Sagrado Corazón de Jesús, Dios y Hombre verdadero, refugio de los pecadores y esperanza de los que en Ti confían.Una vez más hemos oído tu invitación: "Vengan a mi los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré" (Mt. 11,28), y estamos a tus pies, como María de Betania.
Confiamos en que sigues diciéndonos, como al paralítico: "Ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados" (Mt. 9, 2); como a la mujer enferma: "Ánimo, hija, tu fe te ha salvado" (Mt. 9, 22); y como a tus discípulos atemorizados: "¡Calma! ¡No teman! ¡Soy yo!" (Mt. 14, 27).
Es por eso que dejamos de temer, nos animamos y ponemos en ti nuestra confianza.
Muéstranos el amor de Tu Corazón abierto, para que nos revistamos de Tus sentimientos y aprendamos de Ti que eres manso y humilde.
Enséñanos a ser misericordiosos, ya que el Padre lo es con nosotros, y a perdonar, como deseamos ser perdonados.
Que el misterio insondable de Tu Encarnación, celebrado en la devoción a Tu Sagrado Corazón, se nos haga más comprensible para que gocemos al contemplar el gran amor de Dios y amemos a todos los hombres por amor de los cuales te hiciste Hombre y moriste en una Cruz.
Meditación sobre el llamado que Dios nos hace cada día
Fuente: REINA DEL CIELO
Las aguas estaban calmas, no había hombre ni bestia salvaje en el mundo aún, todo eso estaba en la paleta del Pintor Celestial. Era de mañana temprano, y una tenue bruma flotaba sobre el mundo desierto, expectante por lo que estaba por ocurrir. El miraba desde Su lugar, desde lo alto, y pensaba cuantas cosas ocurrirían con el paso de los siglos en esa esfera azulada que acababa de crear.
Un día, un día lejano, El mismo se iba a calzar las Carnes y los Huesos del Hombre e iba a caminar por ese mundo. Lo sabía bien, Carne y Sangre que iban a derramar sobre la tierra yerma la esencia de lo que El mismo era, Palabra, Verbo, Mensaje, Salvación. ¡Que día extraordinario sería ese! Lo que más Le atraía de ese pensamiento era la idea de quien iba a ser Su Madre terrenal. Ese solo sueño, sueño de Dios, consolaba Su Corazón dolido por aquellos sufrimientos que sabía iba a soportar.
Y luego, el mundo arrancó su loca carrera, y ya nunca se detuvo, hasta hoy. Nosotros vivimos aún en esa esfera azulada que El creó aquel día, cuando también creó el tiempo mismo. El tiempo ha corrido, y ha visto sucederse cosas maravillosas, y muchas tragedias también, mientras nosotros nos miramos el ombligo sin siquiera pensar donde estamos parados.
Esta esfera azulada que se llama tierra, y que aún sigue girando, ya recibió la visita de la Palabra Creadora, del Verbo de Dios. El vino, nos habló, nos hizo comprender Quien era en realidad, dejó que lo matemos como a un Cordero Inocente, y Resucitando de entre los muertos pasó una buena cantidad de días con nosotros. Muchas cosas nos dejó antes de marcharse, pero sin dudas que el principal legado es Su propia Presencia en la forma de Pan y Vino.
¿Por qué hizo esto? No alcanzan todos los libros y los teólogos del mundo para explicar la profundidad y el pleno alcance del Milagro Eucarístico, Milagro que aún hoy sigue ocurriendo cada día en todos los altares de la tierra, de forma gratuita, sin más requisito que el de un Sacerdote celebrando la Santa Misa. Pero quizás debamos meditar en el aspecto más simple de ese Trocito de Pan en el que, por nuestra fe, sabemos se encuentra realmente Presente el mismo Dios, Jesucristo Rey del Universo.
El Rey de la Creación se quiso esconder en una insignificante pieza de trigo transformada en Pan, para que nosotros lo comamos convencidos de que al hacerlo incorporamos al mismo Dios a nuestro cuerpo. ¿Por qué hace Dios esto? Yo creo que Dios, con este gesto de Amor extraordinario, nos grita en cada Misa con una Voz que resuena en todo el universo:
¡Las almas son Mi Casa!
Este grito de amor incondicional se redobla en el momento en que, con extrema devoción, nos presentamos ante el Sacerdote para recibir el Pan de Vida. ¡Tu alma es Mi Casa! nos dice Dios en ese momento, redoblando el mensaje de Pablo que proclamaba con lengua de fuego que “El cuerpo del hombre es el Templo del Espíritu Santo”. Y si Jesús mismo entra en nuestra casa a través de la Eucaristía, donde habita el Espíritu Santo como Templo Sagrado que nosotros debemos honrar, pues es que entonces somos Casa del Padre también. Es la misma Casa maravillosa que nos prepara Jesús, Casa que tiene muchas habitaciones, para que vivamos allí la plena felicidad.
Dios Único, en Su Santísima Trinidad, se regocija en nuestras almas, que son el Jardín Sagrado donde El desea descansar y gozar, porque somos el centro del fruto de Su Creación. El Señor del Universo creó todo, cielos, estrellas, mares y montañas, pero la maravilla más extraordinaria que El creó es este pequeño espejo de Si Mismo, nuestro cuerpo y nuestra alma.
