Archivo de la etiqueta: rutina

Tiempo

 

Hace mucho no escribía por acá. Me ha llevado la vida de lado a lado, haciendo y tejiendo historias (anécdotas) sin cesar. He cambiado mi mundo, establecido ciertas rutinas (aquellas como las de peinarse antes de salir o de lavarse las manos al llegar a casa). El frío ha sido más fuerte este invierno, mis venas y mi pensamiento lo sintieron más fuerte este año. He caminado más despacio que de costumbre, he tosido ira a veces. He llorado alegrías, recordado el olvido.. y he sido menos ociosa que siempre, aunque por ahí no falta la voz despistada que dice que siempre estoy ocupada. Pues he de declararlo: no siempre es así. Los fines de semana en que voy de visita al norte de la ciudad me la paso echada al mueble esperando los primeros rayos de sol para poder ir a nadar nuevamente. Cuando estoy en el sur tengo otra faceta: me dedico a escribir en la computadora (como ahora), a cruzar información. A veces amanece más temprano que siempre y tengo un ojo más arriba que el otro. Es la razón por la que he vuelto a usar polvo en los ojos. Tan simple como eso. Sólo quiero pasar (in)advertida.

Ha pasado un año y no veo a Bonnie saludarme. La he sentido cerca desde entonces, pero lejos en el universo. Me guardé un mechón de su pelo mientras el día llegaba, porque mi rostro no pudo mentir su dolor. Aquella tarde me di cuenta que ese amor-lejano-más-allá-de-la-muerte es inconmesurable. Porque, mírenme ahora: es poco más de la medianoche de hoy, hora peruana, hora limeña.

Y una gigantesca gota de saliva se atraganta en mi muda voz, haciéndome recordar lo pequeñita que era ella, mi pequeña hermana.

Mi gran hermana…

Tristezas aparte, acabo de darme cuenta la cantidad cruel de libros que he comprado y no he leído. Espero que NADIE se sienta identificado en ello conmigo.

  Libro

Sigue leyendo

Nueva vida.

Estos días me he dedicado a leer historias cortas. He dejado de lado algunos libros gruesos, me acomodo a la rutina de cosas nuevas. Tengo algo de poder mediato, lo que hace que disfrute las cosas que ello suscita con una mueca de sonrisa, de lado, sigilosa. Me he acostumbrado a ser querida ya por varios meses, cosa curiosa, no es mi sombra la que abraza esa idea sino la energía. Mi cuerpo se estira y sigue su curso, mis ideas siguen su curso y logran elongar algún deseo a futuro, a punto de hacerse realidad.

Tomo agua, escribo al papel, le doy un beso y hablamos por horas. Ver a través de sus palabras es ver su mirada. Es encontrar un chocolate en la almohada y una rosa al través. Como dijo, la primera fue blanca por amistad. La segunda fue rosa por el amor.

Estoy a pocas horas de comenzar el día. Mi cuerpo se extiende ocioso en la nocturnidad. Extraño su pensamiento detrás del mío. Extraño su sed al mediodía y su mirada con su luna querida, que apareció anoche llena y gigante, seguro para acompañar su espera.

Voy a dormir unas horas. El día empezará, pero ojalá antes empiece yo.

rosa

La Rosa, rosa.

Sigue leyendo