Archivo por meses: Febrero 2011

Sorber la nariz.

Hace mucho no escribo. La vida ha sido extensa. Apenas ha comenzado el año y siento que ya tengo suficiente por un año o quizás dos.

Iba caminando solitaria por las calles que ahora me acompañan al trabajo. El aire corría débil, el calor inundaba los pasos de intensidad. Aquella noche lo recibí con un beso fuerte, impreso en toda la inmensidad en la que dos desconocidos pueden imprimir un gesto en la mejilla, saludándole al destino. Me cautivó sobremanera su rostro, bajo el velo de esos ojos pequeños, sesgados, y la simetría total de su sonrisa. Su voz, diferente.

Marzo está llegando. Me llega con el recuerdo de canciones, de conversaciones extensas, con el recuerdo que sigiloso y de soslayo, me fecunda memorias extensas. Ernesto también ha estado titilando mientras su vida sigue. La vida ha seguido a pesar de esa guadaña inerme que pende en el hilo del destino y por ende, juega a su antojo.

El sábado reía con mis amigas, después de cine y comida. Contándoles de los devenires de esta vida, y de sus giros de tuerca. Reí tanto, después de una mañana de labor. A media tarde sin meditarlo noté que una semana llegaba a su término. El sol arreciaba fuerte, invencible. Mientras apuraba mi paso a la avenida y los carros cruzaban rápidos, en esa inmensa soledad de la larga calle, me sentí muy en completo sigilo. Recordé todo este tiempo, recordé la emoción de ver películas para siempre (ya que no soy de verlas mucho por estar ocupada en mí) y en fin, la sonrisa se fue huyendo pronta. Hice una canción mientras escribía..

yo voy por la vida // corro, vivo, sueño// a veces no doy más y las piernas enmudecen su marcha // y sin embargo, estoy sola // y lloro, pero sigo de pie, mientras mis lagrimas las agita el viento y las huye en su silbido // yo corro fuerte, extenso, camino // sonrío al mundo y sigo.

Bueno,tanto secreto. La vida me sabe a chocolate, amargo o dulce, por veces intenso, por veces ausente. Hacia el domingo esperé lo inesperado, y aunque no llegó, extrañé su risa eterna.

Ps. Marzo, que llegue ya. Me muero por sentir el sabor del alcohol en los labios que hiede los recuerdos, una y otra vez..

El beso.

Sigue leyendo