Artículos con la etiqueta Benedicto XVI
08/02/12 |
Publicado por: a19998163 | Categoría General
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 68 veces |
RIO DE JANEIRO, 07 Feb. 12 / 06:09 pm
(ACI/EWTN Noticias).-
Hoy en Brasil se dio a conocer el logo oficial de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Río 2013 que se realizará en el mes de julio con la asistencia del Papa.
En una ceremonia a la que asistieron más de 100 obispos de todo Brasil, realizada en el auditorio del Edificio João Paulo II, en el Barrio de Gloria, en Río de Janeiro, el Arzobispo de esta ciudad, Mons. Orani João Tempesta, fue quien presentó el logo oficial.
El logo fue elegido de un total de casi 200 modelos participantes en un concurso convocado para este ocasión. La decisión la tomó el Pontificio Consejo para los Laicos, dicasterio del Vaticano que tiene a su cargo la coordinación de las JMJs.
Como antesala a la presentación, ayer por la noche el Cristo Redentor del Cerro del Corcovado fue iluminado con los colores de las banderas de los aproximadamente 150 países que participarán en la JMJ Río 2013.
RIO DE JANEIRO, 07 Feb. 12 / 11:56 am
(ACI/EWTN Noticias).-
El imponente Cristo Redentor que está sobre el Cerro del Corcovado en Río de Janeiro (Brasil) fue iluminado la noche de ayer con los colores de las banderas de los 150 países que estarán representados en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Río 2013.
Entre las 8:00 y las 9:00 (hora local), el Cristo Redentor que celebró en 2011 su 80 aniversario, fue especialmente iluminado. Gracias a la claridad de la noche, las luces pudieron ser apreciadas con nitidez desde toda la ciudad.
La iluminación se realizó en la víspera del lanzamiento del logo oficial de la JMJ Río 2013 que esta noche (hora local) se dará a conocer en el auditorio del Edificio Joao Paulo II, en el Barrio de Gloria, donde está la sede del comité organizador.
En el evento participarán más de 100 obispos de todo Brasil. El presidente del comité organizador y Arzobispo de Río de Janeiro, Mons. Orani João Tempesta, será quien presente el logo.
10/01/12 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Benedicto XVI
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 142 veces |
DIVINOS FRUTOS DEL GENIO HUMANO
Los Museos Vaticanos, espacios sagrados y símbolos del diálogo de la Iglesia con la humanidad.
Fuente:
Revista LUHHO

En la Ciudad Santa del Vaticano (Roma-Italia), los Museos Vaticanos muestran al público la extensa colección de la Iglesia Católica Romana; una invitación a conocer el espíritu creador del hombre, en su búsqueda por descubrir el misterio divino, el universo, los seres vivientes y sobre todo la figura humana. Tratados de forma independiente, debido a su enorme amplitud conjunta, se encuentran compuestos por distintos edificios de museos temáticos, edificios pontificios, galerías, monumentos y jardines. Este fabuloso complejo museístico, símbolo del largo compromiso del papado con el antiguo patrimonio romano (siendo los Papas los primeros soberanos en poner sus colecciones de arte y palacios a disposición del público), nació con una pequeña colección privada de esculturas perteneciente al Papa Julio II, quien al ser elegido en 1503, la situó en el patio del Palacio Belvedere, hoy llamado “Patio Octógono”. Con el tiempo, y el acceso al poder de nuevos papas, nuevos edificios fueron construidos, al igual que pasadizos y galerías para unirlos con otros, desarrollándose y ampliándose hasta formar los actuales museos.

Hoy en día, y desde el año 2000, una nueva y magnífica entrada recibe a su visitantes, siendo tal como la definió el Papa Juan Pablo II en su discurso inaugural, “el ingreso que introduce al templo del arte y de la cultura que son los Museos Vaticanos, (los cuales) constituyen culturalmente una de las más significativas puertas de la Santa Sedes abiertas a todo el mundo”. Decorada por diferentes obras, entre las que destacan un gran mosaico polícromo del siglo I, en cuyo centro se encuentra un cabeza de Medusa rodeada por motivos geométricos y con una hilera de barcos en la parte inferior; así como una escultura en mármol policromo y un portón de bronce, obras contemporáneas, de Giuliano Vangi y Cecco Bonanotte respectivamente.
DEVELANDO LA MISTICA
La monumental escalera doble, diseñada por Giuseppe Momo, de fascinante forma helicoidal, es la subida indicada para acceder a las salas expositivas (y a la vez su segunda espiral es la bajada que nos llevará a la salida del museo) . Debido a su considerable extensión, se requiere de un día entero para poder apreciar sus diferentes espacios, de los cuales presentaremos aquí una selección según su cronología.
