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Sueños (x2)

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Cuando era más joven, recorría librerías con menos o nada de dinero. Entonces husmeaba libros de tapa dura, los recorría por editorial y me deleitaba releyendo autores. Los tiempos cambiaron diez o doce años después de ese entonces: si los quiere, los compro. Se los regalo. Me gusta hacerlo. Hay algo de complicidad en su búsqueda y en la mía. Ya no invierto tiempo buscando en los estantes. Pienso en algo que me gustaría leer y me asomo. A veces ese alguien me trae los libros, me los enseña. Rápidamente me convenzo de su juicio y así nuestra cuenta en libros crece y crece aún más desde el 2011. En qué podría terminar todo ello…

Hoy regresaba a ver a mis papás y en el camino, toda la música que hace años no escuchaba me vino a la memoria. Entonces me llené de melodías, de cuando tenía sueños por editar y memorias que escribir. Estaba en la escuela, no tenía idea de lo que haría: solo quería ser yo misma, leer, viajar algo, enamorarme, escribir, escribir, leer, leer. Dormir. Leer, tomar café caminando descalza por el piso de madera… quería vivir cerca a un lago, aprender a nadar, todo eso y más. Quería amar, no sé si ello se llegó a convertir en realidad. No lo sé.

Hoy todo se está rescribiendo. Es probable que (nuevamente o por primera vez) tenga que tomar decisiones. He pensado en algún par de cosas que quiero hacer. Quizás tres. El amor con alguien ya no está en mi agenda.

Desde cuando me habré vuelto tan ensimismada… tan unívoca… tan individual.

Bueno, la última canción que escuché. Me encanta. Me encanta Billy Joel… me gusta soñar que el piano y yo nos haremos algún dia compañía.

 

I go walking in my sleep..

ps. Si a alguien más le gustase esta canción, la cantaría a dúo (sabe Dios que saldría de ello).

19

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Tenía 19 años -creo- y apenas y tenía el pelo largo. Al poco tiempo de cumplirlos (no lo recuerdo bien)  perdí a una amiga de la universidad. En honor a ella usé su nombre y ese alguien siete años después, lamió mi rostro y buscó ayuda pues me había caído de dolor y no tenía como gritar o acaso caminar en la peor escena de soledad que alguna vez yo haya imaginado. Quien no crea en el amor de un perro, no cree tampoco en el amor en sí.

Pongo una canción mientras trabajo.

Recuerdo la emoción al verlo partir. Las 5 de la tarde. Despedida. <<nos vemos>> balbuceaba yo en silencio. Sonreía.

Si en realidad hubiese tenido mi amor una pizca de malicia jamás hubiera preguntado su nombre.

Luego se fue. Se fue, se fue tantas veces que olvidé existía. Creo que la noche en que me accidenté, (debe haber sido de noche, porque es cuando me siento más  feliz y eterna, aunque suene a mentira algunas veces) supe que había muerto algo en mí. Todo el pasado se había ido. El dolor humano y físico me hizo perder el paso, la mirada, el deseo, y la gana volver a enderezar mi alegría. Estaba vacía, herida y fingía esperanza. Que más da.

Apenas algunos días atrás, dijo mi nombre. Entonces el recuerdo desasido regresó. Recuerdo muchas cosas y todas como si fueran de un mundo diferente. Recuerdo -entre sueños- la voz y algunas palabras, la mirada en el tiempo, sus esquelas a mis correos extensos… su ida y huída.

Me encontró. Sola, sin nadie. Entonces al saludarme aquella tarde recordé su nombre y me vi llorando sobre la calle donde vivía en otro país, llorando (quizás) mientras las lágrimas se me hacían escarcha en las mejillas, mientras rompía a puños el piso y la nieve me cortaba la piel repetidas veces. Supe entonces que había amado, y que el amor se había ido cuando olvidé su nombre.

Ya no tengo 19 y tengo el pelo algo largo. En poco tiempo tendré un año más, y en honor a lo que yo sentí y cómo sentí, me dedicaré esta canción. Quizás pueda perder la razón, la memoria, la pasión…   cuánto me gustaba tener 19 años .. cuánto me gustaría volver a tenerlos.

Ps. Y cuánto le gustaría a la de 19 conocer a la de 30… las dos-rocíos sin embargo son tema aparte.

lasdosrocios

 

Recuerdos

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Es increíble ver como pasan los días sin que pueda percibir si fueron años, días o solamente horas. El mismo segundo anterior ya es diferente al que viene y así sucesivamente. Así es la vida -dicen- la vida que es vaivén, retazo de tiempo, pucho de recuerdos. Me he quedado viendo a veces lo que antes escribía (vergüenza, ajena y propia) y muchas otras veces deseaba tener a la mano lápiz y papel (entiéndase, una computadora cerca) y comenzar a escribir todo aquello que acontecía alrededor: el humo de la calle, la gente, la mente, la música… tantas cosas de qué hablar en un solo momento. Pero siempre cerraba ese deseo con un suspiro hondo y desganado.

– “Otro día será”

Como ya lo comenté antes (no aquí), estaba leyendo el mundo de Sofía. Digo estaba porque luego empecé el trabajo y entonces lo dejé en mi mesita de noche. Aún hoy, siendo como ya es de madrugada, el tiempo es ajeno. Primera idea: si se poseyera, que nos quedaría. Qué-daría-yo-por-tenerlo..

Acabo de terminar mis deberes y es otra vez de madrugada. He leído algunas hojas más del libro que vengo leyendo, he organizado mis deberes para la mañana siguiente y estoy a punto de ser desalojada de mi estación de trabajo por lo que espero sea un mejor y más amplio ordenado huarique de estudio. Escucho música a través de unos audífonos demasiado grandes pero de excelente sonido, lo que me conviene pues no escucho nada alrededor y me deja algo de concentración para terminar estas líneas.

Todo es tibio alrededor. No me gusta. ¿Lo prefiero al invierno? Sí. En invierno respiro pura agua. Ya no soy la de veintitantos. Qué queda, buen humor y paciencia. Dos cosas que son intermitentes en mí.

Voy a dormir. En otras partes del mundo la gente ya va andando. Voy a leer algunas líneas más del-libro-que-vengo-leyendo y seguro quedaré dormida. Acabo de recordar que mañana iré a nadar temprano. Argh – a nadar y otra vez con sueño..

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