto, hacia el humanismo perfecto. Con otras palabras, san Pablo nos dice:  sí, hay progreso en la historia. Si queremos, hay una evolución de la historia. Progreso es todo lo que nos acerca a Cristo y así nos acerca a la humanidad unida, al verdadero humanismo. Estas indicaciones implican también un imperativo para nosotros:  trabajar por el progreso, que queremos todos. Podemos hacerlo trabajando por el acercamiento de los hombres a Cristo; podemos hacerlo configurándonos personalmente con Cristo, yendo así en la línea del verdadero progreso.

Cristo Resucitado Peter Paul Rubens krouillong comunion en la mano sacrilegio

Cristo Resucitado – Peter Paul Rubens

3. El segundo movimiento del himno (cf. Col 1, 18-20) está dominado por la figura de Cristo salvador dentro de la historia de la salvación. Su obra se revela ante todo al ser “la cabeza del cuerpo, de la Iglesia” (v. 18):  este es el horizonte salvífico privilegiado en el que se manifiestan en plenitud la liberación y la redención, la comunión vital que existe entre la cabeza y los miembros del cuerpo, es decir, entre Cristo y los cristianos. La mirada del Apóstol se dirige hasta la última meta hacia la que, como hemos dicho, converge la historia:  Cristo es el “primogénito de entre los muertos” (v. 18), es aquel que abre las puertas a la vida eterna, arrancándonos del límite de la muerte y del mal.

En efecto, este es el pleroma, la “plenitud” de vida y de gracia que reside en Cristo mismo, que a nosotros se nos dona y comunica (cf. v. 19). Con esta presencia vital, que nos hace partícipes de la divinidad, somos transformados interiormente, reconciliados, pacificados:  esta es una armonía de todo el ser redimido, en el que Dios será “todo en todos” (1 Co 15, 28). Y vivir como cristianos significa dejarse transformar interiormente hacia la forma de Cristo. Así se realiza la reconciliación, la pacificación.

4. A este grandioso misterio de la Redención le dedicamos ahora una mirada contemplativa y lo hacemos con las palabras de san Proclo de Constantinopla, que murió en el año 446. En su primera homilía sobre la Madre de Dios, María, presenta el misterio de la Redención como consecuencia de la Encarnación.

En efecto —dice san Proclo—, Dios se hizo hombre para salvarnos y así arrancarnos del poder de las tinieblas, a fin de llevarnos al reino de su Hijo querido, como recuerda este himno de la carta a los Colosenses. “El que nos ha redimido no es un simple hombre —comenta san Proclo—, pues todo el género humano era esclavo del pecado; pero tampoco era un Dios sin naturaleza humana, pues tenía un cuerpo. Si no se hubiera revestido de mí, no me habría salvado. Al encarnarse en el seno de la Virgen, se vistió de condenado. Allí se produjo el admirable intercambio:  dio el espíritu y tomó la carne” (8:  Testi mariani del primo millennio, I, Roma 1988, p. 561).

Por consiguiente, estamos ante la obra de Dios, que ha realizado la Redención precisamente por ser también hombre. Es el Hijo de Dios, salvador, pero a la vez es también nuestro hermano, y con esta cercanía nos comunica el don divino. Es realmente el Dios con nosotros. Amén.

El Solemne Triduo Pascual

EL SOLEMNE TRIDUO PASCUAL

Con la celebración de la misa de la Cena del Señor, comienza el Triduo Pascual. Es en realidad una sola celebración en tres días consecutivos. Celebramos: La entrega: Pan que se parte y reparte; El Sacrificio: Cristo que se inmola en la Cruz para salvarnos; La Resurrección: Cristo triunfa de la muerte y nos da una nueva vida.

Tres grandes acontecimientos de la Historia de la Salvación. En un solo acto del Amor de Dios manifestado plenamente en Cristo, que se hizo obediente hasta la muerte venciéndola con su resurrección.

La Ultima Cena Leonardo da Vinci krouillong comunion en la mano sacrilegio

El Jueves Santo

El Jueves Santo es día de acción de gracias. Cristo instituye el Sacramento de los Sacramentos, como afirma Santo Tomás: “La Eucaristía es el fin de todos los sacramentos.

En ella, Jesús y el hombre se unen en la mayor intimidad que nunca podríamos imaginar, y con ella, nace también el Sacramento del sacerdocio ministerial, para perpetuar el misterio eucarístico.

La celebración de la Eucaristía no es simplemente el recuerdo de un amigo que se fue, es un memorial, es hacer presente el encuentro íntimo con Cristo que está siempre con nosotros. La comunidad cristiana nace en torno al sacramento eucarístico. En la primera fracción del Pan, y a la vez que comparte el Pan de la Eucaristía, formando un solo cuerpo con Cristo, vive el mandato del amor. En torno a Cristo, la Iglesia ejerce una doble función: cultual y fraterna.

¿Qué celebraba el pueblo judío en esta fecha? Era el memorial actualizante de la liberación de Egipto. Era la conmemoración anual y solemne de su libertad. Y lo celebraban de generación en generación. La Última Cena se celebró en el marco de la Cena Pascual.