****/***
Los Museos Vaticanos y la Galerías Pontificias surgieron con los pontificados de Clemente XIV (1769-1774) y Pío VI (1775-1799), por esta razón toman el nombre de Museo Pío-Clementino. En este, se encuentran reunidas importantes obras maestras provenientes de antiguas excavaciones romanas, y procedentes en gran parte de la colección privada del Papa Julio II. Entre ellas: el “Apoxiomenos” (copia romana en mármol cuyo original griego en bronce fue obra de Lisipo), el “Apolo de Belvedere” (ubicada en la sala de Belvedere, y el grupo escultórico el “Laocoonte y sus hijos”, pieza de gran dramatismo donde se aprecia el mito del sacerdote troyano condenado a morir junto con sus hijos, victimas de serpientes surgidas del mar, enviadas por uno de los dioses. Por su parte, los Museos Gregorianos (Etrusco, Egipcio y Profano), fundados por el Papa Gregorio XVI (1831-1846), cuentan (los dos primeros) con objetos provenientes de las excavaciones realizadas en la Etruria meridional y Egipto, así como el segundo con otras que se encontraban ya conservadas en el Vaticano y en el Museo Capitolino. El tercero, cuenta con estatuas, bajorrelieves, mosaicos de la edad romana que no encontraban lugar en los Palacios Vaticanos. El Museo Misionero Etnológico (fundado por Pío XI en 1926), reúne una cifra impresionante de 80,000 objetos procedente de todo el mundo, ofrecidos al Papa por particulares, misiones y diócesis.
Por su parte la Pinacoteca Vaticana inaugurada en 1932, dentro de su nuevo edificio actual (construido según los deseos y las directrices de Pío XI, garantizando así las mejores condiciones de luz para una correcta conservación de las obras, al igual que una óptima apreciación estética de las mismas), incluye obras de maestros de las pintura italiana, entre ellos: Giotto, Beato Angélico, Perugino, Rafael, Leonardo, Tiziano y Caravaggio.
Asimismo, encontraremos las llamadas Estancias de Rafael, ubicadas en el segundo piso del Palacio Pontificio, parte de lo que fueron los aposentos escogidos por Julio II para su residencia personal; utilizadas también por sus sucesores, la decoración pictórica estuvo a cargo de Rafael Sanzio acompañado de sus discípulos, quienes se encargaron de culminarlas después de su muerte en 1520. El Appartamento Borgia, estancias de Rodrigo Borgia (quien al ser asumir el papado fue nombrado como Alejandro VI), cuenta con una decoración realizada por Pinturicchio, discípulo de El Perugino. Cabe mencionar, además la Galería de los Tapices, la Galería de las Cartas Geográficas y la Colección de carruajes y berlinas, todas ellas de sumo valor histórico, al igual que la Biblioteca Vaticana (fundada a mediados del siglo XV, por el Papa Nicolás V), la cual alberga más de 70,000 manuscritos y una cantidad superior al millón de libros, guardando entre ellos valiosísimos códices árabes, latinos, hebreos, persas e islámicos.
Comentario aparte merece la Capilla Sixtina, llamada así debido a que fue el Papa Sixto IV quien hizo reestructurar la antigua Capilla Magna entre 1477 y 1480. Aquí somos introducidos en el mundo de la revelación divina, plasmada en los geniales frescos de Miguel Ángel; imposible no sentirse sobrecogido frente a la magnificencia del “Juicio Universal”, composición insuperable al día de hoy.
Paula Herrera
Museos Vaticanos
http://mv.vatican.va
17/12/11 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Sacerdotes
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 94 veces |
DIEZ PISTAS PARA RENACER LA FE
El Santo Padre Benedicto XVI ha convocado para el 12 de octubre de 2012 el “Año de la fe” ¿Por qué no iniciar ya nuestro interés por el Evangelio y la nueva evangelización?
Estas diez pistas nos pueden servir, para comenzar ya en Adviento y Navidad, a prepararnos para este ‘Año’ especial.
14 de diciembre de 2011

1. Escucha con más atención la Palabra del Señor ¿Cómo vamos hablar de aquello que no conocemos? "El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto" (Mt 13, 23). “Desconocer la Sagrada Escritura es desconocer a Cristo” (S Jerónimo cf DV 25).
2. Coloca, en un lugar relevante de tu casa, la Biblia "Donde está tu tesoro, allí está tu corazón" (Mt 6,19- 23).
3. Adorna el exterior de la puerta de tu casa con la Corona de Adviento ¿Qué significa? Entre otras cosas que tu familia prepara la Navidad con sentimientos cristianos. “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mt 25, 1-13).
4. Vive y celebra con interés la Eucaristía. No te conformes con participar en la misa dominical ¿No te sientas a la mesa todos los días? ¿Acaso Dios, y tu vida interior no merece un poco más? “La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana” (LG 11). “La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto Eucarísitico. Jesús nos espera en el sacramento del Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo” (Juan Pablo II en Dominicae cenae, 3).
5. ¿Cuánto hace que no buscas el silencio, la contemplación en el interior de una iglesia? Procura, en este tiempo de Adviento, tener experiencia de silencio: el encuentro personal, sin más añadidos que el silencio, con Dios que viene a tu encuentro. Será una sensación muy oxigenante para tu vida "Señor enséñanos a orar" (Lc 11, 1).
