Ser testimonio de vida ética y esperanzadora

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Curso: Una Iglesia abogada de los pobres: Responsabilidad política del Laico (a) 2010 – 3er. día
Fe y Política: “Ser testimonio de vida ética y esperanzadora”

La reflexión que se puede plantear sobre fe y política es muy amplia pero nunca puede escapar a la relación que tiene ésta con nuestro ser cristiano, nuestro seguimiento de Jesús. Así fue como abordó el tema Rolando Ames, quien nos invitó a recordar que la preocupación por todas las personas y lo que nos rodea es fundamental a todo cristiano.

A la luz de ello nos recordó la importancia de formarnos como testigos fieles. De recuperar los escritos y mensajes oficiales de la Iglesia; no por un afán de erudición o de proselitismo cristiano, sino por su mensaje de humanidad y de respeto por el otro y por la creación toda, lo cual resulta hoy contracultural para el mundo mercantilizado que predomina y los valores del dinero, el individualismo y similares que condicionan nuestra forma de vivir.

Se llamó a, desde una vivencia de fe, saber leer la realidad, ampliar horizontes, vivir la caridad en la verdad, madurar nuestra libertad, afianzar la dignidad de las personas. Traduciendo nuestra inteligencia de la fe en inteligencia de la realidad. Poniendo de realce la solidaridad, la construcción de la fraternidad, la misma que no se puede alcanzar si no se interviene en los asuntos sociales y políticos.

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De allí pasamos a un trabajo de grupos (hubo 7 en total) donde nos interrogamos acerca de:
(1) ¿Cómo hacemos para que la política tenga sentido para la gente (y para nosotros)?
(2) ¿De qué gestos podemos valernos para encaminar procesos creativos y movilizadores, revalorando lo político y el sentido ético que tiene ésta (estrategias, desafíos)?

Sobre cómo hacer para que la política tenga sentido, se indicó:

º Plantear el tema como punto de agenda a todo nivel, para motivar la reflexión.
º Dar prioridad a la formación y al desarrollo de capacidades, considerarlo como una inversión. En especial la formación política; teniendo presente la situación de los gobiernos y la realidad de los partidos en nuestro país, para no repetir lo mismo. Promover escuelas de líderes (cómo ser dirigente, voluntad concertadora, ética, solidaridad, eficiencia y respuesta oportuna, confianza).
º Educar en el verdadero sentido de la política: En cuanto bien común y lo que cada uno tiene que aportar. Voto consciente en las elecciones. Considerar que todos hacemos política desde lo cotidiano. Nuestra condición de ciudadanos. Establecer propuestas y proyectos con objetivos comunes de desarrollo humano.
º Ser coherentes. Asumir nuestras responsabilidades como cristianos y ciudadanos. Promoviendo espacios de reflexión, análisis y acción en la vida cotidiana. Saber comprometernos en los partidos políticos y en instancias de la sociedad civil.
º Dar a conocer la realidad en que estamos viviendo, sabiendo identificar las necesidades de la gente. Desafiándonos a ser parte del desarrollo de nuestra localidad; siendo positivos; aportando soluciones y haciendo propuestas técnicas.
º Emitir opinión y saber tener voz, especialmente en los tiempos electorales que se vienen.
º Involucrar a los jóvenes en los diversos espacios de participación social, política, artística (dibujo animado, teatro, música, etc.) y virtual (blogs, Factbook, twiter, etc.).
º Desde los movimientos laicales tenemos que animar a otros movimientos hermanos para que se involucren en los espacios de participación política.

Sobre gestos y desafíos se señaló lo siguiente:

º Ser testimonio de vida ética y esperanzadora. Asumir un discurso creativo que invite a la participación política y a la configuración de nuevos horizontes de sentido y de utopía.
º Formarnos: Incorporar la preocupación ética en todos los procesos. Formar líderes. Incidir en la conciencia política de los grupos parroquiales. Ser dirigente no significa necesariamente ser la cabeza (aprender a serlo desde toda ubicación). Saber organizar mejor nuestros tiempos, saliendo del pragmatismo y del individualismo. Revalorizar lo colectivo, lo político y el cambio; organizar redes de formación y acción política.
º Con la sociedad civil y política: generar reuniones masivas de reflexión y movilización, levantando temas claves, como son la dignidad de la persona, institucionalidad (lucha anticorrupción), solidaridad (fraternidad), diversidad, diálogo, reconciliación (CVR), Poder Judicial (digno, transparente y eficaz). Incorporar el arte de manera más activa (canto, baile, conciertos, artesanías, etc.).
º Dar la debida importancia a la política: (a) Como búsqueda del bien común. (b) Como relación entre fe y política. (c) Tomando en cuenta lo que se va construyendo desde los excluidos. Vincularse creativamente a la base y no quedarse en las élites. (d) Participación como laicos en distintos espacios (redes políticas y sociales).
º Promover en centros educativos: participación activa de los jóvenes en la problemática nacional; conciencia crítica; formación cívica y compromiso de los educadores.
º Tener una mayor comunicación entre los movimientos y emitir pronunciamientos sobre actos “injustos”; mayor presencia en los medios de comunicación (incidencia, uso de tecnologías, medios alternativos).

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Tras la presentación de los puntos mencionados, Rolando Ames intervino para puntualizar o remarcar algunos aspectos. Se resaltó la importancia del testimonio personal para llegar a otros y hacerse creíble. La necesidad de formación para aprender a procesar una serie de temas y aspectos de la iglesia y sus documentos, ayudando a abrir mejor nuestras puertas.

Es importante aprender lo que es la política hoy en nuestro medio, de tal forma que sepamos procesar mejor las experiencias que se vayan generando y saber cómo abordarlas. Ser consciente de los grupos de poder con los que se tiene que lidiar, la sociedad más compleja que existe hoy, el nadar contra la corriente. Sin embargo, nuestro cristianismo nos brinda una serie de claves significativas para humanizar el mundo, la vida y la propia política. Podemos hacer que la desconfianza y la pérdida de valores tengan formas de recomponerse y darnos sentido de esperanza.

Valorar lo que somos y hacemos, empezando por el enorme significado que tiene el contar con una Mesa de Movimientos Laicales; saber utilizar nuestros tiempos y hacerlos productivos; tener cuidado en no caer en la rutina que nos desgasta y desanima. Ser creativos y abiertos a la novedad, buscando encaminarla, sin improvisaciones, preparando adecuadamente las cosas.

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Finalmente, concluimos con una oración de acción de gracias, comprometiéndonos a crecer en la política como valoración profunda de la dignidad de la persona humana; sentido de servicio; diálogo; opción y cercanía a los marginados; lucha por la justicia y la paz; solidaridad; construcción del bien común.

Guillermo Valera M.

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