Archivo por meses: octubre 2008

Estadios de fútbol en Lima (2)

Estadio “Lolo” Fernández.- La historia del viejo estadio “crema” se remonta al 19 de diciembre de 1944 (gobernaba el Perú Manuel Prado y Ugarteche) cuando el entonces presidente de la Universitario de Deportes, Eduardo Astengo, consiguió que le adjudicasen al club un terreno irregular en medio de los muladares de una chacra en las afueras del Cercado de Lima; medía algo más de 26 mil metros cuadrados y tenía forma triangular: era poco apto para construir allí un estadio.

Dos años más tarde, el 2 de octubre de 1946, unos 3 mil aficionados se dieron cita en el campo de fútbol para ver el entrenamiento del primer equipo de Universitario. Luego, cuando en 1951, cerró sus puertas el viejo Estadio Nacional para construir el nuevo, gran parte de sus tribunas de madera fueron donadas a la “U”. De esta forma el estadio “Lolo Fernández” pudo tener dos tribunas (Occidente y Oriente). Era el mismo piso, butacas y barandales que habían sido utilizadas durante años por el viejo estadio de madera; el presidente del club era ahora el ingeniero Carlos Cillóniz Oberti y las obras de infraestructura estuvieron a cargo del ingeniero Luis de Souza Ferreira Hubi, quien elaboró los planos, cercó el terreno, construyó una piscina y una cancha de baloncesto, y, lógicamente, la cancha de fútbol.

Lo importante es que el “Lolo Fernández” fue el primer estadio propio de un club de fútbol peruano. Con una capacidad para albergar 18 mil espectadores en tres tribunas, con el tiempo resultó diminuto por lo que el equipo debía jugar mayormente en el Estadio Nacional. Entre 1966 y 1970 el estadio fue remozado. Se derruyó la vieja tribuna de Oriente y se construyó una de estructura metálica con largos tablones. Para el sector Sur, único lugar donde se podía instalar una tribuna popular, se le compró al Comité Nacional de deportes (hoy IPD) una tribuna metálica que se usó para el Festival Mundial de Baloncesto que se celebró en nuestro país. Con estas obras, el aforo llegó a los 18 mil espectadores. También se incluyó, entre las mejoras, un museo que se instaló bajo la tribuna de Occidente. Allí se exhibieron trofeos, fotografías y banderines de los equipos rivales que habían jugado contra la “U” en campeonatos oficiales del Perú y en la Copa Libertadores de América.

Algunos sucesos ocurridos en el “Lolo Fernández”:

1. Su inauguración fue el 20 de julio de 1952 con las instalaciones deportivas y la primera tribuna del estadio (la de Occidente: 4 mil asientos) que antes perteneciera al viejo Estadio Nacional. En el partido inaugural la “U” le ganó a la Universidad de Chile 4-2, con un gol de “Lolo” Fernández y tres de Rovay. Es importante subrayar que ya desde su inauguración el estadio se llamaba “Lolo Fernández” como homenaje a un jugador que había dado todo por la “U” y que al año siguiente se despediría, en medio de multitudes, del fútbol.
2. En 1990, Alianza Lima jugó en el “Lolo Fernández” y perdió ante el sport Boys por 2-0. Al final del partido, los barristas del Alianza, instalados en Sur, propinaron serios destrozos a dicha tribuna (unas semanas antes de ese partido, algunos barristas de Alianza llegaron al estadio de la “U” a romper todo lo que encontraron a su paso). Se dice que a partir de estos serios acontecimientos, la hinchada crema decidió fundar la Trinchera Norte para defenderse.
3. En 1991, Universitario y Sporting Cristal jugaban un partido por el torneo local. El encuentro lo ganaron los visitantes. Cunado los jugadores del Cristal salían del estadio para abordar el bus que los llevaría al Rímac, algunos barristas cremas se acercaron a los rimenses quienes trataron de defenderse. Al verse superados en número, tuvieron que huir. Los barristas decidieron prenderle fuego al bus de Sporting Cristal que ardió hasta quedar totalmente destrozado. Ese día perdió todo el fútbol peruano.
4. En 1992, la “U” jugó la final del campeonato en su estadio con las tribunas rebosantes de espectadores y dando la vuelta olímpica por última vez en este histórico recinto deportivo. Derrotaron 4-1 al San Agustín. Los siguientes campeonatos los celebraría en el Estadio Nacional y, a partir del año 2000, en su Estadio Monumental de Ate.
5. En 17 de septiembre de 1996 falleció el gran “Lolo” Fernández. Sus restos fueron paseados por el campo del estadio ante la masiva presencia de la hinchada crema que coreaba su nombre.
6. El 17 de junio del 2000 la “U” jugó su último partido en el “Lolo Fernández”; le ganó 2-1 al Deportivo Municipal. Las tribunas metálicas de Oriente y Sur fueron desarmadas; la de Occidente sigue allí.

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Estadios de fútbol en Lima (1)

Hasta 1950, Lima apenas contaba con dos estadios de fútbol de cierta categoría: el viejo Estadio Nacional de madera y el pequeño estadio del Circolo Sportivo Italiano (el puerto del Callao tenía su propio estadio, el Modelo, más tarde llamado “Telmo Carbajo). Pero en los años cincuenta se dio el gran salto en infraestructura deportiva: se construyó el Estadio Monumental de la UNMSM, se puso la primera piedra de lo que sería el estadio de Alianza Lima, se levantó el nuevo Estadio Nacional y se inauguró el primero que pertenecía a un club de fútbol: el de Universitario de Deportes (agradezco al colega Jaime Pulgar Vidal, quien me proporcionó varios de los datos que expongo a continuación).

Estadio Nacional.- Está ubicado en un terreno del barrio de Santa Beatriz, en el Cercado de Lima, junto al Parque de la Reserva y la avenida Paseo de la República. Algunos periodistas deportivos lo han llamado “Estadio Nacional de José Díaz” debido al nombre de una de las calles que lo circunda, sin que este sea su nombre oficial.

En este mismo terreno existía, desde 1921, un estadio con tribunas de madera que fue obsequiado al Perú por la colonia inglesa por motivo del Primer Centenario de la Independencia. Ese antiguo estadio fue llamado “Estadio Nacional” y fue objeto de algunas ampliaciones que no fueron suficientes para el número de aficionados que cada año iba en aumento debido a la popularidad del fútbol. Por ello, en 1951, el presidente de la Sociedad de Beneficencia de Lima, Miguel Dasso, alentó la construcción de un nuevo estadio para reemplazar al pequeño “Nacional”. El general Manuel A. Odría, presidente del Perú, decidió apoyar la iniciativa y alentó la construcción de un gran Estadio Nacional para albergar el Campeonato Sudamericano de Fútbol de 1953.

