En un tiempo no es más que polvo cósmico y en otro es una masa más compacta girando alrededor de una estrella. Es un tipo de holograma, que para tener que empatarse con otro, más real, tienen que ser lo más cercano a lo mismo. Estar en una tercera e ingresar a una cuarta, cada una, tiene frecuencias distintas, una superará a la otra y la tomará; en un tiempo solo será leyenda y vivirán los que tengan que vivir. En otro tiempo con luna bella emparejada y compañera había otro, que era el mismo, desierto estéril lánguido tísico rojo. Se miraban y lo azul por su agua y el otro sin otra forma de estar sino sediento. Como con muchos otros símbolos y señas, éste, ver en uno el futuro del otro, saberse estéril, no parecía preocuparlos ni amedrentarlos. Sus días son micrones, larvas movedizas queriendo vivir y crecer; cómo poder confiarse? En algún otro segundo de algún otro diciembre de miles de miles de años más, seguirán otros respirando y se espera ya no muriendo en vano. Para llegar a eso, secarse, habría de ser por manos huecas insaciables o su fin por su fin o por un escupitajo solar. Su fin por su fin, para algunos podría no dejar de ser por las manos huecas, pues éstas son naturales y es parte de su desarrollo histórico, no habría separación humano-lugardondevive. Su fin por su fin verdadero no implicaría manos sino solo la destrucción pura. Por otro lado, para que las manos huecas acaben lo azul, tendrían que vencer primero al tiempo y otras fuerzas naturales. Algún otro baktún, algún otro espíritu.

Haber sido acabado por unos, aunque más pequeños, pero con una gran velocidad, nos hace ver que el tamaño no lo es todo. Ni las puntas de lanza hechas de piedra en lomos y estómagos o cuellos de mamuts insertadas dentro, por tener algo que comer, a la completa irracionalidad y a la completa fisicalidad destructora o prolija. Su único contento, si es que lo sintiese, es aunque en un tiempo después, sus suertes serían la misma. Haberse hecho compacto en tantos millones a que unos pocos lo lleven a la desintegración. Si unas rocas espaciales lo hicieron picadillos, imagínese a su estrella muriendo, lo hinchada y todo el fuego, su ser, arrojados. Alguna otra gigante roja y algunos otros calcinados. Si todo se muere para qué vivir? Solo para y por vivir? De todas las palabras que puedan haber en cualquier dialecto o idioma, todo lo que se pueda observar y ser nombrado, sin una, vida, serían y estarían más incógnitas, naturales y vírgenes. Un decimal menos a la raíz cuadrada de dos.

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