Off

He pasado días en casa, algo mal. En realidad no sentí gran malestar hasta que el doctor llegó y dijo que estaba enferma. Entonces, mi cerebró aceptó el efecto dominó del malestar y el vaticinio, y finalmente me declaré en inacción laboral, al menos por dos días.

Durante estos días ni la misma idea de trabajo me ha abandonado. Soñé por un par de veces estar en la playa, y acaso leyendo un libro.

Lo cierto es que mi teléfono (automatizado ahora y convertido en repositorio de mucha información) y yo hemos estado interactuando de manera remota.

Muy a mi pesar.

 

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