Recordemos que durante el Ochenio de Odría el Perú vivía una “fiebre” de construcciones monumentales por al auge exportador. Odría impulsó la construcción de grandes hospitales, unidades escolares, edificios públicos y complejos habitacionales. De esta manera, se demolió el viejo estadio de los ingleses (que quedó en la memoria futbolística peruana con el apelativo de “Antiguo Estadio Nacional”) y sus tribunas de madera fueron destinadas a varios estadios pequeños en Lima y provincias (el estadio “Lolo Fernández” del club Universitario de Deportes fue el principal beneficiario y las viejas tribunas de madera se utilizaron hasta el año 2000).

En el proyecto inicial, el nuevo estadio debía tener capacidad para 50 mil espectadores y sería íntegramente de cemento. Las dos tribunas populares (Norte y Sur) albergaban un promedio de 15 mil espectadores cada una y las preferenciales (Occidente y Oriente) contaban con tres bandejas (alta, media e intermedia). El estadio fue construido a todo ritmo durante los años 1951 y 1952; fue inaugurado el 27 de octubre de 1952 y tiene hoy capacidad para 45 mil espectadores. La estructura principal del “coloso de José Díaz” se mantiene hasta la actualidad prácticamente inalterada y tiene como elemento distintivo una torre en la Tribuna Norte que albergaba los palcos oficiales (la torre lleva el nombre de Miguel Dasso, impulsor de la construcción del estadio). Esta torre fue dejada en desuso hasta el año 2004 cuando fue remozada para la Copa América. Cabe destacar que debido al tamaño del nuevo escenario deportivo se construyeron instalaciones para la práctica de otros deportes como el boxeo, la natación y el atletismo; también oficinas administrativas para el Instituto Peruano del Deporte y otras federaciones deportivas.

Algunos sucesos ocurridos en el Estadio Nacional:

1. El jueves 23 de octubre de 1952, unos 10 mil aficionados fueron espontáneamente al aún no inaugurado estadio nacional para ver a la selección peruana que se preparaba para jugar la Copa América de 1953 en Lima.
2. El 27 de octubre, 61 mil espectadores llenaron las cuatro tribunas para asistir a la ceremonia inaugural. Era lunes y 18 de las 33 puertas del estadio se abrieron al mediodía. A las 16:30 llegó el presidente Odría acompañado de se segundo vicepresidente, Federico Bolognesi. El día de la inauguración, Edwin Vásquez, medalla de oro olímpica en tiro, portó la bandera nacional; lo seguían Lolo Fernández, Daniel Carpio, Luis Alberto Sánchez, Gerardo Salazar y Julia Sánchez. La mayor parte de la ceremonia sirvió para entregar laureles deportivos a decenas de deportistas y a las autoridades que se encargaron de llevar a buen término la construcción del nuevo escenario deportivo (uno de ellos fue Miguel Dasso). Luego hubo números de gimnasia y bailes típicos. Finalmente, se jugó el primer partido en la nueva cancha: la selección peruana, que dirigía el inglés William Cook, se dividió en dos equipos, el blanco y el rojo. Ganaron los primeros por 2-1 con goles de “Tito” Drago y Torres; descontó Reyes.
3. La selección peruana no tuvo una actuación destacada en la primera Copa América jugada en el nuevo estadio en 1953. Perú debutó el 28 de febrero perdiendo con Bolivia por 1-0, empató con Ecuador y Paraguay, y perdió con Uruguay y Chile; el único triunfo fue ante Brasil por 1-0.
4. El 28 de julio de 1853, día de la Fiesta Nacional, la selección goleó a Chile 5-0 con goles de Terry, Heredia y Drago. El marcador sirvió para que un restaurante del estadio se llamara “5-0”.
5. Otro suceso importante en 1953 fue la despedida de “Lolo” Fernández. Tenía 40 años cuanado salió a la cancha para jugar el clásico frente a Alianza Lima. En el primer tiempo, la “U” abrió la cuenta por acción del gran “Lolo” en el minuto 24. En el 47’ puso el 2-0 ante sorpresa general. El tercero de los cremas fue obra de Castro y cerró la cuenta otra vez “Lolo”. Al final, la “U” ganó 4-2 y el gran juego de “Lolo” hizo que los hinchas bajasen a la cancha y pasearan en hombros al gran cañonero. Esa imagen se repetiría años después en la despedida de Héctor Chumpitaz.
6. La selección peruana regresó al estadio nacional en 1957 durante la segunda Copa América. Perú derrotó a Ecuador el 10 de marzo por 2-1.
7. Alfredo Di Stéfano fue la primera gran estrella que jugó en el Nacional vistiendo la casaquilla de España que venció a Perú por 3-1. Fue el 10 de julio de 1960. Al año, siguiente, el 20 de mayo de 1961, Bobby Moore y Bobby Charlton llegaron con Inglaterra y golearon a la selección nacional por 4-0.
8. El 24 de mayo de 1964 se produjo la mayor tragedia deportiva que se recuerde y que cobró la vida de 327 personas que hallaron la muerte, en las puertas cerradas de las tribunas de Oriente y Norte, huyendo de los gases lacrimógenos arrojados por la policía que era dirigida por el comandante Jorge de Azambuja. Ese día, Perú y Argentina jugaban un partido clasificatorio para las olimpiadas de Tokio. El árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos anuló, a los 84’, un gol a Víctor “Kilo” Lobatón supuestamente por planchar la bola ante el zaguero Bertolotti; eso caldeó los ánimos en las cuatro tribunas del estadio. Había 47,157 espectadores esa tarde. Los de norte zarandeaban la alambrada; los de Oriente destrozaban los asientos de madera y los lanzaban al campo; los de Sur prendían fogatas. El árbitro dio por terminado el encuentro por falta de garantías y de la tribuna de Oriente saltó a la cancha Víctor Campos, más conocido como el “Negro Bomba”, que alcanzó al juez y le propinó un golpe. La policía tumbó al hincha y lo golpeó. Viendo la agresión, los aficionados, convertidos en turba, trataron de llegar al gramado y la policía disparó los gases lacrimógenos. Ese mismo día, el gobierno, presidido por Fernando Belaunde, suspendió las garantías individuales por 30 días debido a la masacre, los miles de heridos y porque la población, sumamente alterada, saqueó establecimientos, robó vehículos y quemó una fábrica de llantas. Tras la tragedia, el aforo del estadio fue rebajado de 50 mil a 45 mil espectadores para mejorar los sistemas de seguridad. Desde aquel día, cada vez que hay un espectáculo deportivo, las puertas del estadio permanecen abiertas.
9. El 19 de febrero de 1965, el rey Pelé llegó a Lima a jugar por el Santos contra la “U” por la Copa Libertadores de América. Los cremas perdieron 2-1.
10. El 3 de agosto de 1969, Perico León anotó el único gol ante Argentina y, tras el 2-2 logrado en la Bombonera de Buenos Aires, la selección de fútbol clasificó al Mundial de México 70.
11. El 17 de mayo de 1972, el Estadio Nacional vivió por vez primera una final de la Copa Libertadores. Universitario e Independiente de Avellaneda empataron a 0 goles.
12. La noche del 26 de marzo de 1977 la selección peruana derrotó a la de Chile 2-0 por las eliminatorias al mundial de argentina 78; los goles fueron marcados por Hugo Sotil y Juan Carlos Oblitas. Culminado el encuentro, el general Francisco Morales Bermúdez, presidente de la República, bajó a la cancha, se puso la camiseta del capitán Julio Meléndez y entonó, junto a los jugadores, el himno nacional.
13. El 6 de septiembre de 1981 la selección peruana lograba su clasificación a un mundial (España 82) jugando en el estadio nacional: empató 0-0 con Uruguay. Ese mismo día, Héctor Chumpitaz se despedía de la selección y fue paseado en hombros vestido con la bandera peruana.
14. El 18 de diciembre de 1981 otra estrella del fútbol mundial llegó al Estadio Nacional: Diego Armando Maradona jugó por Boca Juniors ante Universitario: los cremas ganaron 1-0.
15. En octubre de 1988, la selección femenina de voley, ganadora de la medalla de plata en las olimpiadas de Seúl, fue recibida apoteósicamente en el Estadio Nacional.
16. El 6 de agosto de 1997 el estadio vivió otra final de la Copa Libertadores: Sporting Cristal y Cruzeiro de Brasil igualaron a 0 goles.


