Artículos con la etiqueta Benedicto XVI
20/05/12 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Benedicto XVI
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A mediados de los años 90, el Papa Benedicto XVI relacionó la crisis matrimonial con la homosexualidad.

Recientemente, un reeditado comentario del año 1995 del entonces cardenal Joseph Ratzinger, vinculó la ruptura del matrimonio con el aumento de la aceptación de la homosexualidad y con la alerta de la aparición de "grupos de presión" que podría manipular la opinión pública sobre estas cuestiones.
El futuro Papa Benedicto XVI dijo que no es una coincidencia que la creciente aceptación social de la homosexualidad vaya “acompañada por una grave crisis en el ámbito del matrimonio y la familia."
Los cambios sociales en la estela de la década de 1960 y la "revolución sexual" ha desencadenado que la sexualidad está más separada del matrimonio, y el rechazo de la doctrina católica sobre la homosexualidad ha hecho el cuidado pastoral de personas homosexuales "más difícil".
"La satisfacción del impulso sexual se propagó como el camino a la felicidad y el verdadero desarrollo de la personalidad", escribió. "Valores como el autocontrol y la castidad se aceptan cada vez menos."
Los comentarios del Papa tuvieron lugar años antes de que los Países Bajos se convirtiera en el primer país en reconocer el "matrimonio gay".
A principios de este mes (Mayo 2012), el presidente Barack Obama se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en expresar su apoyo al reconocimiento de "matrimonio gay", mientras que los votantes en Carolina del Norte aprobaron una enmienda constitucional que define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.
El comentario del entonces Cardenal Ratzinger está relacionado a su carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 01 de octubre de 1986 que envió a todos los obispos católicos bajo el título "Sobre la atención pastoral de las personas homosexuales."
Tanto la carta como el comentario han sido publicados en una nueva edición de la serie Biblioteca Vaticana "Documenti e Studi". Ediciones anteriores se han vendido y no están disponibles en las tiendas.
Los comentarios del Papa del 1995 culpan de la crisis moral a la pérdida de una "concepción metafísica de la naturaleza."
Criticó la comprensión de la naturaleza que es sólo físico o empírico, en defensa de puntos de vista que rechazan la inmoralidad sexual "antinatural".
Desde la perspectiva cristiana, explicó, un acto se considera natural cuando "está en armonía con la esencia del hombre, con su ser querido por Dios." En la creación, el hombre puede reconocer un significado y un propósito que lo lleve a "la verdadera realización propia y a su felicidad."
"Es un deber humano, de hecho, ya no es visto como anclado en el ser y por lo tanto en la sabiduría del Creador, sólo queda la alternativa que se deriva de la sabiduría humana. Pero entonces es la obra del hombre, sometido a los cambios de tiempo, capaz de ser reformado y manipulada", advirtió el Papa.
"El bien y el mal, entonces, en última instancia, se decidirá por la mayoría. A continuación, "grupos de presión", que son capaces de guiar a la opinión de masas, tienen grandes perspectivas de éxito. "
Traducido al castellano por:
KARLA ROUILLON GALLANGOS (krouillong)
Ver el texto en
INGLÉS
http://www.ewtnnews.com/catholic-news/Vatican.php?id=5480#ixzz1vQSMAHNA
14/04/12 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Benedicto XVI
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¡Felicita personalmente al Santo Padre en su cumpleaños número 85!Felicitaciones por el Cumpleaños del Papa Benedicto XVI
Autor:
Catholic.net| Fuente:
Catholic.net
Queridos amigos de Catholic.net:
El próximo viernes 16 de abril S.S. Benedicto XVI cumple 85 años. Esto sucede tres días antes de que se cumplan siete años de su pontificado, el día 19.
Son dos ocasiones que se antojan para felicitarlo personalmente, enviarle un gran abrazo, manifestarle nuestro apoyo, nuestro cariño, nuestra admiración, nuestra fidelidad y asegurarle nuestra oració n, en estos momentos en los que la Barca de Pedro, de la cual él lleva valientemente el timón, se ve zarandeada por los ataques del Príncipe de la Mentira y por las infidelidades, mediocridades, cobardías y rebeldías de muchos tripulantes y pasajeros.
