Archivo por meses: Enero 2012

31

No sé que viene primero, si el saludo o la extrañeza. No sé como se debe comer una vez que se está a la mesa, no sé si se sueña despierto o se despierta soñando. No sé si hay que peinarse cada día cada vez que alguien nos ve, no sé si el ser amado siquiera voltea a vernos por vez primera o por vez primera nos sonrojamos al verlo. No sé si se tose bajo la garganta, o de costado, o a escondidas. No sé si huimos de la vida o la vida huye pronta con nosotros. No sé si 31, número de la suerte, es en efecto 2 o 31 persé. No sé a que hora se llama después del primer beso o si se cocina de noche. No sé si hay luces siempre en el cielo, no sé si el amor se hace todos los días todas las veces todas. No sé si se puede ver televisión en un mundo ahumado de chismes, no sé si se puede reir con bromas trilladas escuchadas de gente desconocida. No sé si se puede llorar en silencio, no sé si es mejor no hacerlo. No sé muchas cosas y peor aún en ese entonces, pero lo que sé es que ahora tenemos la misma edad, tenemos el mismo nombre, tenemos la misma fe puesta en las cosas que hace un año ni por asomo existían. Tenemos un destino que úne carrera a miles de más destinos ignotos. Sé que mis ojos son de madera y tu mirada el universo. La luna te alumbra y su destello te significa paz. Sé que paseamos juntas antes de esta vida, sé que mi voz te nombra. Pero sobretodo, sé que esa niña y yo, juntas, queremos verte venir en ese sendero que se augura extenso. No tengo explicaciones, ciertamente. Pero sé que sabes lo que siento, y por hoy, a ambas nos basta.

Esperaremos entonces a las nueve y algo más de la mañana, ella y yo. Contigo.

La espera, de soslayo.

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