CARAL – UN NUEVO MUNDO NOS DESCUBRE.

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(Vista parcial de las  pirámides y construcciones de CARAL- FOTOS: MHON)

 

El hallazgo de los restos arqueológicos de CARAL,  en un valle muy cercano a Lima, tiene el significado de  una revolución en  la historia, no solo del Perú, sino de toda la humanidad

Conforme han avanzado las investigaciones y habiéndose logrado el desentierro parcial y  el reacondicionamiento de una parte de las antiquísimas  edificaciones allí existentes, se aprecia que CARAL,  era una monumental ciudadela precolombina, levantada por hombres andinos, hace 5,000 años, en  las estribaciones que flanquean al valle de SUPE- Costa Norte de lo que hoy se conoce como Lima- Perú.

 Ello,  nos corrobora, nos ratifica, que el territorio que  actualmente ocupa el PERU, fue: el escenario privilegiado, donde apareció una de las primeras civilizaciones del mundo. Más exactamente, la segunda civilización del mundo, después de Mesopotamia. Porque CARAL, se presenta como un centro urbano y ceremonial, con edificaciones de hasta 20 o más metros de altura, con monumentales pirámides de piedra, anteriores a las pirámides mayas y egipcias. Mas no solo eso,  una ciudadela con terrazas, plataformas, terraplenes, centros y vías ceremoniales, que ya existían en este territorio, en una época en que la mayoría de pueblos europeos y asiáticos eran todavía bárbaros y errantes.

 En esta forma CARAL proclama nuevamente al mundo, el genio del hombre precolombino, del hombre andino, que pudo crear esta cultura primigenia y única, la misma que probablemente sirvió de fuente a las otras culturas que se dieron en estas tierras y que significaron el paso del ser humano, del salvajismo y la barbarie hacia formas sociales organizadas, racionales, planificadas, con centros urbanos que eran ejes de poder religioso y político establecido, con agricultura y ganadería intensivas y con alguna forma de legitimidad, orden  y control social.     Es decir, el hembrión de nuestras sociedades humanas modernas. Cabe anotar, que CARAL no sería la única ciudad o centro urbano monumental que habría existido en esa época, aproximadamente 2,500 años A.C., sino que formaría parte de un complejo de centros urbanos de la misma data, entre los cuales tenemos a la actual ciudadela conocida como EL ASPERO, la ciudadela hoy denominada BANDURRIA y otros sitios arqueologicos como KOTOSH en Huánuco, entre otros, todo lo cual nos demuestra la complejidad de la historia de los pueblos andinos, que en épocas tan tempranas ya habían alcanzado un desarrollo tan notable, a diferencia de otros pueblos del mundo, que en esa misma fecha eran prácticamente salvajes.

 Por otra parte, nacida y evolucionada, en un bellisimo valle, la cultura CARAL, si es que podemos llamarla asi, nos ratifica: las peculiaridades profundamente ecológicas de los hombres andinos. Su ciudad se levantó muy junto a los cerros, a un costado de las hermosas arboledas y campiñas que la rodean y que están a sus bordes. Es decir, el hombre andino que fundó en CARAL su hogar, su plaza de ceremonias rituales, su fortaleza y su iglesia, no quiso profanar con sus contrucciones, con sus casas,  el verde valle que lo cobijaba, que sembraba y que le pertenecía, ¡Qué diferencia con nuestras urbanizadoras actuales, que devoran con fruición y macabro placer las indefensas tierras agrícolas¡

 Por último, es evidente, que CARAL nos replantea los viejos debates sobre el origen de la civilización en el Perú y en el mundo.  Ante su aparición, cabe preguntarse si la civilización en el territorio que hoy ocupa el Perú apareció en un solo foco o lugar o si mas bien surgió en varios puntos del territorio andino, gracias a la creatividad del hombre indígena a quien convendremos en llamar hombre andino. Asimismo, nos replantea el tema de si la civilización vino hacia este subcontinente de MESOAMÉRICA  o si mas bien fue desde acá hacia Centroamérica y México o si apareció en ambos lugares a la vez, en forma propia e independiente. Igualmente nos remite al enigma de si los hombres que poblaron CARAL eran quechuas, protoquechuas, yungas, puquinas o protoaymaras o de otras filiaciones andinas.

 Por lo pronto, el hallazgo de instrumentos musicales de diversos tipos, incluidas algunas flautas de pan o antaras o sikus, nos demuestran que el hombre de CARAL ya tenía un sentido de lo armónico,  de lo bello, por no decir de lo artístico y por tanto se nos evidencia como un ser humano plenamente desarrollado, en sus posibilidades, no solo materiales sino también espirituales.

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