Historia de Chancay (1)

El vocablo “chancay” viene del quechua chanka ayllu, que significa “clan familiar o ayllu de origen chanca”. Al parecer, la población que encontraron los españoles en este lugar, a 70 kilómetros al norte de Lima, eran familias provenientes de Ayacucho, de origen chanca, trasladadas allí durante el Tawantinsuyo. Hoy, es una ciudad relajada, grande pero sin mayores apuros. Tiene un buen número de casas antiguas y una bonita plaza de armas. Chancay también se le conoce a cierta especie de bizcocho, muy esponjoso, preparado a base de harina y huevo, y ligeramente aromatizado con unos granos de ajonjolí y anís. Su elaboración fue, durante un tiempo, la especialidad del pueblo del mismo nombre; por ello, se le llamaba bizcocho de Chancay. Se cuenta que el primer “bizcocho de Chancay” fue elaborado en 1917 por el señor Luis Ruiz, natural del distrito de Chancay.

Los tiempos prehispánicos.-De su historia prehispánica, destacamos dos momentos, uno de la época del precerámico y otra del Intermedio Tardío: el templo “Las Shicras” y la cultura Chancay.

El templo de “Las Shicras”.- En el año 2006, el hallazgo de un templo de 4.800 años de antigüedad, llamado Las Shicras, podría dar un vuelvo a las investigaciones arqueológicas si se comprueba que es más antiguo que Caral, la civilización más vieja de América. Su reciente descubrimiento ha abierto una nueva ventana para el estudio de los orígenes de la cultura andina, según su descubridor, el arqueólogo Walter Tosso. El templo está ubicado en el valle de Chancay y tiene suma importancia pues revela que los antiguos peruanos presentaban, en una época temprana, un complejo nivel de organización a nivel colectivo. Según estudios realizados, los restos vegetales encontrados en el templo han permitido conocer que su construcción data de 2.500 a 2.800 años antes de Cristo, la misma época en que floreció la ciudad de Caral.

La historia de este nuevo hallazgo se remonta al año 2003, cuando un grupo de ‘huaqueros’ excavó erróneamente en el valle e hizo dos profundos huecos que luego abandonaron. Ese mismo año, Walter Tosso encontró las enormes excavaciones e inició, junto con la Municipalidad de Huaral, un trabajo de protección para evitar su depredación. En junio del 2006, con el apoyo de la fundación privada peruana Museo Amano, el arqueólogo encabezó una primera excavación oficial que le permitió descubrir evidencias del importante descubrimiento. Según las investigaciones preliminares, el templo, levantado en piedra. cuenta con ocho niveles construidos en cuatro fases, lo que revela que allí se realizaban rituales religiosos. Por medio de estas ceremonias practicadas hasta la llegada de los españoles, en 1532, se tapaba un templo antiguo para construir uno nuevo en su lugar, simbolizando que lo nuevo crece sobre las cenizas de lo viejo.


Fardo de la cultura Chancay

La cultura Chancay.- Ubicada cronológicamente en lo que se denomina el Intermedio Tardío (1200-1450 d.C.), la cultura Chancay se manifestó desde Huaura hasta la parte baja del río Chillón, donde se encuentran sus restos arqueológicos más significativos. Su núcleo fue el valle del río Chillón. Según las investigaciones, Chancay debió ser una sociedad densamente poblada, a juzgar por el gran número de sitios arqueológicos y por la gran cantidad de cementerios. Sus sitios más representativos fueron Pisquillo Chico y Lauri, como centros administrativos-ceremoniales; Pancha La Huaca, como complejo palacio-residencial; y Tronconal, como un pequeño asentamiento. Chancay se diferencia de las otras sociedades de la costa central por tres rasgos:

a. Un sistema ceremonial y cosmológico complejo, materializado de la mejor manera en sus prácticas mortuorias y caracterizado por el tratamiento de los fardos funerarios, las réplicas de cabezas puestas en éstos, los rostros embadurnados de pintura, las ofrendas, la deformación craneana, las muñecas y las máscaras.
b. La cerámica, que se caracteriza por su plasticidad, elegancia y sobriedad, sobre todo en sus cántaros llamados popularmente “chinos”. De esta cerámica, se destacan principalmente los cántaros de forma ovoide con rostros humanos y pequeños relieves con las extremidades del cuerpo humano y también los ídolos de tamaño reducido, llamados “cuchimilcos”, de forma antropomorfa representando a figuras humanas con una destacada mandíbula, con los ojos pintados en negro.
c. La textilería, de gran logro tecnológico y artístico, pudiendo considerársela como creadora e innovadora en muchos aspectos. Destacan las llamadas gasas, los bordados y las telas pintadas y, entre los materiales, el algodón y la lana. Los Chancay enfardelaban a sus difuntos, especialmente con tejidos llanos y con una falsa cabeza de tela rellena de hojas de palta con pigmento rojo. Tuvieron un arte textil muy desarrollado: tapices, gasas complejas, telas teñidas, telas llanas con decoración listada, telas con plumas; con decoración de brocados y algunos bordados. Su arte se caracteriza también por las muñecas y escenas de muñecas hechas de tela y las representaciones de árboles con ramas de caña enrolladas con hilos multicolores (Ojo: la mejor colección de textiles Chancay está en el Museo Amano de Miraflores).

