La República Aristocrática: la agricultura de exportación

El 22 de mayo 1896, por iniciativa de un grupo de agricultores, se fundó la Sociedad Nacional de Agricultura; entre ellos estuvieron Manuel Moscoso Melgar, los hermanos Aspíllaga, Francisco Moreyra y Riglos, Olivo Chiarella, Francisco Tellería, Sebastián Salinas, Adriano Bielich, Federico Palacios y Augusto Gutiérrez. Con esta medida, se quiso orientar al Estado en favor del desarrollo agrícola y canalizar las demandas de los hacendados. Desde este momento, las actividades del nuevo gremio fueron ininterrumpidas. Gracias a sus gestiones se introdujo, por ejemplo, la enseñanza agrícola al fundarse, en 1902, la Escuela Nacional de Agricultura; además, se iniciaron los estudios para combatir las pestes y enfermedades en los cultivos de la costa a través del Instituto de Parasitología Agrícola que luego se convertiría en la Estación Experimental Agrícola de La Molina.

Un buen ejemplo de esta política fueron las gigantescas plantaciones azucareras que dominaban el valle de Chicama (La Libertad) que terminaron concentrando la tierra en pocas manos. La historia es algo simple. Las haciendas de los plantadores nacionales fueron absorbidas dentro de tres grandes empresas agrícolas: “Casagrande” (de la familia Gildemeister), “Roma” (de los Larco) y “Cartavio” (de la Casa Grace). Sus propietarios simbolizaban la nueva era marcada por la inyección del capital extranjero y el trabajo de los indios “enganchados” que formaron el proletariado agrícola. La coyuntura internacional, además, favorecía las exportaciones, especialmente durante los años de la Primera Guerra Mundial. Otra hacienda importante del valle fue “Laredo”, propiedad de Ignacio Chopitea. El mapa azucarero se completaba con Lambayeque. Las dos familias más importantes de la región eran los Pardo, en la hacienda “Tumán”, y los Aspíllaga en “Cayaltí”.


Hacienda “Roma”, propiedad de la familia Larco (Chicama)

En 1889 se exportaron 45 mil toneladas de azúcar y en 1905 poco más de 134 mil por un valor de un millón y medio de libras esterlinas. Sin embargo, durante estos años la industria azucarera experimentó una crisis debido a la sobreproducción mundial y a la consiguiente baja de su precio en el mercado; en 1902, por ejemplo, su precio llegó a 5 chelines y 3 penques el quintal de 100 libras, su punto más bajo. Según Peter Klaren, esto originó un ciclo de bancarrotas entre los pequeños y medianos propietarios y la consolidación de las grandes plantaciones que pudieron defenderse mejor del mercado externo. Cerca de cinco mil familias debieron vender sus haciendas que terminaron absorbidas por las grandes plantaciones azucareras. Esta difícil coyuntura obligó a éstas tecnificarse con maquinaria moderna.

Hacia 1904 unas 50 mil hectáreas estaban dedicadas al cultivo de caña, pero en 1912 solo 37 mil se dedicaban a este fin (igual que en 1884). Esto se debió a que los agricultores de Piura, Camaná e Ica dejaron de cultivar caña debido al complicado panorama. A partir de entonces la producción nacional dependió de las plantaciones de La Libertad, Lambayeque y Lima; solo en los dos primeros la producción aumentó en un 60% hacia 1912. En este sentido, la industria azucarera norteña se encontraba en buenas condiciones para afrontar el incremento sin precedentes de la demanda mundial por la guerra entre 1914 y 1918, época de oro de los barones del azúcar. Estos lograron acumular en aquella feliz coyuntura por lo menos 10 millones de dólares, los cuales fueron invertidos en compra de tierras e instalación de nuevos ingenios. Hacia 1920, la capacidad productiva se había elevado a 320 mil toneladas aproximadamente, el doble al nivel anterior de la guerra. Por ello, al año siguiente se destinaron 50 mil hectáreas para el cultivo en los valles del norte.

