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Artículos con la etiqueta NO RECIBAS LA EUCARISTIA MANO


¿Es terrible la condenación eterna?
Actualizado 8 febrero 2012
Fuente: RELIGION EN LIBERTAD


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Desde luego que sí lo es…, pero conviene, matizar sobre varios puntos y verlo desde un ángulo de visión completamente distinto al que aquí en esta vida tenemos. Una asidua lectora, desde hace ya cerca de tres años, de las glosas que escribo, movida por una laudable compasión, me ha enviado un comentario sobre este tema, en el sentido de que le parecía tremenda la pena que han de sufrir y están sufriendo los condenados en el infierno, pues mal que lo pese a muchos, que no quieren aceptar la realidad y practican la técnica del avestruz, el infierno existe y desgraciadamente no está vacío.

Este tema, de ver que es terrible la pena de condenación eterna, le mueve a muchos y quizás más a muchas, pues ellas son más emotivas y compasivas que nosotros, a ver una gran desproporción entre el delito que le lleva al infierno a un réprobo y el tremendo tamaño de la pena. ¡Vamos! Nadie se atreve a decirle al Señor, que no es para tanto, pero en el fondo más de uno o una lo piensa. Se llega a pensar de esta forma, en función de que carecemos de una visión de carácter sobrenatural, y todo lo que miramos lo vemos con una simple visión natural o humana. Un desarrollo pleno y completo de nuestra vida espiritual en esta vida, que es lo que nos permitiría ver con plena visión sobrenatural, es muy difícil de alcanzarlo, aunque no imposible, pues hay quien lo logra marchando directamente al cielo sin pasar por la purificación que se adquiere en el purgatorio. Pero la inmensa mayoría de los que esperamos salvarnos, pasaremos por el purgatorio, aunque solo sea por muy breve el tiempo de estancia allí, si es que se ha tenido la precaución de acogerse en esta vida al Santo escapulario de la Virgen del Carmen.

Son varias las consideraciones que se pueden hacer acerca del porqué, de este tema. La más extendida es la de que una ofensa, a la tremenda e infinita grandeza de Dios, justifica un tremendo castigo. Desde el punto de vista humano, en el derecho y la justicia positiva actual la pena de una ofensa, va siempre unida a la categoría del ofendido. No es lo mismo, insultar a un niño, que insultar a un adulto, que insultar al rey. Dicho de otra forma, partiendo de una completa visión sobrenatural, de la cual todos carecemos¸ es de tener presente que como la grandeza de Dios, es infinita y eterna, por lo tanto la pena de una ofensa a Dios, también tiene que ser infinita y eterna.

Este argumento o esta argumentación, a mí personalmente no me gusta. Y no me gusta, porque estimo que no existe un castigo por parte de Dios al alma que se va al infierno. Pongamos un ejemplo; en el orden natural o humano, una persona joven con facilidades para estudiar una carrera, no utiliza estas facilidades y repetidamente es suspendido, sin lograr terminar la carrera. Su estatus social, cambia con respecto a los de sus padres y hermanos que si aprovecharon los estudios y terminaron sus carreras. Nadie culpa a sus padres de haber castigado a su hijo sin una carrera que si tienen sus hermanos. Algo similar ocurre con el reprobado que se va al infierno. Es él, el que ha querido irse al infierno, negándose a aceptar el amor que el Señor le ofrecía. Dios no lo ha castigado, él tiene lo que ha elegido.

Dios hace lo posible y lo imposible para que no nos condenemos nadie y Él mismo es el primer interesado en que nadie se condene y está interesado en esto, mucho más que nosotros mismos. Hasta el último momento, nos está ofreciendo su amor, aunque hayamos sido unos locos pecadores absolutos y está siempre dispuesto a perdonar y está deseando que el pecador se acoja a su misericordia. Pero si el alma de que se trate, no acepta el amor de Dios, el Señor, le retira su capacidad de amor, y ese vacío que se produce en esa alma lo rellena la antítesis del amor que es el odio y así esa alma entra en el reino del odio por su propia voluntad. Esta alma, al carecer de capacidad de amor, por habérsele sido retirada tal como ella deseaba, su naturaleza se le transforma y lo que antes era amor ahora es solo odio y tinieblas, pues el Señor también retira su Luz divina y eso para siempre eternamente.