Conquista y virreinato.- La fundación española de Chancay corresponde a Luis Flores, según indicaciones del virrey Conde de Nieva (16 de noviembre de 1562). Su primer nombre fue Villa de Arnedo, en recuerdo del fundo que tenía en Virrey en España. Desde sus inicios, se establecieron aquí hidalgos españoles y los jesuitas fundaron la hacienda Jesús del Valle, dedicada al cultivo de la caña y la vid. Según documentos coloniales, ya desde finales del siglo XVI, Chancay abastecía al mercado de Lima con productos como vino, trigo, maíz, melones, manteca de cerdo y otros productos de “panllevar”. En 1757 el Cabildo de Justicia Mayor y Regimiento, dio el nombre de Chancay a esta Villa Colonial en reemplazo de Arnedo. En los archivos, Chancay aparece descrita como una “villa de españoles”, pero el censo de 1792 calculó su población en casi 3 mil habitantes, de los cuales solo 369 eran españoles. En realidad, la mayoría eran negros esclavos (1,600); los demás eran indios (502), mestizos (114) y otras castas (366).

Independencia y época republicana.- En 1813 la Villa de Chancay y sus alrededores contaba con la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Virgen Santísima Inmaculada Concepción, el Convento religioso San Buenaventura, la Iglesia Nuestra Señora de los Dolores, en el Hospital Real y 15 Oratorios en las haciendas. Por esta gran actividad, y el apoyo de su población, el bando patriota decidió que Chancay era el lugar adecuado para establecer los acantonamientos del Ejército Libertador en 1820. En 1821, el general San Martín dictó el Estatuto y Reglamento Provisional en el que estableció la nueva demarcación territorial del Perú. En él se determinó que el lugar tome el nombre de “Distrito de Chancay” o “Corregimiento de Chancay”, sobre la base de la anterior demarcación (más adelante, Ramón Castilla, el 2 de Enero de 1857, lo ratifico como tal, para los efectos de las Elecciones Municipales). Cabe destacar que por los servicios que su población prestó a la causa de la Independencia, una Ley del 16 de abril de 1828 le otorgó a Chancay el título de “fidelísima villa”.

Entre finales del XIX e inicios del XX, el valle bajo de Chancay estaba formado por 13 haciendas muy prósperas, 7 medianas propiedades y 500 pequeños fundos. Las haciendas ocupaban la parte central y más rica del valle, mientras que las medianas y pequeñas propiedades se ubicaban en zonas marginales. Chancay y Huaral eran pequeños centros poblados. Según el censo de 1876, la ciudad de Chancay contaba con 1,825 habitantes, mientras que Huaral, solo con 535; Huaral era apenas una estación de ferrocarril, construida desde la hacienda Palpa hasta el puerto de Chancay para el traslado de caña de azúcar al mercado internacional. El crecimiento de Chancay y Huaral era lento y sus haciendas vivían aisladas de la economía nacional pues toda su producción, caña y algodón, se orientaban ala exportación.

Pero hacia 1890, mientras Chancay se recuperaba de la destrucción dejada por la guerra con Chile, Huaral, a pesar de ser un caserío muy modesto, fue experimentando un cambio radical respecto a 1879 debido a al incremento del comercio y a la formación de su primera barriada, “La Huaquilla”, integrada por negros e indios. Los negros que vivían en este nuevo habían ganado su libertad en tiempos de Castilla y era ex trabajadores de haciendas como Huando, Retes, Boza o Pasamayo.

Gran parte de la “calle derecha”, vía principal de Huaral, así como la Plaza de Armas, se encontraban empedradas. Los domingos afluían al pueblo gran cantidad de peones asalariados, yanaconas y dueños de pequeños fundos. De la hacienda Palpa llegaba la locomotora llamada “Cafetera de Palpa”, llena de indios vestidos de colores y cargados de paquetes y costalillos con víveres. Estos convertían sus productos de “panllevar” en libras de oro y abastecían las tiendas, de los numerosos chinos que habitaban en Huaral. Otros chinos se dedicaban ala servidumbre o llenando los puestos de aguadores desde la acequia del puente.