En resumen, como lo anotan Rosemay Thorp y Geoffrey Bertram: El monto retornado a la economía nacional derivado de las exportaciones de azúcar fue bastante elevado en las décadas de 1890 y 1900, con una alta proporción de excedente económico que fue empleado para promover el esfuerzo de desarrollo nacional en aquellos años. Durante la primera guerra mundial, el valor retornado disminuyó, al elevarse los precios por las ganancias inesperadas que no se remitieron al país, las que fueron gastadas en parte en la importación de equipos que resultaron de limitado rendimiento económico. En la década de 1920, los bajos precios mundiales virtualmente eliminaron al azúcar como generador importante de excedente y los fondos disponibles que eran obtenidos tendieron a salir al extranjero de tal manera que, aunque el sector permaneció prácticamente libre de control extranjero, su desempeño económico se volvió similar al que se podía esperar de una industria extranjera de exportación.

La exportación del algodón siguió en importancia a la del azúcar. Las zonas de mayor producción fueron Piura, Ica y los valles del norte de Lima (Santa, Pativilca, Supe, Huaura, Chancay y Chillón). Los tipos de algodón que se cultivaban eran los siguientes: peruano, egipcio y, en menor cantidad, argeliano, mitafifí, y sea island. Según Alejandro Garland, el cultivo de algodón cubría, en 1905, cerca de 20 mil hectáreas, daba ocupación a 16 mil personas y su rendimiento anual no bajaba de 400 mil libras peruanas. Pero los cultivos del “oro blanco” estaban casi siempre expuestos a la enfermedad del Wilt hasta que, en 1908, luego de infatigables esfuerzos, Fermín Tangüis (1851-1932) halló una planta resistente a la plaga que luego se hizo famosa en el mundo por su gran calidad. De este modo el Algodón Tangüis permitió a los agricultores obtener excelentes beneficios colocando al Perú como productor del mejor algodón en el mundo. Su exportación se hizo por los puertos de Paita, Callao y pisco, siendo sus mayores mercados Estados Unidos e Inglaterra.


Fermín Tangüis en su hacienda “Urrutia” (Pisco)

Al finalizar el siglo XIX, la exportación llegaba a las 6 mil toneladas; antes de la Primer Guerra Mundial éstas llegaron a más de 20 mil y hacia 1923 casi duplicaron su volumen. Por ello tanto en Piura, Ica y el norte de Lima el algodón fue desplazando a la caña y a otros cultivos de panllevar. Además, los pequeños y medianos propietarios se dedicaron a su siembra ya que no requería de grandes costos fijos.

El arroz, finalmente, era cultivado en Lambayeque donde existían haciendas con molinos propios para su pilado como “Tumán”, “Talambo”, “Cultambo”, “Facla”, “Lurificio” y “Masanca”; otros centros de pilado se hallaban en las zonas de Jayanca, Túcume, Ferreñafe, Éten, Pacasmayo, Chongoyape, San Pedro, Guadalupe, Pueblo Nuevo y Montevideo. El cultivo del arroz se orientaba básicamente al mercado interno y una pequeña parte era exportada a Chile, Ecuador y Bolivia a través de los puertos de Éten y Pacasmayo.


Antiguo ingenio de la hacienda “Talambo” (Chepén)

Puntuación: 3.83 / Votos: 47

Comentarios

  1. brayan escribió:

    esta muy interesante este articulo

  2. vanessa escribió:

    es un excelente articulo, por favor continuen con esto, hasta llegara a la reforma agraria, para saber como todo esta bonanza, decayo.

  3. manuel escribió:

    es muy bueno me ayudo mucho, seria bueno que explique un poco mas sobre el algodon ya que tuvimos una epoca de oro con ese producto

  4. marthaperalta escribió:

    Es increíble lo q ha avanzado la agricultura, ahora lo que se viene es la producción a gran escala y me parece muy importante incrementar la productividad, ya que esto nos ayudará a mejorar la calidad de vida de muchas personas, al menos desde el aspecto alimenticio. Sin embargo no se debe olvidar que lo más importante es preservar el medio ambiente y la agricultura es parte vital de estos procesos. Si van de la mano los objetivos de aumentar la productividad y cuidar el medio ambiente, todo va a ir por buen rumbo. Encontré una página sobre agricultura en mi país Colombia y encontré cosas muy interesantes. Les dejo el enlace http://www.agronet.gov.co

  5. joseph edgar escribió:

    -dice que se fundo en la nacionalidad de la agricultura
    -el desarrollo agricolas las demandas de los acendados
    -las exportaciones llegaban a seis mil toneladas
    la exportacion del algodon siguio importancia al azucar
    es muy facinate sobre la agricultura y exportacion

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*