Distinción del Colegio de Sociólogos del Perú

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El sábado pasado fui distinguido por el Colegio de Sociólogos del Perú, en el marco conmemorativo del Día Nacional del Sociólogo que en nuestro país se celebra cada 9 de diciembre, evocando así la fecha en que oficialmente, hace 117 años, se instituyó la sociología a la academia peruana, por iniciativa e impulso del notable arequipeño Mariano Hilario Cornejo.

Con Resolución 004/COLSOC-D/2013, el Colegio de Sociólogos del Perú, resuelve  nombrarme Miembro Distinguido la Orden por  “… la meritoria e importante labor académica, socioeducativa y cultural hecha en la Región Arequipa”. La propuesta nació de la Junta Directiva Nacional, así como del Colegio Regional de Lima y Callao, encabezado por Pedro Pablo Ccopa y Nora Bonifaz, respectivamente.

He de confesar que para mí fue una ceremonia emotiva, principalmente por contar con la presencia de mi madre y hermanas, además de otros familiares que, al fin de cuentas,  forman el núcleo central de todo ser humano, aquel que nos formó, nutrió y sembró nuestros talentos o competencias, como bien lo llaman ahora.

 Como lo dijera cuando hace un par de meses el Municipio Provincial me otorgó el Diploma y Medalla de la Ciudad, y que más o menos repetí  el sábado, en la Casona de la UNMSM donde se realizó la ceremonia, lo único que hice y sigo haciendo en el campo de la sociología, es cumplir con mis obligaciones  deontológicas, aquellas que aprendí  de grandes profesores con quienes tuve el privilegio de estudiar, como Edgard Guzmán, Juan Manuel Guillén,  Jaime Salas, Luis Zaraus, Juan Guillermo Carpio, Víctor Raúl Sacca, Raúl Fernández, Lino Benavente, Fredy Villalba, Víctor Raúl Cadenas, etc. A ellos se suman los maestros que tuve en mis estudios posgraduales como Pepi Patrón, Gonzalo Portocarrero, Julio Cotler, Nelson Manrique, Gustavo Gutiérrez, Salomón Lerner, Rafael Roncagliolo, Néstor García Canclini,  Max Hernández, Luis Peirano, Jorge Bruce y un largo etcétera.

 Sin embargo, los nombrados son insuficientes para  intentar explicar el desarrollo de mi carrera profesional y personal, pues, siguiendo la lógica de la teoría de las redes y de la causalidad, o como lo llaman los místicos, siguiendo mi “karma”, he de admitir la influencia  o peso de muchas otras personas que desde mis años universitarios han y siguen estando a mi lado, bulliciosa o silentemente, directa o veladamente, como por ejemplo Walther Salas, Juan Gil, César Villagra, Ingrid Ravello, Luis García, Patricia Salas, Katy Espinoza, Jorge Bedregal, Edmundo Alarcón, Carmen Robles, Nora Sanz, Raúl Cárdenas, Fabiola y Carlos Quiroz, Erick Belzú, Angel Toro, Julia Barreda, Rafael Junchaya, Hugo Yuen, Juan Miranda, Moni Cáceres, Regina Lidid, Carmen Gonzales, Alonso Ruiz, Alfredo Meza,  Mabel Cáceres, Jorge Álvarez, Carlos Rivera, Pablo Quintanilla,  Carlos Meneses, y otro interminable etcétera.

 Como lo diría Charles H. Cooley  y Duncan Watts, todos los nombrados, desde mis antiguos profesores, alumnos, amigos e incluso familiares, todos están conectados formando una inmensa red que influyen enormemente en mi carrera. Pero todo este trecho, me ayuda a reconocer que los determinantes,  no sólo de mi carrera sino también de mi vida, son mi propia familia: Merly, esposa y secuaz, y Fabio y Josué, nuestro propio y amado futuro. A toditos, muchísimas gracias.

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Un comentario

  • Estimado José Luis, fue reconfortante escuchar tus divertidos agradecimientos en una ceremonia capitalina, como siempre los "arequipeños" estamos en todas.
    Felicidades un abrazo a la distancia.

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