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Artículos con la etiqueta SANTORAL CATOLICO


LA ULTIMA COMUNION DE SAN JERONIMO

Enviado por: Diana Gonzalez


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COMUNIÓN

Yo soy de Dios: !oh dulce pensamiento
Que anega el alma en celestial amor!
Un Dios potente hasta albergarse llega
En mi pobre y estrecho corazón.

Yo soy de Dios: el cielo me contempla,
Y el ángel que se acerca a mí, veloz,
Halla mi pecho en templo convertido,
Donde el eterno fija su mansión.

Yo soy de Dios: la sangre inmaculada
Que de una Virgen cándida tomó,
¡Oh gran prodigio!, con mi sangre llega
Hasta mezclarse en misteriosa unión.

Yo soy de Dios: hasta el postrer momento
Sólo he de hallar hechizos en mi Dios;
Su dulce nombre ha de sellar mis labios
Al dirigirle mi última oración.

La última comunión de San Jerónimo.
Jean-Leon Gerome. Renaissance Café
25 DE DICIEMBRE: NATIVIDAD DEL SEÑOR

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Navidad... una vez más Señor
Fuente: CATHOLIC.NET

La Navidad no es solo para una noche y de esta noche un ratito y tal vez mañana otro poquito. Es mucho más...es todos los días.


Navidad... una vez más Señor

Una vez más hemos limpiado la casa. Hemos pulido los metales, hemos abrillantado las maderas.
Una vez más hemos sacudido el polvo, hemos encendido las luces...
Una vez más hemos hecho estrellas de papel plateado, hemos colgado guirnaldas, una vez más está engalanado el árbol de Navidad, una vez más, Señor, tienen nuestra casa ambiente de fiesta navideña.

Una vez más hemos andado con el vértigo del tráfico, de acá para allá buscando regalos y una vez más, Señor, hemos dispuesto la mesa y preparado la cena con esmero... una vez más, Señor...

Y una vez más todo esto pasará y será como fuego de artificio que se pierde en la noche de nuestras vidas, si todo esto ha sido meramente exterior. Si no hemos encendido la luz de Tu amor en nuestro corazón. Si nuestra voluntad no se inclina ante ti y te adora incondicionalmente.

Tu no quieres tibios , ya lo dijiste cuando siendo hombre habitabas entre nosotros, no quieres "medias tintas", a ratos si y a ratos no. Trajiste la paz pero también la guerra. La guerra dentro de nosotros mismos para vencer nuestro egoísmo, nuestra soberbia, nuestra envidia, nuestra gran pereza para la entrega total.

La Navidad no es solo para esta noche y de esta noche un ratito y tal vez mañana otro poquito. Es mucho más que eso, es todos los días, todos los meses y todos los segundos del año en que tenemos que vivir la autenticidad de nuestro Credo.

Ser auténticos con nuestra Fe no solo es: no robar, no matar, no hacer mal a nadie. Busquemos en nuestro interior y veamos esos pecados de omisión: el no hacer el bien, el no preocuparnos de los que están a nuestro lado, del hermano que nos tiende la mano y hacemos como que no lo vemos, como que no lo oímos... Veamos si en nuestra vida hay desprendimiento y generosidad o vivimos solo para atesorar y cuando nos parece que tenemos las manos llenas, las tenemos vacías ante los ojos de Dios.

Que esta Noche sea Nochebuena de verdad en nuestro corazón. Vamos a limpiar y quitar el polvo del olvido para las buenas obras. Vamos a colgar para siempre la estrella de la humildad donde antes había soberbia, vamos a poner una guirnalda de caridad donde antes había desamor.

Vamos a cambiar nuestra vida interior fría y apática, por una valiente y plena de autenticidad. Vamos a darte, Señor, lo que viniste a buscar en los hombres una noche como esta hace ya muchos años: limpieza de corazón y buena voluntad.

Empezamos esta pequeña reflexión con: Una vez más Señor... pues bien, ya no será una vez más, será: Siempre más, Señor.

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Hoy es Navidad, pídele a Dios por tus necesidades personales, pídele por aquellos que sufren soledad, abandono, desolación por las guerras y pobreza, por los enfermos, por los que no tienen su libertad, pide por tus amigos y familiares y pide por el mundo entero, pídele a Dios lo que tú quieras y pide con Fe.