Por esta razón, los invitamos a aprovechar esta oportunidad, enviando, a través de Catholic.net, una carta al Santo Padre, en la que le expresen su mensaje personal de felicitación. Sólo tienen que escribirlo en el formulario que encontrarán en: http://es.catholic.net/felicitacionbenedicto/
No dejen pasar esta oportunidad que nos brindan las nuevas tecnologías e inviten a sus familiares y amigos a enviar ellos también sus felicitaciones, para que el Santo Padre tenga un cumpleaños feliz, sintiéndose acompañado, consolado y apoyado por todos nosotros.
Para enviar esta invitación a los contactos de su directorio, pueden hacer click aquí.
Quedo a sus órdenes, como siempre, en el correo mbardo@catholic.net y pido a Dios que los llene de bendiciones en este tiempo de Pascua.
Mayra Novelo de Bardo
Dirección General Catholic.net
Envía tu saludo de felicitaciones al Santo Padre desde
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Puedes ver la relación de cartas que se han enviado hasta el momento desde
AQUÍ:
07/03/12 |
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Autor: S.S. Benedicto XVI
Fuente:
http://www.vatican.va/
Extraído de:
Catholic.net
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2012
«Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (Hb 10, 24)
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2012
Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual.
Este año deseo proponer algunas reflexiones a la luz de un breve texto bíblico tomado de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24). Esta frase forma parte de una perícopa en la que el escritor sagrado exhorta a confiar en Jesucristo como sumo sacerdote, que nos obtuvo el perdón y el acceso a Dios. El fruto de acoger a Cristo es una vida que se despliega según las tres virtudes teologales: se trata de acercarse al Señor «con corazón sincero y llenos de fe» (v. 22), de mantenernos firmes «en la esperanza que profesamos» (v. 23), con una atención constante para realizar junto con los hermanos «la caridad y las buenas obras» (v. 24). Asimismo, se afirma que para sostener esta conducta evangélica es importante participar en los encuentros litúrgicos y de oración de la comunidad, mirando a la meta escatológica: la comunión plena en Dios (v. 25). Me detengo en el versículo 24, que, en pocas palabras, ofrece una enseñanza preciosa y siempre actual sobre tres aspectos de la vida cristiana: la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal.
1. “Fijémonos”: la responsabilidad para con el hermano.
El primer elemento es la invitación a «fijarse»: el verbo griego usado es katanoein, que significa observar bien, estar atentos, mirar conscientemente, darse cuenta de una realidad. Lo encontramos en el Evangelio, cuando Jesús invita a los discípulos a «fijarse» en los pájaros del cielo, que no se afanan y son objeto de la solícita y atenta providencia divina (cf. Lc 12,24), y a «reparar» en la viga que hay en nuestro propio ojo antes de mirar la brizna en el ojo del hermano (cf. Lc 6,41). Lo encontramos también en otro pasaje de la misma Carta a los Hebreos, como invitación a «fijarse en Jesús» (cf. 3,1), el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe. Por tanto, el verbo que abre nuestra exhortación invita a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse extraños, indiferentes a la suerte de los hermanos. Sin embargo, con frecuencia prevalece la actitud contraria: la indiferencia o el desinterés, que nacen del egoísmo, encubierto bajo la apariencia del respeto por la «esfera privada». También hoy resuena con fuerza la voz del Señor que nos llama a cada uno de nosotros a hacernos cargo del otro. Hoy Dios nos sigue pidiendo que seamos «guardianes» de nuestros hermanos (cf. Gn 4,9), que entablemos relaciones caracterizadas por el cuidado reciproco, por la atención al bien del otro y a todo su bien. El gran mandamiento del amor al prójimo exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a quien, como yo, es criatura e hijo de Dios: el hecho de ser hermanos en humanidad y, en muchos casos, también en la fe, debe llevarnos a ver en el otro a un verdadero alter ego, a quien el Señor ama infinitamente. Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón. El Siervo de Dios Pablo VI afirmaba que el mundo actual sufre especialmente de una falta de fraternidad: «El mundo está enfermo. Su mal está menos en la dilapidación de los recursos y en el acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos» (Carta. enc. Populorum progressio [26 de marzo de 1967], n. 66).
