Los balnearios del sur de Lima: Cerro Azul (1)

ORIGEN DEL NOMBRE.- Existen 3 versiones acerca del origen su nombre:

1. Según el cronista Pedro Cieza de León, en el lugar había una fortaleza pintada de verde claro que, desde el océano, cobraba un matiz azulino. Con el tiempo, las ruinas de esta fortaleza fueron conocidas por los pescadores que, impresionados por ese baluarte que parecía una montaña azulina, bautizaron al Puerto de Cañete con el nombre de “Cerro Azul”.

2. Según el antropólogo norteamericano Alfred L. Kroeber, el nombre de Cerro Azul, tanto del puerto como de la población, se deriva de los cerros. En ciertas estaciones del año, cuando se les ve a distancia, tienen un tinte definitivamente azulado.

3. El viajero y médico alemán Middenfort asegura que antiguamente el cerro estaba cubierto de tilancias (plantas del aire) cuyo color gris verdoso, a la distancia, se ve como una mancha azul pálida, de donde proviene el nombre de Cerro Azul.

Al parecer, la más aceptable y acertada es la versión de Kroeber porque, en la actualidad, no existe la edificación total de la fortaleza, sólo existen restos que a ciertas distancias no se aprecian, y en ninguna estación del año el cerro se cubre de tilancias. Sin embargo, los pescadores manifiestan que los cerros cuando se les ve a distancia tienen un tinte azulado, especialmente en épocas de verano.

ÉPOCA PRE-HISPÁNICA.- La historia de Cerro Azul se remonta a la llamada Confederación del Huarco, que tuvo como jefe máximo al curaca Chuquimanco. Se trataba de un pequeño señorío de aproximadamente 140 kilómetros cuadrados, que ocupaba la cuenca baja del río Cañete, y que tuvo como límites lo que es hoy Lunahuaná, Chincha y Mala. Su población vivía de la pesca y la agricultura. Construyeron grandes obras de riego, fortalezas o fuertes, y tuvieron un singular sistema de cultivo denominado hoyas, puquios, huanchaques o mahamaes (cavaban la tierra hasta encontrar humedad y allí cultivaban).

Este señorío fue sometido por Túpac Yupanqui hacia 1470 d.C. Para lograrlo, los incas debieron emplear diversas estrategias, ya que durante algunos años estuvieron acercándose y replegándose temporalmente, impelidos por los rigores de un clima caluroso al que no estaban acostumbrados. Finalmente, la sorpresa y la emboscada fueron, al parecer, la única táctica efectiva.

Los incas mandaron construir una fortaleza de piedra (Fortaleza de Huarco o Castillo de Cerro Azul), con escalinatas hacia el mar en honor a su victoria y como símbolo a su poder; esta construcción, según Cieza de León, era igual de grandiosa y magnífica como la fortaleza de Sacsayhuamán. Este conjunto se asienta sobre la cumbre del cerro La Barraca o Camacho (de 91 metros de altura), en el distrito de Cerro Azul, cuya formación geológica es sorprendente al introducirse al mar como un enorme espolón. Según el arqueólogo Roger Ravines, en él se distinguen dos grandes sectores: el cementerio, constituido por tumbas en forma de pozos revestidos de piedras, en la falda del cerro; y el área monumental correspondientes a 8 grandes componentes arquitectónicos o establecimientos residenciales de élite, rodeado por una serie de pequeñas estructuras de almacenamiento ligadas a ellas, diseminadas sobre la colina con frente al mar. A simple vista, no se puede apreciar los restos de esta fortaleza porque está en un lugar oculto a la mirada de la gente. Cabe destacar que esta fortaleza fue prácticamente saqueada en la época virreinal, durante los gobiernos de los virreyes Marqués de Mancera (1640) y Conde de Superunda (1746), para llevar sus piedras para construir el muelle de Cerro Azul.

ÉPOCA VIRREINAL.- En 1615, la bahía de Cerro Azul fue escenario de uno de los combates navales más dramáticos del Perú colonial. Ocurrió durante el gobierno del virrey Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, contra el corsario holandés Jorge Spilbergen. Este célebre corsario fue enviado por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales con el fin de buscar una ruta hacia el Asia a través del Estrecho de Magallanes. Llegó a nuestras costas luego de haber causado pánico en Chile, asaltando, incluso, el puerto de Valparaíso.

Según el historiador José Antonio del Busto, en 1615 apareció en el mar peruano este corsario con 6 naves (dicen que cargadas de oro y piedras preciosas producto de sus saqueos). El Virrey mandó a combatirlo a su sobrino Rodrigo de Mendoza con 7 barquichuelos. El combate naval tuvo lugar en Cerro Azul el 17 de julio de 1615 y duró 8 horas; en medio de la noche, las naves de Rodrigo de Mendoza fueron presas de la confusión y tuvieron que retirarse con ventaja para el holandés. El héroe de la jornada fue el almirante Pedro del Pulgar que, intimidado a rendirse, se negó a ello; pereció con sus 500 tripulantes al irse a pique su nave. A pesar de ello, 2 naves del holandés fueron hundidas. Todos estos hechos ocurrieron a una distancia menos de dos kilómetros de las costas y se apreció a simple vista.