Llenando este formulario tus intenciones serán consideradas en la Santa Misa de todos los sacerdotes de la Diócesis de Celaya.
INTENCIONES PARA LA SANTA MISA

¡ FELIZ NAVIDAD ! ¡ NAVIDAD ES JESUS !


KARLA ROUILLON
LIMA - PERU



COLOREA CON JESUS "NATIVIDAD DEL SEÑOR"


ESPECIAL DE NAVIDAD


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SAN JUAN DE LA CRUZLA NOCHE OSCURA DE SAN JUAN DE LA CRUZ

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

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¡NO RECIBAS LA EUCARISTIA EN LA MANO!

Sean apóstoles de la familia fundada en verdadero matrimonio, pide Cardenal Cipriani

LIMA, 04 Jun. 12 / 06:35 pm
(ACI/EWTN Noticias).-

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El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, llamó a los fieles a ser apóstoles de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, porque esta institución está llamada a ser imagen de la Santísima Trinidad.

"Cada uno de ustedes tiene el deber de defender el matrimonio, de proteger a la familia y de tener iniciativa en sus diferentes grupos para que cada uno sea un apóstol de la familia", exhortó el Purpurado durante la Solemnidad de la Santísima Trinidad celebrada este domingo en el Coliseo Mariscal Cáceres de Chorrillos.

Ante miles de fieles, el Cardenal afirmó que "la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer está llamada a ser imagen de la Santísima Trinidad".

Además recordó que "la familia es la principal escuela para formar a los hijos". Por ello exhortó a los padres y abuelos a ser maestros de la fe. "No se callen, hablen, visiten las casas, vayan a las escuelas, a los hospitales, a las cárceles y a todos los rincones del mundo con alegría y enseñando nuestra fe", expresó.

El Arzobispo de Lima también ratificó la unidad de la Iglesia en comunión con el Papa Benedicto XVI. "Somos muchos, pero somos uno solo en Cristo. Estamos todos unidos en Cristo por el Espíritu Santo y de manera visible al Obispo que en nombre de Cristo preside la Iglesia local. Debemos darle gracias a Dios y al mismo tiempo aprender a valorar los diferentes carismas siempre bajo la guía de los pastores", afirmó.

Finalmente llamó a los católicos a practicar obras de caridad y acercarse a los sacramentos. Para ello los invitó a participar en la Solemnidad del Corpus Christi el próximo domingo 10 de junio en la Plaza Mayor de Lima.

Fuente : ACIPRENSA

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua.

De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo a los hombres.

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ORIGEN DE LA DEVOCIÓN AL SAGRADO DE CORAZÓN DE JESÚS

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Más información sobre EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS en ACIPRENSA

FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

DOM Columba Marmion

El amor explica todos los misterios de Jesús

Todo lo que poseemos en el ámbito de la gracia nos viene de Cristo Jesús; “debido a su plenitud podemos todo”: De plenitude ejus nos omnes accepimus(1). Destruyó el muro de separación que nos impedía ir hacia Dios; mereció para nosotros, con una abundancia infinita, todas la gracias; jefe divino del cuerpo místico, posee el poder de comunicarnos el espíritu de sus estados y la virtud de sus misterios, con el fin de transformaros en Él.

Cuando consideramos los misterios de Jesús, ¿Cuál de sus perfecciones es la que vemos estallar particularmente? Si duda, el amor. El amor realizó la encarnación: Propter nos… descendit de caelis, et incarnatus est(2); el amor hace nacer a Cristo en una carne pasible y enferma, inspira la oscuridad de la vida oculta, alimenta el celo de la vida pública. Si Jesús entrega, por nosotros, a la muerte, es porque cede al “exceso de un amor sin medida”(3); si resucita, es “para nuestra justificación”(4); si sube al cielo, es como precursor que va prepararnos un lugar”(5) en esa estancia de beatitud; envía al “Espíritu consolador”(6) para no “dejarnos huérfanos”(7); instituye el sacramento de la Eucaristía como memorial de su amor.(8) Todos esos misterios tienen su fuerza en el amor.

Es necesario que nuestra fe en este amor de Cristo Jesús sea viva y constante. ¿Y Por qué? Por que es uno de los principales soportes de la fidelidad.

