Archivo por meses: julio 2013

Ya se ha muerto mi abuelo

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Juaneco y su combo

Ya se me ha muerto mi abuelo
ayayayy
ya se me ha muerto mi abuelo
ayayayy
tomando trago
ayayayy
tomando trago
ayayayy

Olelolaii leloleiii
olelolaii leloleii
olelolaii lelolaa
olelolaii lelolaa. (Bis)

Ya se me ha muerto mi abuelo
ayayayy
ya se me ha muerto mi abuelo
ayayayy
tomando masato
ayayayy
tomando masato
ayayayy

Olelolaii leloleiii
olelolaii leloleii
olelolaii lelolaa
olelolaii lelolaa. (Bis)

Ya se me ha muerto mi abuela
ayayayy
ya se me ha muerto mi abuela
ayayayy
comiendo zuri
ayayayy
comiendo zuri
ayayayy

Olelolaii leloleiii
olelolaii leloleii
olelolaii lelolaa
olelolaii lelolaa. (Bis)

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Mujer hilandera

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Juaneco y su combo

Ole mujer hilandera ole, ole, ole
Ole mujer hilandera…ole, ole, ole

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Ole mujer hilandera ole, ole, ole
Ole mujer hilandera ole, ole, ole

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Ole mujer hilandera ole, ole, ole
Ole mujer hilandera…ole, ole, ole

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo
Yo te enseño a enamorar

Tú me enseñas a hacer hilo

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Derogación del Art. 186.5 LOPJ

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Iván Sequeiros Vargas (*)

El Estado, en el contexto internacional, para formar parte de los Estados Constitucionales de Derecho y pretender ubicarse como Estado de primer orden, requiere que sus leyes se cumplan, que haya seguridad jurídica y garantía del cumplimiento de la Constitución, caso contrario por muy buen desarrollo económico que tenga, seguirá rezagado en su desarrollo estatal y social, por eso decíamos, no basta solidez económica, sino esencialmente solidez constitucional y seguridad jurídica.

El cumplimiento de las normas y las decisiones judiciales y administrativas, constituyen el sustento fundamental del orden estatal, entonces en la medida que quienes detentan el poder cumplan y exijan el cumplimiento de las normas, nuestro Estado se fortalecerá. Una ley referida a la remuneración de los jueces que tiene más de 20 años, que se cumple solo en la parte referida a los jueces de la Suprema Corte requiere que también para el “resto” de los jueces se ejecute, sin embargo ahora se pretende derogar dicha norma, bajo el prurito de su ineficacia y su falta de cumplimiento, lo que resulta una verdad de Perogrullo.

Se ha intentado con buena disposición y de buena fe acercamiento con los detentadores de poder involucrados en el tema, para concluir con la solución del cumplimiento de la ley de marras, pero todos los intentos por alguna extraña razón llevan implícita la noción de derogar la citada norma, cuando es perfectamente sabido que la vigencia de dicha norma no es negociable por parte de los jueces, debido a su trascendencia, su valor simbólico y su incuestionable defensa de la independencia de los jueces, lo que ha traído como consecuencia que esos intentos de solucionar el problema hayan fracasado.

La pregunta es, por qué esa obsesiva necesidad de querer derogar una norma que no le hace daño a nadie, no perjudica, no se cumple, en buena cuenta resulta inocua, pero que perturba la posibilidad de solucionar el problema remunerativo de los jueces, la única respuesta es que dicha norma, precisamente por su significación, por su importancia, por su trascendencia viene impidiendo la manipulación económica por parte de las otras funciones del poder, a la función judicial, por tanto los jueces estamos en la obligación de defender nuestra dignidad y nuestra independencia, vale decir es una cuestión de honor y principio que no se puede renunciar porque estaríamos dejando a nuestros sucesores un Poder Judicial disminuido.

