1. La profecía de Simeón 2. La huida de Egipto 3. El niño Jesús perdido en el Templo 4. El encuentro de Jesús y María camino al Calvario 5. La Crucifixión 6. El cuerpo de Jesús es bajado de la cruz 7. El entierro de Jesús.
La Santisima Virgen María le dijo en una oportunidad a Santa Brígida: "No importa qué tan numerosos sean los pecados de una persona. Si se vuelve a mí con un sincero propósito de enmienda, estoy preparada para recibirla, porque no tomo en cuenta el número de pecados que ha cometido, sino que me fijo en la disposición con la que viene hacia mi; ya no siento aversión por curar sus heridas, porque soy la Madre de la Misericordia."
La Santísima Virgen concede 7 gracias a aquellos que mediten diariamente sus Dolores, rezando un Ave María al finalizar cada uno:
1. Le concederé paz a las familias. 2. Serán iluminados sobre los Divinos Misterios 3. Los consolaré en sus dolores y los acompañaré en sus trabajos 4. Les concederé todo lo que me pidan siempre y cuando no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo o a la santificación de sus almas. 5. Los defenderé de sus batallas espirituales con el enemigo interior y los protegeré cada instante de su vida. 6. Los ayudaré visiblemente en la hora de su muerte; verán la cara de su Madre. 7. He conseguido de mi divino Hijo que, cuantos propaguen esta devoción, sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados y mi Hijo y Yo seremos su consolación eterna y alegría.
Descarga la devoción a Nuestra Señora de los Dolores en PDF[2clicks]
PAPA FRANCISCO: LA DIFAMACION Y LA CALUMNIA COMO FORMAS GRAVES DE PECADO QUE OFENDEN A DIOS
Enviado por: AMERICA CATOLICA
El Papa Francisco habló de la difamación y de la calumnia como formas graves de pecado que ofenden a DIOS y al prójimo, tomando el siguiente texto del capítulo 21 del Evangelio de San Juan, de la Misa del día, que expresa:
“Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: -Señor, ¿quién es el que te va a entregar? Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: -¿Y qué va a ser de éste? Jesús le contestó: -Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme”.
El papa Francisco dijo en su homilía que “Tenemos que seguir a Nuestro Señor Jesús, renunciando a las costumbres equivocadas de entrometernos en la vida de los otros, de hacer comparaciones, de hablar mal. Ni chismes ni comparaciones. Pedro tenía un diálogo de amor con el Señor, pero luego el diálogo se desvió hacia otro carril y él también tuvo una tentación: la de inmiscuirse en la vida de los otros”. Luego explicó que al compararnos con los demás “terminamos en la amargura y hasta en la envidia, y la envidia arruina la comunidad cristiana, le hace mucho daño, y eso es lo que quiere el diablo”. Después se refirió abiertamente a loschismes cuando dijo que “se empieza de una manera muy educada, pero luego terminamos despellejando al prójimo. ¡Cuánto se chismea en la Iglesia! ¡Cuánto chismeamos nosotros los cristianos! El chisme es como despellejarse, ¿no? Es maltratarse el uno al otro, como si se quisiera disminuir al otro, ¿o no? En lugar de crecer yo, hago que el otro sea aplanado y me siento muy bien. ¡Esto no va! Parece agradable chismear... No sé por qué, pero… se siente bien. Como un caramelo de miel, ¿verdad? Te comes uno -¡Ah, qué bien!- Y luego otro, otro, y al final tienes dolor de estómago. ¿Y por qué? El chisme es así: es dulce al principio y luego te arruina, ¡te arruina el alma! Los chismes son destructivos en la Iglesia, son destructivos. Es un poco como el espíritu de Caín: Matar al hermano, con la lengua, ¡matar a su hermano!”
Después el Papa se preguntó cómo se presenta el chisme y explicó que “hacemos tres cosas: Desinformamos, que es decir solo la mitad de lo que nos conviene y no la otra mitad, que no decimos porque no es conveniente para nosotros. En segundo lugar está la difamación: Cuando una persona realmente tiene un defecto, y ha errado, entonces a contarlo… a hacer del periodista. ¡Y la fama de esta persona está arruinada! La tercera es la calumnia: decir cosas que no son ciertas. ¡Eso es también matar a su hermano! Todas estas tres -la desinformación, la difamación y la calumnia- ¡son pecados! ¡Este es el pecado! Esto es darle una bofetada a nuestro Señor Jesús en la persona de sus hijos, de sus hermanos. Es por eso que el Señor hace con nosotros como lo hizo con Pedro cuando lo reprende: ¿A ti qué te importa? ¡Tú sígueme!
