SEÑOR DE QOYLLORITTI: PEREGRINACIÓN IRRITANTE

Hoy no pude dormir bien, sé que la culpa lo tienen los inquietos vehículos que recorren a unos metros de la habitación donde me acuesto. Habitación amarilla en el segundo piso, los alojados que viven en las habitaciones contiguas se han ido a aquel páramo que alguna vez fue nevado que ahuyenta y adopta al cristo campesino que las bocas de la gente suelen decir “SEÑOR DE QOYLLORITTI”.

Sueño, sueño, sueño devorador que embarga todo el curul de mis entrañas no me deja percibir el caudal de los vehículos que transitan por estos lares, que se apropian del ambiente para descolmar y embestir con los ruidos esculpidos  a los oídos de la muchedumbre que se ha volcado a las calles de este pueblo lejano y silencioso. Pueblo donde sus habitantes acostumbran denominar  en los meses de la Pachamama cuando el viento corre por las laderas de aquellas cumbres desiertas, Capital de la Espiritualidad Andina.

Son ya las 3:00 pm de la tarde, tarde soleada y alucinógena, tratare de lavar algunas prendas fumando el cigarrillo que se olvidó mi tío que debe estar sofocándose con el calor del día para mas tarde congelarse como un helado en los humedales de Sinaq´ara.

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