6. Benedicto XVI nos recuerda constantemente una exigencia actual: la Nueva Evangelización ¿Transmites las verdades cristianas en tu familia? ¿Bendices la mesa antes de comer? ¿Te santiguas en el momento de salir a la calle o emprender un viaje? La Nueva Evangelización no es hacer cosas nuevas… sino el recuperar lo esencial: no dejarnos descafeinar por el secularismo galopante. “El que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los ángeles" (Lc 9,26).
7. No olvides, en este tiempo de Adviento, la presencia y la figura de la Virgen María. Nunca, una mujer tan sencilla, fue tan feliz por dentro y por fuera. ¿Rezas el ángelus? ¿Cuánto hace que no visitas un santuario mariano o que no rezas el Ave María, el Rosario? "Desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones" (Lc 1,48).
8. El Adviento es una puerta abierta a la esperanza ¿Cuáles son tus sueños?, ¿Juega la fe un papel fundamental en tu vida? Testimonia tu fe allá donde estés. No te dejes asediar por la timidez. No encierres dentro de ti aquello que, en Navidad, es lo más grande: Cristo. “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28,16-20).
9. Benedicto XVI ha convocado, a partir del 12 de octubre de 2012. ‘El Año de la Fe’ ¿Por qué no iniciar ya nuestro interés por el Evangelio? Un regalo para el alma, el espíritu y el bienestar físico y moral es el Evangelio de! 2012. ¡Cómpralo y obséquialo! "Lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt 25.40).
10. El Adviento y la Navidad es un despertador de nuestra conciencia cristiana. Tenemos la oportunidad de vivir la Navidad compartiendo especialmente con los más necesitados. “Amando al prójimo y preocupándote por él, progresas sin duda por tu camino. Aún no hemos llegado hasta el Señor, pero al prójimo lo tenemos ya con nosotros. Preocúpate, pues de aquel, que tienes a tu lado mientras caminas por este mundo y llegarás a aquel con quien deseas permanecer eternamente” (S. Agustín Tratado 17, sobre el Evangelio de Juan).
Tomado de
Iglesia en Zaragoza,
núm. 1.605
18 de diciembre 2011
Comparto con ustedes este Calendario para el Tiempo de Adviento ideal para que todos, niños y adultos, aprendamos a tener un propósito para cada día y así cambiar los malos hábitos y adquirir virtudes, mientras esperamos el Nacimiento del Niño Jesús.
DESCARGAR CALENDARIO[128clicks]
05/12/11 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Benedicto XVI
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 448 veces |
El Adviento explicado por Benedicto XVI en 20 textos
Esperanza, Alegria y preparación tema principal en los mensajes de Adviento (206- 2011) del Papa
Autor: Redacción | Fuente:
www.opusdei.es

"Si falta Dios, falla la esperanza. Todo pierde sentido", dice el Papa. En esta selección de textos de homilías pronunciadas al inicio del Adviento, habla de esperanza, de alegría y de preparación.
I domingo de adviento 2006
1) La primera antífona de esta celebración vespertina se presenta como apertura del tiempo de Adviento y resuena como antífona de todo el Año litúrgico: "Anunciad a todos los pueblos y decidles: Mirad, Dios v iene, nuestro Salvador" (...). Detengámonos un momento a reflexionar: no usa el pasado -Dios ha venido- ni el futuro, -Dios vendrá-, sino el presente: "Dios viene". Como podemos comprobar, se trata de un presente continuo, es decir, de una acción que se realiza siempre: está ocurriendo, ocurre ahora y ocurrirá también en el futuro. En todo momento "Dios viene".
2) El Adviento invita a los creyentes a tomar conciencia de esta verdad y a actuar coherentemente. Resuena como un llamamiento saludable que se repite con el paso de los días, de las semanas, de los meses: Despierta. Recuerda que Dios viene. No ayer, no mañana, sino hoy, ahora.
3) El único verdadero Dios, "el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" no es un Dios que está en el cielo, desinteresándose de nosotros y de nuestra historia, sino que es el Dios-que-viene. Es un Padre que nunca deja de pensar en nosotros y, respetando total mente nuestra libertad, desea encontrarse con nosotros y visitarnos; quiere venir, vivir en medio de nosotros, permanecer en nosotros. Viene porque desea liberarnos del mal y de la muerte, de todo lo que impide nuestra verdadera felicidad, Dios viene a salvarnos.
4) De una forma que sólo él conoce, la comunidad cristiana puede apresurar la venida final, ayudando a la humanidad a salir al encuentro del Señor que viene. Y lo hace ante todo, pero no sólo, con la oración.
I domingo de adviento 2007
5) La esperanza cristiana está inseparablemente unida al conocimiento del rostro de Dios, el rostro que Jesús, el Hijo unigénito, nos reveló con su encarnación, con su vida terrena y su predicación, y sobre todo con su muerte y resurrección.