La atención al otro conlleva desear el bien para él o para ella en todos los aspectos: físico, moral y espiritual. La cultura contemporánea parece haber perdido el sentido del bien y del mal, por lo que es necesario reafirmar con fuerza que el bien existe y vence, porque Dios es «bueno y hace el bien» (Sal 119,68). El bien es lo que suscita, protege y promueve la vida, la fraternidad y la comunión. La responsabilidad para con el prójimo significa, por tanto, querer y hacer el bien del otro, deseando que también él se abra a la lógica del bien; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus necesidades. La Sagrada Escritura nos pone en guardia ante el peligro de tener el corazón endurecido por una especie de «anestesia espiritual» que nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás. El evangelista Lucas refiere dos parábolas de Jesús, en las cuales se indican dos ejemplos de esta situación que puede crearse en el corazón del hombre. En la parábola del buen Samaritano, el sacerdote y el levita «dieron un rodeo», con indiferencia, delante del hombre al cual los salteadores habían despojado y dado una paliza (cf. Lc 10,30-32), y en la del rico epulón, ese hombre saturado de bienes no se percata de la condición del pobre Lázaro, que muere de hambre delante de su puerta (cf. Lc 16,19). En ambos casos se trata de lo contrario de «fijarse», de mirar con amor y compasión. ¿Qué es lo que impide esta mirada humana y amorosa hacia el hermano? Con frecuencia son la riqueza material y la saciedad, pero también el anteponer los propios intereses y las propias preocupaciones a todo lo demás. Nunca debemos ser incapaces de «tener misericordia» para con quien sufre; nuestras cosas y nuestros problemas nunca deben absorber nuestro corazón hasta el punto de hacernos sordos al grito del pobre. En cambio, precisamente la humildad de corazón y la experiencia personal del sufrimiento pueden ser la fuente de un despertar interior a la compasión y a la empatía: «El justo reconoce los derechos del pobre, el malvado es incapaz de conocerlos» (Pr 29,7). Se comprende así la bienaventuranza de «los que lloran» (Mt 5,4), es decir, de quienes son capaces de salir de sí mismos para conmoverse por el dolor de los demás. El encuentro con el otro y el hecho de abrir el corazón a su necesidad son ocasión de salvación y de bienaventuranza.
El «fijarse» en el hermano comprende además la solicitud por su bien espiritual. Y aquí deseo recordar un aspecto de la vida cristiana que a mi parecer ha caído en el olvido: la corrección fraterna con vistas a la salvación eterna. Hoy somos generalmente muy sensibles al aspecto del cuidado y la caridad en relación al bien físico y material de los demás, pero callamos casi por completo respecto a la responsabilidad espiritual para con los hermanos. No era así en la Iglesia de los primeros tiempos y en las comunidades verdaderamente maduras en la fe, en las que las personas no sólo se interesaban por la salud corporal del hermano, sino también por la de su alma, por su destino último. En la Sagrada Escritura leemos: «Reprende al sabio y te amará. Da consejos al sabio y se hará más sabio todavía; enseña al justo y crecerá su doctrina» (Pr 9,8ss). Cristo mismo nos manda reprender al hermano que está cometiendo un pecado (cf. Mt 18,15). El verbo usado para definir la corrección fraterna —elenchein—es el mismo que indica la misión profética, propia de los cristianos, que denuncian una generación que se entrega al mal (cf. Ef 5,11). La tradición de la Iglesia enumera entre las obras de misericordia espiritual la de «corregir al que se equivoca». Es importante recuperar esta dimensión de la caridad cristiana. Frente al mal no hay que callar. Pienso aquí en la actitud de aquellos cristianos que, por respeto humano o por simple comodidad, se adecúan a la mentalidad común, en lugar de poner en guardia a sus hermanos acerca de los modos de pensar y de actuar que contradicen la verdad y no siguen el camino del bien. Sin embargo, lo que anima la reprensión cristiana nunca es un espíritu de condena o recriminación; lo que la mueve es siempre el amor y la misericordia, y brota de la verdadera solicitud por el bien del hermano. El apóstol Pablo afirma: «Si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado» (Ga 6,1). En nuestro mundo impregnado de individualismo, es necesario que se redescubra la importancia de la corrección fraterna, para caminar juntos hacia la santidad. Incluso «el justo cae siete veces» (Pr 24,16), dice la Escritura, y todos somos débiles y caemos (cf. 1 Jn 1,8). Por lo tanto, es un gran servicio ayudar y dejarse ayudar a leer con verdad dentro de uno mismo, para mejorar nuestra vida y caminar cada vez más rectamente por los caminos del Señor. Siempre es necesaria una mirada que ame y corrija, que conozca y reconozca, que discierna y perdone (cf. Lc 22,61), como ha hecho y hace Dios con cada uno de nosotros.
