Vincular lo inmediato con el sentido de país

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Al final, se impuso la cordura. El pasado 26 de octubre, Lourdes Flores del PPC aceptó su derrota en las elecciones municipales de Lima Metropolitana (ganó Susana Villarán de FS), demostrando que su sentido ciudadano es más fuerte que alguno de sus dirigentes de partido que hubieran preferido “ganar en mesa” con alguna ayudadita del Jurado de Elecciones, cuestión que les fue felizmente negada y que terminó por establecer una salida al impasse producido con el ajustado resultado (menos de 1% de diferencia).

Creo que cualquiera fuera el resultado final, las principales contendoras tuvieron la virtud de abrirse un importante espacio para la política nacional. En el caso de Susana Villarán de Fuerza Social, representando una propuesta más fresca desde el espectro de la izquierda y para la política general del país, intentando ser una versión más moderna, de renovación y tecnocrática. En el caso de Lourdes Flores del PPC, ya asentada en el liderazgo partidario, pero habiendo remozado su carisma por el empuje, solvencia y condición de demócrata que mostró en su campaña, a pesar de haberse acompañado de ingredientes bastante ásperos (sombra de Cataño, “potoaudios”, ataques que rayaron en el insulto).

De lo mencionado se podría deducir que el sentido común orientaría a que Susana V. debiera centrarse y abocarse a los temas de la Municipalidad de Lima, la transferencia (balance de lo que se recibe y primeras medidas a tomar en correspondencia), el presupuesto del 2011 que debe resolverse en el Congreso, los planes más concretos, la red de personas que los va a acompañar en la serie de puestos y responsabilidades que tendrá que asumir, entre otros aspectos. En el caso de Lourdes F. se esperaría que ella sea tomada en cuenta en un papel bastante expectante (y protagónico) para las siguientes elecciones, lo cual podría pasar, al menos, por encabezar la lista Congresal dentro de la política de alianzas en que decida enmarcarse el PPC, cuestión que tendrá que clarificarse en las siguientes semanas.

Si nos imaginamos por un momento que las cosas hubieran resultado a la inversa, es probable que tuviéramos una situación proyectada al revés de lo que hemos mencionado. En particular, una Susana V. viendo más activamente lo relativo a su derrotero en las presidenciales. Con la gran diferencia que en el caso del PPC estamos hablando de un partido más consolidado (y trajinado) en la política peruana, cuestión que no sucede con Fuerza Social y que debiera tomarse en cuenta de manera muy directa para no generarse traspiés innecesarios. De hecho, el capital de Fuerza Social es más una corriente de opinión favorable que un estado de conciencia con arraigos organizativos mínimos que le garanticen una cierta estabilidad.

Menciono esto último para que se sepa medir las propias fuerzas. Se puede querer actuar en simultáneo en distintos ámbitos (Gobierno Municipal; campaña de organización interna; definiciones y campaña para elecciones generales). Sin embargo, hoy el principal desafío que tiene FS es con los gobiernos municipales y regionales donde ha logrado presencia, especialmente en Lima Metropolitana. Sintiéndose parte de un todo más amplio que ojala se sepa buscar e identificar con prudencia a ambos costados de donde se haya situada. La tentación puede ser grande, en cuanto a seguir acumulando espacios de poder directo como FS.

A propósito de lo anterior, y guardando las distancias y particularidades del caso, creo que puede ser pertinente tomar el pulso a las reflexiones que nos plantea Luis Jaime Cisneros (La República: 31/10/10), quien sin ser directamente un político, tiene la lucidez de decirnos (a los peruanos y, en especial, a los jóvenes) que hoy por hoy “No se trata de agruparnos tras una figura circunstancial y emblemática. Si no nos juntan las ideas, no estamos políticamente preparados para interesarnos por el país” ¿Qué ideas son las que pueden ser definitorias de proyectos políticos sólidos y con proyección u horizonte? También nos indica y recuerda el sentido de buscar competir en las elecciones, poniendo énfasis en “que quede muy claro que se aspira al buen gobierno de la república, y no al ejercicio del poder”. La política como sentido de servicio y no tanto de ejercicio de autoridad.

A propósito de lo anterior, creo que podría venir muy bien, si todas las fuerzas políticas tuvieran a bien renovar compromisos con un mismo horizonte de país, más allá de singularidades en los caminos de cada quien. Por tanto, ¿podríamos pensar hoy en un Pacto Republicano de todas las fuerzas que participen del proceso electoral 2011, donde nadie “quede fuera”, marcando elementos claves comunes para el devenir del país, de cara al 2021, año del bicentenario de nuestra independencia? ¿Podríamos pensar en una campaña electoral como la que se avecina, centrada menos en los ataques y más en propuestas sustanciales para el país (inversiones y presupuesto público; roles del Estado y del mercado; medios de comunicación; políticas públicas en educación, salud, vivienda, empleo, empresa y agricultura; cultura, turismo y medio ambiente; entre otros)?

De hecho, ninguna de las iniciativas que se plantee vendrán de por sí con su “pan bajo el brazo”; supondrá poner los medios efectivos para llegar a ello. A algunos les podrá parecer que frente a propuestas así tenemos todavía “mucho pan por rebanar” y es algo muy irreal en el corto plazo. Pero, ¿es imposible tener ideas comunes sobre el país que queremos? ¿Es posible ponerse de acuerdo sobre cómo convertimos la política en un sentido mayor de servicio? Todo esto nos podría encaminar hacia una renovación de la política, tan necesaria hoy como acceder al pan de cada día.

Guillermo Valera Moreno
31 octubre 2010

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