Veamos a San Pablo: nunca hombre alguno trabó ni se prodigó como él por Cristo. Un día, en que sus enemigos atacaban la legitimidad de su misión, fue movido, para defenderse, a esbozar él mismo el cuadro de sus obras, sus laboras y sufrimientos. Este cuadro, tan vivo, lo conocemos, sin duda, pero siempre es un gozo para el alma releer este pasaje, único en los anales del apostolado. “A menudo, dice el gran apóstol, vi la muerte de cerca; cinco veces sufrí el suplicio de la flagelación; tres veces fui tundido con las varas; una vez fui lapidado; naufragué tres veces, pasé un día y una noche mar adentro. Y mis viajes, incontables, llenos de peligros; peligros en los ríos, peligros por parte de los bandidos, peligros por parte de los de mi linaje, peligros por parte de los infieles; peligros en las ciudades, peligros en los desiertos, peligros en el mar; mis trabajos y mis sufrimientos, mis numerosas vigilias, las torturas del hambre y de la sed, los ayunos múltiples, el frío de la desnudez; y dejando de hablar de otras cosas, todavía recordaría mis preocupaciones diarias, la solicitud por todas las iglesias que fundé(9). Aquí se aplica la palabra del Salmista: “Por causa de ti, Señor, todo el día estamos entregados a la muerte, se nos mira como ovejas destinadas a la carnicería…” Y, sin embargo, ¿que agrega inmediatamente? Pero “en todos estos encuentros, somos más que vencedores: Sed in his ómnibus superamus(10). Y ¿dónde encuentra el secreto de esta victoria? Preguntémosle por qué soporta todo, incluso el “fastidio de vivir”(11), ¿por qué, en todas sus pruebas permanece unido a Cristo con tan inquebrantable firmeza que “ni la tribulación ni la angustia, ni la persecución, ni el hambre, ni la espada pueden separarlo de Jesús(12)? Les responderá: Propter eum, qui dilexit nos(13): “por aquél que nos amó. Lo que lo sostiene, lo fortifica, lo ama, lo estimula es su convicción profunda de que “el amor de Cristo lo mueve”: Dilexit me et tradidit semetipsum pro me(14).

Y, en efecto, el sentimiento que hace nacer el él esta ardiente convicción es que “él no quiere vivir más para sí mismo”, - él que blasfemó el nombre de Dios y persiguió a los cristianos(15) - “sino por quien que lo amó al punto de dar la vida por él”. Caritas Christi urget me…(16) “El amor de Cristo nos urge”, exclama. “Por eso me entregaré por él, me prodigaré gustosamente, sin reservas, sin medida”; ¡me agotaré por las almas que son su conquista: Libentissime impendam et superimpendar(17)!

Esta convicción de que Cristo lo ama da, verdaderamente, la clave de toda la obra del gran apóstol.

Nada empuja al amor como el saber y sentirse amado. “Todas las veces que pensamos en Jesucristo, dice santa Teresa, recordemos el amor con el que nos colmó con sus favores… el amor llama al amor”(18).

Pero, ¿cómo conocer este amor que está en el fondo de todos los estados de Jesús, que los explica, y cuyos motivos resume? ¿De dónde sacar esta ciencia, tan fecunda, que San Pablo convertía en el objeto de sus oraciones para sus cristianos? En la contemplación de los misterios de Jesús. Si los estudiamos con fe, el Espíritu Santo, que es el amor infinito, nos descubre sus profundidades y nos conduce al amor, que es la fuente.

Esta es una fiesta que por su objeto nos recuerda, de una mera general, el amor que el Verbo encarnado nos ha mostrado: es la fiesta del Sagrado Corazón. La Iglesia, a partir de las revelaciones de Nuestro Señor a santa Margarita María, cierra, por así decirlo, el ciclo anual de las solemnidades del Salvador; como si la llegada, al término de la contemplación de los misterios de su Esposo, no quedara sino celebrar el amor mismo que los inspiró.

1 Joan. I, 16.

2 Credo de la misa.

3 Joan XIII.

4 Rom. IV, 25.

5 Joan. XIV, 18.

6 Hebr. Vi, 20.

7 Jan XIV, 18.

8 Luc XXII, 19.

9 II Cor. XI, 23-28.

10 Rom. VIII, 36-37.

11 II Cor I, 8.

12 Rpm. VIII, 35.

13 Ibid. 37.

14 .Gal II, 20.

15 Cf. Act. XXVI.

16 II Cor. V, 14.

17 II Cor. XII, 15.

18 Vida escrita por ella misma, cap. XXII, Obras.