El lavatorio de los pies (Juan 13)

Se trata de un “signo” de su entrega y anticipo del don total de la vida en la Cruz. No entenderíamos bien la intención del evangelista al recogerlo en su relato si pensásemos que se trata de un simple gesto de humildad y servicio. Es mucho más y con un contenido cristológico y eclesial mucho más profundo: es un verdadero “signo” en el sentido joánico del término, es decir, un gesto que tiene consistencia en sí mismo pero cuya verdadera razón de ser consiste en dirigir la mirada de la mente y revelar en profundidad un aspecto importante del ser y de la misión de Jesús.

Este signo anticipa de alguna manera el acontecimiento fundamental de la Cruz como expresión suprema del don de la vida de Jesús por la humanidad.

Jesús toma un pan en sus manos y realiza un gesto inesperado y sorprendente para los discípulos. Eso que tiene en las manos es él mismo en cuanto se entrega a la muerte por la humanidad. Y lo mismo hace con la copa. Este gesto desborda totalmente el ceremonial judío en cuanto al sentido del pan y de la copa. En este gesto algo totalmente nuevo se está produciendo en la historia. Y será un “memorial” (anámnesis-recuerdo actualizador) de todo el misterio salvador de Jesús.

El relato de Lucas nos recuerda estas palabras en labios de Jesús: “Haced esto en memoria mía” para perpetuar su presencia entre los suyos. Esta tarea es propia de sus ministros ordenados (sacerdocio ministerial). En aquel marco pascual, transformado por Jesús profundamente en su contenido, es instituido el sacerdocio ministerial que se ha prolongado en la Iglesia durante los siglos y seguirá prologándose. Hoy es un día especial para los ministros de Jesús.

La institución de la Eucaristía es el gesto más importante de los realizados por Jesús. Con él establece el marco que ha de llenarse con el acontecimiento de la Cruz y de la Resurrección. En adelante el cuerpo de Jesús que es la Iglesia realizará y renovará constantemente su comunión profunda con el Maestro y entre todos sus miembros mediante la celebración sacramental de aquel gesto aparentemente sencillo, pero profundamente cargado de realidad cristológica y eclesial. La celebración eucarística será el lugar y el momento de renovar en profundidad la comunión eclesial. Es el sacramento central de la fe y de la experiencia cristiana.

Jesus en el Huerto de Getsemani krouillong comunion en la mano sacrilegio 3

El Viernes Santo

“Nosotros hemos de gloriarnos en la Cruz de Cristo”. No hemos de gloriarnos ni apoyarnos en nuestra posición social, en nuestro poder económico, en nuestras buenas obras, en nuestros “triunfos” humanos, en nuestras fuerzas, en nuestros saberes, sino más bien en Cristo y en su Cruz. En Cristo crucificado y resucitado está nuestra gloria, nuestra roca de apoyo, lo que nos conduce a la vida y la vida plena.

La vida de Jesús hay que verla en su conjunto. No podemos ver la Cruz de Cristo, desligada del jueves santo, ni del domingo de resurrección, ni de su vida entera. Jesús nos salva, nos libera, nos redime, nos ofrece una nueva vida a través de “su vida, muerte y resurrección”. Estos tres días grandes del triduo sacro son un apretado resumen de toda la riqueza de la obra de Jesús, de lo que ha sido capaz de hacer por nosotros y de lo que nos ha regalado. Ciñéndonos al Viernes Santo, es el día donde nos muestra su gran amor, a través del sufrimiento en la Cruz. Por nosotros, por seguir indicándonos el camino que conduce a la resurrección, a la felicidad, acepta la Cruz antes que callarse como le exigían las autoridades de entonces.

Los personajes

Es importante prestar atención a los personajes que se encuentran en el calvario. Cada uno de ellos representa una actitud especial. Presentando estos datos plásticamente se hace más comprensible el mensaje de lo que allí acontece. Nos atenemos a los relatos evangélicos y, por tanto, a la comprensión que de los hechos (siempre más sobrios) tuvo la Iglesia primitiva y recogieron los evangelistas. Sabemos que los relatos transmiten hechos y teología. Jesús, María, los dos ladrones, el pueblo, etc. contribuyen para encontrar el sentido de los hechos.

Conviene destacar, además de la persona de Jesús que es el centro, la figura de María. Es presentada en los relatos evangélicos como Madre de Jesús, como Madre de Dios y como una discípula de Jesús siempre en crecimiento en la fe. Toda la vida de María fue una búsqueda incansable y una profundización siempre más rica en la persona y en la obra de Jesús.

El hecho de estar junto a Jesús en la Cruz revela que su discipulado ha llegado a la madurez, que ha superado el escándalo aparente de la Cruz, que su integración en la misión de su Hijo ha sido llevada hasta su término.

Expresión suprema del amor de Dios

Esta es la raíz profunda que ilumina y da su sentido a lo que está ocurriendo en el Calvario. Así lo entendieron los evangelistas. Cristo en la Cruz es la suprema expresión del amor de Dios al mundo. Es el momento supremo de la revelación de la auténtica personalidad y misión de Jesús. La Cruz está al final de la carrera de Jesús en la visión de Marcos especialmente (aunque no exclusivamente).

