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Rociar

He tenido un par de ideas sobre qué escribir por aquí… sin embargo se han ido, empujadas por el sonido de la música que escucho. ¿Es posible hacer de mi nombre un verbo? – me pregunto. La música de fondo me hace desear seguir estando ausente en este momento, rodeada de libros que no leo, de idiomas que no son míos, de sueños que parecieran ajenos…

Siempre quise recorrer miles de sitios comprando libros. Comprar libros y hacer techos de libros, cortinas de libros, paredes de libros y como colofón, dormir sobre ellos. Alguna vez viví rodeada de libros (y los leía a cada uno, que es el equivalente a la vida plena), y la casa donde vivía (sola, sola… tan solamente-sola) era de madera y caliente… y entonces me enamoraba una y otra vez de todo lo que me rodeaba. (Ojo: la idea romántica de enamorarse de todo también incluye renegar veces diversas, gimoteando penas de las que ya ni el recuerdo tengo hoy).

¡Qué cosas no hacía! – hasta se me dibuja un ombligo de risa recordando todo. Muchas de las cosas que deseaba fueron cambiando de nombre, de color y de rostro. Dejé de sollozar por sentires ajenos y de algún modo siempre quise más. El olor y textura de la madera siempre han estado presentes en mi mente, como si a través de ellos se resguardara una historia (¿otra vida acaso?) de la que no soy consciente.

Ahora estoy rodeada de libros, y quisiera correr a ellos, perderme en ellos, soñar despierta otra vez con ellos. Quizás quisiera ahorrar pedazos de tiempo para vivirlos solamente-sola y con ellos (mis libros). Si en algún momento de mi vida viví con rostros que no conocía, hoy vivo desconociendo todo alrededor. Ahora duermo menos, escarbo más en algunas obligaciones adquiridas, hablo usando palabras aprendidas (¿acaso hay alguna que yo haya inventado realmente?). Mi cuerpo tiene surcos y cicatrices que han ido apareciendo según la vida me ha ido llevando… lloro de emoción a veces, sobre todo cuando la alegría me entra como puerta de zaguán azotada en la ira…

He dejado estas cortas líneas porque acabo de darme cuenta que me he convertido en esa idea medio torcida que se me ocurre estoy  haciendo de mi vida: rociar. He terminado el café con leche que estaba a mi derecha…

Y este libro que siempre quise leer hace mucho, y cuya portada pareciera retratarme.

Captura de pantalla 2016-08-24 a las 10.31.21 p.m.

Y cuando caminaba por NY, compré un CD. Y de este álbum, la cortina musical.