La creación del distrito de Huaral.- Frente a este relativo crecimiento de Huaral, los hacendados del valle, especialmente los hermanos Del Solar, dueños de la hacienda Esquivel, interesados en el comercio de la zona y el aprovechamiento de su espacio residencial, vieron la necesidad de darle independencia administrativa a este sector, anexo al distrito de Chancay, capital de la provincia del mismo nombre. Para ello, los hermanos Del Solar gestionaron, através de su padre, Pedro Alejandrino Del Solar, entonces vicepresidente de la República en el gobierno de Remigio Morales Bermúdez, la creación del distrito de Huaral, el 31 de octubre de 1890. Paralelamente a este hecho, con el auge de los cultivos de caña y algodón, se dinamiza aún más con la construcción del ferrocarril nor-oeste, en su ramal Ancón-Huacho (1907-1911) debido a que esta línea atravesaba buena parte del valle y su estación estaba en Huaral, mientras que Chancay queda aislada y, en cierta forma, sufre por esta postergación.

A partir de la década de 1920, la presencia de grandes capitales extranjeros por la presión del mercado internacional provocó una alteración general en el cultivo de toda la costa del país. En el valle de Chancay este proceso, luego de la crisis del maíz debido al cólera porcino, generó la expansión del algodón. Los antiguos terratenientes fueron sustituidos por una nueva burguesía agraria que canceló el antiguo nivel rentista para invertir directamente en la producción. Este cambio determinó el auge del yanaconaje y la incorporación de mano de obra asalariada, que reemplazó a la tradicional mano de obra extranjera (chinos y japoneses), los que, con el correr del tiempo, se convierten en comerciantes y propietarios agrícolas hasta su casi total dominio del valle en las décadas del 20 y 30.

Así, las haciendas se convierten en unidades muy activas, principalmente en épocas de cosecha del algodón; asimismo, hay un importante flujo migratorio de los valles vecinos de la costa y de las comunidades serranas del valle. Además, Huaral se beneficia por la construcción de la carretera de penetración a la sierra en los años 20, por iniciativa de los hacendados para atraer a estos comuneros serranos como peone sasalariados. En cambio, Chancay solo logra dinamizarse a partir de los años 30 con la construcción de la Panamericana Norte (1935-40), vía que también vinculó a Huaral por un ramal asfaltado de 8 kilómetros.

Población de Chancay y Huaral
(1876-1993)

AÑO CHANCHAY HUARAL
1876 1825 535
1940 2761 5001
1961 5192 11491
1972 10065 19960
1993 23500 54199

Si bien la Carretera Panamericana, construida durante el gobierno de Benavides, hace renacer el comercio en Chancay, la ciudad es destruida por el terremoto de 1940. Pero, a pesar del sismo, Huaral y Chancay seguirían siendo las principales receptoras de migrantes. En 1966, otro sismo de 6,2 frente a Chancay causó graves daños al conocido norte chico, y al área de Lima-Callao. En Chancay hubo 30 muertos y 4 mil damnificados. Hasta el 15 de septiembre de 1988, la actual provincia de Huaura se llamaba Chancay.

La plaza de armas.- Esta plaza de considerada “histórica” no solo por los acontecimientos que en ella ocurrieron durante la independencia o la guerra con Chile sino porque, desde 1999, exhibe, como trofeo, restos de la cañonera chilena Virgen de la Covadonga, hundida por los chancayanos, al mando del teniente Decio Oyague, el 13 de septiembre de 1880. Se trata de las siguientes piezas: el ancla, una parte del cañón y 20 metros de cadena; el conjunto está en una esquina de la plaza. En la parte central, hay una antigua glorieta de tipo colonial. Finalmente, tenemos la iglesia matriz de la Inmaculada Concepción, de origen colonial y de formas barrocas, con su altas dorado. Está la imagen de al Virgen Dolorosa que, según la tradición, defendió Chancay del bombardeo chileno al producir una tupida neblina en el puerto de la ciudad. El 8 de Julio de 1913, el médico Luís Felipe Del Solar envía al entonces alcalde de Chancay, Benjamín Vizquerra, un oficio en el que le dio a conocer su voluntad de donar a Chancay un Kiosco para ser colocado en el centro de la Plaza de Armas. El ofrecimiento es autorizado y se inician los trabajos. La inauguración de la hermosa Glorieta fue el 12 de abril de 1914; su padrino fue el empresario Teodoro Gauthier. Desde entonces, la glorieta ha servido como punto de importantes reuniones religiosas, culturales y políticas. El 10 de febrero de 2000 fue declarada por el INC Monumento integrante del Patrimonio Cultural de la Nación.


Plaza de Chancay

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Comentarios

  1. Jorge Soria Santa Cruz escribió:

    Felicito y agradezco al autor del artículo. Éste ha recreado en mis recuerdos los relatos que, siendo niño, mi abuelo me hizo de esos lugares, los que he podido recorrer hace 2 años.
    Aprovecho para solicitarle la información que posea acerca de la historia de la hacienda "Torreblanca" y del fundo "Gallegos"; las que fueron porpiedad de mis ancestros y que, gracias a Dios, he podido visitar.
    Desde ya, muchas gracias!!!

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