El Señor realmente nos señala el camino. El chisme no te hará bien porque te llevará a ese espíritu de destrucción en la Iglesia. ¡Sígueme! Es hermosa esta palabra de nuestro Señor Jesús, que es tan clara, tan amorosa para nosotros. Como si dijera: ‘No hagan fantasías, creyendo que la salvación está en la comparación con los demás o en el chisme. La salvación es ir detrás de mí’. ¡Seguir a Jesús! Pidamos hoy al Señor que nos dé esta Gracia de nunca inmiscuirnos en la vida de los demás, de seguir a Jesús, para ir detrás de Jesús, en su camino. ¡Y esto es suficiente!”
Recordemos que diariamente se mata más gente con la lengua, que con armas, cuida tu lengua.
Bendiciones.
Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre,
sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso,
contra los espíritus del mal que están en el aire. (Efesios 6, 12)
OFRECIMIENTO DE LA SANTA MISA TODOS LOS DOMINGOS, POR LOS MIEMBROS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK "YO NO RECIBO LA EUCARISTÍA EN LA MANO".
Si, hoy pude ver mi error, error de muchos años, casi una vida. El evento que me obligó a reflexionar ocurrió durante una jornada en que participé, donde algo así como 150 jóvenes se unieron para compartir un día escuchando y aprendiendo las cosas del Señor. Sin embargo, lo que tocó mi alma fue ver a un grupo de unos veinte adultos sirviendo y asistiendo la jornada de modo totalmente desinteresado y con una notable dedicación y esfuerzo.
En realidad, yo era uno más de esos veinte adultos, y feliz corría de un lado para el otro apoyando, cuidando, moviendo cosas. En un momento estaba almorzando con un grupo de sacerdotes y seminaristas que nos vinieron a acompañar y ser parte de la jornada, y una señora muy conocida por mi vino a la mesa a limpiar los restos, a servir bebidas, a traer mas comida. Ella lo hizo una y otra vez con una sonrisa que era notable, reflejando una alegría inocultable.
¿Qué tenía de raro eso? Pues que la señora tiene una muy buena posición económica y social y pudiendo estar siendo servida ella misma en su casa o en cualquier otro lugar, eligió estar allí, sirviendo. Empecé a mirar a mi alrededor y vi que había muchas personas con distintos roles en el mundo, pero todos tenían la misma actitud. ¿Por qué ellos estaban tan felices allí en lugar de estar en sus cosas, su vida, sus distracciones, sus familias? Evidentemente esta gente había descubierto un tesoro y lo disfrutaban a sonrisa abierta. De hecho, yo mismo estaba en ese grupo, gozando a cada instante también.
Me senté a reflexionar y a poco de ello caí en la cuenta de mi error, un gran error. Dios me ha llamado varios años atrás, y desde entonces me he preguntado una y otra vez por qué. Por qué teniendo tantas otras personas me había buscado de modo tan ostensible a mí para que trabaje para él. Esta se ha transformado a lo largo de los años en la más fundamental pregunta de mi vida.
He pensado qué talento ha puesto El en mí que sea necesario para el bien de Su Obra. Que elemento de mi vida es parte de Su Plan para esta humanidad, en particular para estos tiempos de oscuridad en que vivimos. Una y otra vez he tratado de comprender cual es el rol de este engranaje que soy yo, en el diseño que es el plan que Dios ha trazado alrededor de mi vida. Convencido de que algo misterioso se esconde detrás de esta pregunta, me he puesto a orar una y otra vez pidiéndole al Señor me ayude a discernir cual es el propósito de mi existencia, a la luz de lo que El espera de mi.
Y ayer pude ver cual ha sido y es mi error. Dios no me necesita, no a mi en particular, para llevar adelante Sus propósitos. Ese pensamiento ha sido una muestra más de mi egocentrismo y soberbia. No. El me ha llamado porque quiere salvarme, a mi, en modo personal. El vio que estaba perdido en las aguas del mundo, sumergido en vanidades y regodeos de poder y dinero, que son los engranajes con que se mueve esa horrenda maquinaria que es el mundo. El vio claramente que estaba a riesgo de perderme, de condenarme, por toda la eternidad.
Así, Dios quiso llamarme para tenderme una Mano Salvadora, Su Mano. Todas estas cosas que El me permite hacer como miembro de Su Obra, son nada más que las formas, los vehículos que El me entrega amorosamente para que evite mi propia condenación, para que me salve. Cuanta vanidad y soberbia la de pensar que El me llamó porque necesita usar mis talentos, porque necesita mi ayuda. Inflado como un sapo, me he pasado años tratando de dilucidar la pregunta correcta, pero planteada del modo equivocado.