El poder de Dios misericordioso se revela especialmente en la Cruz. Los milagros realizados por Jesús eran sólo un pálido anticipo. Pablo nos ofrece algunos textos muy importantes para la comprensión del misterio de la Cruz: 1Cor 1 y Flp 2.

Jesus crucificado Crucifixion krouillong comunion en la mano sacrilegio 2

La Cruz no es un fracaso

Los evangelistas nos recuerdan, para interpretar el misterio de la Cruz, que la muerte de Jesús fue acompañada por la presencia de tinieblas. Estas tienen un sentido simbólico a partir de algunos textos proféticos. Las tinieblas acompañan en la descripción del Día de Yahvé. Ahora bien, el día de Yahvé es el día de la salvación definitiva.

Por tanto, cuando los narradores nos recuerdan la presencia de tinieblas en el calvario nos enseñan que en la muerte de Jesús Dios está actuando definitivamente la salvación. Que será definitivamente sancionada por la Resurrección y la donación y presencia del Espíritu. La Cruz no es un fracaso, sino una victoria.

Cuando en la celebración del Viernes Santo, la comunidad congregada canta: ¡Victoria, tu reinarás; oh Cruz tú nos salvarás!, recoge la más profunda significación de la Cruz.

Si Cristo en la Cruz es la suprema expresión del amor del Padre, es necesario anunciar a los hermanos que en la Cruz se produce el más auténtico y genuino encuentro con Dios. Que Dios a los que ama los prueba, como un buen Padre que es (Carta a los Hebreos). Por los sufrimientos, Jesús aprendió a obedecer y encontrarse con la voluntad genuina de Dios. Y eso se produce en sus discípulos. El creyente es un testigo vivo, en medio del mundo, del amor de Dios desde y en la Cruz dolorosa y gozosa. Sólo el creyente puede transmitir esta sabiduría y poder del amor de Dios. Y el mundo lo necesita.

Hoy la Iglesia celebra el día más grande de la historia, porque con la resurrección de Jesús se abre una nueva historia, una nueva esperanza para todos los hombres. Si bien es verdad que la muerte de Jesús es el comienzo, porque su muerte es redentora, la resurrección muestra lo que el Calvario significa; así, la Pascua cristiana adelanta nuestro destino. De la misma manera, nuestra muerte también es el comienzo de algo nuevo, que se revela en nuestra propia resurrección.

La fe en la resurrección, es verdad, nos propone una calidad de vida, que nada tiene que ver con la búsqueda que se hace entre nosotros con propuestas de tipo social y económico. Se trata de una calidad teológicamente íntima que nos lleva más allá de toda miseria y de toda muerte absurda. La muerte no debería ser absurda, pero si lo es para alguien, entonces se nos propone, desde la fe más profunda, que Dios nos ha destinado a vivir con El.

Rechazar esta dinámica de resurrección sería como negarse a vivir para siempre. No solamente sería rechazar el misterio del Dios que nos dio la vida, sino del Dios que ha de mejorar su creación en una vida nueva para cada uno de nosotros.

Por eso, creer en la resurrección, es creer en el Dios de la vida. Y no solamente eso, es creer también en nosotros mismos y en la verdadera posibilidad que tenemos de ser algo en Dios. Porque aquí, no hemos sido todavía nada, mejor, casi nada, para lo que nos espera más allá de este mundo.

Cristo Resucitado Peter Paul Rubens krouillong comunion en la mano sacrilegio

No es posible engañarse: aquí nadie puede realizarse plenamente en ninguna dimensión de la nuestra propia existencia. Más allá está la vida verdadera; la resurrección de Jesús es la primicia de que en la muerte se nace ya para siempre.

No es una fantasía de nostalgias irrealizadas. El deseo ardiente del corazón de vivir y vivir siempre tiene en la resurrección de Jesús la respuesta adecuada por parte de Dios.

La muerte ha sido vencida, está consumada, ha sido transformada en vida por medio del Dios que Jesús defendió hasta la muerte.

Pbro. Mario Montes M.
Animación bíblica CENACAT

La Semana que cambió al Mundo: Semana Santa

LA SEMANA QUE CAMBIÓ AL MUNDO: SEMANA SANTA

El verdadero significado de la SEMANA SANTA

Cada año los cristianos del mundo nos unimos en una gran oración para conmemorar el sacrificio que Jesucristo hizo en un madero, pagando el rescate de la humanidad sobre el pecado. Desde su entrada triunfal a Jerusalén, los preparativos de la última cena, su prisión, la tortura y crucifixión y su Resurrección, nos deja el camino a imitar para vencer al pecado y al mundo y obtener la gloria del Cielo.

Jesús venció las tentaciones, nos enseña a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y marcó el camino que la humanidad debe seguir para salvarse en el día de su próxima venida.

Esta Semana Santa debe recordarnos a todos los cristianos el camino a seguir para llegar a Dios Padre y disfrutar de su gloria en el Cielo y no apartarnos del camino de la salvación durante nuestra vida terrena.