Lo que realmente nos pasa, es que aquí en esta vida, todos tanto los que viven en amistad y gracia de Dios, cumpliendo con sus mandamientos y aseveraciones, como los que viven de espaldas a Él, somos objeto de su amor, desde luego que unos más que otros, pero todos nadamos sumergidos en el amor divino, y no tenemos noción ni experiencia de cómo es la vida, cuando este amor no existe. Al no existir este amor, la naturaleza de cualquier criatura sea humana o angélica, se transforma. La transformación que se verifica, al carecer de la facultad de amar, para estas criaturas, lo suyo es odiar que es la antítesis de amar.

Pero repito, este proceso de transformación sobrenatural que se realiza en un alma cuando definitivamente no ha querido aceptar el amor divino, es eterna y no tiene vuelta atrás, pues para que esta pudiese darse, el condenado tendría que apoyándose en la misericordia divina, hacer un acto de arrepentimiento; pero ello es imposible, ya que un acto de arrepentimiento en sí, es un acto de amor, y la naturaleza transformada del condenado le impide tener un acto de amor.

En razón a lo anteriormente dicho, es imposible que se realicen eso que muchas personas llenas de buena fe dicen: Dios es tan bueno que al final sacará a todo el mundo del infierno. O también, aquello otro de que como la misericordia de Dios es tan grande e infinita, al final el infierno estará vacío. Pues no, no puede ocurrir, porque al mismo tiempo que la misericordia divina es infinita y solo para el que se arrepiente, también la justicia divina es grande e infinita.

Concluyo esta glosa, no aceptando esa peregrina idea de que y tenemos que rezar por las almas que están en el infierno e inclusive por los demonios. A tenor de lo ya dicho se comprenderá fácilmente que eso es un disparate. Lo que si tenemos que hacer es rezar para que al infierno no vaya nadie y desde luego nosotros mismos, pues la caridad bien entendida empieza por uno mismo, y hasta el último momento nadie estamos seguros.

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

Otras glosas o libros del autor relacionados con este tema.

- Libro. CONVERSACIONES CON MI ÁNGEL.- www.readontime.com/isbn=9788461179190

- Libro. DEL MÁS ACÁ AL MÁS ALLÁ.- www.readontime.com/isbn=9788461154913

- Libro. LA SED DE DIOS.- www.readontime.com/isbn=9788461316281

- Vale la pena, ¿valió la pena? Glosa del 26-05-11

- Carta de un alma condenada. Glosa del 24-11-11

- ¿Estamos predestinados? Glosa del 08-08-11

- El tema del infierno. Glosa del 02-09-09

- El infierno como estado del alma. Glosa del 01-03-10

- Limitaciones que tiene el infierno. Glosa del 15-09-11

- Fuego del infierno y goces del cielo. Glosa del 04-12-11

- Fuego en el infierno. Glosa del 21-02-10.

Si se desea acceder a más glosas relacionadas con este tema u otros temas espirituales, existe un archivo Excel con una clasificada alfabética de temas, tratados en cada una de las glosas publicadas. Solicitar el archivo a: juandelcarmelo@gmail.com




Autor: Juan Pablo Ledesma, LC. Roma (Italia)
Fuente: www.100sacerdotes.com

Más de 80 años sin confesarse

Cierto día, uno de los misioneros me pidió llevar la comunión a una señora muy anciana...

