Artículos con la etiqueta terremoto


Categoría: Otros cosas
Publicado por: a20061093

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- Dime, ¿qué estabas haciendo cuando ocurrió el terremoto?


Los cuatro niños le miraron. Sabían que les iban a preguntar sobre esto en algún momento, aquella noche. Uno de los más habladores contestó.


- Yo estaba en la fiesta de la Siomara. Ahí estábamos un montón de gente cuando comenzó. Salimos corriendo como locos. Felizmente la casita de la Siomara no se cayó, pero sí se rajó –movía las manos tratando de regalar imaginación-. Afuera no se veía nada, todo estaba oscuro y la gente seguía corriendo. Cuando regresé a mi casa, una pared había aplastado a mis patitos.

- Qué piña la Siomara –replicó una niña a su lado-. Justito en su cumpleaños pasa todo esto.


Entonces tomó la palabra Javiercito.


- Yo me había quedado dormido. Estaba viendo ‘La hora Warner’ y me quedé dormido –cuando el resto escuchó ‘La hora Warner’ empezó una tenue cortina de cuchicheos sobre los personajes favoritos-. No me había dado cuenta del comienzo del terremoto. Me desperté por el grito de mi mamá. Todo se movía y salí corriendo a oscuras, mi mamá ya estaba afuera de la casa. Bien feo ah, todo se movía feo, los árboles, el suelo. Afuera, mi mamá me gritó más y lloró porque se había caído una parte de la casa. La abuela nunca salió en el terremoto. Al final nos metimos para ver si estaba bien, sólo estaba dormida nomás. No le cayó nada.

- Una señora murió –dijo otro niño-. Una vecina. Ya había salido del terremoto. Cuando regresó para sacar sus cosas, ¡Plash! le cayó el techo en la cabeza.

- Qué feo ¿no? –volvió Javiercito-, y tú... ¿qué hacías?


Le tocaba el turno de compartir su experiencia.


- Yo estaba en la computadora esa noche. De la nada comenzó todo y ¡Pufff! salí volando instantáneamente a la puerta. Gritaba ¡Stocky!, llamaba a mi perro y me seguía. Cuando bajé al primer piso, el terremoto continuaba y mi ' no había bajado todavía. Mientras lo esperaba me había quedado boquiabierto por la vereda. Se movía así –hizo ondas tras ondas con sus brazos- y yo estaba inmóvil sorprendidísimo. Luego miraba alrededor. El poste más cercano se tambaleaba de un lado a otro y había gente a sus pies. Gritábamos ‘No sean locos; salgan de ahí ¡se puede caer!’. Luego una vecina empezó a correr de esquina a esquina rezando el ‘Padre nuestro’ en voz alta. Eso nos hizo sentir mal. Por ahí se escuchaba ‘Fin del mundo’... en verdad, sí lo parecía –una niña afirmó que la Sra Carmela también dijo lo mismo en su momento-. En el cielo se prendían y apagaban luces, parecían rayos lejanos. Pensé, ¿relámpagos en Lima?, esto anda mal, muy mal. Y al fin, el terremoto terminó.


Las caritas dibujaron interrogantes sobre el origen del fenómeno, las luces en el cielo. No halló una manera científica-didáctica de explicar el suceso. Prefirió continuar.


- Lo peor fue cuando terminó. No sabíamos dónde era el epicentro y temíamos a que se saliera el mar. A mi ' se le vinieron estas predicciones medias dudosas de Santa Rosa de Lima, decía que el mar saldría en cualquier momento e iba a inundar todo hasta el centro de Lima –prefirió no profundizar estas teorías-. Igual, era mejor prevenir que lamentar. Así que toda la noche [con nuestras maletas hechas] estuvimos pendientes del mar por la tele' para ir corriendo al centro de Lima en el primer taxi.

- En Pisco el mar se salió también –dijo Javiercito-. Mi tío me dijo que toda la plaza al lado del mar estaba llena de agua y las casas de por ahí inundadas.

- Cierto –aportó el mayor de edad-. Cuando fui por primera vez a Pisco encontré algas en las ventanas de las casas al costado del mar. Claro, el mar ya había cedido.

- ¿Sí? ¿era verdad entonces? -Javiercito y el asombro-. A su...