JESUCRISTO EL REDENTOR

Cuando hace más de dos mil años llegó a la Tierra el Hijo de Dios, hecho hombre, su vida terrena tuvo como misión rescatar a la humanidad del pecado en el que estaba sumida por el pecado original de Adán y Eva, pagar dicho rescate con su vida y redimir al género humano.

Esta promesa hecha por Dios Padre y que es recordada en varios pasajes de la Biblia a través de los profetas, se cumplió (aunque el judaísmo actual no cree en la divinidad de Jesucristo como Hijo de Dios y lo considera solo un profeta más) y es por eso que el mundo cristiano conmemora con recogimiento el sacrificio de Jesucristo en el Gólgota.

“Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Santos seréis, porque santa SOY YO el Señor Dios vuestro Dios” Levítico 19. 2

semana santa krouillong comunion en la mano

CUARESMA: TIEMPO DE CONVERSIÓN.

Se da inicio al Tiempo de Cuaresma. Los Templos no muestran todo su esplendor, apagando varias de sus luces y retirando las flores en cuyo lugar colocan austeras plantas.

Es tiempo para acercarnos a Dios a través del Sacramento de la Confesión, también llamado Reconciliación.

La Cuaresma es el periodo de ayuno y penitencia observado por la tradición cristiana como preparación de la Pascua o conmemoración de la resurrección de Cristo.

En el ayuno cuaresmal los fieles comen con mesura durante los cuarenta días que dura esta época de recogimiento y ofrecen sacrificios como horas de trabajo, realizar trabajos o esfuerzos que no son de su agrado en situaciones normales, evitar discutir con parientes o conocidos de trabajos, controlar el carácter o simplemente ofrecer las penas y problemas que nos acontecen a diario como penitencia para este tiempo de Cuaresma.

Durante la Cuaresma nos preparamos para recordar la muerte y resurrección de Jesús. Es a la vez tiempo de conversión que supone la búsqueda de fidelidad al propio BAUTISMO, es decir, a la esencia de ser cristiano, y esto significa tratar de parecerse a Jesús de Nazaret, sólo de esta manera tendrá sentido el llegar a la Pascua y celebrarla.

Pasados los cuarenta días los cristianos están preparados para la Pascua, cuya celebración da inicio a la SEMANA SANTA con el Domingo de Ramos, Lunes, Santo, Martes Santo, Miércoles Santo, JUEVES SANTA, VIERNES SANTO, Sábado Santo y DOMINGO DE PASCUA. Cada día tiene su celebración y recordatorio propios, los cuales ilustraré y resumiré más adelante.

La Cuaresma es, en resumen, un período suficientemente largo y oportuno -previo a los días santos- para pedir a Dios Padre la gracia de la conversión de vida, ser cristianos de verdad, que nos ilumine con Su Misericordia y nos envíe su Santo Espíritu para poder llegar a conocer más y mejor a Su Hijo Jesús y el sacrificio que hizo por nosotros.

Existe la tradición de que el origen de la celebración de la Cuaresma surge en el Siglo IV d.C. con el propósito de preparar a aquellos que iban a recibir el sacramento del Bautismo en la Vigilia Pascual. Más tarde la preparación también la realizaban a los ya bautizados que querían reparar su infidelidad a su condición cristiana. La Iglesia Católica considera que este tiempo de Cuaresma es el tiempo propicio para hacer penitencia y buscar -con la Gracia de Dios- la conversión a nuestra condición de cristianos.

AYUNO Y ABSTINENCIA

El profeta Isaías en el capítulo 58 de su libro en la Biblia dice “El ayuno que le agrada a Dios: romper las cadenas de la injusticia, dejar libre al oprimido, poner fin a toda tiranía, compartir con el pobre, vestir al que no tiene ropa, socorrer al necesitado”.

Ayunar y abstenerse en este tiempo de Cuaresma no se refieren únicamente a dejar de comer o comer menos, significa abstenerse de decir malas palabras, de propagar chismes, de pecar, de mentir, de maltratar, dejar de comportarnos como lo hacemos en la forma que Dios no quiere, ser más como Cristo y menos como nosotros mismos. También implica la abstinencia de comida por respeto a un tiempo memorable que se aproxima y que es de verdadero pesar y penitencia porque en este tiempo -la Semana Santa- recordamos el sufrimiento de Cristo por nosotros y la Cuaresma debe servirnos para estar preparados para asumir la responsabilidad de nuestros actos y pecados y reconocer que Jesucristo los asumió por nosotros.

El ayuno y la abstinencia durante este tiempo de Cuaresma nos ayuda a controlar nuestros sentidos y dominar nuestro cuerpo para que no sean nuestras vanidades y frialdades las que nos dominen a nosotros en este tiempo de reflexión, las cuales sólo nos inclinan hacia el error, el desorden y el pecado.

SUCESOS BÍBLICOS, HECHOS HISTÓRICOS Y LA CELEBRACIÓN DE LOS CRISTIANOS.

DOMINGO: ENTRADA TRIUNFAL DE JESUCRISTO A JERUSALÉN.

Jesus ingresa en Jerusalen borrico krouillong comunion en la mano sacrilegio 2

Cuando Jesús ingresó en la ciudad de Jerusalén, sentado sobre un borrico, la gente tendió mantos por su camino y alfombró su paso con ramas de palmeras, tal como se acostumbraba saludar a los reyes.

