Historia de Chancay (2)


Hacienda Huando

La hacienda Huando.- Esta famosa hacienda, ubicada a 3 kilómetros de Huaral, fue propiedad de la familia Graña y por la Reforma Agraria se convirtió en Cooperativa desde el 24 de Junio de 1969. Huando aún se recuerda por sus naranjas sin pepa, por la llegada de grandes toreros que realizaron faenas en el Toril de la hacienda, por sus caballos de paso, por su casa-hacienda de tipo español y su hermosa capilla. La historia de Huando se remonta al siglo XIX cuando era propiedad de Marco Reyes. Luego, llegó un ciudadano español de apellido Graña, quien se casa con la hija de Reyes, dando origen de los Graña Reyes, Antonio y Francisco. Mientras Francisco se va a Lima y trabaja en el Hospital Italiano, Antonio se queda a cargo de la hacienda. En 1919, Antonio Graña Reyes trajo los primeros cítricos, en especial la variedad “Washington Navel”, conocida luego como naranja “Huando”, típica del valle Chancay -Huaral. Don Antonio forma su familia con una dama de apellido Elizalde, de donde salió la rama Graña Elizalde: Carlos, Antonio, Fernando, Victoria y Jorge y Rafael (mellizos). Los hermanos Graña Elizalde, especialmente Fernando, se dedicaron a estudiar las técnicas del manejo de los cultivos (injertos, formación, podas y propagación); también se dedicaron a la crianza de caballos de paso, toros de lidia y gallos de pelea. Los visitantes que ahora llegan a Huando pueden probar los productos que ahora elaboran los trabajadores de la cooperativa, como licores a base de uva, naranja y mandarina, miel de abeja, pecanas, y espárragos. También se puede pasear por el pequeño museo, llamado “Museo Arqueológico Antonio Graña Elizalde”; esta colección cuenta con gran cantidad de ceramios, objetos, telas y una momia llamada “Rosita de Huando”.

El “Castillo” de Chancay.- La historia de este emblemático monumento histórico se inicia con doña Consuelo Amat y León Rolando, nacida en Lima en 1896, hija del coronel Manuel Amat y León, descendiente del virrey Manuel Amat y Juniet. Esta señora se casó con Rómulo Boggio Klauer, el 8 de enero de 1915, en la Capilla del Colegio Belén; su esposo era propietario del fundo La Calera, al norte de Chancay. De aquel matrimonio tuvieron seis hijos. Lamentablemente, cuando falleció don Romulo, Consuelo quedó sin ninguna herencia, por la muerte súbita de su esposo. Así, emigra a Europa a estudiar y se convierte en una mujer polifacética: arquitecta, matemática, poetiza, escritora y abogada.

Cuando regresó al Perú, compró un terreno donde fundó el hotel “Villa Madre Perla”. Ella vivió allí cuando por ese entonces ir de Lima a Chancay era una aventura de un día completo. Ya que doña Consuelo vivía en la avenida Arequipa, de allí tenia que ir a la estación de tren de Desamparados, tomaba el tren hasta Ancón; de Ancón tomaba el otro tren a Huaral y de allí tomaba una carreta que la llevaba a Chancay. Su gran visión fue hacer el que es ahora “El Castillo” de Chancay, frente al mar, en un acantilado rocoso en honor al recuerdo de su esposo. Ella misma diseñó los planos y contrató 30 albañiles, quienes tuvieron que preparar aquella zona rocosa a punto de cincel y comba. Así, dirigiendo ella misma la obra, este Castillo tuvo, en su primera fase, seis alas diferentes, una para cada uno de sus hijos.

Construir el “Castillo” no fue fácil. Doña Consuelo, a pesar de contar con pocos recursos económicos, ahorrando todo gasto adicional, logró aquel sueño que –dicen- tuvo desde pequeña. Lo cierto es que la construcción del “Castillo de la familia Boggio”, como se le llamó en un inicio, duró poco más de 10 años, de 1924 a 1935. En ese entonces, contaba con 250 habitaciones, tenía cuatro niveles y lo conformaban terrazas, torreones, miradores, escalinatas y pasadizos que nos conducían al mar. El estilo que presenta es medieval de influencia castellana.