6) Como se puede apreciar en el Nuevo Testamento y en especial en las cartas de los Apóstoles, desde el inicio una nueva espera nza distinguió a los cristianos de las personas que vivían la religiosidad pagana. San Pablo, en su carta a los Efesios, les recuerda que, antes de abrazar la fe en Cristo, estaban «sin esperanza y sin Dios en este mundo» (Ef 2, 12). Esta expresión resulta sumamente actual para el paganismo de nuestros días: podemos referirla en particular al nihilismo contemporáneo, que corroe la esperanza en el corazón del hombre, induciéndolo a pensar que dentro de él y en torno a él reina la nada: nada antes del nacimiento y nada después de la muerte.
7) Si falta Dios, falla la esperanza. Todo pierde sentido. Es como si faltara la dimensión de profundidad y todas las cosas se oscurecieran, privadas de su valor simbólico; como si no «destacaran» de la mera materialidad.
8) Dios conoce el corazón del hombre. Sabe que quien lo rechaza no ha conocido su verdadero rostr o; por eso no cesa de llamar a nuestra puerta, como humilde peregrino en busca de acogida. El Señor concede un nuevo tiempo a la humanidad precisamente para que todos puedan llegar a conocerlo.
9) Mi esperanza, nuestra esperanza, está precedida por la espera que Dios cultiva con respecto a nosotros. Sí, Dios nos ama y precisamente por eso espera que volvamos a él, que abramos nuestro corazón a su amor, que pongamos nuestra mano en la suya y recordemos que somos sus hijos. Esta espera de Dios precede siempre a nuestra esperanza, exactamente como su amor nos abraza siempre primero.
10) Cada hombre está llamado a esperar correspondiendo a lo que Dios espera de él. Por lo demás, la experiencia nos demuestra que eso es precisamente así. ¿Qué es lo que impulsa al mundo sino la confianza que Dios tiene en el hombre? Es una confianza que se refleja en el corazón de los pequeños, de los h umildes, cuando a través de las dificultades y las pruebas se esfuerzan cada día por obrar de la mejor forma posible, por realizar un bien que parece pequeño, pero que a los ojos de Dios es muy grande: en la familia, en el lugar de trabajo, en la escuela, en los diversos ámbitos de la sociedad. La esperanza está indeleblemente escrita en el corazón del hombre, porque Dios nuestro Padre es vida, y estamos hechos para la vida eterna y bienaventurada.
I domingo de adviento 2008
11) Todo el pueblo de Dios se pone de nuevo en camino atraído por este misterio: nuestro Dios es "el Dios que viene" y nos invita a salir a su encuentro. ¿De qué modo? Ante todo en la forma universal de la esperanza y la espera que es la oración, la cual encuentra su expresión eminente en los Salmos, palabras humanas en las que Dios mismo puso y pone continuamente la invocación de su venida en los labios y en el corazón de los creyentes.
12) "Señor, (...) ven de prisa" (v. 1). Es el grito de una persona que se siente en grave peligro, pero también es el grito de la Iglesia en medio de las múltiples asechanzas que la rodean, que amenazan su santidad, la integridad irreprensible de la que habla el apóstol san Pablo y que, en cambio, debe conservarse hasta la venida del Señor. Y en esta invocación resuena también el grito de todos los justos, de todos los que quieren resistir al mal, a las seducciones de un bienestar inicuo, de placeres que ofenden la dignidad humana y la condición de los pobres.
I domingo de adviento 2009
13) Adviento. Reflexionemos brevemente sobre el significado de esta palabra, que se puede traducir por "presencia", "llegada", "venida". En el lenguaje del mundo antiguo era un término técnico utilizado para indicar la llegada de un funcionario, la visita del rey o del emperador a una provincia. Pero podía indicar también la venida de la divinidad, que sale de su escondimiento para manifestarse con fuerza, o que se celebra presente en el culto. Los cristianos adoptaron la palabra "Adviento" para expresar su relación con Jesucristo: Jesús es el Rey, que ha entrado en esta pobre "provincia" denominada tierra para visitar a todos; invita a participar en la fiesta de su Adviento a todos los que creen en él, a todos los que creen en su presencia en la asamblea litúrgica. Con la palabra adventus se quería decir substancialmente: Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no podamos verlo o tocarlo, como sucede con las realidades sensibles, él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras.
14) El significado de la expresión "Adviento" comprende también el de visitatio, que simplemente quiere decir " visita"; en este caso se trata de una visita de Dios: él entra en mi vida y quiere dirigirse a mí. En la vida cotidiana todos experimentamos que tenemos poco tiempo para el Señor y también poco tiempo para nosotros. Acabamos dejándonos absorber por el "hacer". ¿No es verdad que con frecuencia es precisamente la actividad lo que nos domina, la sociedad con sus múltiples intereses lo que monopoliza nuestra atención? ¿No es verdad que se dedica mucho tiempo al ocio y a todo tipo de diversiones? A veces las cosas nos "arrollan".