Despedida de Lolo Fernández en el Estadio Nacional

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La historia del fútbol en el Perú: el Callao

Muy pronto, las cosas empezaron a cambiar, especialmente en el puerto del Callao, donde surgieron los primeros clubes de extracción popular. Partidos espontáneos entre marinos ingleses y estibadores del puerto fueron los episodios donde la gente común aprendió el nuevo juego de la pelota. Más adelante, los jugadores, además de la satisfacción por el ejercicio del deporte, lograban como recompensa la veneración del público. Las jugadas con el balón, los malabares y combinaciones que realizaban arrancaban aplausos de la multitud que presenciaba el espectáculo. Para un trabajador que diariamente sufría derrotas personales, estas sensaciones cobraban especial importancia.

El Atlético Chalaco.- Fue fundado el 9 de junio de 1902 por iniciativa de Jesús Martínez y Roberto Suárez, alumnos del Instituto Chalaco del Callao. Su primer presidente fue César Rivera, quien también era capitán del equipo. El primer partido de este club fue uno de cricket contra el Sport Victoria, en 1902. Meses después iniciaro sus partidosn de fútbol contra otros equipos del Callao: el Victoria, el Callao High School, el Atlètico Pardo y el Leoncio Prado. Como lo hja estudiado Gerardo Álvarez, el Chalaco se desenvolvía en el ámbito escolar y solía jufgar en la pampa de Mar Brava y, ocasionalmente, en la cancha de Bellavista, a falta de un terreno propio. Entre lo años 1903 y 1904, siguió participando en torneos escolares en el Callao, pero ya hacia 1910, encontró en el fútbol competitivo su prestigio institucional. Sus sucesivos triunfos lo colocaron como el primer equipo del puerto y se enfrentó a los principales clubes de Lima, el Unión Cricket y el Association FBC. En la década del 20, sus principales figuras fueron Telmo Carbajo, Manolo Puente y Claudio Martínez.

Como anota Gerardo Álvarez, la importancia del Atlético Chalaco redicó en tres aspectos:

1. Su evolución institucional: desde su formación en el espacio educativo como club escolar (del Instituto Chalaco) hasta convertirse en un club social de estudiantes universitarios (1908, aproximadamente) cuyo objetivo era la competencia y llegarona alcanzar una fuetye organización interna y una alta actividad social (fiestas, almuerzos, partidos entre socios).
2. El haber alcanzado la primacía en las competencias con los clubes del puerto lo llevó a representar simbólicamente al Callao frente a los clubes de Lima.
3. Al representar al Callao, adquirió reconocimiento público y raigambre popular en la década de 1920.

El estadio Telmo Carbajo.- Construido a finales de los años 20, en sus inicios, se le llamó Estadio Modelo; luego, Telmo Carbajo, en homenaje al capitán, centro delantero y máxima figura del Atlético Chalaco en los años veinte. Hasta 1996 (año en que se inauguró el nuevo estadio “Miguel Grau”), fue el único estadio de fútbol de la Provincia Constitucional del Callao. Durante muchos años fue testigo del surgimiento y progreso del fútbol (y del bésibol) chalaco. Por su cancha desfilaron figuras de la talla de Campolo Alcalde y Titina Castillo, y se disputaron los “clásicos” entre los dos equipos tradicionales de nuestro primer puerto: el Sport Boys y el Atlético Chalaco.

En los años 50, cuando se inauguró el fútbol profesional y se construyeron el Estadio de la Universidad de San Marcos y el nuevo Estadio Nacional, el Telmo Carbajo fue dejado de lado para la práctica del fútbol profesional. Asimismo, como consecuencia del terremoto de 1966, el estadio sufrió serios daños estructurales en su tribuna de oriente, que tuvo que ser clausurada. Así, su capacidad quedó reducida a 5 mil espectadores que cabían en sus tribunas preferenciales. En la década de 1980, un movimiento inspirado por la hinchada del Sport Boys, cansada de no poder ver a su equipo jugar como local, presionó para que el viejo estadio fuese habilitado para jugar partidos de primera división. A pesar de la negativa inicial de la FPF, la directiva del cuadro rosado, luego de realizar algunas mejoras y de brindar las garantías del caso, consiguió que el Sport Boys y el Campeonato Profesional de primera división volvieran al Callao y al Telmo Carbajo. Hoy ha sido remodelado, tiene una capacidad para 15 mil espectadores y es usado por el Club Atlético Chalaco para sus partidos por la Copa Perú. Como dato curioso, podríamos decir que, a diferencia del Estadio Nacional y de los demás estadios grandes de Lima, en los cuales las tribunas preferenciales están al lado de Occidente y Oriente, en el Telmo Carbajo la orientación es al contrario: las preferenciales están en Norte y Sur, y las populares en Occidente y Oriente.


