Archivo por meses: mayo 2009

Capítulo 1

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Hoy vi a Ernesto por última vez. Misterio o no, la historia débil y con sigilo se ha ido tejiendo.

Pienso que por fin podré escribir sobre él, su viaje, sus palabras, su mirada y cuanto aconteció esta mañana en que muchos me vieron con él en mi trabajo, sin presentir acaso quien era ese personaje de ojos color de mar que al bajar del auto volvió la vista atrás.

Debe estar al lado de su padre, en este exacto momento…

fin
A propósito de la vida, lugar que recorrimos por última vez esta mañana..

ps. una breve tristeza me invade entera, y aunque no he sollozado, mi pena más grande (él) se la lleva…

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Entre la pausa del mar…

[Visto: 518 veces]

Los días se marchan y aquel cómplice de mis historias está aún conmigo. El mar, en cada uno de los rincones que me hacen quererlo, cobijó parte de mi fin de semana.

Esta fue la última vista antes de dejarlo ir.

ps. Después de una conversación ausente, porque no encontré a quien buscaba, a pesar de que alguien hablaba a media voz pasada la medianoche y era receptor de mi bienhechora alegría.

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razón de más…

[Visto: 641 veces]

Ernesto : “Pero entonces ya no escribes, eh?
Rocío: “No, porque…”
Ernesto: “Porque estás viviéndolo ya ….”

Estoy viviéndolo ya…

camino
Camino que dejaba al volver la vista atrás, aquella mañana en que vi a Ernesto…

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Pausa

[Visto: 544 veces]

Por la mañana me levanté tarde. Sostuve una charla conmigo misma. Pude fingir dormir un par de minutos camino al trabajo. El sol no me dejó. Estamos ya en otoño (otoño!) pero aún se siente esta locura de firmamento limeño. Corrí hacia la avenida. Soplé a mis manos. Sujeté mi cabello. Hablé de un par de cosas en silencio (lo que quiere decir que sólo las pensé).

En fin, la mañana crecía y me alegra saber que voy ganando una nueva amistad, que mis libros prosiguen sus lecturas y que aunque no sepa cocinar mis pasos no cansan aún su camino. Alguien me dijo que no creía en el destino. Yo sí. Yo creo creer en el destino, pero sólo si trae cosas buenas (idealista ciertamente, pero siempre me funciona).

En mi bolso aún está el libro que no terminé de leer. Mi teléfono en la mesa. Mis pies fríos, el sol quemando fuera. Desde esta pequeña habitación he recordado una breve melodía, he visto un puñado de palomas sobrevolar los edificios, y he escuchado risas pequeñas y tosidas intempestivas (no todo es rosa después de todo).

Tengo sed.

amanecer

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