15) El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos comenzando, nos invita a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos de cada día son gestos que Dios nos dirige, signos de su atención por cada uno de nosotros. ¡Cuán a menudo nos hace percibir Dios un poco de su amor! Escribir -por dec irlo así- un "diario interior" de este amor sería una tarea hermosa y saludable para nuestra vida. El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Señor presente. La certeza de su presencia, ¿no debería ayudarnos a ver el mundo de otra manera? ¿No debería ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como "visita", como un modo en que él puede venir a nosotros y estar cerca de nosotros, en cualquier situación?
16) En la vida, el hombre está constantemente a la espera: cuando es niño quiere crecer; cuando es adulto busca la realización y el éxito; cuando es de edad avanzada aspira al merecido descanso. Pero llega el momento en que descubre que ha esperado demasiado poco si, fuera de la profesión o de la posición social, no le queda nada más que esperar. La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos está animada por una certeza : el Señor está presente a lo largo de nuestra vida, nos acompaña y un día enjugará también nuestras lágrimas. Un día, no lejano, todo encontrará su cumplimiento en el reino de Dios, reino de justicia y de paz.
17) Existen maneras muy distintas de esperar. Si el tiempo no está lleno de un presente cargado de sentido, la espera puede resultar insoportable; si se espera algo, pero en este momento no hay nada, es decir, si el presente está vacío, cada instante que pasa parece exageradamente largo, y la espera se transforma en un peso demasiado grande, porque el futuro es del todo incierto. En cambio, cuando el tiempo está cargado de sentido, y en cada instante percibimos algo específico y positivo, entonces la alegría de la espera hace más valioso el presente. Queridos hermanos y hermanas, vivamos intensamente el presente, donde ya nos alcanzan los dones del Se&ntild e;or, vivámoslo proyectados hacia el futuro, un futuro lleno de esperanza. De este modo, el Adviento cristiano es una ocasión para despertar de nuevo en nosotros el sentido verdadero de la espera, volviendo al corazón de nuestra fe, que es el misterio de Cristo, el Mesías esperado durante muchos siglos y que nació en la pobreza de Belén.
18) Al venir entre nosotros, nos trajo y sigue ofreciéndonos el don de su amor y de su salvación. Presente entre nosotros, nos habla de muchas maneras: en la Sagrada Escritura, en el año litúrgico, en los santos, en los acontecimientos de la vida cotidiana, en toda la creación, que cambia de aspecto si detrás de ella se encuentra él o si está ofuscada por la niebla de un origen y un futuro inciertos.
19) Nosotros podemos dirigirle la palabra, presentarle los sufrimientos que nos entristecen, la impaciencia y las preguntas que brotan de n uestro corazón. Estamos seguros de que nos escucha siempre. Y si Jesús está presente, ya no existe un tiempo sin sentido y vacío. Si él está presente, podemos seguir esperando incluso cuando los demás ya no pueden asegurarnos ningún apoyo, incluso cuando el presente está lleno de dificultades.
I domingo de adviento 2010
20) Durante el tiempo de Adviento sentiremos que la Iglesia nos toma de la mano y, a imagen de María santísima, manifiesta su maternidad haciéndonos experimentar la espera gozosa de la venida del Señor, que nos abraza a todos en su amor que salva y consuela.
I domingo de adviento 2011
¡Queridos hermanos y hermanas!
Hoy iniciamos en toda la Iglesia el nuevo Año litúrgico: un nuevo camino de fe, a vivir juntos en las comunidades cristianas, pero también, como siempre, a recorrer dentro de la historia del mundo, para abrirla al misterio de Dios, a la salvación que viene de su amor. El Año litúrgico empieza con el Tiempo de Adviento: tiempo estupendo en el que se despierta en los corazones la espera de la vuelta de Cristo y la memoria de su primera venida, cuando se despojó de su gloria divina para asumir nuestra carne mortal.
“¡Velad!”. Este es el llamamiento de Jesús en el Evangelio de hoy. Lo dirige no sólo a sus discípulos, sino a todos: “¡Velad!” (Mt 13,37). Es una llamada saludable a recordar que la vida no tiene sólo la dimensión terrena, sino que es proyectada hacia un “más allá”, como una plantita que germina de la tierra y se abre hacia el cielo. Una plantita pensante, el hombre, dotada de libertad y responsabilidad, por lo que cada uno de nosotros será llamado a rendir cuentas de cómo ha vivido, de cómo ha usado las propias capacidades: si las ha conservado para sí o las ha hecho fructificar también para el bien de los hermanos.
También Isaías, el profeta del Adviento, nos hace reflexionar hoy con una sentida oración, dirigida a Dios en nombre del pueblo. Reconoce las faltas de su gente, y en un cierto momento dice: “Nadie invocaba tu nombre, nadie salía del letargo para adherirse a tí; porque tu nos escondías tu rostro y nos entregabas a nuestras maldades” (Is 64,6).
