ME ESTREMECÍ PARA INTENTAR CALMAR CON LA MARIHUANA Y LA AMAPOLA

La desembocada tarde soporte la humillación de mi estómago pulverizado que se atormentaba por dentro, estaba rudo como una piedra la parte del estómago que refunfuñaba por los bordes apenas salía del centro de trabajo entrañable que todo el día me anduve muy fatigoso.

Salí despacio por el corredor vial veterano para dirigirme a la cabaña con extraña placidez, no soportaba el dolor, mientras que la basta ringlera de vehículos estaban de retorno de aquel santuario popular católico  (Señor de Qoylloritti). Me detuve un rato, pensé que tal vez algunas desecas hojas de amapola y marihuana aliviarían la molestia que se apoderaba de todo el caudal de mis flácidos intestinos.

La noche caía, el buche amenazaba con detener la habitual circulación de todo el sistema que estaba desembocado en mi vientre. Preferí tomar una taza de café que me alcanzaba la señora del frente que suele quedarse hasta altas horas de la noche atendiendo a los cheleros del pueblo que suelen tomar su trago (Alcohol con agua de caño) cada noche.

7:17 pm, sonó my  mobile phone, abandoné aquella mesa donde bebía la única taza de café y contesté, era Julie.qh. ¿Aló? ¿Cómo estás?- Mal, estoy mal, solo no hay nadie en esta casa– ¿En verdad, puedo venir?- si por favor necesito tu presencia………. Tun, tun, tun se cortó la llamada.

El café fue mi remedio, recordé de la indigestión que sufrí en la PUCP, aquel invierno costeño de 2010, fue mi pesadilla al ser internado en la clínica de la Universidad después de haber almorzado un plato de garbanzo con un viejo docente de la UNSAAC que venía a sustentar su tesis de Maestría.

Subí a la habitación con el bolso abultado, con las lenguas afiladas desempolvaba la inestabilidad que acababa de sufrir, me aprisioné en el camastro que cada noche sosiego. Me fije por la ventana,  la noche era estrellada, despejada y  clara que amenazaba con desgranar la helada de la noche acompañado de un frio terrorífico. Daba sueño mientras me decepcionaba del partido de Real Garcilaso con Independiente de Santa Fe para luego más tarde derramar la conciencia.

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SEÑOR DE QOYLLORITTI: PEREGRINACIÓN IRRITANTE

Hoy no pude dormir bien, sé que la culpa lo tienen los inquietos vehículos que recorren a unos metros de la habitación donde me acuesto. Habitación amarilla en el segundo piso, los alojados que viven en las habitaciones contiguas se han ido a aquel páramo que alguna vez fue nevado que ahuyenta y adopta al cristo campesino que las bocas de la gente suelen decir “SEÑOR DE QOYLLORITTI”.

Sueño, sueño, sueño devorador que embarga todo el curul de mis entrañas no me deja percibir el caudal de los vehículos que transitan por estos lares, que se apropian del ambiente para descolmar y embestir con los ruidos esculpidos  a los oídos de la muchedumbre que se ha volcado a las calles de este pueblo lejano y silencioso. Pueblo donde sus habitantes acostumbran denominar  en los meses de la Pachamama cuando el viento corre por las laderas de aquellas cumbres desiertas, Capital de la Espiritualidad Andina.

Son ya las 3:00 pm de la tarde, tarde soleada y alucinógena, tratare de lavar algunas prendas fumando el cigarrillo que se olvidó mi tío que debe estar sofocándose con el calor del día para mas tarde congelarse como un helado en los humedales de Sinaq´ara.

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