2. “Los unos en los otros”: el don de la reciprocidad.
Este ser «guardianes» de los demás contrasta con una mentalidad que, al reducir la vida sólo a la dimensión terrena, no la considera en perspectiva escatológica y acepta cualquier decisión moral en nombre de la libertad individual. Una sociedad como la actual puede llegar a ser sorda, tanto ante los sufrimientos físicos, como ante las exigencias espirituales y morales de la vida. En la comunidad cristiana no debe ser así. El apóstol Pablo invita a buscar lo que «fomente la paz y la mutua edificación» (Rm 14,19), tratando de «agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación» (ib. 15,2), sin buscar el propio beneficio «sino el de la mayoría, para que se salven» (1 Co 10,33). Esta corrección y exhortación mutua, con espíritu de humildad y de caridad, debe formar parte de la vida de la comunidad cristiana.
Los discípulos del Señor, unidos a Cristo mediante la Eucaristía, viven en una comunión que los vincula los unos a los otros como miembros de un solo cuerpo. Esto significa que el otro me pertenece, su vida, su salvación, tienen que ver con mi vida y mi salvación. Aquí tocamos un elemento muy profundo de la comunión: nuestra existencia está relacionada con la de los demás, tanto en el bien como en el mal; tanto el pecado como las obras de caridad tienen también una dimensión social. En la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, se verifica esta reciprocidad: la comunidad no cesa de hacer penitencia y de invocar perdón por los pecados de sus hijos, pero al mismo tiempo se alegra, y continuamente se llena de júbilo por los testimonios de virtud y de caridad, que se multiplican. «Que todos los miembros se preocupen los unos de los otros» (1 Co 12,25), afirma san Pablo, porque formamos un solo cuerpo. La caridad para con los hermanos, una de cuyas expresiones es la limosna —una típica práctica cuaresmal junto con la oración y el ayuno—, radica en esta pertenencia común. Todo cristiano puede expresar en la preocupación concreta por los más pobres su participación del único cuerpo que es la Iglesia. La atención a los demás en la reciprocidad es también reconocer el bien que el Señor realiza en ellos y agradecer con ellos los prodigios de gracia que el Dios bueno y todopoderoso sigue realizando en sus hijos. Cuando un cristiano se percata de la acción del Espíritu Santo en el otro, no puede por menos que alegrarse y glorificar al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5,16).
3. “Para estímulo de la caridad y las buenas obras”: caminar juntos en la santidad.
Esta expresión de la Carta a los Hebreos (10, 24) nos lleva a considerar la llamada universal a la santidad, el camino constante en la vida espiritual, a aspirar a los carismas superiores y a una caridad cada vez más alta y fecunda (cf. 1 Co 12,31-13,13). La atención recíproca tiene como finalidad animarse mutuamente a un amor efectivo cada vez mayor, «como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día» (Pr 4,18), en espera de vivir el día sin ocaso en Dios. El tiempo que se nos ha dado en nuestra vida es precioso para descubrir y realizar buenas obras en el amor de Dios. Así la Iglesia misma crece y se desarrolla para llegar a la madurez de la plenitud de Cristo (cf. Ef 4,13). En esta perspectiva dinámica de crecimiento se sitúa nuestra exhortación a animarnos recíprocamente para alcanzar la plenitud del amor y de las buenas obras.
Lamentablemente, siempre está presente la tentación de la tibieza, de sofocar el Espíritu, de negarse a «comerciar con los talentos» que se nos ha dado para nuestro bien y el de los demás (cf. Mt 25,25ss). Todos hemos recibido riquezas espirituales o materiales útiles para el cumplimiento del plan divino, para el bien de la Iglesia y la salvación personal (cf. Lc 12,21b; 1 Tm 6,18). Los maestros de espiritualidad recuerdan que, en la vida de fe, quien no avanza, retrocede. Queridos hermanos y hermanas, aceptemos la invitación, siempre actual, de aspirar a un «alto grado de la vida cristiana» (Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte [6 de enero de 2001], n. 31). Al reconocer y proclamar beatos y santos a algunos cristianos ejemplares, la sabiduría de la Iglesia tiene también por objeto suscitar el deseo de imitar sus virtudes. San Pablo exhorta: «Que cada cual estime a los otros más que a sí mismo» (Rm 12,10).