Escuadra del Atlético Chalaco

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La historia del fútbol en el Perú

Introducción.- La práctica del deporte llegó al Perú en la segunda mitad del siglo XIX y se difundió rápidamente entre las décadas de 1880 y 1920, cambiando las costumbres y comportamientos de la población (según el poeta José Gálvez, desde la década de 1840 se practicaban el cricket y el tenis en Bellavista y La Legua, aunque de modo ocasional). Si bien es cierto su práctica fue introducida por los extranjeros residentes en Lima muy pronto el Estado y la élite entendieron que era muy útil en la formación del hombre viril, con voluntad y capacidad de acción, que el país necesitaba. En sus inicios, fue visto como un nuevo entretenimiento, vinculado al hombre moderno, que requería un conjunto de actividades al aire libre y así organizar el tiempo de descanso. Se trataba de una actividad saludable que permitía a las personas alejarse de los vicios o de los pasatiempos poco productivos (como los juegos de azar, por ejemplo), algo que era muy común entre los limeños. Asimismo, el deporte fomentaba el optimismo y la competencia, y producía emociones intensas pero sanas. Por ello, al igual que en Europa o Norteamérica, la sociedad peruana le asignó al deporte una función educativa: desarrollar un cuerpo autónomo y dinámico y, al mismo tiempo, inculcar la disciplina y el control.

Practicar deportes era un signo de ser moderno, según los estudios de Fanny Muñoz. Era una fuerza moralizadora que formaba el carácter de las personas. El ejercicio físico estaba, entonces, muy asociado a la idea de progreso tan en boga por estos años. Si muchos pensaban que el peruano promedio era físicamente débil, el deporte era una solución para formar nuevos ciudadanos. Por ello, su práctica debía desarrollarse desde temprana edad. Prueba de ello fue que, en 1896, el gobierno de Nicolás de Piérola reglamentó a todas las escuelas diseñar cursos de Educación Física con el objetivo de formar una generación orgánica y moralmente vigorosa. En otras palabras, se trataba de formar hombres de acuerdo al ideal burgués: sanos, viriles, autónomos y esbeltos. Cabe destacar, además, que hacia 1910 el curso de Educación Física se complementó con la llegada de los Boy Scouts, organización que tenía la tarea de completar la educación física y moral de los niños poniéndolos en contacto con la naturaleza, enseñándoles a valer por sí y a fortalecer sus músculos.

Como es lógico, la práctica del deporte no se limitó a los colegios; también lo hizo la Universidad de San Marcos (Gimnasio de la Universidad de San Marcos) y otros centros de educación superior. Las colonias de extranjeros y la población en general, además, se organizaron en clubes para fomentar la práctica de algún deporte en particular, ya sea el tenis (Lawn Tennis de la Exposición, 1895) , la regata (Club Regatas Lima, 1875), el fútbol (que con el tiempo se convertiría en el más popular), el tiro, el ciclismo (Club Ciclista Lima, 1897), el automovilismo (Touring Club del Perú), el boxeo (Lima Boxing Ring, 1921), la natación (Callao Old Boys Club, 1924) el golf (Lima Golf Club), el polo (Lima Polo & Hunt Club) o el baloncesto.

Los inicios del fútbol.- Se dice que el fútbol llegó al Perú con los barcos ingleses hacia la década de 1880. Sin embargo, recientes estudios (como los de Gerardo Álvarez) afirman que los primeros peruanos que practicaron el fútbol fueron jóvenes de la élite que habían viajado a estudiar a Inglaterra. Allá aprendieron el juego y, al retornar, iniciaron su práctica en nuestro país. El economista y escritor Alejandro Garland (1852-1912) sería el introductor del fútbol en el Perú. Los campos de juego estaban ubicados en los terrenos que existían entre la Penitenciería (donde hoy está el Hotel Sheraton) y el Palacio de la Exposición (hoy Museo de Arte). Pero parece que esta primera iniciativa no prosperó tanto; además, al estallar la Guerra del Pacífico, la práctica del fútbol y de otros deportes se paralizó.

Culminada la guerra, la vida peruana tardó en normalizarse. Así ocurrió con el deporte. Según Jorge Basadre, el primer partido se jugó el 7 de agosto de 1892 en la cancha del Lima Cricket, que tenía un campo deportivo, llamado “Santa Sofía”, en un terreno contiguo al actual Politécnico José Pardo de la avenida Grau. Los aficionados eran, por lo general, de los sectores altos. Luego, en las Fiestas Patrias de 1895 se organizó otro partido de fútbol entre un equipo formado por peruanos y otro por ingleses; la victoria correspondió a los últimos. También en 1895 se jugó un partido entre un combinado peruano-inglés frente a los marineros del buque “Leander”, al que asistieron 3 mil personas, todo un acontecimiento. En 1896, hubo un partido entre un combinado de Barranco y el Callao contra uno de Lima. También hay noticias que en 1897 se jugó un encuentro entre Barranco y Chorrillos. Pero, como vemos, los partidos eran escasos y aislados. Su práctic se circunscribía a ciudadanos ingleses y jóvenes de la élite limeña. Por ello, cuando se celebró un torneo deportivo en el campo de “Santa Sofía”, entre los días 20 y 30 de septiembre de 1897, el fútbol no fue incluido.

El primer club para la práctica exclusiva del fútbol fue el Association FootBall Club, fundado el 20 de mayo de 1897, a iniciativa de Augusto Brondi, alumno del Colegio Labarthe, junto a estudiantes del Colegio Guadalupe y del Convictorio Peruano. Otros clubes que impulsaron el fútbol fueron el Lima Cricket and Football Club, formado básicamente por extranjeros, y el Unión Cricket, de composición mixta. En 1898 se fundaron el Union Foot Ball (10 de julio) y el Club Foot Ball Perú (17 de septiembre). L amayoría de estos clubes eran fundados por jévenes de edad escolar.

El primer torneo entre equipos escolares se llevóa a cabo en 1898 con ocasión del Campeonato Atlético Nacional. Participaron el Instituto de Lima, El Colegio de lima, el Colegio de la Inmaculada, el Instituto Científico el Colegio Guadalupe y el Colegio Whilar; campeonó el Guadalupe.