San Mateo 21.11-11
San Marcos 11.1-11
San Lucas 19.28-40
San Juan 12.12-19
Salmo 118 25-26
Zacarías 9.9, 14.4
2 Reyes 9.13

¿Qué celebramos los cristianos? DOMINGO DE RAMOS

Se conmemora la entrada del Señor en Jerusalén y se acostumbra que luego de la Santa Misa salga la procesión de Nuestro Señor Jesucristo sentado sobre el borrico y la Bendición de las Palmas.

Con el recuerdo de Jesús ingresando en Jerusalén triunfante, montado sobre un borrico (o burrito) y en medio de la ovación de los pobladores que agitaban la Palmas y Olivos, el mundo católico y cristiano da inicio a la SEMANA SANTA.

Las Sagradas Escrituras relatan cómo Jesucristo ingresa en la ciudad santa de Jerusalén y es recibido con entusiasmo y ovación por sus pobladores, agitando las Palmas en señal de victoria (como se solía hacer para recibir a los reyes triunfantes).

En la actualidad las Palmas y Olivos se ofrecen en las afueras de las Iglesias para luego ser bendecidas por el sacerdote, antes de dar inicio a la Santa Misa, y con las cuales el pueblo recibirá al sacerdote a su ingreso en la Iglesia. Luego se procede a dar inicio al Santa Sacrificio de la Misa por el Domingo de Ramos.

Durante la Santa Misa el sacerdote ingresa luego de recitar el Evangelio y el pueblo le saluda con las Palmas, recordando el ingreso triunfal de Jesucristo en la Ciudad Santa.

“No temas ciudad de Sión, mira que tu Rey llega sentado en un borrico”
San Juan 12.13,  Zacarías 9.9

LUNES: MALDICIÓN DE LA HIGUERA ESTÉRIL. JESÚS EXPULSA A LOS MERCADERES DEL TEMPLO.

Jesus expulsa a los mercaderes del templo krouillong comunion en la mano es sacrilegio

San Marcos 11.12-14

San Lucas 19.46

¿Qué celebramos los cristianos? LUNES SANTO

Previo al Vía Crucis que iba a sufrir y luego de dormir en el pueblo de Betania, Jesús se acercó a una higuera que la encontró si fruto pese a tener hojas frondosas y dijo a la higuera “Nunca jamás nadie coma fruto de tí”.

Después de entrar al templo de Jerusalén, Jesús lo encuentra lleno de comerciantes a quienes echa del lugar a latigazos diciéndoles: “Escrito está: Mi Casa es Casa de oración, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.

Jesucristo: Concédeme un corazón sensible, generoso y valiente para ayudarte a cambiar el mundo. Que quiera poner mi granito de arena en la construcción de un mundo más humano y cristiano que te reconozca presente en la Eucaristía como Dios vivo.

Muchos intérpretes de las Sagradas Escrituras han interpretado el pasaje de la higuera estéril como analogía al pueblo judío que rechaza a Jesucristo como Dios, siendo un pueblo creyente y temeroso de Dios, con conocimiento y amplio respeto por las leyes mosaicas, rechazaron a muchos profetas en la antigüedad -incluyendo a Juan el Bautista- y tampoco aceptaron la divinidad de Jesucristo quien leía en el Templo las Sagradas Escrituras y se reconocía protagonista de dichos episodios que leía a través de los libros de los profetas, generando escándalo y rechazo por parte de los sacerdotes y altos miembros de la jerarquía eclesial de la época, pero también miles de seguidores en aquellos que comprendían sus explicaciones y enseñanzas en el templo.

Para muchos la higuera estéril es el pueblo de Israel que no cree hasta el día de hoy en la divinidad de Jesucristo y sólo lo consideran un profeta, pero que, según muchos santos de nuestros días, algún día dará frutos y ese será uno de los signos de la próximidad de la segunda venida de Jesús.

VER VIDEO DEL SERMON DEL PADRE CARLOS CANCELADO DONDE HABLA DE LA HIGUERA ESTÉRIL

MARTES: LECCIONES SOBRE LA ORACIÓN Y EL PERDÓN. JESÚS ES CUESTIONADO POR FARISEOS Y SADUCEOS. PREGUNTA SOBRE EL IMPUESTO AL CÉSAR.

Sermon de la Montaña krouillong comunion en la mano es sacrilegio3

San Mateo 11.20-26

San Mateo 22.15-22

San Marcos 12.13-17

San Lucas 20.20-6

¿Qué celebramos los cristianos? MARTES SANTO

Los judíos buscaban apresar a Jesús ya que debido a la resurrección de Lázaro, los muchos milagros que hacía y sus prédicas estaba convirtiendo a muchas personas, incluso judías que se retiraban del Templo para seguir a Jesús.

Destaca entre sus prédicas el versículo del Evangelio de San Lucas donde los fariseos, buscando que Jesús diga algo comprometedor, le preguntan “¿Es lícito pagar tributo al César o no?” a lo que Jesús les responde con rapidez -conociendo su intento de engañarle- “Traedme un denario. ¿De quién es este rostro? (Del César) Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Otro famoso versículo de San Lucas donde Jesús interroga a los sacerdotes y escribas diciéndoles “El bautismo de Juan ¿Venía del Cielo o de los hombres?” confundiéndoles hasta el dejarles sin respuesta, lo cual les enfurecía aún más.