Al parecer, consternado por el hecho, Spilbergen, siguió hasta el Callao sin atreverse a desembarcar. Sin embargo, el miedo ya azotaba la Capital y cuentan que santa Rosa de Lima reunió a las mujeres en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario para orar ante el Santísimo por la salvación de la ciudad. Apenas llegada la noticia falsa del desembarco, Rosa subió al Altar, y cortándose los vestidos y remangados los hábitos puso su cuerpo para defender a Cristo en el Sagrario. Los ánimos del vecindario eran alarmantes, llegando a huir muchos de Lima hacia lugares distantes. La tradición “concluye” que Rosa de Lima oró con fervor y la población consiguió rechazar con éxito a los piratas, que tuvieron que huir a las naves sin hacer ningún daño a la ciudad.

Según el marino e historiador, Jorge Ortiz Sotelo, en las aguas de Cerro Azul se encuentran los restos de dos naves de la Armada de la Mar del Sur, el galeón Santa Ana o Visitación y un patache, hundidas en este combate. El lugar del combate habría sido ubicado en los últimos años y el Museo Naval del Perú cuenta con un mascarón de proa que supuestamente provendría de dicho lugar.

ÉPOCA REPUBLICANA.- En 1830, se expide un decreto en el que se habilita el puerto de Cerro Azul para el comercio de cabotaje; es decir para permitir la salida al mar de los productos del valle de Cañete, así como la producción de las islas guaneras aledañas. La caña de azúcar se convierte en el principal cultivo del valle y debido a su sobreproducción se ven obligados a construir, en 1870, un pequeño muelle de madera y un ferrocarril para exportar, con rumbo a Inglaterra y Holanda, el azúcar producido en las haciendas de Santa Bárbara, San Benito, Casablanca y todo el valle de Cañete; este auge va a motivar que empresas extranjeras como la British Sugar Company ocupen estas tierras.

Luego de la ocupación de Lima por los chilenos, la zona tuvo que soportar los rigores de la invasión extranjera. Del 17 al 19 de Junio de 1881, el batallón chileno “Victoria” y 110 cazadores a órdenes del comandante Enrique T. Bajeza y el sargento mayor Sofanor Parra, desembarcaron en Cerro Azul y ocuparon Pueblo Viejo, después de resistencia y matanza de negros y cholos como consecuencia de que esta gente carecía de organización y elementos de combate. Al ocupar definitivamente el puerto, el sargento Parra hizo demoler la casi totalidad de los muros de las defensas de Cerro Azul que todavía se conservaban en pie, concluyendo con una obra que había enorgullecido a su población y mandó levantar fortificaciones para poder defenderse.

Otro hecho destacable se produjo el 3 de abril de 1903 cuando desembarcaron, por primera vez, los inmigrantes japoneses que luego se distribuyen por todo el territorio nacional. Los primeros inmigrantes que se asientan en el distrito son las familias Maeda, Watanabe, HiraKawa, Takase, etc. Hacia la década de 1920, empieza a ser cultivado el algodón en gran escala destituyendo a la caña de azúcar. Posteriormente, por la importancia que adquiría el puerto y por el aumento de la población, fue elevado a la categoría de distrito (16 de Agosto de 1921). En 1925, se construyó el actual muelle de concreto con todos los adelantos técnicos y se culminó con el tendido de rieles en todo el valle. También surgen en el puerto diversas agencias de aduanas como La Agencia Marítima y comercial de C.A., Ferrari Hermanos, Yansen y Pella. Además, los pobladores fueron participando, cada vez en mayor número, en las labores que demandaba el tráfico portuario (tasqueros, lancheros, estibadores). De esta manera, el puerto comenzó a extenderse al ofrecer trabajo seguro a la población. Lamentablemente, en 1972, durante el gobierno de Velasco, el muelle, después de haber sido elevado a la categoría de Puerto Menor, va a ser clausurado debido al poco movimiento comercial que se daba en él como consecuencia de la construcción de la Carretera Panamericana sur que permitía la salida de los productos hacia el Callao y Pisco. Actualmente, es una caleta que es utilizada por los pescadores artesanales.


Cerro Azul

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Comentarios

  1. Alejandro escribió:

    Muy linda la historia del distrito de Cerro Azul,en cañete, en sus diferentes etapas de la historia. Felicitaciones por hacer publica esta historia fascinante.

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