Mírate hermano por un momento, porque eres la niña de Sus Ojos, Su debilidad y Sus desvelos también, eres el motivo por el que se desgrana esta loca carrera que es la historia del mundo. Mírate, ahora mismo, en el espejo de la eternidad, espejo en el que los siglos corren como segundos, y los minutos demoran milenios. Allí estás tú, parado y en silencio contemplando este acto único e irrepetible de tu Creador, que es tu propia existencia. El te dice con Voz clara: “Tu alma es Mi Casa”. El quiere habitar en ti, y ser feliz allí, contigo. Hazle un lugar santo y bueno, como sólo El se merece. Un lugar limpio y pleno de paz, sin malezas, sin estridencias. Un lugar en el que los Ángeles canten
“Hosanna al Señor, Hosanna en las alturas, Bendito el que aquí habita, en Nombre del Señor”
¡Felicita personalmente al Santo Padre en su cumpleaños número 85!Felicitaciones por el Cumpleaños del Papa Benedicto XVI
Autor: Catholic.net| Fuente: Catholic.net
Queridos amigos de Catholic.net:
El próximo viernes 16 de abril S.S. Benedicto XVI cumple 85 años. Esto sucede tres días antes de que se cumplan siete años de su pontificado, el día 19.
Son dos ocasiones que se antojan para felicitarlo personalmente, enviarle un gran abrazo, manifestarle nuestro apoyo, nuestro cariño, nuestra admiración, nuestra fidelidad y asegurarle nuestra oració n, en estos momentos en los que la Barca de Pedro, de la cual él lleva valientemente el timón, se ve zarandeada por los ataques del Príncipe de la Mentira y por las infidelidades, mediocridades, cobardías y rebeldías de muchos tripulantes y pasajeros.
Por esta razón, los invitamos a aprovechar esta oportunidad, enviando, a través de Catholic.net, una carta al Santo Padre, en la que le expresen su mensaje personal de felicitación. Sólo tienen que escribirlo en el formulario que encontrarán en: http://es.catholic.net/felicitacionbenedicto/
No dejen pasar esta oportunidad que nos brindan las nuevas tecnologías e inviten a sus familiares y amigos a enviar ellos también sus felicitaciones, para que el Santo Padre tenga un cumpleaños feliz, sintiéndose acompañado, consolado y apoyado por todos nosotros.
Para enviar esta invitación a los contactos de su directorio, pueden hacer click aquí.
Quedo a sus órdenes, como siempre, en el correo mbardo@catholic.net y pido a Dios que los llene de bendiciones en este tiempo de Pascua.
Mayra Novelo de Bardo
Dirección General Catholic.net
Envía tu saludo de felicitaciones al Santo Padre desde AQUÍ:
Puedes ver la relación de cartas que se han enviado hasta el momento desde AQUÍ:
Durante la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Colonia en 2005, Benedicto XVI reservó hueco en su agenda para rezar ante la tumba de los Tres Reyes Magos, allí pronunció este discurso en el que explica qué motivó realmente el viaje a Belén de estos tres sabios.
TEXTO COMPLETO:
¿Por qué los Magos fueron a Belén desde países lejanos? La respuesta está en relación con el misterio de la "estrella" que vieron "salir" y que identificaron como la estrella del "Rey de los judíos", es decir, como la señal del nacimiento del Mesías (cf. Mt 2, 2).
Por tanto, su viaje fue motivado por una fuerte esperanza, que luego tuvo en la estrella su confirmación y guía hacia el "Rey de los judíos", hacia la realeza de Dios mismo. Porque este es el sentido de nuestro camino: servir a la realeza de Dios en el mundo. Los Magos partieron porque tenían un deseo grande que los indujo a dejarlo todo y a ponerse en camino. Era como si hubieran esperado siempre aquella estrella.
Como si aquel viaje hubiera estado siempre inscrito en su destino, que ahora finalmente se cumplía. Queridos amigos, este es el misterio de la llamada, de la vocación; misterio que afecta a la vida de todo cristiano, pero que se manifiesta con mayor relieve en los que Cristo invita a dejarlo todo para seguirlo más de cerca.
El seminarista vive la belleza de la llamada en el momento que podríamos definir de "enamoramiento". Su corazón, henchido de asombro, le hace decir en la oración: Señor, ¿por qué precisamente a mí? Pero el amor no tiene un "porqué", es un don gratuito al que se responde con la entrega de sí mismo.
«Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.»
A San Esteban se le llama "protomartir" porque fue el primer mártir de toda la historia católica.
San Esteban era uno de los hombres de confianza de los apóstoles; habló y defendió muy bien a Jesús, que entre los judíos generó cierto desconcierto. Por tal razón, la tradición señala que fue llevado ante el Tribunal Supremo de la Nación, el Sanedrín, para ser acusado con falsos testigos, los cuales argumentaron que Esteban afirmaba que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes de Moisés.
Sin embargo, el santo no se atemorizó, y por el contrario, pronunció un impresionante discurso en el cual fue recordando toda la historia del pueblo de Israel (Hechos 7) y a través del cual exhortó a los judíos a rectificar, reprendiéndolos por haber llegado al extremo de no sólo no reconocer al Salvador, sino de haberlo además crucificado.
Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Pero él (Esteban), lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.»
Llenos de ira, éstos lo arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon.
Los que lo apedreaban dejaron sus vestidos junto a un joven llamado Saulo (el futuro San Pablo que se convertirá por las oraciones de este mártir) y que aprobaba aquel delito. Mientras lo apedreaban, Esteban decía: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Y de rodillas dijo con fuerte voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y diciendo esto, murió.
Los cristianos lo rescataron y dieron a su cuerpo digna sepultura.