Archivo por meses: Diciembre 2014

Síndrome

Nuevamente desde este sitio de la casa. Las tardes han caído una tras otra, el verano asoma en forma de hojas y viento: las calles ya no son las mismas. Esa extraña sensación de no reconocer nada (o nadie) a veces cuestiona mi antes buena memoria. Quizás recordar se debe a una cosa de alimentarse bien y a las horas. Dormir temprano. Despedir a la noche no más allá de las 11.30pm. No husmear la tele más allá de lo que demora uno en cambiarse.. qué se yo. ¿Quién puede saber cómo se acomodan todas estas cosas de la vida cotidiana en la vida propia  y ahora tan de pronto son (y serán) recuerdos atesorados por un infinito de olvido?

Hace unas semanas comencé (volví a hacerlo) a escuchar canciones que hace mucho guardaba en la memoria (o en el olvido, aunque suene exageradamente cursi). Cuando tenía veinte años estaba llena de inspiración, llena de fuerza y tenía más salud. En ése entonces lloraba con rabia porque la gente mentía, despertaba triste (a veces) porque era junio nuevamente y entonces no tenerla cerca me oprimía los recuerdos y el pecho fuertemente, sin consuelo. Estaba llena de ilusiones (ya saben, los restos de la adolescencia, uno sufre eternamente y peor que un desahuciado), veía mi camino de vida extenso y con un fin (conseguir un buen trabajo y que me gustase, já). También quería enamorarme – ahora entiendo que nunca sucedió en ese tiempo, pero claro, esa es la sabiduría de los treintaitantos-  quería enamorarme y querer del mismo modo en que Gorki escribía de lado en sus memorias y cuya forma yo me encargaba de ver traslúcida en cada final de página.

(ausencia de varios días…)

Noviembre, diciembre. El síndrome es el mismo. Libros por todos lados y costados en cajas y más cajas. Pasos cortos, vasos de agua. Sin zapatos. Pobre Alejandra – susurro.

Estos libros en inglés… rien en français?

Carcajada.Pienso en tequila. 2. Un cigarro mudo y huído. Se me antoja cruzar el mundo y vivirlo a mi antojo. No una isla desierta (me aburriría porque soy un animal y encima, de costumbres). Quiero vivir cerca a un árbol gigante, frondoso. Con miles de hojas y toda la sombra posible. Llevarme a Alejandra, quererla para que no se quiera ir. Hasta me pareciera ver a B***** a la distancia ladrando a medio mundo y corriendo libre.. como lo es ahora, bella y única, libre.

Se asoma una lágrima porque siento resignación. No por estos sueños veinteañeros. Todo el ayer fue un síndrome ( a veces regresa en forma de música o canciones) y hoy, en que (si no soy amada) al menos soy querida, se me antoja tomar su mano, mirarla a sus ojos verde-pocito-de-té e irnos lejos, sin que mis síndromes nos lleguen a joder la vida, perdón- La paciencia.

La luz entrando fuerte por la puerta lo anuncia: hora de salir y trabajar.

sombra

(De fondito: Two of us)

Adiós.

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