Ante un mundo que exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos han de sentir la urgencia de ponerse a competir en la caridad, en el servicio y en las buenas obras (cf. Hb 6,10). Esta llamada es especialmente intensa en el tiempo santo de preparación a la Pascua. Con mis mejores deseos de una santa y fecunda Cuaresma, os encomiendo a la intercesión de la Santísima Virgen María y de corazón imparto a todos la Bendición Apostólica.
Vaticano, 3 de noviembre de 2011
BENEDICTUS PP. XVI
08/02/12 |
Publicado por: a19998163 | Categoría General
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RIO DE JANEIRO, 07 Feb. 12 / 06:09 pm
(ACI/EWTN Noticias).-
Hoy en Brasil se dio a conocer el logo oficial de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Río 2013 que se realizará en el mes de julio con la asistencia del Papa.
En una ceremonia a la que asistieron más de 100 obispos de todo Brasil, realizada en el auditorio del Edificio João Paulo II, en el Barrio de Gloria, en Río de Janeiro, el Arzobispo de esta ciudad, Mons. Orani João Tempesta, fue quien presentó el logo oficial.
El logo fue elegido de un total de casi 200 modelos participantes en un concurso convocado para este ocasión. La decisión la tomó el Pontificio Consejo para los Laicos, dicasterio del Vaticano que tiene a su cargo la coordinación de las JMJs.
Como antesala a la presentación, ayer por la noche el Cristo Redentor del Cerro del Corcovado fue iluminado con los colores de las banderas de los aproximadamente 150 países que participarán en la JMJ Río 2013.
RIO DE JANEIRO, 07 Feb. 12 / 11:56 am
(ACI/EWTN Noticias).-
El imponente Cristo Redentor que está sobre el Cerro del Corcovado en Río de Janeiro (Brasil) fue iluminado la noche de ayer con los colores de las banderas de los 150 países que estarán representados en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Río 2013.
Entre las 8:00 y las 9:00 (hora local), el Cristo Redentor que celebró en 2011 su 80 aniversario, fue especialmente iluminado. Gracias a la claridad de la noche, las luces pudieron ser apreciadas con nitidez desde toda la ciudad.
La iluminación se realizó en la víspera del lanzamiento del logo oficial de la JMJ Río 2013 que esta noche (hora local) se dará a conocer en el auditorio del Edificio Joao Paulo II, en el Barrio de Gloria, donde está la sede del comité organizador.
En el evento participarán más de 100 obispos de todo Brasil. El presidente del comité organizador y Arzobispo de Río de Janeiro, Mons. Orani João Tempesta, será quien presente el logo.
10/01/12 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Benedicto XVI
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DIVINOS FRUTOS DEL GENIO HUMANO
Los Museos Vaticanos, espacios sagrados y símbolos del diálogo de la Iglesia con la humanidad.
Fuente:
Revista LUHHO

En la Ciudad Santa del Vaticano (Roma-Italia), los Museos Vaticanos muestran al público la extensa colección de la Iglesia Católica Romana; una invitación a conocer el espíritu creador del hombre, en su búsqueda por descubrir el misterio divino, el universo, los seres vivientes y sobre todo la figura humana. Tratados de forma independiente, debido a su enorme amplitud conjunta, se encuentran compuestos por distintos edificios de museos temáticos, edificios pontificios, galerías, monumentos y jardines. Este fabuloso complejo museístico, símbolo del largo compromiso del papado con el antiguo patrimonio romano (siendo los Papas los primeros soberanos en poner sus colecciones de arte y palacios a disposición del público), nació con una pequeña colección privada de esculturas perteneciente al Papa Julio II, quien al ser elegido en 1503, la situó en el patio del Palacio Belvedere, hoy llamado “Patio Octógono”. Con el tiempo, y el acceso al poder de nuevos papas, nuevos edificios fueron construidos, al igual que pasadizos y galerías para unirlos con otros, desarrollándose y ampliándose hasta formar los actuales museos.