En silencio, cada niño recordó escenas de aquella noche. Los gritos de desesperación en las sombras. La primera vigilia.


- Ciertamente chicos, de un modo u otro, a todos nos ha sacudido horrible ese terremoto. Por eso estamos acá.


Luego de otro pequeño mutis, la infancia los hizo retornar a ‘La hora Warner’ para no darle más vueltas a la catástrofe. Ya otro día llegará el momento en el que vuelvan a tocar ese tema una vez más. Empezaron con pato Lucas.


Categoría: Otros cosas
Publicado por: a20061093

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La luz que rodeaba a las estrellas incitó a la admiración conjunta de los techeros. Antes, habían colocado un panel de piso y buscaban su perfeccionamiento en la posición.
Más allá, en los pisoteados surcos del cultivo, un grupo el grupo de niños que los acompañaban jugaban 'lobo que estás haciendo' cuando de pronto ocurrió.

La tierra empezó a sonar, el brusco continuo movimiento los hizo agruparse chacra adentro. Algunos segundos de más fuerza dieron paso a una débil réplica. Pronto la tierra se detuvo.

El más pequeño de los niños rompió a llantos. Calmarlos ahora era lo primordial.

No será el terremoto que supuestamente iba a haber en Lima, Ale dijo, la preocupación impulsó al uso de los celulares disponibles. Las llamadas fueron inaccesibles algunos minutos.

Mientras tanto, los cuadrilleros que se encargaban de los niños debían pensar en la manera más segura de reunirlos con sus padres. No podían arriesgarse a pasar entre el camino oscuro y rocoso pues quizá empezaría otro temblor. Esperemos un momento, un cuadrillero propuso.

Los teléfonos celulares empezaron a funcionar. Dime dónde ha sido el epicentro porfa', y si puedes la magnitud también, Nico le dijo a un pata por el nextel de Eve.

Entre los ladrillos de adobe derribados semanas atrás aparecieron los padres de los niños que los techeros sostenían.

Cada uno corrió a abrazar a su hijo.

El reencuentro familiar calmó, en cierto modo, a los presentes.

A lo lejos, los martillazos volvieron a sonar: Prohibido detenerse.

Categoría: Otros cosas
Publicado por: a20061093

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Erradicar la extrema pobreza es una utopía para muchos peruanos. La realidad de nuestro país involucra a millones de niños que crecen con un destino marcado: vivir en condiciones indignas sin ninguna necesidad básica satisfecha.

Si no podemos aceptar esta situación, tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados. Somos los jóvenes los que junto con las empresas, medios de comunicación y otras organizaciones, tenemos que agarrar este problema y no permitir que la pobreza sea parte de nuestro paisaje. Debemos ser concientes de lo que sucede y comprometernos a generar un cambio.

Invitamos a universitarios, familias, empresas, medios de comunicación y otras organizaciones a ser parte de Un techo para mi País, reconociendole la dignidad a familias como la nuestra; mediante el apoyo, la difusión o la participación directa en construcciones de viviendas de emergencia que permitan dar el primer paso para cambiar la realidad de los asentamientos humanos.






En vista del terremoto que sacudió nuestro país, UTPMP organiza las construcciones de viviendas de emergencias en las zonas afectadas en el sur. El fin: ayudar a las familias más afectadas que lo han perdido todo mientras el estado inicia la reconstrucción de la zona.

Donaciones a las cuentas de Un techo para mi País mediante Scotiabank


Dólares: 000-3022961 / Soles: 000-5075955


Si tienes entre 18 a 27 años, puedes unirte a UTPMP en la construcciones los fines de semana disponibles [Viernes 7 pm - Domingo 11 pm].

Las inscripciones para el voluntariado pueden hacerse en la oficina en Av. Del Ejército 756, Miraflores. Más información al 441-3306. Es ahora cuando podemos ser partícipes de algún progreso. Ningún temblor, terremoto o réplica nos detendrá. Unánsenos... por ellos.

Muchas familias están sumamente tristes y desoladas por las pérdidas de sus seres queridos, de sus casas y de la continuidad de su vida. Debemos estar con esto en mente y dispuestos para aceptar lo que venga.

¡PROHIBIDO DETENERSE!


Video: Un techo para mi País en el sur