¿Cómo no quedar impresionados por esta descripción? Parece reflejar ciertos panoramas del mundo postmoderno: las ciudades donde la vida se hace anónima y horizontal, donde Dios parece ausente y el hombre el único amo, como si fuera él el artífice y el director de todo: construcciones, trabajo, economía, transportes, ciencias, técnica, todo parece depender sólo del hombre. Y a veces , en este mundo que parece casi perfecto, suceden cosas chocantes, o en la naturaleza, o en la sociedad, por las que pensamos que Dios pareciera haberse retirado, que nos hubiera, por así decir, abandonado a nosotros mismos.
En realidad, el verdadero “dueño” del mundo no es el hombre, sino Dios. El Evangelio dice: “Así que velad, porque no sabéis cuándo llegará el dueño de la casa, si al atardecer o a media noche, al canto del gallo o al amanecer. No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos” (Mc 13,35-36). El Tiempo de Adviento viene cada año a recordarnos esto para que nuestra vida reencuentre su justa orientación hacia el rostro de Dios. El rostro no de un “amo”, sino de un Padre y de un Amigo. Con la Virgen María, que nos guía en el camino del Adviento, hagamos nuestras las palabras del profeta. "Señor, tu eres nuestro padre; nosotros somos d e arcilla y tu el que nos plasma, todos nosotros somos obra de tus manos” (Is 64,7).
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 27 noviembre 2011
07/09/10 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Benedicto XVI
- Añadir comentario | Link permanente | Visto: 542 veces |
El eco de un mensaje
¿Qué podemos hacer nosotros, los cristianos de a pie, para ayudar al Papa en su ministerio de unidad y servicio a los cristianos y a la humanidad?
Autor:
Ramiro Pellitero | Fuente:
www.religionconfidencial.com
Un libro reciente, “Ataque a Ratzinger” (de Paolo Rodari y Andrea Tornielli, ed. Piemme, 2010), recoge, en su prefacio, el deseo, que algunos tenían, de que el pontificado de Benedicto XVI fuera breve y pasara inadvertido. El mismo Papa explicó que elegía el nombre de Benedicto en honor del santo patrono de Europa y también en recuerdo de Benedicto XV: un Papa que había trabajado por la paz, si bien su pontificado no había sido muy largo.
Lo de pasar inadvertido no cuadra con la actividad del Papa. Y como parece que no ha pasado tan velozmente como alguno deseaba -dicen con fina ironía los autores-, “visto que su pontificado está destinado a dejar un signo, se han multiplicado los ataques contra Benedicto XVI”. De ahí el título del libro.
Se preguntan estos dos expertos vaticanistas si el Papa está solo; responden que realmente no es así, porque muchas personas le apoyan, aunque sus colaboradores probablemente podrían ayudarle mejor en la organización del trabajo, las relaciones con los medios de comunicación, etc. No faltan quienes silencian su mensaje, lo obstaculizan o lo manipulan. Y en algunos casos se puede comprobar la existencia de verdaderas “alianzas” mediáticas para desprestigiarle.
El prefacio termina citando las palabras de Benedicto XVI en la Misa inaugural de su pontificado (24.IV.2005): “Rogad por mí, para que no huya, por miedo, ante los lobos”.
Ahora bien, cabe preguntarse, ¿qué podemos hacer nosotros, los cristianos de a pie, para ayudar al Papa en su ministerio de unidad y servicio a los cristianos y a la humanidad?
San Josemaría Escrivá de Balaguer escribió: “Nuestra Santa Madre la Iglesia, en magnífica extensión de amor, va esparciendo la semilla del Evangelio por todo el mundo. Desde Roma a la periferia. -Al colaborar tú en esa expansión, por el orbe entero, lleva la periferia al Papa, para que la tierra toda sea un solo rebaño y un solo Pastor: ¡un solo apostolado!” (Forja, 638).
Además de rezar y seguir trabajando cada uno lo mejor posible para gloria de Dios y servicio de la sociedad, podemos y debemos hacer eco a su mensaje, sirviéndole de altavoz con nuestra vida y nuestras palabras. No vale pensar: “Esto a mí no me afecta mucho, es cosa del Papa y sus colaboradores...”.
Es necesario que los cristianos -junto con otras muchas personas de buena voluntad- ayudemos a que se “escuche” y se valore el mensaje de Benedicto XVI, que no es otro sino el del Evangelio, renovado en nuestro tiempo. Hay que contrarrestar los silencios de algunos, la ineficacia de otros, las manipulaciones de ciertos medios de comunicación. Es preciso llegar, como podamos, individualmente o en grupo, a mucha gente, para explicar lo que realmente el Papa propone: la primacía del amor, el aprendizaje de la esperanza, la responsabilidad de todos por la promoción humana y el desarrollo integral de las personas. Para esto se requiere conocer bien sus grandes documentos (las tres encíclicas y la exhortación sobre la Eucaristía), así como sus principales mensajes y discursos.
Brevemente: se impone el estudio y el diálogo sobre lo que el Papa dice: ¿lo conocemos? ¿Hemos pensado en nuestras posibilidades para hacerle eco en todos los niveles de la sociedad?