Hace poco tiempo, Juan Barreto Boggio, nieto de doña Consuelo, después de 30 años de abandono que sufrió el “Castillo”, decidió su reconstrucción. Ya el “Castillo” había tomado el nombre de Castillo de Cancay”, ya que los chancayanos habían creado un sin numero de historias en su entorno una de este monumento. Juan Barreto, decidió su transformación y remodelación, tomando los planos ideados por su abuela, guardando sus lineamientos originales, con el propósito de transformarlo en un resort, ahora muy de moda, siempre guardando el estilo medieval.

La Covadonga.- La goleta Virgen de Covadonga, conocida también como Covadonga, fue uno de los buques protagonista durante la Guerra del Pacífico, como parte de la escuadra de la Armada de Chile. Perteneció a la escuadra española, pero fue capturada por Chile en el Combate Naval de Papudo, en el contexto del conflicto entre las repúblicas del Pacífico Sur contra España en la década de 1860.

Durante la Guerra del Pacífico, la Covadonga participó en el bloqueo del puerto de Iquique y en el combate de Iquique (21 de mayo de 1879), cuando consigue que la fragata peruana Independencia encalle Punta Gruesa; asimismo, al mando del capitán Manuel Jesús Orella, participa en el combate naval de Angamos y en el bloqueo de Arica desde abril de 1880. Después de la batalla de Arica, se le envía al Callao para participar, el 21 de agosto de 1880, en el bombardeo de Ancón. El 1 de setiembre se le comisiona el bombardeo de Chancay para relevar a la cañonera Pilcomayo. A los pocos días, el capitán Orella deja el mando de la Covadonga para asumir el de la corbeta O’Higgins, quedando a su mando el capitán Pablo de Ferrari.

Así, el 13 de septiembre de 1880, la Covadonga estaba a 500 metros de la playa de Chancay disparando para destruir el puente ferroviario pero, al no divisarlo, decidió disparar sobre una lancha y un bote que estaban a 300 metros del puerto. A las 3:40 de la tarde todavía quedaba el bote a flote, por lo que el capitán Ferrari mandó a examinarlo y mientras se izaba la embarcación, explotó a su costado (había sido sembrada de dinamita por los pobladores de Chancay). La Covadonga se hunde en tres minutos. En esta acción mueren su Comandante Pablo Ferrari y 31 hombres de su tripulación. Fueron hechos prisioneros 48 sobrevivientes y otros 29 se salvaron en un bote que llegó hasta Ancón a las 10 de la noche. Hoy la Covadonga sigue hundida en el mar de Chancay.


La Covadonga

El club Sport Unión Huaral.- Este popular club del “norte chico” se fundó el 20 de septiembre de 1947, por iniciativa de un grupo de muchachos reunidos en la casa de Nicolás Pintado; fue un equipo de barrio que se formó para enfrentarse a los equipos de las haciendas y barrios vecinos. Don Nicolás fue su primer presidente y los huaralinos decidieron adoptar los colores del Atlético Chalaco, ya que la mayoría de sus fundadores eran simpatizantes ese club porteño. En sus primeros años, en la segunda división huaralina, los grandes “clásicos” eran los partidos entre el Unión Huaral contra el Deportivo Huando y el White Star. Luego, el UH llegaría a participar en la Copa Perú. Fue así que, en 1974, tras ganarle a 17 equipos de Lima y derrotar en un tercer partido en cancha neutral al Sider Perú de Chimbote, el UH obtuvo el título regional Lima-Norte y con ello lograba su ansiado ascenso a la primera división. En su primera temporada en la elite del fútbol nacional, alcanzó el subcampeonato lo que le permitió jugar la Copa Libertadores en 1975 contra Universitario y los uruguayos Peñarol y Montevideo Wanderers, destacando en el plantel de esa copa Eusebio Acasuzo, Luis Pau, Hipólito Estrada y el genial Pedrito Ruiz, máximo ídolo del UH. Asimismo, fue el primer equipo provinciano en conquistar un campeonato nacional, en 1976, tras vencer en la final jugada en el Estadio Nacional de Lima al Sport Boys. En 1989 lograría un nuevo campeonato derrotando al Sporting Cristal en el Estadio de Alianza Lima.