Las canchas de fútbol.- Aparte del terreno de “Santa Sofía”, otro escenario deportivo, donde había una cancha de fútbol, fue la “Cancha Meiggs”, contigua a la actual Plaza Dos de Mayo. En 1896, Pedro de Osma, presidente del Unión Cricket, obtuvo de la Municipalidad de Lima un terreno de propiedad municipal en el fundo Santa Beatriz. Allí se inauguró, el 18 de junio de 1897, el primer estadio en el Perú; era para la práctica de varios deportes: fútbol, cricket, salto alto, carrera de 100 metros planos y nudo de guerra. Ya en el siglo XX, el “Circolo Sportivo Italiano” construyó el primer estadio de fútbol de Lima; fue inaugurado el 23 de agosto de 1922 y estaba en Magdalena Vieja (hoy Pueblo Libre). Luego, la colonia inglesa obsequió, como homenaje al Centenario de la Independencia, el antiguo Estadio Nacional (de madera) en Santa Beatriz; fue inaugurado el 29 de julio de 1923 con un partido de fútbol entre el equipo del Lima Cricket y un combinado nacional.


Escuela de Artes y Oficios de Lima (1905); en los terrenos contiguos a este local se jugaron los partidos de fútbol en la década de 1890

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Los orígenes del socialismo peruano: el “mariateguismo”

Para Mariátegui, a diferencia de Haya, en el Perú existía una sociedad semi-colonial y esta condición se iría agravando a medida que se fuera expandiendo el imperialismo. No había forma de alcanzar la independencia nacional dentro del sistema capitalista.

Al igual que Haya, Mariátegui se forma en una América Latina sacudida por grandes convulsiones como la Reforma Universitaria (Argentina), la Reforma Agraria (México) y la lucha antiimperialista (Centroamérica). También hay que recordar que Mariátegui confesó -con alguna exageración- que su mayor aprendizaje lo realizó durante su estancia europea (1919-1922), lo cual exige ubicarlo en el impacto de la Revolución Soviética, los movimientos de masas en Italia o Alemania y el surgimiento de nuevas tendencias dentro del pensamiento marxista, especialmente las ideas del italiano Antonio Gramsci.

De otro lado, debemos recordar que en la década de 1920 la preocupación por el problema nacional adquiere una dimensión generacional; numerosos intelectuales de clase media, muchos de origen provinciano, con sentimiento antioligárquico tratan de responder una pregunta aparentemente simple: ¿qué es el Perú? Ante este tema reiterado Mariátegui, desde un marxismo heterodoxo, escribe su famosos 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (Lima, 1928) para rescatar la “verdadera” tradición, insertarse en la historia del país.

El Perú era, para Mariátegui, una posibilidad de nación. Quería decir que si bien su proceso de conformación había sido interrumpido y distorsionado por el colonialismo, existían las bases sobre las cuales terminaría levantándose. Los cimientos sobre los cuales debía construirse el nuevo Perú eran fundamentalmente tres:

a) la tradición cultural mantenida y desarrollada por los intelectuales de avanzada, especialmente por la vital corriente indigenista, donde por medio de la reivindicación del hombre andino, los escritores buscaban articularse a las masas campesinas
b) los movimientos populares, al interior de los cuales Mariátegui llamó la atención sobre la necesidad de hacer la crónica de las luchas obreras y estudiar las rebeliones campesinas del presente (como el caso de Rumi Maqui en Azángaro, 1915) y del pasado (Túpac Amaru en el Cusco, 1780)
c) la experiencia histórica del pasado autóctono, anterior a la conquista europea, en el que se había desarrollado un “comunismo agrario” todavía subsistente en las comunidades campesinas.

Este “comunismo agrario” demostraba que el socialismo en el Perú tenía raíces y podía encontrar en la cultura andina ciertas formas -como la reciprocidad- en las que apoyarse. Por lo tanto, en la medida que el socialismo recogiera la tradición colectivista del Incario, cumpliría con retomar la tradición nacional, dejaría de ser extraño al país y sería el instrumento imprescindible para la construcción de la nación peruana.

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Los orígenes del socialismo peruano: José Carlos Mariátegui

Durante los años veinte, nacieron dos movimientos políticos de masas, el aprismo y el comunismo, que marcarían buena parte del desarrollo político peruano a partir de 1930. El APRA se presentó como una organización política populista, antiimperialista y nacionalista, de clara influencia marxista en sus primeros años de vida e introduciendo la violencia revolucionaria en el léxico de la política peruana. Si bien estas ideas se moderaron en la campaña electoral de 1931, el aprismo fue acusado muchas veces de subversivo por los sectores más conservadores. Su líder, Haya de la Torre, ofrecía un capitalismo de Estado a cargo de un frente único de trabajadores manuales e intelectuales reclutados entre las clases medias y el pueblo trabajador.

El comunismo, por su lado, tuvo en Mariátegui a uno de los pensadores marxistas más creativos de América Latina. Autor de un impresionante número de artículos de divulgación del marxismo, de crítica literaria y de análisis político, Mariátegui fundó el Partido Socialista, la revista Amauta y escribió los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, acaso el libro más leído en el Perú durante el siglo XX. La heterodoxia del pensamiento de Mariátegui, sin embargo, fue rechazada por el primer congreso de partidos comunistas pro-soviéticos reunido en Montevideo en 1929.

A su temprana muerte, en 1930, el Partido Socialista varió en Partido Comunista, ahora dirigido por Eudocio Ravines y respaldado por la Internacional Socialista. Esta afiliación pro-soviética repercutiría negativamente en el desarrollo del marxismo en el Perú. Los seguidores del “mariateguismo” ya no tendrían la misma originalidad ni frescura intelectual del autor de los 7 ensayos. Políticamente su influencia fue mínima, por lo menos hasta la década de 1950. Es necesario decir, finalmente, que ni Mariátegui ni Haya fueron capaces de derribar la dictadura de Leguía. Esta cayó víctima de la crisis de 1929 y de un golpe militar encabezado por Luis M. Sánchez Cerro.

José Carlos Mariátegui.- Menos político pero más intelectual que Haya, Mariátegui había nacido en Moquegua el 14 de junio de 1894. A pesar de no haber culminado los estudios escolares y de estar inmovilizado durante sus años maduros en una silla de ruedas, se formó en el periodismo -su actividad preferida- hasta convertirse en uno de los pensadores marxistas más importantes de América Latina.

En 1909 ingresa a trabajar como ayudante, y luego como corrector de pruebas, en el Taller de Linotipia del diario La Prensa. Publicó su primer artículo en enero de 1911 y el último en marzo de 1930. En el lapso de esos veinte años elaboró cerca de 3 mil textos. El volumen de su producción se tornó significativo a partir de 1914, llegando a producir tres años después, durante 1917, cerca de 300 textos. También incursionó en el cuento, la poesía y el teatro; eventualmente, durante su quehacer periodístico recurrió a seudónimos, el más popular de todos fue Juan Croniqueur. Aparte de escribir en La Prensa, también colaboró en las revistas Mundo Limeño, El Turf, Colónida, Claridad, Mundial, Variedades y Labor, y en los diarios El Tiempo, La Noche, La Razón y El Día. En 1918 junto a César Falcón y Félix del Valle funda Nuestra Epoca, revista de moderada tendencia socialista.