Tengo que confesar que ser misionero ha sido siempre la ilusión de toda mi vida. De niño fue el sueño que me cautivó y que encendió en mí la llama de la vocación. Yo quería ser sacerdote para ayudar a los demás, para hacer algo que valiera la pena. Alguna vez me imaginé convertido en otro San Francisco Javier en las Indias: con el brazo dolorido por tanto bautizar, agotado de confesar, de predicar, de enseñar el catecismo, sin tiempo de comer, sin poder descansar porque todos acudían a mí en busca de consuelo, de consejo o de ayuda.

El episodio que aquí narro me sucedió en una aldea de la Sierra norteña de Sonora… Sus habitantes no saben que hace ya muchos años, allá por 1646, la corona española embarcó hacia sus tierras soldados y misioneros. Cierto día los Apaches, una de las cuarenta tribus que poblaban estas tierras, saquearon una guarnición española y fueron castigados. En represalia atacaron sin piedad, matando y destruyendo. El sacerdote Juan Bautista, amigo de todos, los recibió con los brazos abiertos. Los temibles Apaches respondieron con arcos y flechas. Una a una, le clavaron más de veinte saetas. Agonizando y desangrado, el misionero se arrastró a gatas hasta los pies del crucifijo de la misión. Era una talla de gran tamaño, esculpida por los indios Órapas. Se abrazó a él. Y murió así, mezclando su sangre con la del Cristo. Ese es el pasado glorioso de estas tierras.

Nuestra jornada misionera comenzaba muy temprano y acababa en la madrugada del día siguiente. Después de levantarnos, un suculento y nutritivo desayuno y un buen rato de oración. Luego, la voz de la campana atraía a pequeños y grandes a la capilla. Mientras tanto los misioneros visitábamos a las familias y les impartíamos catequesis. Como sacerdote, yo confesaba todo el día y luego celebraba la Misa. Si había enfermos, los visitaba y les administraba los sacramentos.

Un bien día conocí a este encanto… Cierto día, uno de los misioneros me pidió llevar la comunión a una señora muy anciana. Vivía muy lejos, en una loma. Ya había atardecido y no quise adentrarme por la brecha de la montaña, difícil y tortuosa. Incluso nos perdimos. Decidí volver. Además tenía el compromiso de cenar en la casa del sordomudo. Una familia muy pobre me había invitado y accedí. Estaban todos reunidos, esperándonos y de pie, porque no había platos ni vasos ni sillas suficientes para todos. Eran muy pobres. Me ofrecieron sardinas enlatadas. Les conté mi desilusión del día y el señor sordomudo, que seguía la conversación leyendo los labios de su esposa, con gestos y expresiones me ofreció su caballo para el día siguiente. -¿A qué hora lo quiere?- preguntó su esposa. Miré a los otros misioneros y me dijeron que tenía todo el día ocupado. –Entonces nos quedamos sin comer para ver a esta señora. Al día siguiente, a la una del mediodía tenía ensillado el caballo. Una gran emoción me embargaba el alma. Entre la aventura y el deseo de ayudar, cabalgaba, llevando en una píxide el Santísimo Sacramento. Nos adentramos en el cauce del Sonora. Después de veinte minutos de trote llegamos a la casita. Era una señora de 83 años, enferma, que no podía caminar, con un tumor en la pierna. Nos recibió con gran alegría y emocionada… Era la primera vez que un sacerdote le visitaba. Contaba cómo su mamá había tenido 23 hijos y que en sólo 3 años había perdido a 13 de sus hijos por enfermedades y accidentes. Hablé con ellas a solas. ¡Cómo olvidarla! Era la primera vez que se confesaba. Toda la vida esperando este momento. Fue su primera confesión. Su primera comunión y su primera y -quizás también- última unción de los enfermos. Después, ayudada por otra señora, nos sirvió una taza de café y nos despedimos.