Al UH se le conoce como el equipo naranjero por pertenecer la ciudad de Huaral, una zona importante de producción de naranjas. Finalmente, el símbolo del Club es “El Pelícano” ya que se cuenta como algo anecdótico que los hinchas del Club en Huaral, se reunían frente a la tienda de los Okumura y se sentaban en un tronco que ahí había, algunas veces conversando, otras celebrando y otras “descansando” y no faltó alguien que pasó y dijo: “Ve ahí están igualitos que los pelícanos en Chancay que están todos “arrumados”; y fue de esta manera que “El Pelícano” se hace el símbolo oficial del Club, y Alex Vía creó la caricatura.


Unión Huararal (1973-1974)

La presencia japonesa.- Como sabemos, los japoneses –al igual que los chinos- fueron traídos para realizar labores agrícolas en las haciendas azucareras de la costa. De allí que la fuerte presencia japonesa en los valles de Barranca, Chancay-Huaral, Huacho, Cañete, Ica, Sayán, Pisco o Laredo es numerosa. La disciplina y la unión de los silenciosos japoneses fueron de vital importancia para que conservaran sus costumbres, su idioma, su religión y sobre todo su rica gastronomía. A diferencia de los chinos, no fueron tan revoltosos ni belicosos. Esto sirvió para que a partir de 1923 –durante el gobierno de Leguía- se les permitiera ingresar como inmigrantes libres.

Durante las primeras décadas del siglo XX, los hacendados de Chancay optaron mantenerse como rentistas y entregaron sus haciendas en arrendamiento. Entre los arrendatarios aparecieron dos antiguos inmigrantes japoneses, arribados en 1899: Ikumatsu Okada y su socio, Hatsusaburu Motonishi. Ambos, inicialmente peones, se convirtieron en arrendatarios y con la participación de numerosos inmigrantes japoneses, como “yanaconas” , transformaron la estructura económica del valle, expandiéndose, además de la agricultura, a la actividad comercial. De esta manera, consiguieron una notoria influencia social no solo en Chancay sino en todo el “norte chico”.

Las actividades de Okada en Chancay se iniciaron en 1909 cuando llegó como peón a Palpa. Luego montó un tambo (bodega) y consiguió algunas parcelas en “yanaconaje”. Con él, el número de japoneses en el valle se incrementó en forma acelerada. A partir de 1923, Okada arrendó varias haciendas: “La Huaca”, “Jecuán”, “Caqui”, “Miraflores” y “Jesús del Valle”. Todas las transformó, desde la instalación de luz eléctrica y agua potable en las rancherías o viviendas de los trabajadores hasta la apertura de escuelas, cines y tambos; asimismo, la modernización de la administración y la producción. De alguna manera, cambió la explotación individual por una empresarial con el desarrollo de la mecanización, la horticultura intensiva, la introducción de nuevos cultivos y la racionalización de la administración. Finalmente, junto a sus actividades agrícolas, Okada incursionó en el comercio con el apoyo de la comunidad japonesa de la zona. La mayor parte de los japoneses trabajaba como “yanaconas” y, en las haciendas de Okada como empleados en la administración. El resto de la población japonesa estaba en el comercio y logró tener negocios exitosos en Huaral, donde desplazaron a los chinos.

