Dias y noches..

Mientras sentia sus pies frios, Lucio respiraba debil. Mis pies buscaban sentir el suelo que cobijaba tibio nuestros cuerpos. El aire era pesado y tibio, y sin embargo, como fuera desde el primer dia en que lo conocí, sus manos estaban frías y su nariz respiraba rápido, enfriandose aun mas..

La primera vez que lo vi, me inundo su sonrisa de una curiosidad tenue. Era tan simple en sus gestos, tal y como comprobé después de nuestra primera cita, sonreía grácil y me inundaba el pecho de emoción. Sus pies, como esa noche, estaban desnudos…. usaba pantalones cortos y ropas ligeras..

Sin saber exactamente que decirle, la primera vez que lo vi solo respondía en monosilabos. Extendia mis palabras en inutiles esfuerzos, para evadir temas personales. Lo quise, quizas mas ese día que nunca antes. El sol se había ido y los colores se perdían en lo largo de la noche.

Recuerdo que asomó sus ojos a los míos y entre la confusión de su voz y mis miradas expandidas por toda la habitación, acercó sus labios a los míos. Quizás el verano había llegado más rapido a esta tierra – pensé- pero aún no termina por crecer. Se le siente, como breve dolorcito en las costillas después de una tarde frustrada de ejercitarse sin lucro o lujo…. la gente camina mas corta de ropas, con más sonrisas que siempre… el polvo se levanta en las esquinas y cubre los ojos a los miles de nombres que ya no recuerdo.. solo recuerdo sus manos tomadas a las mias y unas breves palabras que mi corazon guardo hasta quedar dormido…

Y era enero, la primavera se extrañaba por su noble ausencia desde setiembre.. y solo me dejaba un nombre de cinco letras que hacían larga esta ya anunciada llegada..

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