La flora de Lima: introducción


Vista parcial de Lima en el siglo XIX en la que se puede apreciar parte de su vegetación (grabado de G. Batta Molinelli, 1850, circa)

La flora de Lima (y de la costa central) está constituida por una gran variedad de hierbas, plantas, arbustos y algunos árboles que crecen en las lomas y en los montes, incluso en las colinas y médanos desérticos. Si salimos del perímetro urbano de Lima, por ejemplo, encontramos totora, carrizo, sacuara, junco, caña brava, sauce, pájaro bobo, faique, chinamono, mito, tara y huarango; y, en las zonas desérticas, tillandsias y otras clases de cardos.

Además, en los valles del “sur chico” o del “norte chico”, hay todo tipo de sembríos: muchas variedades de panllevar, frutales, flores y varios cultivos industriales como el algodón. Lógicamente, dentro del área urbana de Lima y Callao, la presencia de vegetación natural es muy escasa debido a la expansión urbana y condiciones propias de la urbe (desde finales del siglo XIX hubo gran pérdida del suelo agrícola del valle del Rímac por la expansión del cemento) encontrándose hoy una muy reducida e insignificante área agrícola.

Como parte de la dinámica urbana y desde un punto de vista paisajístico, en el área metropolitana de Lima se han desarrollado desiguales áreas verdes en parques, jardines, y bermas. Asimismo, un alto porcentaje de las áreas verdes de la ciudad se encuentra en clubes privados (como el Lima Golf y Golf Los Inkas) o parques públicos como el Parque de las Leyendas o el Campo de Marte, así como en algunos distritos que tratan de conservar algo de vegetación como San Isidro, Santiago de Surco, Miraflores o San Borja; en estos distritos, el mantenimiento de los parques, jardines y arboledas de avenidas principales es una labor constante, a veces heroica, que cuenta con el apoyo de vecinos y autoridades municipales. Entre las especies utilizadas con fines ornamentales y paisajísticos se puede mencionar al “ficus”, “tipa”, “ponciana”, “freno”, “eucalipto” y diversos árboles frutales.

El valle de Lima antes y luego de la Conquista.- La existencia de bosques en la costa peruana en el siglo XVI está bien documentada en las crónicas y documentos coloniales. Su paulatina desaparición demuestra la gran transformación que ha recibido nuestra costa a raíz del asentamiento de los conquistadores y de la fundación de ciudades. Tal es el caso del valle del Rímac con la fundación de Lima y su pronta expansión (cabe aclarar que debido a la aridez de la costa, los bosques sólo subsisten y se desarrollan gracias al agua de la capa freática a poca profundidad de la superficie).

Sabemos que cuando Pizarro buscaba lugar apropiado para fundar la capital de su Gobernación, las condiciones se presentaron propicias en el curacazgo de Lima. Entre otros requerimientos, necesitaba mucha leña que entonces se hallaba en abundancia en sus contornos. Cerca de Lima, por ejemplo, había un bosque de guarangos cerca de la hacienda de Higuereta y en el valle de Surco; también había otro en la hacienda de San Juan (hoy San Juan de Miraflores). Había también bosques de guarangos en Pachacamac y Lurín (incluso, a principios del siglo XX, Max Uhle alcanzó a ver pequeños bosques de guarangos cerca de Pachacamac). Antes de la llegada de los españoles, ya los indios utilizaban la madera de algarrobos y guarangos en al construcción de sus casas, tumbas y santuarios; los techos, por ejemplo, eran sostenidos por este tipo de madera.

Los españoles utilizaron la madera de los guarangos para todo tipo de construcciones. Otro factor que contribuyó a la desaparición de los bosques fue la desmedida necesidad de combustible que experimentó la población limeña. El carbón vegetal y la leña se emplearon en los hogares y en las múltiples industrias que fueron surgiendo a medida que se desarrollaba la vida urbana, incluso en la fundición de metales se usó la leña y siguió durante los años republicanos. De otro lado, si bien para la construcción se dictaron ordenanzas para traer madera de Guayaquil y Nicaragua, la leña y el carbón fueron ampliamente usados en los siglos posteriores.

El verdor del valle de Lima también se debía a los árboles frutales. A la vera de los caminos corrían acequias y a la sombra de sus arboledas descansaban los caminantes. Hay numerosas referencias que las frutas no solo se comían frescas, sino también se deshidrataban. Los españoles encontraron árboles de lúcuma, pacae o guayabo. A este paisaje, los españoles fueron añadiendo, paulatinamente, sus árboles, sus frutos y sus flores. Las casas y sobre todo los conventos se llenaron de jardines y huertos. Quizá esto fue lo que inició la leyenda de Lima como “ciudad jardín”.

Por ello, el padre agustino Antonio de la Calancha (Crónica Moralizada) a principios del siglo XVII, nos dice: “Todo lo más de estas diez leguas está poblado de olivares, huertas, sementeras y alfarares; hay grandes cañaverales, de que se saca mucha y buena miel y regalado azúcar. Las lomas y quebradas en el tiempo de las garúas son vistosas, florestas de flores campesinas, y las que más se descuellan son unas amarillas, que llaman amancaes, amarillas o blancas, que son a la forma de nuestras azucenas. Todo el valle es fértil, hermoso y de provecho… Las casas son alegres, y el tercio de ellas dobladas con altos y azoteas, y la mayor parte de la ciudad tienen las casas huertas o jardines, o árboles o macetas. Son varias y regaladas sus frutas y flores criollas, castellanas y traídas de Europa; ninguna se trae que no produzca, y se ven a un tiempo veinte y treinta diferencias en la plaza que deleitan el alma siendo la abundancia en a Cuaresma, y habiendo frutas frescas todo el año, y legumbres en todo tiempo”.

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Comentarios

  1. Dante De La Cruz escribió:

    Buenas, Me gusto el articulo, actualmente estoy haciendo un estudio precisamente sobre diversidad de la flora en la Lima antigua, y haciendo comparaciones con los rezagos de esas especies, las que se pueden hallar en las lomas, y en los lugares aledaños a las ruinas y huacas, me gustaria saber, cuales son las fuentes de donde obtuviste esta informacion, la cual me seria de mucha ayuda ahora, desde ya muchas gracias. mis felicitaciones nuevamente.

  2. Diana escribió:

    Hola, al igual que Dante, me gustaría saber qué fuentes has utilizado, por ejemplo, para los datos de bosques de algarrobos en Lima. Gracias!

  3. LISSET TONDER escribió:

    PARA REVISAR LA FLORA DE LIMA, ESPECIFICAMENTE LA DE LOS ARBOLES, PUEDEN REVISAR LA TESIS DE ENCARNACION, LA CUAL ESTA EN LA BIBLIOTECA DE CCBB DE LA UNMSM. ESTA HA SIDO BASE PARA TODOS LOS ESTUDIOS QUE SE HAN HECHO, INCLUYENDO LA ULTIMA PUBLICACION DE LA MUNICIPALIDAD, QUE ESTA A LA VENTA EN UNO DE SUS PARQUES

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