De regreso, sobre el caballo, no dejaba de darle gracias a Dios. Hablaba con él y comentábamos que quizás sería la última vez que vería a esta persona en mi vida. Pensé también en todos los años de preparación y de sacerdocio y me dije: ¡Valió la pena! ¡Momentos como éste, pagan con creces todo! Valdría la pena ser sacerdote para un momento como éste. No hay mayor alegría que dar, es la mejor inversión de nuestro tiempo, dar nuestra vida por amor.


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Esta historia y otras mil, fueron recopiladas durante el Año Sacerdotal. Las cien mejores están publicadas en el libro "100 historias en blanco y negro", que puede adquirirse en www.100sacerdotes.com


Hola amigos y amigas. Les compartimos la carta enviada a google solicitando que pongan un doodle de Don Bosco para este 31 de enero.

Lo que tenemos que hacer es copiar la carta y reeenviarla a proposals@google.com (correo del doodle) desde nuestros mails personales.

Poner como Asunto: Un doodle de Don Bosco para este 31 de enero.

¡¡¡ Hagamos que nuestra voz se escuche!!!

Les compartimos un la Carta de petición para un doodle de Don Bosco para este 31 de enero.


Que Dios les bendiga

Karla Rouillon
Lima- Perú
krouillong@hotmail.com

Extraído de: SALESIANOS DEL PERU

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Para: proposals@google.com
Asunto: Un doodle de Don Bosco para este 31 de enero.

Estimados amigos de Google:

Reciban un saludo cordial de la Congregación Salesiana, de los Grupos de la Familia Salesiana y de los miles de muchachos, muchachas y jóvenes amigos de Don Bosco, presentes en 131 países.

Este 31 de enero es la fiesta de San Juan Bosco, sacerdote y santo educador católico y quisiéramos poder contar con un doodle de Don Bosco para ese día en su portal de Google.com.

Don Bosco fue un sacerdote turinés de origen campesino quien desde la experiencia de pobreza a comienzos del siglo XIX desarrolló una vocación de servicio y de intimidad con Dios que le llevó a entregar toda su vida a los jóvenes más pobres y abandonados.

Siendo sacerdote creó una serie de iniciativas educativas con la convicción que el hombre que razona y se educa es un hombre libre. Fue él uno de los primeros que redactó contratos para jóvenes aprendices que respetasen horas de trabajo y días libres en que pudiesen estudiar, descansar y expresar su fe en Dios. Se colocaba así, más allá de las ideologías en combate de entonces: el liberalismo capitalista y el comunismo marxista.

Ante la situación de orfandad y abandono en que la Primera Revolución Industrial sumió a tantos jóvenes, creó ambientes de encuentro amistoso y asertivo que llamó Oratorios, convencido de que la alegría no está reñida con la amistad con Dios. Además, diseñó un estilo de relaciones educativas basado en el espíritu de familia que alimentado por su amistad con Dios lo mantenía siempre alegre y creaba relaciones inclusivas en toda la Comunidad Educativa.

“Educar es cosa del corazón” solía decir, y llamó Sistema Preventivo al método educativo que mediante un ejercicio de la razón, de la bondad y de la religión conseguía alejar los castigos del entorno educativo y lograba motivar un crecimiento libre y convencido en valores.

Animó a los laicos de su tiempo a vivir un proyecto de santidad comprometido con las exigencias de cambios sociales, culturales y económicos que planteaba la sociedad industrial. Hoy en día más de 30 agrupaciones diversas constituidas por religiosos, religiosas, laicos y laicas, jóvenes y adultos formamos la Familia Salesiana. La misión es común: mostrar a los jóvenes de hoy, en escenarios de nuevas pobrezas, la cercanía y el amor de Dios.

Pasen por la web www.sdb.org y verán que nuestra Familia está en los cinco continentes, en 131 países y en todos los estratos sociales, desarrollando diversas iniciativas que educan, preparando al trabajo cualificado, formando en la ciudadanía responsable, creando espacios de socialización y de expresión artística y sobre todo: propiciando el encuentro privilegiado con Dios identificado como Padre en la vida y testimonio de Jesucristo que vive en la Iglesia.