MIÉRCOLES: JESÚS ES UNGIDO POR UNA MUJER EN BETANIA. ACUERDO DE JUDAS CON EL SANEDRÍN.

Mujer pecadora unge pies a Jesus krouillong comunion en la mano es sacrilegio

San Mateo 26.13
San Mateo 26.2-5
San Lucas 22.1-6

¿Qué celebramos los cristianos? MIÉRCOLES SANTO.

Hechos importantes sucederían el miércoles de esta semana santa.

Según el Evangelio de San Juan, Jesús, seis días antes de la Pascua, se queda en casa de Marta, hermana de Lázaro -el resucitado por Jesús- quien también estaba sentado a la mesa con el Señor, cuando se acercó María Magdalena con un frasco de costoso perfume y ungió los cabellos y pies de Jesús, enjugando sus pies con sus cabellos y besándolos. Éste acto de amor y agradecimiento de María Magdalena enfureció a Judas Iscariote quien replicó “¿Por qué no se vendió este perfume y se dio el dinero para los pobres?” y no estaba preocupado por los pobres sino por ser ladrón pues era él quien llevaba la bolsa del dinero de las limosnas, a lo que Jesús le respondió: “Déjala, que para el día de mi sepultura lo guardaba. Porque a los pobres los tendréis siempre con vosotros, más a Mí no siempre me tendréis”.

San Juan 12.1 -11

Es en este momento en que suceden dos hechos trascendentales. Según las visiones de Ana Catalina Emmerich en su libro LA AMARGA PASIÓN DE CRISTO, el gesto de María Magdalena de ungir los cabellos de Jesús con tan costoso perfume enfureció tanto a Judas Iscariote que ese mismo día tomó la resolución de tratar con los judíos el precio a convenir para entregarles a Jesús. Por otro lado, la respuesta de Jesús a Judas Iscariote va dirigida a todos sus discípulos y presentes y es el primer anuncio de su muerte, lo que causa gran tristeza y pesar entre sus discípulos.

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San Mateo en su Evangelio relata que uno de los doce llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?”. Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata, y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselos.

Este hecho es una llamada de atención para que no nos comportemos como Judas y pidamos al Señor que, de nuestra parte, no haya traiciones, ni alejamientos, ni abandonos.

Hay imágenes de Cristo crucificado que muestran una llaga profunda en la mejilla izquierda del Señor, y cuentan que esa llaga representa el beso de Judas.

Digámosle al Señor que deseamos serle fieles y cuando una tentación amenace arrojarnos por el suelo, pensemos que no vale la pena cambiar unas monedas por la felicidad de la vida eterna.

JUEVES SANTO: LA ÚLTIMA CENA. JESÚS PREDICE LA NEGACIÓN DE PEDRO Y LA TRAICIÓN DE JUDAS. INSTITUYE LA EUCARISTÍA Y EL ORDEN SACERDOTAL. LA ORACIÓN EN GETSEMANÍ.

La Ultima Cena Leonardo da Vinci krouillong comunion en la mano sacrilegio

San Marcos 14.12-25
San Mateo 26.20-35
San Marcos 14.32-42
San Mateo 26.36-46

¿Qué celebramos los cristianos? JUEVES SANTO: EL MANDATO DE AMOR FRATERNO, LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA Y EL ORDEN SACERDOTAL. LA AGONÍA EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ.

Después de la Santa Misa se celebra el lavatorio de los pies. Los cristianos acostumbran a recorrer las siete iglesias entre la tarde y la noche, recorriendo en cada una el Vía Crucis. El Jueves y Viernes Santo son fiestas de guardar por lo que es obligatorio el asistir a la Santa Misa. En este jueves santo se recuerda la institución de la Sagrada Eucaristía, regalo del Cielo para los hombres. Cristo se queda entre nosotros en Cuerpo y Sangre para fortalecernos conociendo nuestra debilidad humana.

El momento de ofrecer su vida en remisión de los pecados de la humanidad se acercaba y era tan grande su Amor que, en su sabiduría infinita, encontró la manera de irse y quedarse al mismo tiempo. Él mismo irá al Padre, pero permanecerá con los hombres para siempre bajo las especies del Pan y del Vino que luego de la Consagración se transforman en Su Cuerpo y Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad.

San Juan relata que Jesús lavó los pies a los discípulos antes de la última cena. Juan 13.1-20
Con ese acto les dio una lección de humildad y a todos nosotros nos dejó la lección de estar limpios en cuerpo y alma antes de recibirle en la Sagrada Eucaristía.

Ana Catalina Emmerich en su libro LA AMARGA PASIÓN DE CRISTO relata cada detalle de sus visiones sobre la Institución de la Eucaristía, y relata que luego de que Jesús le dice a su discípulo Juan quién es el que le va a entregar, le da a comer el Pan remojado en Vino a Judas Iscariote. En ese momento, habiendo recibido la Eucaristía en pecado entró Satanás en él y Jesús le dijo: “Lo que tengas que hacer hazlo pronto” saliendo Judas Iscariote del cenáculo a prisa. los discípulos creían que iba a hacer algún recado que Jesús le había encargado, sin embargo, su traición ya estaba próxima.