En esa gente que entregaba su día, su sonrisa, su esfuerzo, para mezclarse más allá de edades, clases sociales o educación, trabajando humildemente en lavar vasos, armar mesas, mover equipos y pegar carteles, en esa gente he comprendido el tesoro escondido en el llamado que Dios me hizo. Es un llamado personal, puedo contestar si o no, en mi está la respuesta. Pero en cualquier caso, lo que está en juego no es cuanto se beneficia Dios de mi cooperación, sino si salvo mi alma, o me condeno eternamente en medio del egocentrismo y vanidad que me amenazan a cada momento. Esas personas me dieron una lección, en nombre de Dios, que fue el que las utilizó para que comprenda.
Y a ti, mi amigo, mi amiga, que estás leyendo este texto, espero estas palabras lleguen a tu corazón también, para que empieces a luchar contra tu egocentrismo, tu vanidad, tu ambición, tu envidia, tus anhelos de mundo que sobrepasan de modo gigantesco tus anhelos de Cielo. No eres más que nadie, ninguno de nosotros es más que ningún otro. Si no nos vemos reflejados en la humildad del Maestro que lavó los pies de Sus discípulos, ¿por qué creemos que podríamos llegar a salvarnos?
He vivido en el error. Perdón Señor por ser tan ciego. Extiende por favor Tu Mano una vez más, y ayúdame a matar mi vanidad. Ayúdame a ser sencillo como vos, para poder disfrutar así de la verdadera pobreza de corazón, como es que Tú la predicas en Tu Palabra. Pobreza que está más allá de nuestra cultura, dinero, o inteligencia, que son todos dones que Tú nos das. Tu pobreza de Corazón tiene en realidad mucho que ver con lo que hacemos con Tus Dones, si es que los usamos para nuestra condenación, o para nuestra salvación.
El Señor le dijo hace muchísimo tiempo al Profeta Isaías: “Tus caminos no son Mis Caminos”. Ahora comprendo cabalmente por qué se lo dijo…
.
OFRECIMIENTO DE LA SANTA MISA TODOS LOS DOMINGOS, POR LOS MIEMBROS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK "YO NO RECIBO LA EUCARISTÍA EN LA MANO".
La Fiesta de Corpus Christi tuvo su origen en el Milagro Eucarístico de Bolzano
.
Fuente: REINA DEL CIELO
.
Hoy celebramos la Fiesta de Corpus Christi, y sin embargo pocos saben que el origen de la celebración fue un milagro realizado por el Señor en Italia. Esto nos indica a las claras como es Dios el que mueve a la Iglesia en aquello que es fundamental, como el colocar a la Eucarístía en el centro de nuestra vida. Los invitamos a aprender un poco más sobre tan trascendental tema, Dios Vivo y Presente entre nosotros.
¿Sabes que es la Eucaristía?
"Uno de los siete sacramentos de la Iglesia Católica, en el cual Jesucristo se halla presente bajo las apariencias del Pan y del Vino con Su Cuerpo, Alma y Divinidad".
Dios, en Su infinita Misericordia, quiso quedarse con nosotros en esta tierra, para que a cada instante se repita alrededor del mundo el Milagro del Pan haciéndose Carne Verdadera, y el Vino haciéndose Sangre Verdadera. Por eso es que la Eucaristía es también llamada El Milagro Perpetuo, porque es un milagro que ocurre en cada iglesia al Consagrarse el Cuerpo y Sangre de Jesús.
Sin embargo, es necesario tener fe y ver con los ojos del corazón para comprender este gran milagro, porque nuestra naturaleza humana no nos permite ver las realidades del mundo sobrenatural, tal cual como ocurren a nuestro alrededor. Por eso es que Dios, lleno de Amor, nos ha enviado Milagros Eucarísticos a través de los siglos, para que comprendamos y aceptemos de corazón la verdad Eucarística en su más pleno significado.
En este trabajo que nos envía un lector encontramos una explicación del sentido de los Milagros Eucarísticos, y un breve relato de algunos de ellos. Hay muchos mas, nosotros mismos en Reina del Cielo hemos recibido el reporte de una Iglesia en la Ciudad de Buenos Aires donde en el tiempo presente se testimonia un caso vinculado a la Eucaristía.
Redescubra el Pilar de la Iglesia, la Eucaristía, y enamórese de Ella comprendiendo el verdadero sentido de los Sacramentos, y de nuestra pertenencia al Cuerpo Místico de Jesús.
. «El pecador ha de sentir siempre que tus palabras proceden exclusivamente de tu caridad. Las palabras caritativas han de preceder siempre a las recomendaciones punzantes. Si quieres ser útil a las almas de tus prójimos, recurre primero a Dios de todo corazón y pídele con sencillez que te conceda esa caridad, suma de todas las virtudes y la mejor garantía de éxito en tus actividades»
(San Vicente Ferrer, Tratado sobre la vida espiritual).
.