(*) Juez Superior de la Corte de Lima

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Beautiful María of my soul

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Song: Beautiful Maria of my soul by Los Lobos

from the movie: ‘Mambo Kings’

Lyrics
In the sunlight of your smile
In the summer of our life
In the magic of love
Storms above scattered away

Lovers dreaming in the night
Reaching for paradise
But as the dark shadows fade
Love slips away

On an empty stretch of beach
In the pattern of the waves
Drawing pictures with my hand
In the sand, I see your face

Skipping pebbles on the sea
Wishing for paradise
Sand castles crumble below
The restless tides ebb and flow

Listening to a shell
Hoping for your voice
Beautiful Maria of my soul

Though we’ll always be apart
Locked forever in a dream
If I ever love again
Even then, nothing will change

And the taste of you remains
Clinging to paradise
But as the distance from you grows
All that my heart ever knows
Hunger for your kiss
Longing for your touch
Beautiful Maria of my soul

Filling all my nights
Haunting all my days
Beautiful Maria of my soul

Si deseo sonreir
Pienso solamente en ti
En la magia de tu amor
En tu piel en tu sabor

En la isla del dolor
Recuerdo tu calor
Desearía morir
Cerca de ti

Un ardiente corazón
Colorea mi pasión
Deseando compartir
El sentir de este vivir

En las olas de este mar
Sueño en la eternidad
Con cada luna vendrás
Con la marea te irás

En un caracol
Pienso oir tu voz
La bella María de mi amor

Aunque estemos separados
En un sueno angelical
Si llego de nuevo a amar
No hay razón, porque cambiar

Temo yo permancer
Sin ti en la eternidad
Lejos nos puedon separar
Jamas pudiera olvidar
Tu risa celestial
Tus besos, tu calor
La bella María de mi amor

Si no te vuelvo a ver
No dejarás de ser
La bella María de mi amor.

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Leyes y Poder Judicial

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En la casa de la justicia no respeta la ley laboral.  Por ello muchos trabajadores demandan al Poder Judicial.

En la casa de la justicia no se respeta la Ley Orgánica del Poder Judicial. Solo se aplica la ley del embudo. Lo ancho para los supremos, lo angosto para el resto del mundo.

También se aplica la ley del mínimo esfuerzo. Logrando un ascenso encuentras maneras sorprendentes para trabajar menos.

 

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El zorro y el cuy

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Alguien, un desconocido hacía destrozos en una chacra, de noche. Esto sucedió hace mucho tiempo. Las plantas amanecían rotas y a medio comer. Entonces, el dueño de la chacra construyó una trampa, la puso en el lugar adecuado y esperó atento, sin cerrar los ojos en ningún momento. A la media noche escuchó unos gritos; alguien había caído en la trampa.

Era un cuy grande y gordo. El dueño lo amarró a una estaca y regresó a su casa. -Mañana temprano hiervan agua para pelar un cuy. Almorzaremos cuyecito – les dijo a sus tres hijas, antes de irse a acostar. El cuy, amarrado a la estaca, forcejeaba y mordía inútilmente la soga.
Y, así lo encontró un zorro que pasaba por allí.

– Compadre – le dijo el zorro – ¿Qué has hecho para que te tengan así? -Ay, compadre, si supieras mi suerte -le dijo el cuy -. Yo enamoraba a la hija más gorda del dueño de esta chacra y ahora él quiere que me case con ella. Pero esa joven ya no me gusta.

También quiere que aprenda a comer carne de gallina que a mí me da asco. Así le mintió el cuy. Después, haciéndose el sonso, exclamó el muy ladino: – Creo que a ti sí te gusta la carne de gallina. – A veces, le dijo el Zorro, también haciéndose el sonso. -¿Por qué entonces no me desatas y te pones en mi lugar? Así te casarás con una joven gorda y comerás carne de gallina todos los días. -Te haré ese favor, compadre – le dijo el zorro. Al día siguiente, muy temprano, cuando el dueño de la chacra vino a llevarse al cuy, encontró al zorro.

– ¡Desgraciado! ¡Anoche eras cuy y ahora eres zorro! Igual te voy a zurrar – dijo el dueño dándole latigazos.

– ¡Sí me voy a casar con tu hija! ¡Te lo prometo! También te prometo que comeré carne de gallina todos los días- gritaba el zorro. Al oír este atrevimiento, el dueño lo azotaba con más fuerza, hasta que en una tregua de la tunda, el zorro le explicó toda la mentira del cuy. El dueño se puso a reír y después lo soltó, un tanto arrepentido de haber descargado su ira en otra persona. Desde ese día, el zorro comenzó a buscar al cuy. Quería cobrarse la revancha de todos los latigazos que recibió del chacarero.