Es éste un buen momento para que los jóvenes (porque son los que pueden tener más vigor para expresar su fe, y en los que la Iglesia y el mundo ponen su esperanza), sean convocados a “apiñarse” junto al Papa. Todos los cristianos hemos de sentir esta invitación a la unidad: primero a través de nuestra unión con Jesucristo, puesto que el Papa es el vicario de Cristo, cabeza del Cuerpo místico. También, planteándonos cada uno, según su lugar en la Iglesia y en el mundo, sus dones y circunstancias (edad, capacidad, estudios, responsabilidades, misión, carismas, etc.), “qué hacemos y qué podemos hacer”, además de rezar por el Papa y su ministerio, además de ser personalmente mejor cristianos y ayudar a otros a serlo, que es sin duda lo primero. Todo ello puede ser y será sin duda percibido por otros creyentes, y aun por personas que buscan un sentido transcendente de la vida.
Los estudiantes podrán hablar con sus compañeros, organizar grupos de encuentro y diálogo sobre los grandes temas del Papa. Otro tanto, por su parte, podrán hacer los educadores y comunicadores, los responsables de grupos y movimientos, los padres y madres de familia (y los abuelos), los sacerdotes en las parroquias y en las instituciones eclesiales, los profesionales con sus amigos, etc.. Todos podemos colaborar a nivel personal y social. Algunos podrán convocar a más personas, promover acciones de alcance cultural y público: adhesiones, entrevistas, publicaciones, etc., a nivel local, nacional o internacional.
Lo único que no deberíamos hacer es cruzarnos de brazos, pues eso significaría prolongar los silencios, las ineficacias y las manipulaciones. No podemos dejar al Papa solo, porque su misión -promover la unidad y la vida de los cristianos, testimoniar y fortalecer la fe, presidir e impulsar el Evangelio por el mundo, de forma que la humanidad se convierta en la gran familia de Dios- es también nuestra misión. Debemos hacernos eco de su mensaje, el Evangelio, con nuestra vida y nuestras palabras.
Una ocasión especialmente apropiada son los viajes del Papa, principalmente con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Se trata de trabajar para que muchos jóvenes se encuentren con él (físicamente o a través de los medios de comunicación), de modo que el Evangelio pueda hacerse vida -como una propuesta de sabiduría y belleza, de verdad, bien y alegría- en la vida del mundo.
LOS MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA
Los católicos, además de los 10 mandamientos, tenemos que cumplir con los MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA, que son 5.
Estos mandamientos nos dicen qué es LO MÍNIMO que un católico debe de cumplir para el bien de su alma. En este folleto trataremos de explicarte cada uno de ellos.
1) OIR MISA ENTERA LOS DOMINGOS Y FIESTAS DE GUARDAR:
El Domingo es el día del Señor porque festejamos la resurrección de Jesús.
Dios dijo a Moisés: "Mantendrás santo el día del Señor" ¿ Pero cómo?
Desde el comienzo de la humanidad, el SACRIFICIO ha sido la manera natural de los hombres de dar culto, de adorar a Dios: Ofrecían granos, frutos y animales, pero todos estos sacrificios tenían un gran defecto: ninguno era digno de Dios.
Pero Jesús, el hijo de Dios, nos dejó un regalo de valor adecuado para Dios:
El se ofreció a sí mismo como víctima en la Cruz para perdonarnos nuestros pecados.
¿Sabías que EN CADA MISA CRISTO VUELVE A REPETIR DE VERDAD SU SACRIFICIO EN LA CRUZ?
Libro
LA SANTA MISA[6clicks]
Como tú y yo no pudimos estar el día de la crucifixión, el asistir a misa es la manera de unirnos con Jesús y ofrecernos nosotros también como ofrenda a Dios para adorarlo.
Si no sabes cómo ofrecerte a Dios, durante el ofertorio (después de la lectura del Evangelio), mientras el sacerdote hace la presentación de las ofrendas puedes arrodillarte y decir en voz baja
"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del Mundo en reparación por todos los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que el mismo es ofendido, y por los méritos infinitos de Su Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María te pido la conversión de los pobres pecadores. Amén" y seguir
"Señor, te ofrezco todo lo que soy, lo que tengo, lo que puedo, todo lo pongo en tus manos, edifica tu Señor con lo poco que soy. Por los méritos de tu Hijo transformame Dios Altisimo. Te pido por mi familia, mis amigos, mis conocidos, por las personas que no me ven con agrado, por aquellos que se encomiendan a mis pobres oraciones, por las personas que trabajan conmigo, por todos los sacerdotes, religiosos y religiosas, por las benditas almas del purgatorio. Enséñame a poner mi corazón en el suelo para que su caminar sea menos duro."
Entonces ¿ Para qué vamos a misa ?
Para ofrecernos junto con Jesús y adorar a Dios, para darle gracias por todo lo que nos da, para pedirle perdón y para pedirle su ayuda.
- La obligación de ir a misa comienza a los 7 años. Si la misa es nuestra ofrenda a Dios, no puede ser algo incompleto ni defectuoso. Debemos oír misa entera (desde el comienzo), poner atención y no distraernos.