Gracias, ustedes hacen posible que se piense en global sintiéndonos locales. Esperamos su grata respuesta.

Atentamente,

Los salesianos y salesianas jóvenes, adultos, religiosos y laicos del mundo entero.


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La Palabra de Dios doblega la dureza del corazón
Martes 10 de Enero de 2012 01:16
P. Evaristo Sada LC
Blog de La Oración

lampara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino la palabra de dios doblega la dureza del corazon krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano


“La palabra de Dios es luz para el entendimiento, fuego para la voluntad, para que el hombre pueda conocer y amar a Dios; y para el hombre interior, el que vive por la gracia del Espíritu Santo, es pan y agua, pero un pan más dulce que la miel y el panal, un agua mejor que el vino y la leche; es para el alma un tesoro espiritual de méritos, y por esto es comparada al oro y a la piedra preciosa; es como un martillo que doblega la dureza del corazón obstinado en el vicio, y como una espada que da muerte a todo pecado, en nuestra lucha contra la carne, el mundo y el demonio.”

De los sermones de San Lorenzo de Brindis



San Jorge y el poder del ideal .
Domingo 30 de Octubre de 2011 08:03
John Bartunek, L.C.
Fuente: Blog de La Oración

¿Cómo aumentar la resonancia espiritual? ¿Cómo descubrir a Dios por el camino de la belleza? Este es el objetivo de la serie de artículos de que les hablé la semana pasada y que ahora iniciamos.

Me encontraba en Florencia, Italia, de intercambio por un semestre. Aquel día estábamos visitando Bargello, uno de los museos de esculturas más conocidos de Florencia.


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Llegamos al segundo piso del palacio medieval y entramos en la sala dedicada a Donatello: aquello era un verdadero espectáculo para cualquiera que lo viera, y más para un universitario estudiando Historia del Arte. De repente, una de las esculturas situadas al fondo de la sala me atrajo de una manera sorprendente. Parecía que la figura me interpelaba, exigiendo insistentemente que le dedicara toda mi atención.

Todo lo que me rodeaba pasó entonces a un segundo plano. Me separé del grupo y me adentré en el laberinto de esculturas, arrastrado irresistiblemente por esta imagen, hasta que me encontré cara a cara con San Jorge.

El mármol había sido cuidadosamente trabajado, como en todas las esculturas de Donatello. La piel se veía suave al tacto, el mármol mismo parecía desaparecer y perderse entre los ropajes y la armadura. Las proporciones eran sencillamente naturales, y la escultura misma parecía respirar. Su sola presencia impresionaba.

Sin embargo, no creo que la magnífica técnica de Donatello fuera la única causa de la profunda impresión que sentí. Donatello había conseguido capturar más, mucho más. Ese “más”, fuera lo que fuera, penetraba en mí, resonaba en lo profundo de mi alma, me interpelaba.

¿Quién es San Jorge?
Según una legendaria tradición, San Jorge era un oficial capadocio de la Guardia del Imperio Romano. Su madre le educó en la fe cristiana durante el período de las persecuciones. Tras el triunfo en una campaña militar en Anatolia (hoy en día Turquía), San Jorge rescató a la princesa de esas regiones de las garras de un terrible dragón. Derrotó al monstruo con una fuerza sobrenatural que él atribuyó no a sí mismo sino a su fe. San Jorge también dio testimonio público de su fe ante el emperador Diocleciano, quien intentó forzarle para que apostatara mediante adulación y torturas, aunque sin éxito alguno. Nuestro santo siguió profesando su fe, convirtiendo a los testigos y haciendo milagros a pesar de que las autoridades seguían minando su ánimo con torturas. Finalmente, San Jorge fue decapitado y recibió la corona del martirio en los albores del siglo cuarto.