Exiliado por Leguía tras la movilización de 1919, viaja a Europa y su producción decrece. Estuvo viviendo los cuatro años siguientes en Francia, primero, y después en Italia. En este tiempo inicia su formación marxista. Ingresa a un círculo de estudios vinculado al Partido Socialista Italiano y asiste, en 1921, al congreso del mismo partido donde el ala izquierda se escinde para fundar el Partido Comunista Italiano. Ese mismo año se casaba con Ana Chiappe. En 1922 funda la primera célula comunista peruana y recorre varios países europeos. Este periplo le sirve para analizar los movimientos revolucionarios que se habían desatado en el Viejo Continente luego de la guerra. No llegó a visitar la Rusia soviética.

A su regreso, en 1923, su actividad intelectual se incrementa. Conoce a Haya de la Torre e inicia un ciclo de conferencias en la Universidad Popular titulado “Historia de la crisis mundial”. En setiembre de 1926, aparece la célebre Amauta, revista mensual de definición ideológica. Al año siguiente Leguía clausura la revista denunciando la existencia de un complot comunista y se inicia una persecución; Mariátegui es recluido en el Hospital San Bartolomé. Amauta, sin embargo, logra reaparecer a finales de 1927. Hacia 1928 Mariátegui rompe con Haya, toma contacto con la Tercera Internacional y funda el Partido Socialista; ese mismo año Amauta define su orientación socialista. Al año siguiente forma el Comité Organizador Pro-Central General de Trabajadores del Perú y es nombrado miembro del Consejo General de la Liga Anti-imperialista, órgano impulsado por la Tercera Internacional.

En vida publicó dos libros, La escena contemporánea en 1925 y los 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana en 1928. A fines de marzo de 1930 Mariátegui es internado de emergencia en la clínica Villarán. Muere el 16 de abril cuando tenía 36 años.

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Los orígenes del aprismo: la fundación del APRA

Desterrado por Leguía en 1924, Haya de la Torre fundó en México la Alianza Popular Revolucionaria Americana para articular diversas voluntades que debían impulsar un programa de acción contra el imperialismo norteamericano en todo el continente. Se trataba de un movimiento de juventudes que se inspiraba en la Reforma Universitaria de Córdova y en los contenidos de la Revolución Mexicana.

Desde México, se dirigió a Rusia donde pudo ver los logros de la Revolución soviética. Allí también asistió como espectador al V Congreso Mundial del Partido Comunista y al Congreso Mundial de la Juventud del mismo partido. Invitado a afiliarse al comunismo, se negó al darse cuenta que el modelo era inaplicable para América Latina. Luego de visitar Suiza e Italia llegó a Londres en 1926. Allí escribió su artículo “¿Qué es el Apra?” en la revista The Labour Monthly en el que condensó el programa máximo del aprismo:

1) Acción contra el imperialismo yanqui
2) Por la unidad política y económica de América Latina
3) Por la internacionalización del Canal de Panamá
4) Por la nacionalización de tierras e industrias
5) Por la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidos del mundo

La propuesta era lo suficientemente amplia y radical como para que la Internacional Comunista viera con relativa simpatía al nuevo movimiento.

De Londres Haya pasó a París donde estableció la primera célula aprista que estuvo conformada por estudiantes y escritores entre los que estaban Eudocio Ravines, César Vallejo, Luis Heysen y Armando Bazán. En 1927, asistió en Bruselas al Congreso Antiimperialista Mundial donde hizo público su rechazo a una solución comunista al problema del imperialismo. Ese pensamiento lo desarrollaría en su libro Por la emancipación de América Latina publicado en 1927, luego de un breve periplo en los Estados Unidos. Luego de un recorrido por México y Centroamérica, Haya fue capturado por la policía en el Canal de Panamá y deportado a Alemania donde permaneció hasta 1931; allí seguiría cursos en la Universidad Libre de Berlín.

En su libro El antiimperialismo y el APRA, terminado de escribir en 1928 (pero editado por primera vez en Santiago en 1936), Haya esbozó sus principales ideas sobre el Perú y Latinoamérica. Según él, en el Perú prevalecía una sociedad con relaciones feudales: el grupo dominante estaba formado por un conjunto de gamonales, la industria era aún incipiente, la burguesía nacional estaba en sus inicios y el proletariado demasiado joven y numéricamente reducido. Ante este panorama no criticaba ni negaba la experiencia rusa en su tarea de edificar el socialismo pero el Perú, por tener condiciones distintas, no podía repetir el camino de la Revolución Soviética. Por otro lado, en Rusia el capitalismo surgió como consecuencia del desarrollo interno del país, mientras que en América Latina el capitalismo surgió como consecuencia de la expansión imperialista. Así, en Indoamérica -término preferido por Haya al referirse a Latinoamérica- el imperialismo tenía algo positivo y otro negativo: traía capitales, desarrollo y progreso pero acarreaba dependencia y subordinación.

Se necesitaba el capitalismo para construir en el futuro el socialismo. La tarea era construir una sociedad en transición en la que una política de nacionalizaciones permitiera la consolidación de una sólida economía estatal. De este modo el Estado, al poseer las grandes empresas mineras y petroleras, estaría en una posición más fuerte para negociar con el imperialismo según la legislación del país. ¿Cómo construir el Estado antiimperialista? A través de un frente conformado por las tres grandes clases oprimidas por él: el campesinado, el proletariado y las clases medias. En la nueva sociedad, sin embargo, al lado del sector estatal debía organizarse un sector cooperativista (las empresas agro-industriales) y un sector ocupado por la empresa privada (pequeña y mediana industria).

En suma, la empresa privada, el cooperativismo y el capitalismo estatal serían los tres pilares del estado antiiperialista, el instrumento para superar la feudalidad e impulsar el desarrollo económico y la autonomía nacional. En este nuevo Estado tendrían papel importante y dirigente los intelectuales y profesionales de las capas medias.

De esta forma, Haya se convirtió en uno de los primeros pensadores latinoamericanos nacionalistas en aplicar y readaptar el marxismo a un contexto no europeo neocolonialista, en el que las condiciones diferían radicalmente de la experiencia histórica de los países europeos.