Mientras más avanzamos en la vida, lanzamos la mirada atrás y empezamos a arrepentirnos de muchas cosas que nos hubieran gustado llevar a cabo. Y así, vamos creando esa lista de deseos que «algún día cumpliré». De todos los que pregunto, muchos suelen coincidir que una de las cosas que más les gustaría es aprender un idioma. Francés, inglés, italiano, alemán… se pasean por los ojos de todos y les invitan a recurrir a uno de los inventos más inútiles que he conocido: los manuales de «aprende un idioma sin esfuerzo y en poco tiempo». Y digo que es inútil porque nada se consigue sin esfuerzo y en poco tiempo. Por lo menos, la gente normal, como yo, así lo vive.
.
Y miren ustedes por dónde, me encuentro con este pequeño escrito del gran santo español Vicente Ferrer que desarma esta teoría. Porque ahí delinea dos pasos sencillos para el éxito en la vida. Dos recomendaciones que te ayudarán a ascender los escalones del triunfo: la caridad y la oración. ¡Claro!, hablamos de triunfo únicamente en el plano espiritual. Que, después de todo, es el único triunfo que cuenta. Ya lo decía Santa Teresa de Jesús: «Al final de la vida, el que se salva, sabe; el que no, no sabe nada».
.
Pero volvamos a los dos pasos de San Vicente. Y, sobre todo, veamos cómo los vivió él en su vida. Porque de nada sirve predicar bellamente si luego no se refleja eso que predicas en tu propia experiencia. Pues bien, el Papa Benedicto XVI nos cuenta en la audiencia general dedicada a este santo que «Tenía la capacidad de mantener la atención en el auditorio con el tono y modulaciones de su voz. Pero, sobre todo, con la pasión que ponía en lo que decía. Huyendo de lenguajes artificiosos y recargados, supo traslucir a Dios. ¿Cómo? Orando. Es la clave de todos los santos. Antes de predicar se retiraba durante varias horas. Y la gracia se derramaba a raudales». Muchos suelen preguntarme cómo ayudar a una persona, qué hacer para que vuelva a Dios. El santo de hoy responde con ese primer paso en la vida: la oración. Y luego Dios, si realmente confiamos, se encargará.
.
Ahora bien, después llega un segundo paso, que sería la colaboración alo que oro junto a la acción de Dios: la caridad. Y una caridad que se traduce, ante todo, en el ejemplo de una vida auténtica. Porque no hay mayor caridad que un buen testimonio. Y San Vicente vuelve a ser testigo de esto, como nos lo relata de nuevo el Papa Benedicto XVI en la audiencia antes citada: «Tenía autoridad moral porque su vida era sencilla y austera. Era íntegro, auténtico. […] Tanta bondad resumida en su persona conmovía de tal modo a la gente que, enardecida por sus palabras, intentaban robarle trozos de su hábito a modo de reliquia».
.
Oración y caridad. He aquí dos pasos sencillos –aunque no vividos sin esfuerzo– que pueden llevarnos a un éxito rotundo en nuestra vida: éxito que se cumplirá, definitivamente, en la llegada a la Felicidad con mayúscula, al cielo que Dios nos tiene preparado, con amor, desde toda la eternidad.
Ven Espíritu Santo y concédenos el don de la SABIDURÍA, que dándonos a conocer la verdadera dicha, nos haga gustar los bienes espirituales.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
Ven Espíritu Santo y concédenos el don del ENTENDIMIENTO, para que más fácilmente penetremos los misterios de nuestra fe.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
Ven Espíritu Santo y concédenos el don del CONSEJO, que nos haga elegir en todo momento lo que contribuya más a la gloria de Dios.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
Ven Espíritu Santo y concédenos el don de la FORTALEZA, que haciéndonos superar todos los obstáculos que se nos presentan, nos una íntimamente a Dios.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
Ven Espíritu Santo y concédenos el don de la CIENCIA, que nos permita conocer profundamente a Dios y a nosotros mismos.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
Ven Espíritu Santo y concédenos el don de la PIEDAD, que nos conduzca a cumplir con facilidad todo lo que sea del servicio de Dios.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
Ven Espíritu Santo y concédenos el don del TEMOR DE DIOS, que nos haga evitar con el mayor cuidado todo lo que puede desagradar a nuestro Padre celestial.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Amén
Santa Teresa de Jesús de Ávila cuenta en su libro "El libro de la vida"que se sentía muy mortificada porque atravesaba una sequía espiritual y no podía encontrar consuelo en la oración.
Su confesor le recomendó rezar esta oración, e invocar al Espíritu Divino todos los días.
Poco a poco fue recuperando el consuelo que buscaba y recuperar lo que ella llama "Los Cuatro Grados de Oración".
Un libro que les recomiendo leer con mucha paciencia y detenimiento, porque esta Santa lo ha escrito de una manera decorosa y muy formalista, como se acostumbraba a hablar en su época, y es un poco difícil de entender.