Si el gremio local de armadores y fundidores te hubiera pedido esculpir una imagen de tamaño natural de este santo, tal como se lo pidieron a Donatello, ¿por dónde habrías empezado? ¿Cómo habrías representado la humildad, el valor, la fe y el servicio desinteresado que caracterizaron a San Jorge? La mayoría de los artistas escogieron el dramático enfrentamiento con el dragón. Donatello no. Más bien, decidió representar simplemente la persona de San Jorge. Y esta elección marcó la diferencia entre su obra y otras muchas imágenes del santo.

El San Jorge de Donatello está de píe, con su armadura y su manto, la cabeza descubierta y apoyado ligeramente en el escudo, cuya punta se apoya a su vez en el suelo. Todo en él es fuerza, vigor y juventud. Pero hay algo más, una característica misteriosa que penetra toda la obra y la eleva. Esta particularidad, junto con la perfección técnica y la reverente belleza de la imagen fue lo que tocó mi corazón en ese primer encuentro con la escultura.

Me llevó años de reflexión y admiración hasta que pude poner palabras a esa misteriosa característica. Creo que por fin la he descubierto.

El poder de esta presencia
El San Jorge de Donatello está embebido de un algo que hoy el mundo necesita, de un algo que yo también estaba buscando en los años anteriores a mi conversión. Esta fascinante escultura de mármol deja traslucir un sentido de misión apasionante y vital. San Jorge, con su cuerpo inclinado hacia delante, su cabeza alta y la mirada en el horizonte, refleja su aplomo hacia la acción. Sabe para qué es esta vida. Sabe hacia dónde va. Y este destino le llena de determinación callada, de un sentido que nadie le puede arrebatar y de una alegría dinámica que ilumina los rasgos de esta estatua con una luz fuera de lo común.

Sí, San Jorge era un soldado, y por eso es el santo patrón de los soldados. Pero ante todo era un soldado de Cristo, anhelante de dar testimonio de su Señor. Su deseo de construir el Reino de los Cielos en esta tierra era tal que le llevó a arriesgar su reputación, su carrera, su fortuna y hasta su propia vida. Este sentido de misión fue el factor que unificó y elevó sus dones y talentos hasta la santidad. Y Donatello, de algún modo, consiguió capturar este secreto interior de San Jorge haciendo que penetrara cada rasgo de la escultura.

Este es el poder que Cristo puede dar a cada alma, un verdadero sentido de misión, un ideal propio de la dignidad del corazón humano y capaz de unir todos los cabos de la vida de cualquiera que viva en este mundo post-moderno.

La escultura me dio, en cierto sentido un destello del poder transformador del ideal cristiano, y a partir de ese momento deseé poder participar de él más plenamente. El deseo que esta obra de arte encendió en mí fue tan intenso que todavía considero el encuentro con la imagen de San Jorge como el inicio en mi camino al sacerdocio. Fue el primer destello de mi vocación, el primer eco de la llamada.


San Jorge, santo mártir de Dios

Ruega por todos nosotros

Para que dejemos que el ideal de Cristo tome posesión de nuestros corazones

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Este artículo se puede reproducir sin fines comerciales y citando siempre la fuente www.la-oracion.com y el nombre del autor, procurando mantener las ligas internas al artículo.
El Infierno existe.

Don Bosco nos explica los motivos por los cuales muchos caen al infierno y los remedios para evitarlo.

Tu voluntad tiene que vencer al pecado.
Tienes que querer detestar ofender a Dios.


Mi sacerdote confesor me aconsejó que "si tienes dudas de lo que está bien o está mal debes pensar si eso que tú quieres hacer lo habría hecho Jesús" y así evitar el pecado.

Jesús le abrió las puertas del Cielo a los hombres con Su Sacrificio en la Cruz y nos hizo herederos del Cielo, no desperdicies esta Gracia porque pecando te vas al infierno.

Que Dios te bendiga.

Karla Rouillon
Lima-Perú


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