70.- Quinto

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Solo una palabra de tus labios
Sería capaz de hacerme llorar.
Esa misma palabra
que no puede escapar de los míos
porque el orgullo y la soberbia
la tienen prisionera
entre paredes de dolor.

Esta noche quisiera poder decírtela
libremente,
sin reproches,
sin rencores,
indefenso,
pero no puedo,
porque la herida aun no ha cicatrizado
ne duele y sangra de vez en cuando,
cada vez que el recuerdo
me trae el memorial de lo pasado
y empiezo a tomar en cuenta
las viejas afrentas
que creía olvidadas,
se endurece mi corazón
y el dolor me impide remover
los escombros de la ira.

Este sentimiento regresa a mí
como el oleaje del mar a la orilla,
como aquel expreso
que retorna a la estación
y vuelve a salir una vez más.
Quisiera pasar por encima de él
nas no puedo.
Puedo ver como empiezan a blanquear y caerse mis cabellos
y ese sentimiento
lo llevo muy dentro de mí
como un tatuaje,
que no consigo arrancarme ni borrar
de ningún modo.

Algún instante
pensé que cambiados
el tiempo y el lugar
podría decir que logré superarlo,
pero me equivoqué.
Cuando el corazón quiere amar
y la mente te dice que no
porque saldrás herido,
Cuando la mente quiere olvidar
y el corazón dice que no
porque está dolido,
te das cuenta que
estás parado
al comienzo del camino…
Y no has caminado,
o lo que es peor,
que tomaste el sendero equivocado
y debes volver a comenzar,
una vez más.

***

Y vuelvo a este lugar una vez más,
y medito en mi corazón
y le doy tiempo
y decido esperar
paciente, aquel instante
en que pueda abrazarte
y estrecharte,
abrir mis labios
y arrancarles las palabras
que hoy no quiero
dejar escapar:
perdóname, perdóname…

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