Luego de cenar salió Jesús con sus discípulos al huerto de Getsemaní donde fue a orar. La mayoría de ellos se quedaron en un determinado lugar mientras que Jesús se adentró en el huerto con sus discípulos Pedro, Juan y Santiago (hermano de Juan). Es aquí donde Jesús les dice a ellos tres “Quedaos aquí mientras yo voy allá a orar” y adentrándose en una especie de cueva muy apartada fue donde tuvo las visiones de todo lo que le acontecería: vio los pecados de la humanidad por los cuales debería sacrificarse (y que jamás había podido concebir en su santa humanidad), contempló con anticipación las almas que habían de condenarse y contempló la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados y se quejó amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores.
En su tormento sudó sangre y fue atormentado por visiones del maligno que le tentaba una vez más para que desistiera de su misión.
También fue consolado por un ángel del Cielo quien le mostró la predestinación de aquellos que se salvarían mediante los méritos de Su Pasión y le consoló. Le dio de comer algo y le dio de beber de un Cáliz que llevaba consigo y dejándole desapareció (“La Amarga Pasión de Cristo” de Ana Catalina Emmerich).

VIERNES SANTO: ARRESTO DE JESÚS. JUICIO ANTE EL SANEDRÍN Y PONCIO PILATOS. PASIÓN Y CRUCIFIXIÓN DE JESÚS. SEPULTURA DE JESÚS.

jesus es crucificado la crucifixion de jesus krouillong comunion en la mano

San Marcos 14. 43-65
San Marcos 15.15-47
San Lucas 23.26-55

¿Qué celebramos los cristianos? VIERNES SANTO: EL DÍA DE LA PASIÓN DEL SEÑOR. DÍA DE AYUNO Y ABSTINENCIA. SE VENERA LA SANTA CRUZ Y SE REPRESENTA EL VÍA CRUCIS.

En el Viernes Santo se recuerda la Pasión de Jesús, desde la traición de su discípulo Judas Iscariote hasta Su muerte en la Cruz y Su sepulcro. Cada detalle de la Pasión de Jesús está resumido en la representación del Vía Crucis.

Este es el día para acompañar a Cristo con su Cruz. Se recuerda el juicio inicuo del Sumo Pontífice y todo el Sanedrín intentando presentar falsas pruebas, testigos y acusaciones contra Jesús sin éxito. Sólo cuando el Sumo Sacerdote le pregunta “¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendito? y Jesús respondió al Sumo Sacerdote “Yo Soy. Y veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Padre viniendo entre las nubes del Cielo ” es que éste obtiene la justificación de acusarle por blasfemo, para ser condenado a muerte. Sin embargo, la ley no le permite a los judíos condenar a muerte, es por eso que Jesús es llevado donde el gobernador romano Poncio Pilatos (Judea era provincia conquistada por el imperio romano y por ello bajo su jurisdicción).

Pilato interroga y juzga a Jesús y aún sin encontrar razón alguna para condenarlo a muerte busca la manera de zafarse de dicha situación, cuando escucha que los sacerdotes le acusaban de crear escándalo desde Galilea hasta Jerusalén. Reconociendo a Jesús como Galileo, Pilatos decide enviarle a Jesús a Herodes por ser de su jurisdicción las ciudad de Galilea.

Herodes era hijo del rey Herodes que había ordenado la muerte de miles de niños sólo porque quería matar a Jesús y conociendo éste la historia del niño que su padre había intentado matar y sabiendo que ese niño era llamado Mesías, Rey de los Judíos, sale ansioso a interrogar a Jesús de quien se burla por no ser lo que esperaba (un gran rey) y ordenando a sus esclavos y servidores el burlarse de Jesús lo devuelve a Pilatos sin encontrar en él causa para matarle.

Pilatos quien no recibe la decisión de Herodes de devolverle a Jesús de buena gana, a causa del escándalo ocasionado, le manda flagelar para satisfacer a la muchedumbre -que estaba pagada por el Sumo Pontífice y el Sanedrín para pedir la muerte de Jesús. Luego de una brutal flagelación Pilatos cede ante las presiones del Sumo Sacerdote y el Sanedrín y lavándose las manos les entrega a Jesús para que sean ellos quienes le maten porque él lo encuentran inocente.

Desde aquí se inicia el encarcelamiento de Jesús, la preparación de Su Cruz por los trabajadores del Sanedrín y su largo camino hasta el Calvario donde es seguido de cerca por Su Santísima Madre María, su fiel discípulo Juan, María Magdalena y María la hermana de su madre, además de otras mujeres y hombres piadosos que le seguían de lejos.

Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz.
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” San Lucas 23.34
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” San Lucas 23.43
“He aquí a tu hijo, He aquí a tu madre” San Juan 19.26
“Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” San Mateo 27.46
“Tengo Sed” San Juan 19.28
“Todo está consumado” San Juan 19.30
“Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” San Lucas 23.46

Luego de su muerte en la Cruz, los judíos pidieron a Pilatos que les rompieran las piernas a los crucificados porque el sábado era un día de celebración y de guardar y los cuerpos no podían quedarse ahí para el siguiente día por lo que apresuraban su muerte, sin embargo, el soldado romano al ver a Jesús muerto le clava la lanza en el costado de donde brotó sangre y agua -sin romperle un hueso según las Sagradas Escrituras y lo dicho por los profetas.

Esta sangre y agua que brotó del costado de Jesús representados a través de la devoción de la Divina Misericordia (Santa Faustina Kowalska) por dos rayos: uno de color rojo y el otro de color blanco. El rayo de luz de color rojo representa la Sangre que da la vida y el rayo de color blanco representa el Agua que purifica las almas.

Nicodemo y José de Arimatea, judíos miembros del Consejo de Sacerdotes del Templo, pero que no habían estado de acuerdo con ese juicio inicuo al que sometieron a Jesús ni con las acusaciones en su contra, pidieron a Pilatos en secreto permiso para bajar su cuerpo de la Cruz, de donde le bajaron con ayuda de Su madre, Juan y las piadosas mujeres que ahí se encontraban aún. Le lavaron y ungieron preparando su cuerpo para la sepultura y lo colocaron en el sepulcro que José de Arimatea había comprado para sí, colocando una piedra delante de él le dejaron ahí por acercarse el día sábado.

SÁBADO SANTO: JESÚS REPOSA EN EL SEPULCRO. DESCENSO DE JESÚS A LOS INFIERNOS.

Jesus descendio a los infiernos krouillong limbo comunion en la mano sacrilegio 3

San Lucas 23.50-56
San Juan 19.38-42
1 San Pedro 3.19

¿Qué celebramos los cristianos? SÁBADO SANTO: LA SEPULTURA DEL SEÑOR Y EL SANTO SEPULCRO. SOLEMNE VIGILIA PASCUAL.

La comunidad cristiana no se reúne sino hasta la noche para celebrar la solemne vigilia pascual o la Misa de Gloria.

Cristo yace en el sepulcro y la Iglesia medita, admirada, lo que ha hecho por nosotros. Hay que guardar silencio para aprender del Maestro, al contemplar su cuerpo destrozado. Cada uno de nosotros debe considerarse responsable de esa muerte.

El sábado santo no es una jornada triste. El Señor ha vencido a Satanás y al pecado, y dentro de pocas horas vencerá también a la muerte con su Resurrección. Nos ha reconciliado con el Padre Celestial.

Esta es una noche de Vigilia en honor del Señor, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó.

Durante la vigilia la iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Comunión.

La Vigilia Pascual es la celebración más importante de todo el calendario cristiano. Celebramos con mayor esplendor y fervor porque creemos que Cristo ha resucitado de entre los muertos y vive y está presente entre nosotros en la Eucaristía.

Pidamos al Señor que nos transmita la eficacia salvadora de Su Pasión y de su Muerte, que es la Redención.

DOMINGO DE PASCUA: RESURRECCIÓN. SEPULCRO VACÍO. MENSAJE DEL ÁNGEL.

Pascua de Resurreccion krouillong comunion en la mano sacrilegio 4 Cristo Resucitado

San Marcos 16.1-8
San Juan 20.1-10
San Lucas 24.1-7

¿Qué celebramos los cristianos? DOMINGO DE PASCUA. DÍA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR.

Se da inicio al Tiempo Pascual con la Eucaristía y Misas Solemnes. Los Templos vuelven a embellecerse con luces y flores.

El día Domingo comienza el Tiempo Pascual el cual durará hasta Pentecostés. La resurrección de Jesús es el punto de partida de nuestra fe, pues “Si Cristo no hubiera resucitado nuestra fe sería vana”, por lo tanto la buena nueva de la Salvación es aclamada por todos.

Durante el Tiempo Pascual se reemplaza el rezo de El Ángelus a las 6 am, 12 pm y 6 pm por el rezo o canto del Regina Caeli, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés.

Aprende a rezar EL ÁNGELUS

Aprende a cantar el REGINA CAELI

Que esta Semana Santa Dios les conceda a todos las Gracias de una sincera conversión y una buena confesión.

Karla Rouillon Gallangos

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Recuerda que los demonios son RESPONSABLES del pecado pero tú eres CULPABLE por no haber resistido la tentación y por ofender a Dios con el pecado. ¡Confiésate bien!

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La comunión en la mano es SACRILEGIO y PECADO y nadie puede obligarte a recibir la comunión en la mano, pues la excepción que la permite dice que es “sólo para el fiel que lo desea”.

Por favor, por amor a Jesús, no se queden callados y luchen contra la sacrílega comunión en la mano… es Jesús ahí presente y no, no está dichoso de ser flagelado otra vez por ti recibiéndolo en las manos… ¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

Sobre la COMUNIÓN EN LA MANO

Fuentes: La Santa Biblia, Diario El Comercio “Siete días para la Pascua” por Alfredo Oshiro y “Colección Fe y Esperanza” de Editora Lider.