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Los orígenes del aprismo: Haya de la Torre y su formación política

El APRA fue fundado en 1924 por Haya de la Torre en México, y empezó a participar activamente en la política peruana a partir de 1930 con la creación del Partido Aprista Peruano (PAP). Pero los verdaderos inicios políticos de su fundador se remontan a 1919 cuando empezó a relacionarse con los líderes del movimiento obrero de Lima. Fue allí donde estableció los vínculos de lealtad necesarios para convertirse en un caudillo. Los obreros limeños formarían luego la base popular de su partido.

Haya de la Torre nació en Trujillo el 22 de febrero de 1895, en el seno de una familia vinculada a la elite de la región. Llegó a Lima en 1917 para seguir cursos en la Universidad de San Marcos y se transformó luego en un decidido representante de los obreros. La lectura de los ensayos de Manuel Gonzáles Prada parece haber sido un estímulo decisivo en este cambio. Llevado sobre todo por el rol del intelectual como guía de los trabajadores, Haya empezó a sentirse capaz de conducir a las masas para transformar la situación de los menos favorecidos. Por ello, participó activamente en el movimiento por la lucha de las ocho horas y aprovechó la gran huelga de 1919 para forjar lazos con los trabajadores.

Poco después siguió manteniendo el contacto con los líderes sindicales ofreciéndoles clases de psicología. Esas clases fueron las precursoras de la “Universidad Popular Gonzáles Prada”. Fundada formalmente en enero de 1921, se trataba de una escuela para trabajadores integrada por estudiantes universitarios reclutados por Haya dentro de la Federación Estudiantil. Haya instaba a los trabajadores usar su tiempo libre en estas clases en lugar de gastar su dinero en cantinas o burdeles. En el Palacio de la Exposición, sede de la Universidad Popular, se les enseñaba diariamente a cerca de mil obreros y obreras legislación laboral, historia, geografía, literatura y hasta higiene personal. Enseñaron allí historiadores como Raúl Porras Barrenechea y Jorge Basadre; los dirigentes apristas Luis Heysen y Oscar Herrera; el co-fundador del Partido Comunista Eudocio Ravines; y el socialista Luciano Castillo. Para estos estudiantes, el dictado en la Universidad Popular era también una protesta contra una universidad conservadora como consideraban a San Marcos. Varios de los futuros líderes del partido surgiría de este grupo de estudiantes-profesores.

Por su lado, la mayoría de los líderes sindicales estudiaron en la Universidad Popular hasta que fue clausurada por Leguía en 1924. Todos ellos conducirían el movimiento sindical hasta los años cuarenta. Muchos de ellos nunca había recibido una educación formal por lo que su agradecimiento a los estudiantes, especialmente para Haya, era enorme. Haya era llamado “maestro” o “compañero Rector” y lo admiraban por haber abandonado el mundo elitista de San Marcos por el del proletariado limeño.

Estos sólidos lazos de amistad y lealtad con los trabajadores le servirían a Haya para afrontar su primer reto político en mayo de 1923. Ese año, Leguía intentó consagrar al Perú al Sagrado Corazón de Jesús para lograr el apoyo de la Iglesia en sus afanes reeleccionistas. Los estudiantes de San Marcos protestaron enérgicamente y en acalorada sesión eligieron a Haya para encabezar la lucha. El 23 de mayo, una multitud calculada en 5 mil personas, entre estudiantes y obreros, salió por las calles de Lima mostrando su indignación. Las tropas fueron incapaces de reducir a los manifestantes. Hubo sin embargo un hecho trágico: un estudiante y un obrero murieron víctimas de la represión. Al día siguiente, en jugada maestra, un grupo de manifestantes encabezados por Haya logró robarse de la morgue los cadáveres y los llevaron a San Marcos. El funeral fue multitudinario, casi 30 mil personas, y Haya el principal orador. Ese mismo día el Arzobispo anunciaba la suspensión de la consagración. La protesta había sido un éxito.

Los sucesos de mayo habían consolidado la alianza entre estudiantes universitarios y obreros que luego sería traducida políticamente al aprismo. A nivel individual, el más favorecido resultaba Haya que, a pesar de ser acusado de ateo por grupos conservadores, se había convertido en líder casi nacional; además, era un serio peligro para la estabilidad de Leguía en el poder. El fundador de la Patria Nueva, Leguía, no tardaría en deshacerse de este incómodo personaje.


Haya de la Torre vestido de obrero

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Los orígenes del aprismo: el “sólido norte”

A lo largo de muchos años, la militancia aprista se concentró principalmente en los departamentos de La Libertad, Lambayeque y Cajamarca, es decir, lo que la literatura política llamó el “sólido norte”. Es en esas zonas donde deben buscarse los cambios que se tradujeron políticamente en la aparición del APRA. Este es un enfoque distinto, ya que el nacimiento del aprismo no se debió, como algunas veces se dijo, a las consecuencias de la Gran Depresión de 1929 o al efecto carismático de Haya de la Torre.

Los cambios ocurridos en el norte afectaron su estructura agraria. Durante la Guerra con Chile, la producción y toda la economía de la zona colapsó cuando los hacendados vieron sus plantaciones saqueadas o destruidas. Muchos de ellos se vieron obligados a pagar fuertes cupos al invasor. Luego del conflicto la crisis sólo pudo superarse con la inyección de cuantiosos capitales extranjeros y la fusión de gran parte de las haciendas sobrevivientes.

El proceso de concentración fue particularmente intenso entre 1885 y 1890 y tuvo su pico más alto durante la Primera Guerra Mundial con el alza del precio del azúcar. El resultado fue que las haciendas de propiedad de terratenientes nacionales terminaron siendo absorbidas por tres grandes empresas azucareras (Casa Grande, Roma y Cartavio) que simbolizaban la colonización de la agricultura costeña por el capital extranjero. Los consejos de regantes controlados por ellas quitaban los turnos de agua a los pequeños propietarios, y sin agua las tierras del litoral carecen de valor. El resultado fue el despojo de tierras de cerca de 5 mil familias entre 1890 y 1930 y su absorción por estas tres grandes compañías, especialmente por Casa Grande.

En Trujillo la misma familia de Haya de la Torre había perdido sus plantaciones por esta feroz concentración agrícola, así como algunos de sus compañeros del grupo de intelectuales agrupados en la “Bohemia de Trujillo”: el poeta César Vallejo, el pintor Macedonio de la Torre, el poeta y escritor Eulogio Garrido, y el periodista e ideólogo del aprismo Antenor Orrego, entre otros.

El aprismo también tuvo apoyo en otras zonas del país controladas por este tipo de empresas como Cerro de Pasco y Ancash, por la presencia de compañías mineras extranjeras, e Ica por sus grandes plantaciones de algodón inyectadas por capital foráneo.