Un día se topó con él y pensó que había llegado la hora de la venganza. El cuy, viendo que ya no podía huir se puso a empujar una enorme roca y el zorro se le acercó para cumplir su cometido; pero, el cuy reaccionó:

– Compadre zorro – le dijo – a tiempo has venido. Tienes que ayudarme a sostener esta roca. La santa tierra se va a voltear y esta roca puede aplastarnos a todos. Al comienzo el zorro dudaba, pero la cara de asustado que ponía el cuy terminó por convencerlo.

Y empezó a ayudarlo, es decir, a sostener la gigantesca roca. Después de un rato, el cuy le dijo: – Compadre, mientras tú empujas yo voy a buscar una piedra grande o un palo para acuñar esta roca. Paso un día, dos días, y el cuy no volvía con la cuña. El zorro ya no podía más. “Soltaré la roca aunque me mate”, pensó. Dio un salto hacia atrás, pero la roca ni se movió.

– Otra vez me ha engañado- dijo-. Pero, ésta será la última porque lo voy a matar. Día y noche le siguió el rastro hasta que lo encontró junto a un corral abandonado. El cuy lo vio de reojo, calculó que ya no podía escapar. Entonces se puso a escarbar el suelo.

– Rápido, rápido -decía como hablando para sí mismo -. Ya viene el juicio final, va a caer lluvia de fuego.

– Bueno, compadre mentiroso, hasta aquí has llegado – le dijo el zorro-. Te voy a comer.
– Está bien, compadre – le dijo el cuy- pero ahora hay que hacer algo más importante.
Ayúdame a hacer un hueco porque va a llover fuego. El zorro se puso a ayudar. Cuando el hueco ya estuvo hondo, el cuy saltó dentro de él.

– Échame tierra, compadre zorro – le rogaba el cuy-. Tápame por favor, no quiero que me queme la lluvia de fuego.
El zorro, asustado, le contestó: – Viendo bien las cosas, tú eres menos pecador que yo. A ti no te castigará demasiado la lluvia de fuego. Mejor entiérrame tú.

– Tienes razón compadre. Cambiemos, pues, de lugar – le dijo el cuy, saliendo del hueco. El cuy no solamente le echó tierra, sino también, ortigas y espinas. Y mientras lo tapaba iba diciendo:
-¡Achacau, achacau, ya empezó la lluvia de fuego! Cuando terminó, se limpió las manos y se fue riendo. Pasaron los días y dentro del hueco el zorro empezó a sentir hambre.

Quiso sacar una mano y se topó con las ortigas.

– Achacau- dijo-. Deben ser las brasas de la lluvia de fuego Guardó su mano y esperó. Días después, el hambre le hizo arriesgarse: salió entre el ardor de la ortigas y los pinchos de las espinas. Vio que afuera todo seguía igual.

“Ya se habrá enfriado el fuego “, pensó. Estaba más flaco que una paja. Finalmente, se convenció de que había sido burlado, nuevamente. Lo buscó, entonces, sin descanso, día tras día y noche tras noche. Una noche que andaba buscando comida, encontró al cuy al borde de un pozo de agua. El cuy, al verlo, se puso a lloriquear.

-¡Qué mala suerte tienes, compadre! – le dijo -. Yo estaba llevando un queso grande, pero se me ha caído en este pozo. El zorro se asomó al pozo y vio en el fondo el reflejo redondo de la luna.

– Ése es el queso – le dijo el cuy. – Tenemos que sacarlo – dijo el zorro. – Hagamos esto, compadre: Usted entra de cabeza y yo lo sujeto de los pies. – Y así lo hicieron por un buen rato. El cuy, sosteniéndolo, le decía:

– Es usted muy pesado, compadre. Ya casi no puedo sostenerlo. Dicho esto, lo soltó. El zorro, gritando, cayó de cabeza al fondo del pozo. Así dicen que murió.

– O – (*) Cuento extraído de la obra “Relatos de la Literatura Oral y Escrita del Altiplano Puneño, de Édwin P. Tito Quispe, Impresiones Gráficas REPSA, Puno 1997.

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