Trujillo en los tiempos prehispánicos: los sitios arqueológicos


Huaca del Sol (skyscrapercity.com)

La Huaca del Sol.- Es la construcción de adobe más alta del mundo y, sin duda, la más portentosa de la costa peruana; desde su cima se tiene una vista magnífica de la ciudad de Trujillo. Sus dimensiones son: 228 metros de largo por 135 de ancho y 48 de altura. Los arqueólogos calculan que en su construcción se emplearon 50 millones de adobes. El visitante nota que está muy maltratada por la erosión del viento, las lluvias esporádicas (especialmente cuando azota la región el Fenómeno del Niño) y la invasión de la arena, pero aún conserva su prestancia. Por último, no se sabe cual fue su verdadero nombre, ya que los moche, sus constructores, adoraron preferentemente a la Luna y este santuario es la pirámide mayor.

La Huaca de la Luna.- Es posible que haya estado dedicada al Sol, por sus dimensiones menores en comparación a la anterior, pues mide 80 metros de largo por 60 de ancho y 21 de altura. Si bien de lejos se ve imponente, de cerca es lamentable observar las huellas de la destrucción dejadas por los “huaqueros” o buscadores de tesoros. Afortunadamente, en los últimos años el recinto ha sido objeto de trabajo arqueológico y se han descubierto murallas de enormes proporciones con divinidades relacionadas con sacrificios humanos. Asimismo, parece que el monumento fue construido en función del culto a los muertos por la gran cantidad de cementerios encontrados alrededor de la Huaca.

La Huaca del Dragón.- Este santuario, muy castigado por las últimas lluvias ligadas al Fenómeno del Niño, también ha sido llamada Huaca del arco Iris y data de la época Chimú. Afortunadamente, todavía conserva valiosos altorrelieves, de color ocre y que asemejan al cuero repujado. Se trata de figuras estilizadas, no siempre fáciles de identificar, que demuestran un simbolismo muy difícil de descifrar. Hay, por ejemplo, en la parte superior del muro, una fila de bailarines masculinos, con armas y bastones, que se mueven de derecha a izquierda. Además, en la parte central de cada panel, hay otro enigmático grupo formado por dos personajes mitológicos, arrodillados frente a frente, que muerden al mismo tiempo algo que pareciera ser un alimento mágico. Abajo hay seres en forma de serpiente, también enfrentados, que sostienen un tumi colgante.

La Huaca Esmeralda.- Ubicada detrás de la Iglesia de Mansiche, es pequeña y muestra en su entrada un lienzo de rombos. Cada uno de ellos contiene un pelícano en actitud de descanso, rodeado por peces que nadan a su alrededor. El trabajo es realmente magnífico. También hay adornos laterales con ondas marinas y olas que revientan hacia la playa. Son altorrelieves, quizá los estucados de barro más valiosos realizados por los súbditos del Chimo Cápac. El resto del templo tiene varias terrazas a las que se sube a través de rampas, pues este ancestral pueblo no usaba escalinatas.

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