Todas estas transformaciones, especialmente las ocurridas en los valles de La Libertad, crearon las condiciones para el surgimiento de posiciones antiimperialistas como la que enarbolaría el APRA más adelante. En las primeras elecciones donde intervino Haya de la Torre, las de 1931, el 44% de sus votos correspondieron al “sólido norte”. Su discurso nacionalista sintonizó entre aquellos cuyos negocios -tierras, pequeñas industrias y comercios- quedaron aplastados por las todopoderosas empresas extranjeras.

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Vida de Jorge Chávez Dartnell

Hijo de Manuel Chávez Moreira y de María Rosa Dartnell, Jorge Chávez nació el 13 de enero de 1887. Durante sus años de juventud, que los transcurrió en Europa, Jorge siempre prefirió el deporte y las actividades que pudieran brindarle emoción: intervino en carreras de autos y destacó en fútbol y en atletismo, llegando a ser campeón de 400 metros planos y de 1.200 metros en carreras de fondo. Su mayor pasión, sin embargo, fue la aviación. Egresó en 1910 de la Escuela Violet de electricidad y mecánica industriales con su título de ingeniero e inmediatamente se inscribió en la escuela de aviación fundada por los hermanos Henri y Maurice Farman, quienes habían construido varios modelos de aviones. Obtuvo el brevete nº 32 y su primer vuelo lo realizó en Reims, logrando mantenerse en el aire durante 1 hora y 42 minutos. Luego participó en varias competiciones aéreas: Biarritz, Niza, Tours (en ésta logró cubrir una distancia de 142 kilómetros), la semana de Lyon, Budapest, Rouen y Champagne.

En julio de 1910 se decidió por el monoplano Bleriot y en los balnearios ingleses de Bournemouth y Blackpool alcanzó el récord de altura con 1.755 metros. Luego volvió a batir el récord mundial de altura en Issy-Les-Moulinreaux, llegando a volar a 2.652 metros, como un ensayo para un proyecto aún mayor: participar en la travesía de los Alpes. Es justo reconocer que todas estas prácticas las realizó Chávez con la debida preparación y apoyo profesional; además, está probado que poseía las condiciones físicas (talla, peso, contextura) ideales para la práctica de la aviación; además, siempre se planteó problemáticas en el campo aeronáutico y con frecuencia sugería modificaciones en su avión. En noviembre de 1910 participó, finalmente, en una prueba que consistía en un vuelo de Suiza a Italia con el paso de los Alpes por el cuello de Simplón. Hubo tres concursantes, uno de los cuales –de nacionalidad italiana- fue eliminado por no presentarse a tiempo; el otro, un norteamericano, debió retirarse tras dos intentos fallidos. El único que quedó fue Jorge Chávez, quien con su monoplano Bleriot partió en 23 de setiembre de Briga (Suiza), cruzó los Alpes por el Paso de Simplón y llegó al valle de Domodossola (Italia): ¡había logrado la hazaña! Sin embargo, a punto de aterrizar, a 5 metros de altura, las alas del Bleriot se desprendieron y doblaron, y el aparato se precipitó al suelo por la parte delantera.

Se descubrió poco después que una pieza de unión entre el fuselaje y un ala presentaba señales de una rotura anterior y había sido reparada de forma defectuosa con clavos. El heroico piloto sufrió la fractura de ambas piernas, no por su culpa o por falla del motor, sino por la endeble y mal arreglada armazón de un primitivo monoplano de principios del siglo XX. Quedaron intactas la cola, los timones y las ruedas de bicicleta; las alas no se deformaron mayormente. Chávez, gravemente herido, fue conducido al hospital de Domodossola mientras recibía mensajes de felicitación por su hazaña de personalidades como el Rey de Italia y el Presidente de Francia.

Por aquellos años, su proeza sólo era comparable con la del vuelo de Lindbergh que unió Estados Unidos con Europa. Lo cierto es que Chávez no perdió la conciencia ni tuvo lesiones internas, solo fracturas en las piernas y algunas contusiones en el rostro. Sin embargo, tuvo una larga agonía debido a un shock traumático y hemorrágico causado por una fuerte caída a baja altura; era insuficiente su sangre circulante al desangrarse por las fracturas de las piernas. Dado el nivel de la medicina de entonces, no era posible efectuarle una transfusión que hubiera sido salvadora; solo le suministraron purgantes y se le hizo beber café y un poco de champagne. Se dice que clamaba por líquido. Durante su agonía pronunció, según Luigi Barzini, frases entrecortadas como: “la altitud, la altitud”, “el motor, el motor”, “quiero levantarme”. Parece que sus últimas palabras fueron: “No, no, yo no me muero”, pero la versión de Juan Bielovucic ha sido la más difundida: “¡Arriba… más arriba todavía!”. El poeta italiano Giovanni Pascoli concluyó una elegía en su nombre de esta manera: “Cae con su gran alma sola siempre subiendo. ¡Ahora sí, él vuela!”.

El 27 de septiembre de 1910 había concluido la vida de este gran peruano. Dicen que en Domodossola, en incesante procesión, llegaban numerosas personas desde toda Italia para darle la última despedida, mientras se preparaban sus restos para enviarlos a París. Un amultitud, vestida de negro, llenaba las calles y ventanas de la pequeña ciudad, en todo el trayecto hasta la estación del ferrocarril. Detrás del féretro, avanzaban su anciana tía y su hermano Juan. El tren cruzó el Simplón y llegó a París el 1 de octubre. Después de las honras fúnebres realizadas en la iglesia de San Francisco de Sales, en la calle Brèmontier de París, a cargo del padre Martinet y del abate Pagas, el cortejo pasó por los boulevares de malesherbes y Huasman y la avenida de La República, llegando al cementerio del Padre Lachaise, donde sus restos fueron depositados en el mausoleo de la familia Chávez. Los sentidos discursos fueron pronunciados por el Secretario de la Embajada del Perú en Francia, Francisco García Calderón, y León Barthou, a nombre del Aero Club de París.

Sus restos fueron repatriados al Perú en 1957. El 12 de septiembre de ese año, antes de embarcarse sus restos a nuestro país, en la iglesia de Saint Pierre de Chaillot de París, se realizó una misa de réquiem, con el ataúd cubierto con la bander adel Perú; asistieron los hermanos del héroe, el Jefe de Protocolo de la Cancillería de Francia, un edecán del Presidente y miembros de la colonia peruana. Sus restos hoy reposan en la plaza mayor de la escuela de oficiales de la F.A.P. en Las Palmas en Lima.


Jorge Chávez Dartnell


Inauguración del monumento a Jorge Chávez en Lima (1937)

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