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Probablemente hoy se firme un acuerdo entre el Gobierno Regional de Huánuco y dirigentes agrarios de los distritos donde se concentra la mayor parte de las familias agricultoras en pie de lucha. Este acuerdo debería atender por un lado la emergencia agraria y por otro lado, a los problemas de fondo que impiden que la actividad agrícola genere desarrollo sostenible a dichas familias y a la región. En efecto, no olvidemos que al final del día, deberíamos avanzar hacia tener familias agricultoras de clase media, con todas sus necesidades básicas satisfechas e ingresos que les permitan un cierto nivel de tranquilidad. De manera que Huánuco sea una región de renta media, con la pobreza superada. Para ello hemos de transitar hacia una producción agroindustrial, con cadenas cortas de comercialización de la papa, otros tubérculos, el palto, otros frutales, cereales como el maíz, legumbres como las habas; el cacao, el café, y en general, cualquier producto susceptible de ser industrializado en la región, pero manteniendo a las familias y comunidades como principales destinatarios de las ganancias.

 

Sospecho que, como ocurrió el 2018, esto no pasará y, por el contrario, los acuerdos se centrarán en la compra del excedente de papa generado a consecuencia de la falta de planificación orientada desde la Dirección Regional de Agricultura y sus agencias agrarias. Compra necesaria; pero que requiere ser complementada con medidas que atiendan los problemas de fondo ya conocidos y recurrentes, como la falta de políticas de industrialización y de reemplazo de fertilizantes y pesticidas tóxicos por otros más amigables con los productos y las personas que los trabajan. O la ausencia de un sistema de compras únicas estatales, que ordene a los distintos compradores públicos: el propio Gobierno Regional, Qali Warma, las municipalidades en sus programas de complementación alimentario (PCA) y de vaso de leche (PVL). De manera que se estabilicen los precios y los productores puedan planificar multianualmente. Aspectos que son parte de la segunda reforma agraria planteada en artículos anteriores.

 

«¿Por qué no podemos convertir los conflictos agrarios en oportunidad para transformar nuestra economía y sociedad?»

 

¿Por qué no podemos convertir los conflictos agrarios en oportunidad para transformar nuestra economía y sociedad? Por la falta de organizaciones fuertes que a su vez generen liderazgos capaces de sentarse y negociar acuerdos de desarrollo y bien común, para sus dirigidos y para toda la sociedad. Esta incapacidad al final termina en el desprestigio de dirigentes y el desaprovechamiento de la fuerza de la ciudadanía movilizada para lograr grandes transformaciones y un mayor bienestar en familias y comunidades. Pues un buen liderazgo sabe buscar aliados más allá de su núcleo central: en la prensa, en otros sectores sociales, en el conjunto de la ciudadanía. Y sabe distinguir los logros plausibles, de corto, mediano y largo plazo. Y así ceder en algunos puntos. «Retroceder un paso para avanzar dos», reza una antigua frase de estrategia. Un buen liderazgo, además, encuentra puntos de interés o de necesidad común con quien está al otro lado de la mesa de negociación, para que los acuerdos sean más sencillos de implementar.

 

Pero ni la organización ni el liderazgo surgen de la nada. Igual que la producción de papa, tienen que sembrarse, regarse, fertilizarse, protegerse de plagas, cosecharse y ofrecerse a los demás. Y todo eso cuesta. Hoy hay cursos de liderazgo que pueden llegar a costar miles de soles. De manera que las habilidades organizativas y directivas, han de impulsarse desde los más interesados en tener paz y desarrollo social: los gobernantes. Por ello, la más importante y productiva inversión pública que podrá realizar el Gobierno Regional los siguientes años, es la que haga en fortalecimiento de capacidades de las organizaciones sociales de la región, comenzando por las agrarias o campesinas. Como probablemente dicha inversión no esté ni en los acuerdos a los que se llegue hoy ni en el presupuesto aprobado, las acciones para fortalecer capacidades asociativas y de liderazgo, deberán incluirse en la primera modificatoria de los presupuestos institucionales del 2021. Sólo así tendremos protestas sin violencia y conflictos que catalicen el desarrollo social sostenible.

Pier Paolo Marzo Rodríguez

Publicado en Página 3 : https://pagina3.pe/2020/12/14/el-fortalecimiento-de-capacidades-estara-entre-los-acuerdos-con-los-agricultores/

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