En la década de 1930, además de la Negociación Okada, operaban en Chancay las empresas “Perú Menka Kabushiki Kaisha”, “J. Hechima” y la “Sociaedad Agrícola Retes Ltda.”; estas tres últimas, de capitales japoneses, controlaban las haciendas de palpa, Pacasmayo y Retes-García Alonso. En resumen, de las 19 haciendas del valle, 6 estaban en manos de antiguos inmigrantes y 3 de inversionistas japoneses, además de las numerosas parcelas en posesión de los “yanaconas” de origen japonés. En 1941, las actividades de Okada y su podere n el valle habían logrado tal éxito que llegó un enviado del emperador Hirohito para otorgarle la máxima condecoración civil del Imperio. En ese tiempo, Okada tenía dos grandes empresas: “Negociación Agrícola Okada” y la “Sociedad Industrial Japonesa”, además de algunas subsidiarias. Todas ellas controlaban las desmotadoras de La Huaca y Jesús del Valle, una fábrica de aceite, 6 haciendas (La Huaca, Jesús del Valle, Caqui, Miraflores, Jecuán, Laure), el fundo El Chical, más parte del comercio mayorista de abarrotes. Lógicamente, el poder económico y social de Okada dieron la imagen de dominio total de la estructura del valle por los japoneses, lo que ocasionó la envidia de otros sectores y fue el caldo de cultivo de la lamentable persecución que se desató en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Esta guerra marcó el receso de las actividades de los japoneses en Chancay, ya que sus propiedades fueron confiscadas y la gran mayoría de ellos fueron expulsados. Okada fue deportado y enviado a un campo de concentración en los Estados Unidos y murió años después en el Japón.

A manera de resumen, podríamos decir que en el caso de Chancay, los japoneses se adaptaron a las costumbres locales. Los nuevos inmigrantes trajeron un pequeño capital que lo invirtieron en establecer pequeños negocios como bodegas, peluquerías, cafetines y restaurantes. El espíritu de trabajo, la cultura del ahorro y la unión familiar, hicieron que los japoneses rápidamente crecieran. El antiguo peón agrícola pudo adquirir una parcela y trabajar la tierra para su propio beneficio. Entonces se fundaron clubes, asociaciones, mutuales que los agrupara, con la finalidad de apoyarse solidariamente (En 1927, por ejemplo, nació la Fundación de la Sociedad Central Japonesa de Chancay). Esta práctica fue beneficiosa para todos, lo que les permitió progresar en poco tiempo y, lamentablemente también, despertar la envidia de algunos grupos.


Escuela de japoneses en Chancay (1924)

Puntuación: 3.94 / Votos: 16

Comentarios

  1. daniel escribió:

    whoooooaaaaa!!! ke buen post sobre la historia de chancay… aunke no soy de alli pero esta bueno el datoo.. porque no postean un articulo sobre la virgen de dolores la patronaa de chancay?

  2. patricia escribió:

    PATRICIA: es muy interesante conose esta historia , no soy de alli ,espero algundia conoser este lugar, quisiera saber de donde probiene el nombre o apellido CHANCAY …

    GRACIAS..

  3. patricia escribió:

    PATRICIA:
    es muy interesante conose esta historia , no soy de alli espero algundia conoser este lugar, quisiera saber de donde probiene el nombre o apellido CHANCAY …

    GRACIAS..

  4. tania escribió:

    Ps… de verdad les agradezco por este aporte educativo, soy de chanay y me siento orgullosa de serlo y ps mi trabajo es el turismo y los invito que lo visiten es un lugar muy cerca a lima y muy diferente tmb…..nos vemos cuidense….

  5. nikita escribió:

    Tambien Yo soy de Chancay y aunke viva muuuy lejos de ahi… CHANCAY!!! mi bateria !!
    Chancay es un pueblo muy cerca de Lima un valle precioso depende de la persona que lo visite y@con ke ojitos lo vea . Tiene lo ke en otros lugare no tiene…
    las verduras, frutas carnes etec es muy buena tambien por ende su comida es decliciosaaaa
    Y los Chancayanos y Chancayanas son muy campechanas
    asi que cumpas portense bien con la gente nueva que nos visitan!! amor amor amor amorrr

  6. victor chunga lindo escribió:

    en verdad felicito por tanta informacion de buena calidad ojal pueda ilustrarme un poco mas nuestro señor bendiga su trabajo señores

  7. Sabrina escribió:

    Mi apellido es Chancay!!! :’)

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