Archivo por meses: Noviembre 2014

Octubre (aunque ya sea noviembre)

Este fin de semana por fin me decidí y cogí a Alejandra del brazo. Tantos cuestionamientos y tantos deseos de no ser adulta. La leí, como la leí hace más de tres o cuatro años. Sus pensamientos me sobrecogían – dónde estás , dónde están todos –  y las ganas de perderme del mundo (o en el mundo) se hizo realidad, aunque sea en el recorrido de dos horas de hogar a hogar. Aunque ya no siento pertenecer a ningún lugar, porque siento que el hogar lo llevo conmigo, mi buena morada.

 

Yo no espero. Es cierto, me pueden criticar (en realidad no, porque este es mi blog). No espero, no quiero esperar, no tengo que esperar por lo que quiero. Quiero algo y voy a ello, quiero algo y lo pienso. Lo dibujo. Lo realizo. Y sobre las cosas que no he realizado, ciertamente no han sido queridas. No han sido queridos (ajá).

 

Ahora todos los fines de semana de octubre parecen sueños. Unos fines de semana más que otros. Algunos con pesadillas anunciadas desde inicio de mes, ese tipo de pesadillas que no te dejan despertar del sueño que en apariencia es apacible y luego fustiga y ahoga. Tuve dos noches seguidas pesadillas de esas que ahogan. Por suerte, aún estoy con vida en sueños. La ilusión no muere, sólo parece opacarse.

 

Aquella noche ( en realidad una noche cualquiera, una tan sólo al azar) todo parecía sueño. Las calles, la noche, las personas, el ruido.  Di mi libertad a la noche para poder vivir un tiempo que regresó de golpe.  Entonces al coger mi propia mi mano, recorrí lugares y rostros que ya no recordaba. Palabras que ya no eran mías.

 

Y por eso, hacia la mañana, sonreí. ¿Todo ese sueño podía cambiar?  No, los sueños no cambian. Jamás. Existe el riesgo de que se vuelvan a vivir una y otra vez.

 

En fin, estas líneas para hablar y callar. De algún modo, al tener a Alejandra de lado, me siento sóla.

 

Y además del diario, adivinen qué acabo de abrir…

 

alejandra

 


 

Y sumado a todo esto, el amor.

 

Como decía Manrique nuestras vidas (los sueños, porque la vida es sueño) … nuestras vidas van a la dar a la mar, que es el morir. 

En fin, escribo desde este rincón lleno de libros, pendientes y fotos – mismo rincón desde hace cuatro años.

Por mí se puede ir a la mierda todo aquello que no pueda sentir.

Todo (el fin).

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