15 de diciembre

Cuando recuento los dias, Ernesto se hace algo mas que un dulce recuerdo. ¿Donde está nuestro café? – le diría.

Quizás lo prepararía ágil, mientras el hambre hacía retorcerlo de ansiedad. Cogería un par de sillas y las llevaría a la mesa. Calentaría algo de pan en el horno, se lavaría las manos, y mientras el agua silbara fuerte su siiiip siiipp mientras hervía, él me haría señales como “servilleta” , “cuchillo”, “platitos”, etc. Cierto es que el invierno pasaba ya débil. Me guiñaría el ojo mientras se comía un pedacito de pan. Después de todo el que siempre moría de hambre era él…

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2 pensamientos en “15 de diciembre

  1. Tu amante

    Del café resta el silencio, la mirada íntima de una cuchara y el resplandor de tus uñas apretadas en unos cuantos granos de azúcar. Del café agrietado y seco por el olvido nisiquiera el aroma se enciende ya del deseo, de quererse tomar en un sorbo avido, el rezago de un amor ahora vencido. De ese amor expirado y retraido ya no queda más en tu cocina…ahora estoy yo aquí, junto a tu fuego, para servirte el mejor té de tu vida. No me tomes de a poquito…tómame como si estuviera, mas no como si lo fuera, frío.

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