- No ir a misa el domingo (porque no lo siento, porque estoy cansado, porque estoy ocupado, porque me cuesta trabajo...) es pecado mortal.
¿QUÉ OTROS DIAS DEL AÑO NOS OBLIGA LA MISA?
El 1¨ de Enero, en que festejamos la maternidad divina de la Virgen.
El Jueves de Corpus Christi, en que festejamos el día de la Eucaristía.
El 29 de Junio, día de San Pedro y Pablo
EL 30 de Agosto, día de Santa Rosa de Lima
El 12 de Diciembre, día de nuestra patrona y amada Virgen de Guadalupe, Madre de todos los mexicanos.
El 25 de Diciembre, día de la Navidad
TODAS LAS FIESTAS DE GUARDAR (FERIADOS RELIGIOSOS)
2) CONFESAR LOS PECADOS MORTALES, CUANDO MENOS UNA VEZ AL AÑO, EN PELIGRO DE MUERTE Y SI SE VA A COMULGAR:
Para que un PECADO sea MORTAL, debe cumplir 3 condiciones: que sea grave, que la persona sepa que ¨eso¨ que va a hacer ¨es pecado¨ y que, a pesar de esto, decida hacerlo.
Cuando alguien comete un pecado mortal, se le cierran las puertas del cielo y, si se muere así, se va al infierno. Los pecados mortales solo se perdonan con el sacramento de la confesión.
No te de miedo ni vergüenza, Dios te ama muchìsimo y siempre está deseoso de que te acer-ques a pedirle perdón a través del sacerdote.
Un PECADO VENIAL es una falta pequeña o leve contra los mandamientos de Dios. En este caso cada persona solita puede pedir perdón a Dios. Lo importante es estar realmente arrepentido de haber ofendido a Dios y tener el propósito de enmendarse (no volver a hacerlo).
3) COMULGAR POR PASCUA DE RESURRECCIÓN.
La Eucaristía o la Comunión es el alimento del alma. Así como nuestro cuerpo necesita comer para vivir y estar fuerte y sano... así nuestra alma necesita comulgar para estar fuerte y sana también. Cristo mismo dijo: ¨El que come mi cuerpo y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré el último día ¨.
Imagínate, ¡ comulgar es recibir en tu alma al mismo Cristo!
Si en verdad valoráramos lo grande que es esto, no dejaríamos un solo día de nuestra vida sin recibir la comunión.
¿ Cuáles son las condiciones para poder comulgar ?
- El que tiene algún pecado venial (pequeño), puede él solo pedir sincero perdón a Dios y comulgar sin necesidad de confesarse.
- La Iglesia recomienda recibir la comunión cada vez que vamos a la misa y obliga a hacerlo por lo menos una vez al año después del Domingo de resurrección.
- Lo mejor que se puede recomendar es que hay que concientizarse que "no se trata de querer recibir a Dios" sino de lo mucho que "DIOS SE ALEGRA DE VENIR A NOSOTROS" por eso es lo mejor IR A MISA Y RECIBIR LA EUCARISTIA TODOS LOS DIAS.
4) AYUNAR CUANDO LO MANDA LA SANTA MADRE IGLESIA:
Cristo ayunó 40 días en el desierto para enseñarnos que es bueno que el hombre luche contra sus instintos, sus pasiones, contra el bienestar de su cuerpo... para aprender a dominar su cuerpo y así su alma crezca.
Cada hombre puede hacer penitencia o sacrificios cuantas veces al año quiera, sin embargo, la Iglesia pone como obligación:
- AYUNAR, es decir hacer una sola comida fuerte al día 2 días al año: el miércoles de ceniza y el viernes santo.
El ayuno obliga desde los 18 hasta los 59 años.
- GUARDAR ABSTINENCIA, es decir, no comer carne todos los viernes de cuaresma. El viernes fue escogido para la penitencia porque en viernes murió Jesús.
La abstinencia obliga desde los 14 años y dura toda la vida.
La abstinencia de carne puede sustituirse por otro buen sacrificio que de verdad nos cueste.
5) AYUDAR A LA IGLESIA EN SUS NECESIDADES MATERIALES:
Todos formamos parte de la Iglesia.
Cristo nos encomendó a todos los miembros de la Iglesia a trabajar a salvar almas.
Es por esto que debemos ayudar a la Iglesia, a los sacerdotes, con nuestras obras, con nuestras oraciones y con nuestros medios econòmicos (dinero) a llevar a cabo su misión de salvar almas.
Debemos cooperar, cada uno en la medida en que pueda, cuando se recoge la limosna en la misa y tenemos también la obligación de PAGAR EL DIEZMO, que para las personas es un día de sueldo al año y para las empresas un día de utilidades al año.
Con este dinero ayudamos a que la Iglesia pueda sostenerse y hacer muchas obras buenas.
Recuerda, ayudar a los demás y salvar almas, es cosa de todos, no nada más de los sacerdotes.
PROPÓSITO DEL MES:
Me aprenderé los 5 mandamientos de la Iglesia, y de hoy en adelante los cumpliré fielmente.