Aedi

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Somos idea por haber sido antes un deseo, por haber sido sentimiento. Somos piel y huesos, pero esencialmente idea. Deseo: idea primitiva. Así, hasta el comienzo, el ímpetu nacido del deseo. Una idea que todavía no sabe muy bien que es una idea. El afán de ser. Estamos aquí y todo o mucho son teorías. Hemos sido un “alguna vez será”. Allí en el pasado, en las hormonas, neuronas y todo lo demás de aquellos seres más rudimentarios, seres de cavernas. Incluso mucho pero mucho más antes que ellos. Sin saber a ciencia cierta y sólo el deseo de que eso que se hace nacer prospere y siga y se mantenga. Sin saber de quién hemos nacido. Somos idea por ser ínfimos en el infinito. No despreciemos tan fácil todos los millones y millones de años y años. En tiempo y espacio somos puramente minucia. El afán de nacer puede hacer matar. Idea, no somos más que ideas, en todo lo que nos propongamos. A veces son ideas mezcladas todavía con deseos, ideas aún no tan clarificadas. Pensamientos, qué más que pensar aunque se sueñe y se muera por hacer. Deseo, sentimiento, ideas que añoran alguna luz. Sentimiento, un deseo más inocente. Sentimos sin saber y más deseamos sabiendo. Guardado, microscópicamente está guardado. Una célula y otra y otras se unen y muestran lo que estaba oculto. Somos idea porque somos números, cada uno, sea quien haya sido o vaya a ser ya estuvo y estará contado. Esto no es el huevo y la gallina, esto es la idea y la carne. Somos nuestro amor, somos nuestros sentimientos. Es solo después cuando los sueños se hacen claros, cuando lo interpretado se hace palpable. Y qué son los sueños sino también ideas! El primer sueño no podría ser jamás nunca jamás una pesadilla; de otro modo todo y absolutamente todo sería sólo tristeza, angustia y desesperación. Esa misma carne materia se deshace, disminuye, se esparce y se pone mucho más cerca de la no existencia; algo más cercano a lo ideal. Un bueno no puede existir en lo malo ni viceversa. Todos estamos en donde debemos estar, todos quedamos en el mismo lugar aunque quedemos a kilómetros y miles de kilómetros de donde quedamos. Siempre es el mismo lugar, siempre es el mismo momento. Son fantasía esas pequeñas y enormes distancias. Si no los exploró no cuentan y si se exploran ya se cuentan. No se puede explorar todo ni de forma material ni de forma astral pues ese todo ya no sería todo. En donde se encuentra todo lo puramente bello y bueno ya sea de lo inteligible o de lo ininteligible. Antes de ser éramos una idea, al ser somos una idea y luego de ser seguiremos siendo idea.

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