Hoy en día, y desde el año 2000, una nueva y magnífica entrada recibe a su visitantes, siendo tal como la definió el Papa Juan Pablo II en su discurso inaugural, “el ingreso que introduce al templo del arte y de la cultura que son los Museos Vaticanos, (los cuales) constituyen culturalmente una de las más significativas puertas de la Santa Sedes abiertas a todo el mundo”. Decorada por diferentes obras, entre las que destacan un gran mosaico polícromo del siglo I, en cuyo centro se encuentra un cabeza de Medusa rodeada por motivos geométricos y con una hilera de barcos en la parte inferior; así como una escultura en mármol policromo y un portón de bronce, obras contemporáneas, de Giuliano Vangi y Cecco Bonanotte respectivamente.
DEVELANDO LA MISTICA
La monumental escalera doble, diseñada por Giuseppe Momo, de fascinante forma helicoidal, es la subida indicada para acceder a las salas expositivas (y a la vez su segunda espiral es la bajada que nos llevará a la salida del museo) . Debido a su considerable extensión, se requiere de un día entero para poder apreciar sus diferentes espacios, de los cuales presentaremos aquí una selección según su cronología.
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Los Museos Vaticanos y la Galerías Pontificias surgieron con los pontificados de Clemente XIV (1769-1774) y Pío VI (1775-1799), por esta razón toman el nombre de Museo Pío-Clementino. En este, se encuentran reunidas importantes obras maestras provenientes de antiguas excavaciones romanas, y procedentes en gran parte de la colección privada del Papa Julio II. Entre ellas: el “Apoxiomenos” (copia romana en mármol cuyo original griego en bronce fue obra de Lisipo), el “Apolo de Belvedere” (ubicada en la sala de Belvedere, y el grupo escultórico el “Laocoonte y sus hijos”, pieza de gran dramatismo donde se aprecia el mito del sacerdote troyano condenado a morir junto con sus hijos, victimas de serpientes surgidas del mar, enviadas por uno de los dioses. Por su parte, los Museos Gregorianos (Etrusco, Egipcio y Profano), fundados por el Papa Gregorio XVI (1831-1846), cuentan (los dos primeros) con objetos provenientes de las excavaciones realizadas en la Etruria meridional y Egipto, así como el segundo con otras que se encontraban ya conservadas en el Vaticano y en el Museo Capitolino. El tercero, cuenta con estatuas, bajorrelieves, mosaicos de la edad romana que no encontraban lugar en los Palacios Vaticanos. El Museo Misionero Etnológico (fundado por Pío XI en 1926), reúne una cifra impresionante de 80,000 objetos procedente de todo el mundo, ofrecidos al Papa por particulares, misiones y diócesis.
Por su parte la Pinacoteca Vaticana inaugurada en 1932, dentro de su nuevo edificio actual (construido según los deseos y las directrices de Pío XI, garantizando así las mejores condiciones de luz para una correcta conservación de las obras, al igual que una óptima apreciación estética de las mismas), incluye obras de maestros de las pintura italiana, entre ellos: Giotto, Beato Angélico, Perugino, Rafael, Leonardo, Tiziano y Caravaggio.
Asimismo, encontraremos las llamadas Estancias de Rafael, ubicadas en el segundo piso del Palacio Pontificio, parte de lo que fueron los aposentos escogidos por Julio II para su residencia personal; utilizadas también por sus sucesores, la decoración pictórica estuvo a cargo de Rafael Sanzio acompañado de sus discípulos, quienes se encargaron de culminarlas después de su muerte en 1520. El Appartamento Borgia, estancias de Rodrigo Borgia (quien al ser asumir el papado fue nombrado como Alejandro VI), cuenta con una decoración realizada por Pinturicchio, discípulo de El Perugino. Cabe mencionar, además la Galería de los Tapices, la Galería de las Cartas Geográficas y la Colección de carruajes y berlinas, todas ellas de sumo valor histórico, al igual que la Biblioteca Vaticana (fundada a mediados del siglo XV, por el Papa Nicolás V), la cual alberga más de 70,000 manuscritos y una cantidad superior al millón de libros, guardando entre ellos valiosísimos códices árabes, latinos, hebreos, persas e islámicos.
Comentario aparte merece la Capilla Sixtina, llamada así debido a que fue el Papa Sixto IV quien hizo reestructurar la antigua Capilla Magna entre 1477 y 1480. Aquí somos introducidos en el mundo de la revelación divina, plasmada en los geniales frescos de Miguel Ángel; imposible no sentirse sobrecogido frente a la magnificencia del “Juicio Universal”, composición insuperable al día de hoy.
Paula Herrera
Museos Vaticanos
http://mv.vatican.va
17/12/11 |
Publicado por: a19998163 | Categoría Sacerdotes
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DIEZ PISTAS PARA RENACER LA FE
El Santo Padre Benedicto XVI ha convocado para el 12 de octubre de 2012 el “Año de la fe” ¿Por qué no iniciar ya nuestro interés por el Evangelio y la nueva evangelización?
Estas diez pistas nos pueden servir, para comenzar ya en Adviento y Navidad, a prepararnos para este ‘Año’ especial.
14 de diciembre de 2011

1. Escucha con más atención la Palabra del Señor ¿Cómo vamos hablar de aquello que no conocemos? "El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto" (Mt 13, 23). “Desconocer la Sagrada Escritura es desconocer a Cristo” (S Jerónimo cf DV 25).
2. Coloca, en un lugar relevante de tu casa, la Biblia "Donde está tu tesoro, allí está tu corazón" (Mt 6,19- 23).
3. Adorna el exterior de la puerta de tu casa con la Corona de Adviento ¿Qué significa? Entre otras cosas que tu familia prepara la Navidad con sentimientos cristianos. “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mt 25, 1-13).
4. Vive y celebra con interés la Eucaristía. No te conformes con participar en la misa dominical ¿No te sientas a la mesa todos los días? ¿Acaso Dios, y tu vida interior no merece un poco más? “La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana” (LG 11). “La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto Eucarísitico. Jesús nos espera en el sacramento del Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo” (Juan Pablo II en Dominicae cenae, 3).
5. ¿Cuánto hace que no buscas el silencio, la contemplación en el interior de una iglesia? Procura, en este tiempo de Adviento, tener experiencia de silencio: el encuentro personal, sin más añadidos que el silencio, con Dios que viene a tu encuentro. Será una sensación muy oxigenante para tu vida "Señor enséñanos a orar" (Lc 11, 1).
6. Benedicto XVI nos recuerda constantemente una exigencia actual: la Nueva Evangelización ¿Transmites las verdades cristianas en tu familia? ¿Bendices la mesa antes de comer? ¿Te santiguas en el momento de salir a la calle o emprender un viaje? La Nueva Evangelización no es hacer cosas nuevas… sino el recuperar lo esencial: no dejarnos descafeinar por el secularismo galopante. “El que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los ángeles" (Lc 9,26).
7. No olvides, en este tiempo de Adviento, la presencia y la figura de la Virgen María. Nunca, una mujer tan sencilla, fue tan feliz por dentro y por fuera. ¿Rezas el ángelus? ¿Cuánto hace que no visitas un santuario mariano o que no rezas el Ave María, el Rosario? "Desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones" (Lc 1,48).
8. El Adviento es una puerta abierta a la esperanza ¿Cuáles son tus sueños?, ¿Juega la fe un papel fundamental en tu vida? Testimonia tu fe allá donde estés. No te dejes asediar por la timidez. No encierres dentro de ti aquello que, en Navidad, es lo más grande: Cristo. “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28,16-20).
9. Benedicto XVI ha convocado, a partir del 12 de octubre de 2012. ‘El Año de la Fe’ ¿Por qué no iniciar ya nuestro interés por el Evangelio? Un regalo para el alma, el espíritu y el bienestar físico y moral es el Evangelio de! 2012. ¡Cómpralo y obséquialo! "Lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt 25.40).
10. El Adviento y la Navidad es un despertador de nuestra conciencia cristiana. Tenemos la oportunidad de vivir la Navidad compartiendo especialmente con los más necesitados. “Amando al prójimo y preocupándote por él, progresas sin duda por tu camino. Aún no hemos llegado hasta el Señor, pero al prójimo lo tenemos ya con nosotros. Preocúpate, pues de aquel, que tienes a tu lado mientras caminas por este mundo y llegarás a aquel con quien deseas permanecer eternamente” (S. Agustín Tratado 17, sobre el Evangelio de Juan).
Tomado de
Iglesia en Zaragoza,
núm. 1.605
18 de diciembre 2011
Comparto con ustedes este Calendario para el Tiempo de Adviento ideal para que todos, niños y adultos, aprendamos a tener un propósito para cada día y así cambiar los malos hábitos y adquirir virtudes, mientras esperamos el Nacimiento del Niño Jesús.
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